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miércoles, 1 de julio de 2015

De Kafka a Borges



A fines del año pasado, la BBC distribuyó un artículo firmado por la escritora y periodista Jane Ciabattari que analizaba la posibilidad de que Jorge Luis Borges fuese el escritor más influyente del siglo 20. Cuando lo leí, me pareció una exageración. Y el primer argumento que se me ocurrió para refutar esa hipótesis fue otro escritor: Kafka. ¿Podría ser Borges más influyente que Kafka en la literatura del siglo 20?

En un artículo periodístico de 1937, Borges –que llegó a traducir a Kafka– hizo esta afirmación: “La intensidad de Kafka es indiscutible”. Y en un pequeño ensayo fechado en 1951 –“Kafka y sus precursores”–, lo puso como ejemplo de esos autores que hacen posible, con una obra innovadora, una nueva lectura de toda o gran parte de la literatura previa: ahora que hemos leído a Kafka, decía Borges, podemos entender, por ejemplo, que la obra de un filósofo griego del 400 antes de Cristo era relativamente kafkiana.

Cuando le planteo la cuestión a Gusmán, me responde: “Como le dije, la valija de Frankenstein. La diferencia notable es cómo Borges ha pensado la literatura”. Y me propone comparar un texto de Kafka, La verdad sobre Sancho Panza , con Pierre Menard, autor del Quijote , un cuento de Borges.

Para Kafka, el Quijote podría ser una invención de Sancho: “Sancho Panza –que por lo demás, nunca se jactó de ello– en el transcurso de los años logró, componiendo una gran cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar de tal manera de sí a su demonio (al que después dio el nombre de Don Quijote) que entonces este, incontenible, llevó a cabo las más grandes locuras”.

En el cuento de Borges, Pierre Menard es el novelista que se propuso “producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea– con las de Miguel de Cervantes”.

– ¿Por dónde empezamos el análisis comparativo?

–Para Kafka, obsesionado por el trabajo, escribir como Sancho, al atardecer o la noche, es escribir después del trabajo; trabajo de escudero, en el caso de Sancho. Pero a Kafka la historia de la literatura, la tradición, le interesaba de otra manera. Era más local, más provinciana, como afirma Franz Werfel cuando lee un texto de Kafka: no va a pasar la frontera de Bohemia.

– En cambio, Borges…

–Borges interroga la literatura universal. Lo increíble de Borges es cómo con un texto, El escritor argentino y la tradición , hablando de su cuento La muerte y la brújula , inventa la extraterritorialidad: dice que pensaba en una calle de Buenos Aires y la llamaba Rue de Toulon para escapar al color local. Y en Kafka y sus precursores cambia la temporalidad lineal de la literatura y produce la lectura retroactiva: Kafka está en Melville y no Melville en Kafka. En el “Pierre Menard”, cambia la propiedad de la autoría, las atribuciones erróneas, los anacronismos. En el texto sobre Paul Valéry, dice que se podría hacer una historia de la literatura sin nombrar un solo autor…

– ¿Y no tienen cosas en común?

–Es cierto, hay algo en común entre los dos. Ambos se han ocupado largamente del sueño y la pesadilla. Pero hay otra cuestión fundamental: teniendo en cuenta que El proceso y El castillo permanecieron inéditas, hay en los dos escritores una sospecha de la novela extensa como algo terminal, en crisis. Por lo tanto, optan por el relato breve, inconcluso o fracturado. La fábula. Más tarde, con Raymond Carver se lo llamó minimalismo y ahora con Internet, microrrelatos.

Fuente : La Voz

jueves, 7 de agosto de 2014

Borges y Kafka




Carlos Garcìa

¿Cuándo descubrió Borges la obra de Kafka, cuándo lo leyó por primera vez? ¿Qué texto o textos leyó? Las siguientes notas quieren responder a estas preguntas de manera más precisa de lo que se ha hecho hasta ahora.

En diversas entrevistas el Borges adulto afirmó haber tomado conocimiento de la obra de Kafka hacia 1917, por intermedio de alguna de las más importantes publicaciones periódicas expresionistas de comienzos del siglo XX: Die Aktion o Der Sturm.[1]

Sin embargo, y si bien es cierto que el joven Borges fue un asiduo lector de ambas, puede descartarse esta versión, ya que Kafka nada publicó en ellas.

En un texto publicado en Madrid, en ocasión del primer centenario del nacimiento de Kafka, Borges dio una respuesta diferente, que parece ofrecer una mejor pista (1983b; 2003: 237):

"Mi primer recuerdo de Kafka es del año 1916, cuando decidí aprender el idioma alemán.[2] [...] Fue entonces cuando leí el primer libro de Kafka que, aunque no lo recuerdo ahora exactamente, creo que se llamaba Once cuentos. [...] Después tuve oportunidad de leer El proceso y a partir de entonces, lo he leído continuamente."

Como se ve, ambas versiones coinciden en que el "encuentro" de ambos tuvo lugar hacia 1916-1917, pero difieren cuando se trata de discernir si la primera lectura fue en una revista o un libro.

Hacia 1916-1917 Kafka sólo había publicado un libro: Betrachtung [Contemplación], que contiene no once, sino 18 prosas.

El título mencionado por Borges (Once cuentos) es espúrio: Kafka no publicó ningún libro bajo ese nombre. Sin embaro, da un indicio valioso: Once cuentos puede leerse como una variante errónea, tergiversada por la memoria del Borges octogenario, de la prosa "Once hijos", con la que Kafka se refirió a once de sus producciones. Pero ese texto surgió recién en 1917, y fue publicado por primera vez en mayo de 1920 (bajo la fecha 1919) en el volumen Ein Landarzt (Un médico rural), donde figura, no por casualidad, en el onceno lugar.[3]

¿Debemos, pues, asumir, que lo primero que Borges leyó de Kafka fue Un médico rural y que ello ocurrió, como más temprano, hacia mediados de 1920? Por cierto, Borges leyó Ein Landarzt, pero algunos indicios apuntan a que conoció cuando menos uno de los textos que el libro contiene, muy probablemente, entre 1917 y 1919.

En un archivo de Buenos Aires se conserva un Almanaque literario, conformado por textos de numerosos autores de alta calidad, algunos de los cuales serán importantes para Borges a lo largo de su vida. Se trata de Der Almanach der Neuen Jugend auf das Jahr 1917. Herausgeber [Editores]: [Wieland Herzfelde y] Heinz Barger. Berlin: Verlag Neue Jugend, 1916, 181 [192] páginas. El volumen contiene una firma de Borges en la última, y dibujos a lápiz en la penúltima y antepenúltima página.

El último texto literario del Almanaque, en páginas 172-174, es "Un sueño" ("Ein Traum") de Kafka, que pasará al volumen Un médico rural en décimotercer lugar. El texto de Kafka pertenece al ciclo de la novela El castillo y fue escrito hacia 1914-1915. Fue adoptado en el Almanaque apenas apareció publicado en una pequeña revista local: Das jüdische Prag. Eine Sammelschrift. Herausgegeben von der Redaktion der Selbstwehr. Prag, 1917 [fines de 1916], pp. 32-33, que Borges no debe haber conocido.

A partir de 1935, Borges se ocuparía a menudo, en forma impresa, de la obra y la vida de Kafka, según permite comprobar la lista de sus artículos, glosas y traducciones. A ello se suman menciones al pasar y, sobre todo, el uso que hizo de la literatura de Kafka en la propia – tema que merece un estudio aparte.

Sin embargo, en ningún sitio de su obra aparece alguna alusión a "Un sueño" – con una excepción: en La moneda de hierro (1976) figura un poema titulado "Ein Traum" (en alemán en el original):

Ein Traum

Lo sabían los tres.

