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sábado, 15 de febrero de 2025

“Cuentos originales”: el Instituto Cervantes publica el libro del profe Bergoglio con prólogo de Borges

Hace sesenta años, el actual Papa invitó al autor de “El Aleph” a dar una charla en su clase de Literatura en una escuela de Santa Fe y de ese encuentro surgió un volumen que reúne los relatos de los alumnos; la obra está en la biblioteca personal de Francisco en el Vaticano y será reeditada este año

 

12 de enero de 2025

 

Fernando Flores Maio

 

En 1965, Jorge Luis Borges fue invitado por el profesor de Literatura Jorge Bergoglio SJ, a una escuela de la provincia de Santa Fe, para estimular a los jóvenes a que escriban. Fruto de esa actividad es el libro Cuentos originales, que reúne las narraciones que hicieron los alumnos y tiene prólogo del autor de “El aleph”. La obra está en la biblioteca personal del Papa Francisco, que escribió un prólogo para la segunda edición.

Esa primera edición la hizo el colegio en el que trabajaba Bergoglio en noviembre de 1965. En el prólogo, Borges escribió: “Al cabo de los siglos, la letra de molde, desdeñada al principio por los calígrafos, tiene un prestigio casi mágico y de algún modo da una mayor realidad a los textos... Excelente me parece la idea de reunir e imprimir los 14 relatos que conocerá enseguida el lector. Su publicación será un estímulo para los jóvenes que los escribieron y un placer, no exento de sorpresas y de emoción, para quienes los lean. Este libro trasciende su originario propósito pedagógico y llega, íntimamente, a la literatura”.

Bergoglio quiso que se hiciera una segunda edición en octubre de 2006, cuando él era Cardenal Primado de la República Argentina y Arzobispo de Buenos Aires. Se la encomendó a un ex alumno, Jorge Milia, quien en la presentación contó con respecto a esos relatos que “fue afán de Borges imaginarlos como un libro”, y que “una causalidad manifiesta, y no escenarios de un destino caprichoso, hicieron que el huésped y magíster excepcional de entonces descubriera una obra digna de publicarse en esos escritos adolescentes”. Ya él pensaba en una tercera edición, que se concretó con el nuevo Papa.

Esos cuentos se incorporaron a la Biblioteca del Papa Francisco, editados en italiano por La Civilta Cattolica y el Corriere della sera, en agosto de 2014, con un prólogo en el cual el Pontífice rememora que les pidió a sus alumnos que escribieran relatos y quedó “impresionado por su capacidad narrativa”, y recuerda que Borges recomendó su publicación y decidió escribir el prólogo.

Dos meses después de que Bergoglio asumiera como Pontífice, fui con María Kodama al Vaticano y ella le entregó en mano las Obras completas del autor de “El aleph”, ya que sabía que era un gran admirador del escritor. Nos recibió el Cardenal Gianfranco Ravasi, Prefecto del Consejo Pontificio de la Cultura, quien nos saludó recitando poemas de Borges, y propuso que la Fundación Borges y el Foro Ecuménico Social organizaran un espacio de encuentro y de diálogo entre creyentes y no creyentes, ideado por el anterior Papa, Benedicto XVI, y continuado por Francisco 1°, denominado “Atrio de los Gentiles”, en referencia al antiguo Templo de Jerusalén, que tenía un espacio en el que podían entrar los que no eran judíos. Uno de los temas centrales era “Borges, misticismo y agnosticismo”. El Papa envió un mensaje para abrir las actividades.

A partir de entonces, hicimos muchos encuentros, conferencias y seminarios en la Argentina, España e Italia. En uno de ellos nos acompañó el embajador de la Argentina en la Santa Sede, Rogelio Pfirter (h); él había sido alumno de Bergoglio en Santa Fe y había escrito un relato para el libro que hizo con Borges; entonces le propuse reeditarlo y él me puso en contacto con quien había sido su compañero, Milia, quien dio los textos originales.

Con María Kodama queríamos publicarlo como parte de un proyecto que veníamos realizando desde 2017, “Borges seres imaginarios”, en el marco de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, para que las nuevas generaciones se acerquen a las creaciones de Borges desde un lado mucho más fácil y lúdico.