Ella era la compañera de Kafka.

Kafka la había soñado.

Lo sabían los tres.

El era el amigo de Kafka.

Kafka lo había soñado.

Lo sabían los tres.

La mujer le dijo al amigo:

Quiero que esta noche me quieras.

Lo sabían los tres.

El hombre contestó: Si pecamos,

Kafka dejará de soñarnos.

Uno lo supo.

No había nadie más en la tierra.

Kafka se dijo:

Ahora que se fueron los dos, he quedado solo.

Dejaré de soñarme.


(Borges: La moneda de hierro, 1976; Obras Competas III: 154)

El metafísico drama pasional de Borges nada tiene que ver con la prosa temprana de Kafka, pero no parece descabellado ver aquí un guiño cómplice de Borges.

Sólo el hecho de que Borges no anotara ninguna fecha en el volumen arriba citado sugiere precaución. El Almanaque es de fines de 1916, pero Borges puede haberlo leido con retraso. (En contra de esta hipótesis habla el hecho de que el librito fue prohibido por cuestiones políticas y retirado del comercio apenas apareció. Habría que investigar si, a pesar de la prohibición, pudo ser exportado a Ginebra, donde los Borges vivían por esa época.)

Por lo demás, Borges puede haber conocido tempranamente otro texto de Kafka: "Ante la ley" ("Vor dem Gesetz"). No es posible establecer con certeza cuán temprano ocurrió. A más tardar, tras la aparición de Ein Landarzt a mediados de 1920. Sin embargo, en una carta remitida desde Ginebra hacia el 2-XI-23, Borges alude a una "Antología de expresionistas de la editorial Kurt Wolff". Años atrás, el 4-XII-17, Borges había escrito a su amigo Roberto Godel desde Ginebra que estaba leyendo una gran cantidad de libros, revistas y folletos de autores alemanes, y nombra los siguientes: "Johannes R. Becher Franz Pfemfert, Otto Ernst Hesse, Max Pulver, Gustav Meyrink, Franz Werfel, Walter Hasenclever i otros muchos".[4]

Por estos y similares indicios puede suponerse que la Antología de la editorial Wulff aludida sea Vom Jüngsten Tag. Ein Almanach neuer Dichtung. Leipzig: Kurt-Wolff-Verlag, 1917 (la segunda edición, corregida, apareció en noviembre de 1916. "Ante la ley" figura allí en pp. 124-126). Que Borges la conocía cuando menos desde 1920 se torna plausible al considerar que parece haber tomado de aquí el poema "El arranque" de Ernst Stadler, cuya traducción publicaría en Madrid en ese año.[5]

Borges tradujo "Vor dem Gesetz" como "Ante la ley", y dio el texto dos veces a la imprenta (1938 und 1940; cf. 1938b; la segunda versión corrige a la primera en siete pasajes).

En el intervalo, Borges dio a luz, como co-editor de una efímera revista porteña, otro relato de Ein Landarzt: "Ein Brudermord", traducido por Maria Rosa Oliver como "Un fratricidio" (Destiempo 2, Buenos Aires, nov. 1936, 3).

Poco antes se había ocupado de comentar un texto de Ein Landarzt en "Las pesadillas y Franz Kafka":[6] "Un mensaje imperial" ("Eine kaiserliche Botschaft"; la paráfrasis de Borges cambia varios detalles y subraya aspectos del original).

En 1938 apareció en Losada (Buenos Aires) un volumen de Kafka titulado La Metamorfosis, con un prefacio de Borges, a quien también se atribuye la traducción de todos los textos que el libro contiene. No hace falta comentar aquí la supuesta traducción del relato "La metamorfosis", puesto que, tras los trabajos de Sorrentino y Fló (y los comentarios de Borges en 1983b) al respecto, no cabe duda de que las traducciones de ese relato, de "Un artista del hambre" ("Ein Hungerkünstler") y de "Un artista del trapecio" ("Erstes Leid") no proceden de la pluma de Borges, sino de la de un innominado traductor español. (Si acaso, intriga por qué Borges no incluyó en el volumen su versión de "Ante la ley".) "El buitre", procedente del mismo volumen, sería reproducido, sin mención del traductor, en Papeles de Buenos Aires 1, Buenos Aires, sep. 1943 – revista dirigida por los hijos de Macedonio Fernández.

En 1951, Borges publicará aún su agudo artículo sobre "Kafka y sus precursores".

De aquí en más, su ocupación activa y expresa con la obra y la figura de Kafka se reducirá a la reproducción de algunos pasajes suyos en volúmenes misceláneos (1951b, 1960), a la reedición o corrección de sus antiguas traducciones (1968, 1979), a la poesía arriba reproducida (1976), a un prólogo para una traducción ajena (1985a) y a numerosos comentarios en entrevistas.

Puede aventurarse, sin embargo, que la fascinación de Borges ante la obra de Kafka duró, en términos redondos, unos siete decenios y que comenzó en algún momento indeterminable del período 1917-1920, más probablemente hacia 1918-1919.

Carlos García

(Hamburg, dic. 2003)


Bibliografía

(Recojo aquí todos los trabajos sobre el tema que han llegado a mi conocimiento.)

Azancot, Leopoldo: "Borges y Kafka": Índice 170, Madrid, 1963, 6.

Babel. Revista de arte y crítica 53, Santiago de Chile, primer trimestre de 1930. N° dedicado a Kafka. Contiene: Enrique Espinosa (i.e. Samuel Glusberg): "Kafka en Castellano". Franz Kafka: "El médico rural" (ignoro de quién es la traducción) y artículos de Hannah Arendt, Ezequiel Martínez Estrada, Thomas Mann, D. J. Vogelmann y otros.

Belitt, Ben: "The enigmatic predicament: some parables of Kafka and Borges": TriQuaterly 25, Evanston (Illinois), 1972, 268-293; Prose for Borges. Evanston (Illinois): Northwestern University Press, 1974, 212-237.

Borges, Jorge Luis (1935): "Las pesadillas y Franz Kafka": La Prensa, Buenos Aires, 2-VI-1935; Borges 2001: 110-114.

Borges, Jorge Luis / Bioy Casares, Adolfo, eds. (1936): Franz Kafka (Trad.: María Rosa Oliver): "Un fratricidio" ["Ein Brudermord", de Ein Landarzt]: Destiempo 2, nov. 1936, 3.

Borges, Jorge Luis (1937a): "Franz Kafka, The Trial [Der Prozess, trad. inglesa de Muir]" [Reseña]: El Hogar, Buenos Aires, 6-VIII-1937, 24; Textos cautivos 155-156.

Borges, Jorge Luis (1937b): "Franz Kafka" ["Biografía sintética"]: El Hogar, Buenos Aires, 29-X-1937, 28; Textos cautivos 182-183.

Borges, Jorge Luis (1938a): "Jules Supervielle, George Meredith, Franz Kafka, Frank Harris, Edgar Lee Masters" ["De la vida literaria"]: El Hogar, Buenos Aires, 13-V-1938, 24; Borges en El Hogar. Buenos Aires: Emecé, 2000, 106 [Borges menciona que la N.R.F. ha sacado una traducción francesa de Die Verwandlung].

Borges, Jorge Luis (1938b): "Traducción: un cuento de Kafka: 'Ante la ley'": El Hogar, Buenos Aires, 27-V-1938, 24 (Borges en El Hogar. Buenos Aires: Emecé, 2000, 108-109); con variantes, reproducido en: Borges, Bioy Casares, S. Ocampo, eds.: Antología de la literatura fantástica (1940).

Borges, Jorge Luis (1938c): Kafka, Franz: La metamorfosis. Traducción, Prólogo: Jorge Luis Borges (7-12; "Prefacio"). Buenos Aires: Losada, La pajarita de papel, 1938; Prólogos (1975) 103-105. (Contiene: "La metamorfosis", "La edificación de la muralla china", "Un artista del hambre", "Un artista del trapecio" ["Erstes Leid"], "Una cruza", "El buitre". "El escudo de la ciudad", "Prometeo", "Una confusión cotidiana". Las traducciones de "La metamorfosis", "Un artista del hambre" y "Un artista del trapecio" no son de Borges; cf. Sorrentino 1974-1999.)

Borges, Jorge Luis (1940): Kafka, Franz: "Josefina la cantora o El pueblo de los ratones", "Ante la ley". Jorge Luis Borges / Adolfo Bioy Casares / Silvina Ocampo, eds.: Antología de la literatura fantástica. Buenos Aires: Sudamericana (1940) 1971, 222-236 und 237-238. (Glosa introductoria, sin firma, pero seguramente de Borges; sin mención del traductor).

Borges, Jorge Luis (1943a): Kafka, Franz: La metamorfosis. Traducción, Prólogo: Jorge Luis Borges (9-12; "Prefacio"). Buenos Aires: Losada, Biblioteca clásica y contemporánea 118, [1938], 1943, 31958, 61967; Prólogos (1975) 103-105. (Cf. 1938)

Borges, Jorge Luis (1943b): Kafka, Franz: "El buitre" [trad. sin firma]: Papeles de Buenos Aires 1, Buenos Aires, sep. 1943 (la versión que figura en La metamorfosis. Buenos Aires: Losada, 1938, 1943 ss).

Borges, Jorge Luis, Ed. (1946): "Franz Kafka: "El silencio de las sirenas", "La verdad sobre Sancho Panza": Los Anales de Buenos Aires 6, Buenos Aires, jun. 1946. (Cf. 1951b) [Gracias a Juan Fló]

Borges, Jorge Luis (1951a): "Kafka y sus precursores": La Nación, Buenos Aires, 19. August 1951; Otras inquisiciones, 1952; Obras Completas. Buenos Aires: Emecé, 1974, 710-712.

Borges, Jorge Luis (1951b): Kafka, Franz: "El silencio de las sirenas", "La verdad sobre Sancho Panza", "Cuatro reflexiones: Franz Kafka: Reflexiones sobre el pecado, el dolor, la esperanza y el verdadero camino (1917-1919)": Jorge Luis Borges / Adolfo Bioy Casares, eds.: Cuentos breves y extraordinarios. (Antología). Buenos Aires: Santiago Rueda, (1951) 1967, 72-75, 123 y 137. (Cf. 1946)

Borges, Jorge Luis (1956): "¿Qué sabe usted de teatro?": El Hogar, 10-II-56; Borges en El Hogar, 175-177. [La pregunta referida a Kafka reza: "¿Cuál es la única obra que Kafka escribió para teatro? ¿'La Metamorfosis', 'El Guardián del Sepulcro' o 'El Artista del Hambre'?". La solución: "'El Guardián del Sepulcro' ". A pesar de la adjudicación por parte de los editores del volumen, el texto, a mi parecer, NO es de Borges.]

Borges, Jorge Luis (1960): Kafka, Franz: "Los cuervos y el cielo" [de Reflexiones sobre el pecado, el dolor, la esperanza y el verdadero camino (1917-1919)"]: Jorge Luis Borges / Adolfo Bioy Casares, eds.: Libro del cielo y del infierno. Buenos Aires: Sur, (1960) 1970, 34 (sin mención del traductor).

Borges, Jorge Luis (1968a): Kafka, Franz: Una confusión cotidiana. Trad.: JLB. Grabado: Luis Seoane. Esquema XX, 1968 (100 ejemplares).

Borges, Jorge Luis (1968b): Kafka, Franz: El buitre. Trad.: JLB. Grabado: Luis Seoane. Esquema XX, 1968 (100 ejemplares).

Borges, Jorge Luis (1975): La metamorfosis: Prólogos. Con un prólogo de prólogos. Buenos Aires: Torres Agüero, 1975, 103-105 (cf. 1938).

Borges, Jorge Luis (1976a): Franz Kafka: "Conviene distinguir": Libro de los sueños. Buenos Aires: Torres Agüero, 1976; Madrid: Alianza, 200, 85 [Breve texto del "cuarto cuaderno en octavo", sin mención del traductor].

Borges, Jorge Luis (1976a): "Ein Traum" [poema]: La moneda de hierro, 1976; OC III 154.

Borges, Jorge Luis (1979): Kafka, Franz: El buitre. Prólogo: J.L.B. (7-11). Trad.: J.L.B., Miguel Ballesteros Acevedo.[7] Madrid: Biblioteca de Babel 17, 1979. Contiene: "La edificación de la muralla china", "El buitre", "El escudo de la ciudad", "Primera tristeza", "Prometeo" y "Una confusión cotidiana".

Borges, Jorge Luis (1982): "Jorge Luis Borges habla del mundo de Kafka": Kafka, Franz: La metamorfosis. Traducción de Nélida Mendilaharzu de Machain. Buenos Aires: Ediciones Orión / Embajada de Austria en la Argentina, 1982; 1991.

Borges, Jorge Luis (1983a): ("Una valoración de Kafka por Jorge Luis Borges") [Interview]: Clarín, Buenos Aires, 30-VI-1983, "Cultura y Nación", 1-2.

Borges, Jorge Luis (1983b): "Un sueño eterno": El País, Madrid, 3-VII-1983, 3 (Suplemento "Centenario del nacimiento de Franz Kafka"); Textos recobrados, 1956-1986. Buenos Aires: Emecé, 2003: 237-239.

Borges, Jorge Luis (1985a): Kafka, Franz: América. Relatos breves. Prólogo: JLB (9). Trad.: A. J. Vogelmann, Christel Heller, Manuel Panella. Buenos Aires: Hyspamérica, Biblioteca Personal 4, 1985; Biblioteca personal (Prólogos). Madrid: Alianza, 1988, 13.

Borges, Jorge Luis (1985b): "Jorge Luis Borges. Coloquio", en: Literatura fantástica. Madrid: Ediciones Siruela, 13-36.

Borges, Jorge Luis (1986): Kafka, Franz: La metamorfosis. "Trad.: Jorge Luis Borges" [atribución errónea!]. Ilustraciones: José Hernández. Comentario: Vladimir Nabokov. Barcelona: Círculo de lectores, 1986.

Borges, Jorge Luis (1999): Autobiografía. Con Normas Thomas Di Giovanni. Buenos Aires: El Ateneo, 1999.

Borges, Jorge Luis (2001): Textos recobrados, 1931-1955. Barcelona: Emecé, 2001.

Borges, Jorge Luis (2003): Textos recobrados, 1956-1986. Buenos Aires. Emecé, 2003.

Borges, Jorge Luis / Alifano, Roberto: Conversaciones con Borges. Buenos Aires: Torres Agüero, 1992 ("Franz Kafka": pp. 279-287).

Borges, Jorge Luis / Ferrari, Osvaldo: Diálogos. Barcelona: Seix Barral, 1992.

Caeiro, Oscar: "Borges: por la huella de Kafka": Criterio 1769, Buenos Aires, 1977, 416-421.

Chiappini, Julio: Borges y Kafka. Rosario: Editorial Zeus, 1991.

Cueto, Sergio: "Un discípulo tardío. El Kafka de Borges": Boletín del Centro de Estudios de Teoría y crítica literaria 7, Rosario, oct. 1999.