Con esa iniciativa, con el aval de la Fundación Borges, publicamos siete libros, hicimos más de 80 videos, con relatos del escritor, que están en el sitio web seresfantasticos.com leídos por Kodama, Marita Ballesteros, Nacha Guevara, Verónica Cangemi, y otros, ilustrados por Mariana Bendersky y geniales artistas. Incluimos propuestas de actividades para trabajar con estudiantes, ideadas por Gabriela Cittadini, Silvina Politi y Lucas Adur. A los estudiantes les pedimos que hacieran narraciones o dibujos, como propuso Borges cuando escribió el prólogo de El libro de los seres imaginarios (junto con Margarita Guerrero). Convocamos a muchos estudiantes, que realizaron fabulosas actividades, junto con docentes, de zonas de altos y de muy bajos recursos, y también con responsables de bibliotecas.

En ese sentido, es bueno realizar y apoyar proyectos que faciliten el acceso a las creaciones, con experiencias concretas, como la que protagonizó el propio Borges con Bergoglio. Y por eso queríamos publicar el libro que hicieron ambos. Pero no encontramos a quien quisiera hacer una buena edición, que tuviera amplia difusión.

El azar hizo que hace pocos meses visite la Fundación Borges el director del Instituto Cervantes de España, el genial poeta y catedrático Luis García Montero, recibido por sus autoridades, Victoria y Mariana Kodama, y Lucas Adur, y hablara de ese libro de Bergoglio. Entonces, le comenté la idea que teníamos con María y esa institución decidió publicarlo pronto, con un nuevo texto del Papa. Aunque, parafraseando a Borges, el azar es nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad.

 

El autor es sociólogo, escritor, periodista y vicepresidente de la Fundación Borges

Fuente: La Nación

https://www.lanacion.com.ar/cultura/cuentos-originales-el-instituto-cervantes-publica-el-libro-del-profe-bergoglio-con-prologo-de-borges-nid12012025/

 

El papa Francisco publica la primera parte de su autobiografía: el naufragio que le salvó la vida y el recuerdo de Borges


Julio Algañaraz

El papa Francisco escribió su autobiografía durante seis años y “Esperanza” es la primera parte, que relata su infancia y adolescencia. Desde mañana estará en venta en Italia y después en otros 80 países. Allí cuenta que su padre, Mario, y su abuelo tuvieron que devolver los pasajes para embarcarse el 11 de octubre de 1927 en el puerto de Génova en la nave que iba a Buenos Aires porque no habían logrado ubicar todas sus pertenencias y debieron postergar su partida.

Fue providencial. La nave se hundió como le ocurrió al Titanic en 1912. ”Por eso estoy ahora aquí”, comenta Jorge Bergoglio. Y agrega: "No se imaginan la de veces que he agradecido a la Divina Providencia”. El Papa escribió “Esperanza” (Plaza y Janes) con la colaboración del periodista italiano Carlo Musso.

Algunos diarios italianos publican partes de la autobiografía, que abarca hasta la adolescencia. Interesante su recuerdo del gran escritor argentino Jorge Luis Borges. “A los 23 años años me convertí en enseñante de literatura y psicología en el Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe. Dicté un curso de escritura y se me ocurrió enviarle a través de su secretaria, que había sido mi profesora de piano, dos trabajos escritos por los muchachos. Parecía más joven que mi edad y por eso los estudiantes me llamaban “Carucha”. Borges era ya uno de los más celebrados autores del Novecientos. Se hizo leer los artículos porque era ya prácticamente ciego y le gustaron”.

El Papa cuenta que “lo invité a dar algunas lecciones sobre el tema de los gauchos en la literatura y aceptó. A 66 años subió a un pullman en Buenos Aires y viajó ocho horas de noche para llegar a Santa Fe. Cuando llegué al hotel donde se alojaba , me preguntó si podía ayudarlo a afeitarse. Era un agnóstico que cada noche recitaba el Padre Nuestro porque se lo había prometido a la madre y murió confortado por religiosos”.

 “No puede que ser un hombre de espiritualidad el que escribe palabras como: ‘Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban en el desierto y se reconocieron, porque ambos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en tierra accedieron un fuego y comieron. Callaban como hace la gente cansada cuando declina el día. En el cielo despuntaba alguna estrella que no había recibido aún su nombre. A la luz de las llamas Caín notó sobre la frente de Abel el signo de la piedra y dejando caer el pan que estaba por llevar a la boca pidió que le fuera perdonado su delito. Abel respondió: “¿Tú me has matado o yo te he asesinado? No recuerdo más, estamos aquí, juntos como antes. Abel respondió: “¿Tu me has matado y yo te he matado? No recuerdo más, estamos aquí para olvidar y perdonar. También yo trataré de perdonar...”