Fló, Juan: "Jorge Luis Borges traductor de Die Verwandlung (fechas, textos, conjeturas)": Montevideo: Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación / Universidad de la República, 1996. [Gracias a Pablo Rocca]

García, Carlos (1996): "Las armas y las letras": Proa 23, Buenos AIres, Jun. 1996, 157-161 [Borges como traductor de Ernst Stadler].

Graetzer, Margarita: "Las paradojas del cosmos en Borges y Kafka": Dactylus 8, 1987, 27-30.

Just, Rainer: Kafka und Borges - eine hermeneutische Konfrontation. Wien, 1997 (Diss.)

(Kafka, Franz): Drucke zu Lebzeiten. Hrsg.: H.-G. Koch, W. Kittler, G. Neumann. Frankfurt am Main: S. Fischer, 1994.

Kafka, Franz: "Vor dem Gesetz" [1]: Selbstwehr. Unabhängige jüdische Wochenschrift (Hrsg. von Siegmund Kaznelson) 9.34, 7. September 1915 (Neujahrs-Festnummer), 2-3. [2]: Vom jüngsten Tag. Ein Almanach neuer Dichtung. Leipzig: Kurt Wolff Verlag, 1916 [1915: Erste Ausgabe, 1.-10. Tsd.], 126-128. [3]: Vom jüngsten Tag. Ein Almanach neuer Dichtung. Leipzig: Kurt Wolff Verlag, 1917 [recte: Nov. 1916]. [Zweite, veränderte Ausgabe, 11.-20. Tsd.], 124-126. (Vgl. Drucke zu Lebzeiten, 249-314).

Kafka, Franz: "Ein Traum" [1]: Das jüdische Prag. Eine Sammelschrift, hrsg. von der Redaktion der "Selbstwehr" [Siegmund Kaznelson alias Albrecht Hellmann, Martin Buber u.a.], Prag, 1917 [Dez. 1916], 32-33. [2]: Der Almanach der Neuen Jugend auf das Jahr 1917, hrsg. von [Wieland Herzfelde und] Heinz Barger, Berlin: Verlag Neue Jugend, Nov.-Dez. 1916, 172-174. [3]: Prager Tagblatt, Prag, 6. Januar 1917. (cf. Drucke zu Lebzeiten, 249-314.)

Kafka, Franz: Ein Landarzt. Kleine Erzählungen. München/Leipzig: Kurt Wolff Verlag, 1919 [recte: Mai 1920]. Contiene: 1) "Der neue Advokat". 2) "Ein Landarzt". 3) "Auf der Galerie". 4) "Ein altes Blatt". 5) "Vor dem Gesetz". 6) "Schakale und Araber". 7) "Ein Besuch im Bergwerk". 8) "Das nächste Dorf". 9) "Eine kaiserliche Botschaft". 10) "Die Sorge des Hausvaters". 11) "Elf Söhne". 12) "Ein Brudermord". 13) "Ein Traum". 14) "Ein Bericht für eine Akademie".

Libuse, Moníková: Schloß, Aleph, Wunschtorte. Essays. München: Hanser, 1990.

Pasley, Malcolm: "Zur Datierung von Kafkas 'Ein Traum'": Euphorion. Zeitschrift fur Literaturgeschichte 90.3, Heidelberg, 1996, 336-343.

Pestaña Castro, Cristina (1998): "Intertextualidad de F. Kafka en J. L. Borges": Espéculo 7, Madrid, nov. 1997- feb. 1998 (internet).

Pestaña Castro, Cristina (1999): "¿Quién tradujo por primera vez La metamorfosis de Franz Kafka al castellano": Espéculo 11, Madrid , 1999 (Internet).

Sorrentino, Fernando (1974): Siete conversaciones con Borges. Buenos Aires: Casa Pardo, 1974, 69-70.

Sorrentino, Fernando (1997): "La metamorfosis que Borges jamás tradujo": La Nación, Buenos Aires, 9-III-1997, 6ª, 4. [De aquí se desprende que Borges no fue el traductor de los siguientes textos: "La metamorfosis" ("Die Verwandlung"), "Un artista del hambre" ("Ein Hungerkünstler"), "Un artista del trapecio" ("Erstes Leid").]

Sorretino, Fernando (1998): "El kafkiano caso de la Verwandlung que Borges jamás tradujo": Estigma 3, 1998, 47-51; Espéculo 10, nov. 1998-feb. 1999 (Internet).

Sorrentino, Fernando (1999): "Borges y Die Verwandlung. Algunas precisiones adicionales": Espéculo 12, Madrid, 1999 (Internet).

Toro, Fernando de (1985): "Notas sobre el laberinto y el centro en algunas obras de F. Kafka y J. L. Borges": Iberoromania 22, Göttingen, 1985, 67-78.






[1] Cf. por ejemplo Borges / Alifano 1992: 280; Borges / Ferrari 1992: 71; Fló 1996.



[2] Por cierto, Borges no "decidió" aprender alemán: era materia obligatoria en el colegio ginebrino donde comenzó, sin concluir, su bachillerato.

[3] Ein Landarzt. Kleine Erzählungen. München/Leipzig: Kurt Wolff Verlag, 1919. Contenido: 1) "Der neue Advokat". 2) "Ein Landarzt". 3) "Auf der Galerie". 4) "Ein altes Blatt". 5) "Vor dem Gesetz". 6) "Schakale und Araber". 7) "Ein Besuch im Bergwerk". 8) "Das nächste Dorf". 9) "Eine kaiserliche Botschaft". 10) "Die Sorge des Hausvaters". 11) "Elf Söhne". 12) "Ein Brudermord". 13) "Ein Traum". 14) "Ein Bericht für eine Akademie".

[4] Accedí a la inédita correspondencia entre Borges y Godel gracias a Alejandro Vaccaro (Buenos Aires). La cita conserva las grafías del manuscrito.

[5] Cf. Borges: "Antología expresionista. (Notas, Trad.: J.L.B.)": Cervantes, Madrid, Okt. 1920, 100-112; Textos recobrados. Buenos Aires: Emecé, 1997, 61-69; acerca de la traducción de Borges y el original de Stadler, cf. Carlos García 1996.

[6] "Las pesadillas y Franz Kafka": La Prensa, Buenos Aires, 2. Juni 1935; ahora en 2001: 110-114.

[7] Puede tratarse de su sobrino Miguel de Torre Borges, puesto que Ballesteros era, de la parte materna, el apellido de su suegro Guillermo de Torre, y Acevedo el apellido de soltera de la madre de Borges.

Fuente : The Kafka Project


Borges y Kafka homenajean a Cortázar




La Bienal Borges-Kafka será en septiembre.Los participantes harán un homenaje al argentino y al checo Bohumil Hrabal

Susana Reinoso

Se viene la cuarta edición de la Bienal Borges Kafka en Buenos Aires. Concebida como un puente entre la ciudad rioplatense y Praga, para revisitar la obra de ambos escritores, la novedad este año será un homenaje al escritor argentino Julio Cortázar y al checo Bohumil Hrabal, de cuyo nacimiento se conmemoran 100 años.

La Bienal, ideada por el ex embajador argentino en la República Checa Juan Eduardo Fleming con el Centro Franz Kafka, de Praga, alterna sedes en ambas ciudades cada dos años. Se realizará entre el 14 y el 17 de septiembre próximo en el Centro Cultural San Martín, con el apoyo de la Fundación Jorge Luis Borges, el mencionado Centro Kafka y el ministerio de Cultura porteño. Este año será coordinado por Josefina Delgado, escritora y jefa de gabinete del área.

Los tres ejes de esta edición porteña serán: “La máquina y la sombra”, con el acento puesto en el cine, respecto del cual los cuatro escritores tuvieron una mirada concreta y a su vez vieron reflejadas en el cine alguna de sus propias obras. El segundo tema será “el género epistolar”, tomando como base las “Cartas a Milena”, las “Cartas elegidas”, de Cortázar, “Cartas a Dubenka, de Hrabal, y las “Cartas entre Borges y Victoria Ocampo”.