Fuente: Clarin

https://www.clarin.com/mundo/papa-francisco-publica-primera-parte-autobiografia-naufragio-salvo-vida-recuerdo-borges_0_OD6fexg1JE.html

 

lunes, 1 de marzo de 2021

El peluquero de Borges

 

Por Gilberto Cunha

 

A primeras horas de la tarde del 13 de marzo de 2013, después de que el humo blanco en la chimenea de la Capilla Sixtina anunciara que el nuevo Papa había sido elegido, sonaron las campanas de la iglesia en Roma y el cardenal protestado (el decano de la orden de diáconos) Jean -Louis Tauran pronunció el clásico y convencional “Habemus Papam”, dice la leyenda que en la Casa General de la Compañía de Jesús, en Via Borgo Santo Spirito, nº 4, a pocos metros de la Plaza de San Pedro, un silencio casi sepulcral reinó.

 

Jorge Mario Bergoglio, el primer jesuita en el cargo de Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Romana, en adelante el Papa Francisco, nunca había sido unánime entre los discípulos de San Ignacio de Loyola. Sobre el sucesor de Benedicto XVI, desde que fue elevado al rango de provincial de la orden en Argentina a los 36 años en 1973, se sospechaba que había guardado silencio en relación a la dictadura militar que gobernaba el país en el 1970 y la persecución impuesta a los jesuitas que se habían adherido a la Teología de la Liberación y, como consecuencia, terminarían detenidos, torturados o incluso asesinados. Este no es el caso, afirman los defensores del Papa Francisco. En ese momento, tuvo que lidiar con una orden religiosa en crisis económica y falta de vocaciones, levantando enemistades por las decisiones que tenía que tomar. Pero, sin duda Bergoglio no callaba ni estaba de acuerdo con la dictadura, dicen sus aliados con convicción. De hecho, él personalmente se habría esforzado por proteger a las personas religiosas y a otras personas amenazadas de persecución. Al final, el carisma y la humildad del Papa Francisco superarían las dudas sobre su integridad moral.

 

A partir de 2014 cobró notoriedad una fotografía de la década de 1960, que muestra un encuentro entre el entonces profesor de literatura Jorge Mario Bergoglio y el reconocido escritor Jorge Luis Borges. Artículos en periódicos y revistas de todo el mundo, entrevistas a testigos de ese momento histórico, diversos ensayos académicos y la formulación de variadas tesis, no siempre correctas, para explicar el encuentro de estos dos “Jorges”, llevaron esta imagen a una popularización hasta entonces inimaginable. Después de todo, ¿qué tiene de especial esta escena grabada por un fotógrafo del interior del diario El Litoral para haber merecido tanta atención? ¿Cuál es la verdadera historia del encuentro retratado? ¿Y sus consecuencias? ¿Fue el Papa Francisco un posible personaje de la ficción de Borges?

 

La fotografía del Papa Francisco con Jorge Luis Borges, para muchas personas, tiene el contorno de un cuento borgiano. Entenderlo requiere saber que, antes de ser ordenado sacerdote, Jorge Mario Bergoglio tuvo que completar las etapas de formación jesuita, actuando como maestro en el Colégio Imaculada Conceição, en Santa Fé, Argentina. En esta escuela, a pesar de su formación en química, Bergoglio impartía clases de literatura. Y, para reforzar lo que enseñaba en el aula, solía invitar a escritores a dar seminarios a sus alumnos, luchando por lo que se puede llamar una educación de calidad. Así, en las clases de Bergoglio estuvieron presentes en la Inmaculada Concepción, la maestra “Carucha” (apodo que los alumnos le dieron a su cara de bebé), personas como las escritoras María Esther Vázquez y María Esther De Miguel, entre otros nombres.