Finalmente, el tercer apartado será “La parodia y lo fantástico”, con textos que interpelan tanto la tradición literaria como la historia social. En tal sentido, las obras objeto de debates son, además de las alegorías de Borges, “Rayuela”, de Cortázar, “Trenes rigurosamente vigilados”, de Hrabal, y “El proceso”, de Kafka.

El segundo anuncio destacado del desayuno que tuvo lugar en la sede de la Embajada checa en Buenos Aires lo hizo María Kodama. “En el marco de esta Bienal, como una actividad paralela, se presentará la Cátedra Borges-Kafka, con el apoyo de la Fundación Borges, el Centro Kafka, la Universidad Carolina, de la República Checa, la UCA (Universidad Católica Argentina) y la Editorial Sur, que dirige Juan Javier Negri.

Fuente  : Clarín – 7 de agosto de 2014

viernes, 25 de julio de 2014

“Kafka and His Precursors”



Jorge Luis Borges’s “Kafka and His Precursors” begins oddly: “I once premeditated making a study of Kafka’s precursors.” The use of the verb “premeditate” is odd enough, in the Spanish (“Yo premedité alguna vez”) as much as in the English, not least because it is most usually found in juridical discourse: a premeditated crime is one that is considered and planned in advance, as opposed to a crime of passion or an outburst in the heat of the moment. This strange invocation of legal discourse might suggest that some wrong-doing is afoot, or that we are hearing some kind of confession. And yet–and this is the second strange aspect of Borges’s opening gambit–it is also suggested that the crime was never committed. “I once premeditated making a study” implies that the study remained unwritten or unmade; it was only planned. We have the guilty mind (mens rea) but not the guilty act (actus reus). The crime was averted, perhaps because some flaw was found in what was otherwise a perfect plan.

But this then leaves us asking ourselves about the status of the text that we have before us, which (as the title promises and as further readings confirms) turns out to concern precisely the topic of the projected but unwritten or abandoned study: “Kafka and His Precursors.” Yet if this is not that study (perhaps because it is too short, incomplete), nor is it the premeditation of that study: at best it is an account of that premeditation, a summary and reflection upon the preparatory “notes” that would have aided in the writing itself. It is an intervention between the plan and its execution, between intention and act.

In short, the text that we have here is perhaps triply parasitic, or three-times removed from its ostensible object: it is the summary of notes towards a study of Kafka and his precursors. It is also strangely located in time: it is the reflection on a plan in the past to write a study that is still unwritten (and so is postponed to the indefinite future) about a now-dead author and his precursors that (we soon find) proceeds by enumerating them “in chronological order,” beginning with the most far-distant.

As often in Borges, the part mimics the whole or (perhaps better) we find an almost fractal arrangement in which patterns are repeated at various orders of magnitude, albeit to produce less the comfort of familiarity than a vertiginous sense of the uncanny and a shattering of logic. Elsewhere, we see this effect in his description of the “aleph,” a shimmering ball (found in the banal surroundings of a Buenos Aires basement) that contains within itself the entire universe. But Borges also suggests that such apparent oddities (or impossibilities) are remarkably common, even quotidian: think long and hard about anything, and it soon becomes (or is revealed to be) an aleph of its own. Here, these opening lines anticipate the central problematic of the essay itself, which is about the ways in which texts are related and how strange fissures or reversals upset linear temporality, just as it in turn makes (or unmakes) its point through performance as much as through argument or exposition: for this text about Kafka and his precursors is in its own way about Borges and his precursors and in it Borges himself rewrites our collective past and disturbs our conceptions of sequence and priority.

Finally, if what Borges is ultimately saying is that a writer (that writing) has the strange power to intervene in history, to remake or remodel the past just as Kafka creates his own precursors (by making us see an otherwise disparate collection of historical texts as oddly “Kafkaesque” avant la lettre), he is also unabashedly claiming that there is nothing new in this notion. This observation precedes Borges and this text, and so confirms (what is now) his repetition of what can present itself as an established fact. For in another detail, a footnote–a classic paratext or parasite, neither fully part of nor fully detached from the text itself–draws our attention to T S Eliot’s Points of View, whose very title in this context becomes simultaneously uncanny and revelatory. After all, is this entire essay not about “points of view,” and the ways in which they are constructed, obscured, or undermined?

In a rather good essay on Joyce and Borges Patricia Novillo-Corvalán, whom I am here myself copying or appropriating to some extent, notes that “Eliot postulates an aesthetic principle, through which writers are not read in isolation, but as part of a living tradition in which the new alters the old, the present modifies the past and, as a result, texts are continually re-valued from the perspective of subsequent texts” (60). And Rex Butler’s “Everything and Nothing” points out that what makes Borges original–what makes the greatest authors the most original–is precisely the fact that they “can actually appear unoriginal, to add nothing to literature, to repeat what has already been written” (134).

At which point, as I observe that I in turn am in large part simply “repeat[ing] what has already been written,” remaking and remodeling it for my own purposes, creating precursors who sadly are not quite as disparate (or quite as unpredictable) as those of Borges and Kafka, perhaps it’s time to stop what is after all only a first approach to these issues. It’s time to end, in other words, so that we can at last begin.

Fuente : Posthegemony


miércoles, 18 de abril de 2012

Borges y Kafka recorren juntos las intrincadas calles de Praga



Durante diez días, entre el 16 y el 26 de abril, Praga se convierte en un paraíso para los amantes de dos gigantes de la literatura universal: Franz Kafka y Jorge Luis Borges. Gracias a la tercera bienal Kafka-Borges, que regresa a la capital checa, decenas de conferencias, lecturas, proyecciones de películas, debates y hasta una exposición fotográfica recordarán el legado de estos dos maestros de la cultura mundial.

En 2010, el volcán islandés de nombre impronunciable opacó un poco las actividades de la bienal Kafka-Borges, que entonces se celebró en Buenos Aires. Muchos participantes checos no pudieron viajar, por la clausura de los cielos internacionales.

Por eso ahora ha llegado a la capital checa una nutrida comitiva argentina, capitaneada por María Kodama, viuda de Borges, por el ministro de Cultura de Buenos Aires, Hernán Lombardi, y por Mario Sabato, cineasta e hijo de Ernesto Sabato, para celebrar con todo la tercera edición de la bienal.

En esta ocasión, la bienal también homenajeará a dos escritores que fallecieron en 2011: el checo Arnošt Lustig y el argentino Ernesto Sabato, como para recordar que la razón de esta fiesta es difundir las culturas de ambos países, tanto de la República Checa como de la Argentina.

Hernán Lombardi, Juan Goytisolo, María Kodama y Mario SabatoHernán Lombardi, Juan Goytisolo, María Kodama y Mario Sabato La bienal comenzó con la inauguración, en el Instituto Cervantes de Praga, de la muestra fotográfica ‘El Atlas de Borges’, en la que se ve al escritor argentino muy campechano en diversos países, disfrutando con María Kodama, autora de las fotos.

María Kodama recordó que la bienal Kafka-Borges nace de un esfuerzo conjunto entre la Fundación Jorge Luis Borges, de la que es presidenta, y de la Sociedad Franz Kafka Praga.


Markéta Mališová y María Kodama

“A Markéta Mališová (directora de la Sociedad Franz Kafka)la conozco desde hace ya bastante tiempo a través de la iniciativa que tuvo el ex embajador Fleming de organizar un acto sobre El Golem. Ahí fue cuando comenzamos después a pergeñar la unión entre la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y la Sociedad Franz Kafka, haciendo actos cada dos años en Buenos Aires y acá en Praga. Nosotros en Buenos Aires decimos que se necesitan dos para bailar el tango. Es decir, se necesitan muchos para poder hacer estos actos tan lindos”.

Después, la viuda de Borges quiso introducir la muestra fotográfica, aclarando primero que ella no es ni nunca había sido una fotógrafa profesional.

“Como decía el ministro Lombardi, yo no soy una fotógrafa profesional, soy una fotógrafa aficionada. Les digo que en mi celular tengo casi tres mil fotos tomadas, o sea que me encanta tomar fotos, fotos extrañas, distintas. Las que hacía con Borges era durante nuestros viajes. Y sucedió una cosa muy curiosa, porque después que Borges murió durante muchos años yo no saqué fotos. Y una vez comiendo con unos amigos yo les dije que a mí me gustaba la fotografía. Ellos me dijeron algo que quizás en ese momento era cierto. Me dijeron: no, no te gusta la fotografía, te gustaba sacarle fotos a Borges. Porque desde que él partió, nunca más sacaste fotos”.

María Kodama se tomó esto como un desafío, así que respondió que no era su culpa.

“Entonces yo rápidamente les dije bueno, porque la máquina es muy pesada y no tengo ganas de cargarla y yo voy sola en los viajes. Entonces me regalaron una máquina pequeña para decirme que sacara fotos. Y continué sacando fotos, por orgullo y para demostrarles que no, que me gustaba sacar fotos. Pero en serio me gusta sacar fotos”.

Destacó la presidenta de la Fundación Jorge Luis Borges la gracia del gran escritor argentino al momento de enfrentarse ante la cámara.

“Lo lindo de estos viajes era que en medio así de lo caótico que podían ser a veces, como lo es todo viaje, siempre Borges era un ser muy tranquilo, no cierto, y a él le encantaba realmente posar para las fotos. Entonces él se preocupaba si el reloj iba a salir o si tenía la misma corbata, o sea, eran todas cosas muy divertidas”.


De entre todas las imágenes seleccionadas por María Kodama hay una serie que ella destaca.

“Les puedo decir por ejemplo que la foto que creo que es la más divertida, la más loca, es nuestro viaje en globo. Para ir en globo teníamos que salir muy temprano en la mañana. Borges estaba encantado, recuerdo que esa noche no durmió preguntándome si la barquilla era de mimbre o si yo creía que podía ser de plástico. Yo le dije: Plástico o mimbre, vamos en el globo, que es lo importante, así que da lo mismo”.

Aunque comenta que al principio los encargados de globo, en San Francisco, EE.UU., no querían que Borges viajara, por lo peligroso que podía ser para una persona de su edad, pero él los convenció.

“Porque el señor para disuadirlo le dijo que es muy difícil subir porque hay que colocar el pie en un estribo y luego pasar la pierna como cuando uno montara a caballo. Borges le dijo: ‘Yo voy a intentarlo y si no puedo, usted me iza’, como si fuera una bandera. Entonces, bueno, la cuestión es que fuimos en globo y es una sensación maravillosa, porque es como si uno levitara y, sobre todo, lo que más llama la atención es el silencio. El silencio es como una presencia, es una cosa maravillosa, única”.

Otro percance fue el intenso calor que se siente allá arriba, en las alturas, agregó.

“Borges estaba sumamente entusiasmado y de pronto me dice, porque claro, queman gas sobre las cabezas de los pasajeros. Entonces Borges me dice que habíamos pensado en todo, menos en una cosa: llevar sombreros, porque nunca imaginamos que íbamos a sentir tanto calor en la cabeza. Así que cuando bajamos fue toda una alegría para él y realmente fue una cosa maravillosa”.

Después María Kodama destacó la importancia de Buenos Aires en toda la obra de Jorge Luis Borges.

“Buenos Aires fue para él una cosa muy importante. Es decir, era la parte por el todo. Para él ser argentino era más bien ser porteño. A través de la obra de Borges uno ve justamente ese amor que va pasando, como todo amor, por distintas etapas a lo largo de su vida. Es fascinante ver de qué manera comienza con el descubrimiento, cuando él vuelve de Europa y ve esa ciudad y luego como él va viendo los cambios de esa ciudad que lo llevan a lo que es para mí la aceptación real y el amor real, que es ese poema en el que él dice esa cosa así tan terrible: No nos une el amor sino el espanto. Será por eso que la quiero tanto”.

En ese poema, Borges explica su relación ambigua con su ciudad natal, de la que siempre partió pero a la que siempre volvió, aunque esté enterado en Ginebra.

“Quiere decir que es la aceptación de todo lo positivo y todo lo negativo que él vivió en esa ciudad y que persiste y a la que sigue queriendo con toda su alma. Y como recordaba Hernán Lombardi, Borges decía que siempre soñaba que estaba en Buenos Aires, que volvía a Buenos Aires”.

La bienal Kafka-Borges recordará el legado de Ernesto Sabato este miércoles, en el Instituto Cervantes de Praga, con una exhibición de la película ‘El Poder de las Tinieblas’ (1979), de Mario Sabato, hijo del escritor y quien tras la proyección charlará con el público presente.

Fuente : Radio Praga
Gonzalo Núñez - 18-04-2012
http://www.radio.cz/es/rubrica/panorama/borges-y-kafka-recorren-juntos-las-intrincadas-calles-de-praga

domingo, 3 de julio de 2011

Intertextualidad de F. Kafka en J.L. Borges


Realizar un análisis comparativo entre Franz Kafka y Jorge Luis Borges puede resultar, a primera vista, una tarea fácil: muchas fueron las ocasiones en las que el escritor argentino, dentro y fuera de sus obras literarias, habló y manifestó su profunda admiración por el checo, al que consideró como el primer escritor clásico del siglo*.

En líneas generales, se puede hablar de una clara intertextualidad de Kafka en Borges, la cual no sólo se concentra en una serie de obras concretas y aisladas, sino que planea a lo largo y ancho de toda su producción, si bien es cierto que habrá etapas donde la impronta de Kafka sea más visible que en otras.

Destacable es la opinión del mismo Borges dentro un artículo periodístico, publicado precisamente en conmemoración por el centenario del nacimiento de Kafka**, en la que señala la presencia de éste en su obra:

" Creo que los cuentos son superiores a sus novelas. Las novelas, por otra parte, nunca concluyen. Tienen un número infinito de capítulos, porque su tema es de un número infinito de postulaciones. A mí me gustan más sus relatos breves y aunque no hay ahora ninguna razón para que elija a uno sobre otro, tomaría aquel cuento sobre la construcción de la muralla. Yo he escrito también algunos cuentos en los cuales traté ambiciosa e inútilmente de ser Kafka. Hay uno, titulado "La Biblioteca de Babel" y algún otro, que fueron ejercicios en donde traté de ser Kafka. Esos cuentos interesaron, pero yo me di cuenta que no había cumplido mi propósito y debía buscar otro camino. Kafka fue tranquilo y hasta un poco secreto y yo elegí ser escandaloso. Empecé siendo barroco, como todos los jóvenes escritores y ahora trato de no serlo. Intenté también ser anónimo pero cualquier cosa que escriba se conoce inmediatamente".

Estas palabras desvelan aspectos altamente fructíferos para el campo de la comparatística: Borges mismo reconoce primeramente la influencia y la posterior imitación del modelo (traté ambiciosa e inútilmente de ser Kafka). En segundo lugar, la recepción y efecto (Esos cuentos interesaron). Admite también la intertextualidad en la genología, en el género (en este caso, el cuento). Por último, también los temas y motivos presentan paralelismo, así por ejemplo, el concepto que aquí se señala de la "infinitud", va a ser clave (su tema es de un número infinito de postulaciones). Ahora bien, ¿hasta qué punto se puede hablar de comparación o influencia de Kafka en Borges?

Teóricos y estudiosos como, por ejemplo, JAIME ALAZRAKI [1983: 197] reducen la base de esta posible comparación a la esfera del estilo: Sólo el "realista" modus operandi de ambos escritores sería campo de análisis comparatístico, pero este aspecto ya lo desarrollaremos con posterioridad.

Una vez expuesto todo esto, cabe decir que la presencia de Kafka en Borges se analizará desde los siguientes parámetros:

La influencia e imitación.
La recepción y efecto.
Los géneros.
Temas y motivos.

1.- LA INFLUENCIA E IMITACIÓN:

a).- Influencia:

A la hora de hablar del concepto de "influencia" hemos de manifestar nuestra conformidad con la tesis de CLAUDIO GUILLÉN [1985: 305ss]: Aquí, el concepto de "influencia" presenta un importante factor humano, psicológico. No decimos que tal o cual texto de Kafka influye en tal o cual texto de Borges, sino que Borges está influenciado por Kafka e interminable sería la lista de lugares y obras donde el argentino subrayó esta 'dependencia'.

Volvamos de nuevo al artículo periodístico ya citado. En él, Borges dice:

"Mi primer recuerdo de Kafka es del año 1916, cuando decidí aprender alemán. (...) Fue entonces cuando leí el primer libro de Kafka que, aunque no lo recuerdo ahora exactamente, creo que se llamaba Once cuentos. (...) Después tuve oportunidades de leer El proceso y a partir de entonces, lo he leído continuamente."

Estas palabras señalan la influencia directa de Kafka sobre Borges: No hay intermediario alguno.

b).- Imitación:

La diferencia entre influencia e imitación es que la influencia es una imitación inconsciente y la imitación es consciente. En el caso que aquí nos ocupa, es muy difícil determinar hasta qué punto Borges imita o se ve influido por Kafka. La imitación es un concepto más concreto que el de "influencia": es la relación entre un maestro reconocido y sus seguidores. Cuando Borges escribe "Yo también he escrito algunos cuentos en los cuales traté de ser ambiciosa e inútilmente de ser Kafka", entonces hay aquí una imitación consciente del modelo. Pero cuando, precisamente en el ensayo "Kafka y sus precursores", dentro de Otras Inquisiciones, afirma que:

"En el vocabulario crítico, la palabra "precursor" es indispensable, pero habría que tratar de purificarla de toda connotación de polémica o rivalidad. El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro. En esta correlación nada importa la identidad o la pluralidad de los hombres. El primer Kafka de Betrachtung es menos precursor del Kafka de los mitos sombríos y de las instituciones atroces que Browning o Lord Dusany". J.L.BORGES [1995:109]

entonces, parafraseando, podríamos decir que en cada uno de los textos de Kafka está la idiosincrasia de Borges, en grado mayor o menor, pero, si Kafka no los hubiera escrito, lógicamente, no los podríamos percibir en Borges. En este caso, nos movemos en el terreno de la influencia y no en el de la imitación.

Como ya se ha señalado con anterioridad, para Alazraki sólo el estilo "realista" de ambos escritores sería el único aspecto comparatístico: cierto es que los cuentos de Borges, escritos ya en período de madurez, presentan concomitancias estilísticas con Kafka: prosa aparentemente desnuda, fría, pero cargada de sentido y poderosamente sugeridora. Y al igual que Kafka, se detiene en los más inesperados detalles y en su cuidadoso registro hay mucho de técnica "realista":

"Hacía unos dos años que su madre había muerto, y desde entonces, Georg vivía con su padre; por supuesto, el amigo se enteró de lo sucedído, y expresó sus condolencias con una carta tan fría que uno tenía forzosamente que deducir que el dolor causado por semejante pérdida era completamente incomprensible en el extranjero". Franz Kafka, La Condena.

"Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas: luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin." J.L. Borges, "Emma Zunz", en El Aleph.

Pero también no es menos cierto que esta defensa de una única base comparativa permite ciertas discrepancias: en primer lugar, cuando Borges señala que "traté de ser ambiciosa e inútilmente de ser Kafka", es lógico pensar que hay imitación del modelo no sólo desde la perspectiva estilística sino también desde todos los otros órdenes literarios; en segundo lugar, se debe tener en cuenta que mientras que Kafka teje sus indescifrables parábolas con paradójica claridad (Kafka escribía en un alemán muy sencillo y delicado), en Borges a veces se produce el proceso inverso: el estilo ensayístico o de disquisición filosófica, carece, en ocasiones de anécdota o nos lleva simplemente al motivo del que parte:

"Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregor Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón, y al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo". Franz Kafka, La Metamorfosis.

"El final de la historia sólo es referible en metáforas, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Este se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina". J.L.Borges, "Los Teólogos", en El Aleph.

2.- RECEPCIÓN Y EFECTO:

Desde que en 1916 Borges lee por primera vez a Kafka, estamos hablando ya de una recepción directa, se ocupará intensamente de él. «Hasta qué punto las narraciones de Kafka son influencia o erudición en la obra de Borges? A lo largo de la biografía del argentino, como ya se ha dicho, infinitas son las veces en las que Kafka aparece mencionado, hay una influencia psicológica de Kafka sobre Borges.

Según el mismo Borges, la recepción de Kafka, no sólo en él, sino también en el conjunto de la Literatura Universal se debe a la atemporalidad de su obra, lo cual le convierte en un clásico de la Literatura Universal:

La diferencia esencial con sus contemporáneos y hasta con los grandes escritores de otras épocas, Bernard Shaw o Chesterson, por ejemplo, es que con ellos uno está obligado a tomar la referencia ambiental, la connotación con el tiempo y el lugar. Es también el caso de Ibsen o Dickens. Kafka, en cambio, tiene textos, sobre todo en los cuentos, donde se establece algo eterno. A Kafka podemos leerlo y pesar que sus fábulas son tan antiguas como la historia, que estos sueños fueron soñados por hombres de otra época sin necesidad de vincularlos a Alemania o a Arabia. El hecho de haber escrito un texto que trasciende el momento en que se escribió es notable. Se puede pensar que se redactó en Persia o en China y ahí está su valor".

La repercusión de Kafka sobre Borges no viene de la mano del movimiento surrealista, sino , como vemos, de mucho antes, partiendo de una admiración personal. Es una recepción pura, sin traducciones, sin crítica, sin influencias expresionistas o surrealistas. Se puede considerar a Borges como uno de los primeros seguidores o receptores de Kafka: Mientras que para el mundo de la cultura Kafka nace después de la II Guerra Mundial, ya en 1938, doce años tan sólo después de la muerte de Kafka, Borges traduce al castellano La Metamorfosis y empieza a escribir sus primeros cuentos fantásticos. El éxito literario de obras como Ficciones ("La Biblioteca de Babel", "La lotería en Babilonia", "La casa de Asterión", "El Abenjacán en el Bojarí, muerto en su laberinto"...) o El Aleph, no sólo supusieron una continuidad en Hispanoamérica y resto del mundo de ese "realismo fantástico", sino que cierta parte de la crítica le considera como el padre del llamado "realismo mágico" latinoamericano, término tomado del surrealismo. De todas formas, hay que considerar a Franz Kafka como un "precursor" más de Jorge Luis Borges y más bien se puede hablar de erudición que de influencia. A Borges le gustaba leer a Kafka, pero esto de modo alguno significa que haya una concomitancia plena. Se podría decir que Borges es más "estudioso" que "imitador" de Kafka.

3.- EL GÉNERO:

¿Es posible establecer una comparación entre los cuentos de Kafka y los de Borges? Si esto es así, «hasta qué punto los cuentos de Borges suponen un arranque y una evolución respecto a los cuentos de Kafka?

La esencia narrativa kafkiana estaría en que en sus relatos se cuentan siempre dos historias, pero con una inversión lógica, pues la historia secreta sería contada con sencillez y, en cambio, la visible aparecería relatada con sigilo. Recordemos así obras como "En la colonia penitenciaria", "El castillo", "El Proceso"...Para G.STEINER [1976:162] el contraste entre la generalidad de exposición y forma clásica que advertimos en Dante y Goethe y el modo encubierto e idiosincrásico de Kafka denota el tenor de la época: Las fuertes disonancias tan en boga por las corrientes artísticas de la época le permitieron introducir lo inquietante y lo siniestro de un modo creciente.

Borges señala que los cuentos de Kafka "son superiores a sus novelas" y es quizás éste el motivo por el que se decantara por este género, por ser un género que se adapte mejor a los juegos mentales, a los ejercicios de la imaginación. El cuento borgiano, al igual que el de Kafka, se nos presenta lleno de absurdas asociaciones. En ellos aparecen lo siniestro y lo fantástico, lo excepcional y lo insólito. En los cuentos y novelas de Kakfa pudo encontrar Borges ese laberinto kafkiano, que derivó en laberinto borgiano en obras como El muerto, La otra muerte, Abenjacán en el Bojarí, muerto en su laberinto...: el mundo es un caos, un laberinto absurdo por el que transita el hombre, pobre criatura incapaz de penetrar su destino o gobernarlo, y además, toda una nueva forma de narrar, con esa "desnudez fantástica" de la que habla G.STEINER [1976:169], ese estilo preciso y atemporal. Pero en Borges, la sensación de angustia o pesadilla que se siente al leer La Metamorfosis o El Castillo o El Proceso, no aparece por ninguna parte:

"Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquel que no muere". JL. Borges, Los dos reyes y los dos laberintos, en El Aleph.

La originalidad de los cuentos de Borges reside en que apenas tienen parangón: A menudo abandona el carácter narrativo y adopta tonos propios de la filosofía, introduce datos y fechas truncadas, inventa libros, enfrenta tesis opuestas e igualmente falsas... y más recursos fruto de su imaginación y de su conocimiento y admiración por la literatura clásica, entre la que se encontraría Franz Kafka. Incluso se ha llegado a decir que Borges "ha inventado su propio género, a medio camino entre el cuento y el ensayo".(HARSS, 1969):

"Yo afirmo que la Biblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto y, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal. (Los místicos pretenden que el éxtasis les revela una cámara circular con un gran libro circular de lomo continuo, que da toda la vuelta de las paredes..." La Biblioteca de Babel.

Por lo tanto, es muy difícil establecer un punto de comparación y equivalencia en los cuentos de Borges y Kafka.

4.- LOS TEMAS Y MOTIVOS:

Lo "fantástico", lo "insólito" es un tema universal en la literatura: Lo absurdo, las sorpresas, extravagancias, irracionalidades, locuras... pueblan obras y autores tan diferentes como El Amadís de Gaula, Cervantes, Byron, Dovstoieski, Kafka, Borges y demás escritores latinos del "realismo mágico".

Para JAIME ALAZRAKI[1983:197], la temática de ambos escritores responde a actitudes opuestas: "Kafka hace emerger sus ficciones de un drama personal con su tiempo y los absurdos anexos a la realidad de su tiempo y las ficciones de Borges representan un esfuerzo por trascender el tiempo y la realidad histórica y ver el drama humano en una escala infinita, en un plano abstracto y metafísico." Ciertamente, es imposible acercarse al relato kafkiano dejando de lado el enfoque biográfico-psicoanalítico (si bien en obras como, por ejemplo, "El topo gigante", el elemento biográfico no figura, aquí se ocupa de la ciencia), pero también el elemento biográfico es un factor a tener en cuenta en Borges: algunos hechos reales están presentes en La biblioteca de Babel (Borges fue bibliotecario) e incluso se ha dicho que entre sus mitos estaría también el de su propia biografía: la relación padre-hijo (Borges hijo como realización de lo que quiso pero nunca pudo ser el padre), la importancia de los sueños... Por otra parte, en contra de la opinión de Alazraki, en Borges también está muy presente la "quintaesencia de lo argentino". A pesar de ello, la temática de Kafka es más personal, más humana, fruto de la neurosis obsesiva del autor. Por otro lado, ambos autores jamás se interesaron por la historia o la sociología. No fueron escritores costumbristas ni mucho menos moralistas. Así, sus biografías pasan a ser exclusivamente literarias. La vida de ambos personajes está consagrada a la construcción lenta de una obra y será ya sólo literatura, una literatura que tiene en cada uno de ellos a sí mismos como personajes principales. En cuanto a la metafísica, que Alazraki considera como un tema exclusivamente borgiano, el mismo Borges considera la temática kafkiana como metafísica: su obra se sitúa por encima de la realidad histórica (en sus obras jamás se percibe la Primera Guerra Mundial), el ahondamiento en el problema del hombre, su subyugación frente al poder (La Metamorfosis, El Proceso, El Castillo)... si bien, como ya hemos dicho antes, el tratamiento del tema es distinto: Lo absurdo, la postergación infinita, el mundo como laberinto, la instancia de seres superiores...en obras como El Congreso o La Biblioteca de Babel, señalarían la presencia de Kafka y de la temática kafkiana en los cuentos de Borges mientras que Kafka aborda el tema desde un punto de vista más existencial, en Borges toda angustia aparece refrenada oponiendo al absurdo del mundo una elegante ironía.

NOTAS:

* "(...) voy a señalar su condición de clásico, y el hecho de que podamos leerlo y olvidar sus circunstancias -cosa que sucede con muy pocos escritores, que yo sepa-, así lo demuestra." en "Kafka puede ser parte de la memoria humana" dentro de Diálogos: Jorge Luis Borges, Osvaldo Ferrari.(1992).

** "Un sueño eterno" en El país, 3 de julio de 1983.

BIBLIOGRAFÍA:

1- ALAZRAKI, J.: La prosa narrativa de Jorge Luis Borges, Editorial Gredos, Madrid, 1983.
2- ANDERSON IMBERT, E.: Literatura Hispanoamericana, Vol.II, Fondo de Cultura Económica, México, 1966.
3- BORGES,J.L.: "Kafka y sus precursores", en Otras inquisiciones. Alianza Editorial, Madrid, 1995.
4- -------------, "Un sueño eterno." en El País, 3 de Julio de 1983.
5- -------------, El Aleph, Alianza-Emecé, Madrid, 1977.
6- FERRARI, O.: Diálogos: Jorge Luis Borges y Osvaldo Ferrari. Editorial Seix Barral, Barcelona, 1992.
7- GUILLEN,C.: Entre lo uno y lo diverso: Introducción a la Literatura Comparada. Edit. Crítica, Barcelona, 1985.
8- HARSS, L: Los nuestros, Edit. Sudamericana, 1969.
9- KAFKA, F.: Obras completas. Editorial Planeta, Barcelona, 1970.
10- SÁNCHEZ FERRER, J.L.: El universo poético y narrativo de Jorge Luis Borges. "Biblioteca Básica de Literatura", Anaya, Madrid, 1992.
11- STEINER, G.: Language and silence. Atheneum, New York, 1976.

Fuente : Espéculo 7 - Revista de estudios literarios.
Universidad Complutense de Madrid
http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero7/borg_kaf.tm
Cristina Pestaña Castro 1997
Licenciada en Filología alemana
Universidad de Valladolid