 

Posiblemente fue con la ayuda de María Esther Vázquez, secretaria, colaboradora y miembro del rol femenino de la que Borges había estado enamorado, que Bergoglio logró acercarse a la célebre escritora argentina. Se dice que, en 1965, el profesor Carucha invitó a Borges, a pesar de ser reconocidamente agnóstico, a impartir algunas clases de literatura gauchesca a los estudiantes de la Immaculada Conceição. Para sorpresa e incredulidad de muchos, Jorge Luis Borges, entonces director de la Biblioteca Nacional de Argentina, profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Buenos Aires y, en ese momento, candidato al Premio Nobel de Literatura (que nunca ganó, estrés a sí mismo)), aceptado.

 

Un jueves 26 de agosto de 1965 muy frío, Jorge Luis Borges, que aún no estaba totalmente ciego (pero casi), mostró su gracia en Santa Fé, capital de la provincia argentina del mismo nombre. Llegó solo. Llegó en bus desde Buenos Aires y no en tren, como lo registra Adolfo Bioy Casares en su poderoso diario sobre Borges (1680 páginas). No se quedó ni cinco ni diez días, ni estuvo acompañado de María Esther Vázquez, como sugirió Roberto Alifano. Para las fechas del diario de Bioy, a pesar de otras menciones de cinco días, fueron dos días. Tiempo más que suficiente para que el escritor, invitado por el profesor de literatura del Colégio Imaculada Conceição, Jorge Mario Bergoglio, diera una conferencia sobre literatura gauchesca, hablara con los alumnos y marcara indeleblemente la memoria de muchos de ellos.

 

La fotografía de la recepción de Borges en la Immaculada Conceição, desde que salió a bolsa en 2014, ha generado especulaciones. En la imagen, además del escritor, aparecen los profesores Jorge González Manent y Jorge Mario Bergoglio, quien actualmente se desempeña con el sugerente nombre de Papa Francisco. Aquí están las razones: ¿qué hacen Borges y el Papa Francisco juntos? ¿Eran amigos? ¿Cómo fue la estancia de Borges en Santa Fé? ¿Y las consecuencias de ese encuentro?

 

También está la emblemática escena, retratada por la serie de Netflix “Can call me Francisco”, en la que el entonces profesor de literatura Jorge Mario Bergoglio aparece afeitando al escritor en el patio de la escuela. La escena es ficticia, tenga en cuenta. Pero es un hecho que el Papa actual, con motivo de la visita de Borges a Santa Fé, era el barbero del escritor.

 

Borges se hospedó en el Hotel Ritz. A la mañana siguiente, los profesores Manent y Bergoglio lo recogieron en el hotel. Bergoglio subió a la habitación del escritor y tardó más de lo razonable en regresar. Cuando regresó, Manent, disimuladamente, preguntó qué había pasado. Y, en respuesta, también encubierta, recibió esto: "El anciano me pidió que lo afeitara". No era un complot borgeano, pero ese día Borges tenía al Papa de barbero. Aquí está la escena real que los directores de las series de Netflix han recreado poéticamente.

 

Edna Aizenberg, en el ensayo “Borges, Bergoglio y Cuentos originales. Historia de un prólogo y 14 ficciones ”, publicada en la revista Variaciones Borges (n. 37, p.207-217, 2014), hizo la recopilación de información y análisis más completa que conozco de este encuentro de Borges y Bergoglio.

 

Entre los estudiantes que vivieron el encuentro de Borges y Bergoglio, Edna Aizenberg logró contactar a Jorge Milia (periodista y escritor), José Hernán Ciblis (músico afincado en Alemania), Rogelio Pfirter (diplomático y embajador argentino en el Vaticano durante el papado de Francisco). y Ubaldo Pérez-Paoli, entre otros. Milia, con ironía y cariño, etiquetó a Borges como “Viejo Zorro” (Raposo Velho) y dijo que hacer que el escritor dé clases de literatura gauchesca a estudiantes de secundaria es como ver a la Filarmónica de Berlín tocar Happy Birthday en una fiesta infantil. Pfirter y Pérez-Paoli recuerdan la crítica de Borges al artificialismo del senador José Hernández en Martín Fierro, con su clásico “Hernández no conocía el campo ...”.

 

El libro “Cuentos originales” fue un legado de ese encuentro entre Borges y Bergoglio. Jorge Luis Borges escuchó los cuentos escritos por los alumnos de Bergoglio y se ofreció a llevarlos a Buenos Aires. Así nació "Cuentos originales" con prólogo firmado por Jorge Luis Borges el 7 de octubre de 1965. En su peculiar estilo, Borges escribió: "(...)  Es probable que alguno de los ocho escritores que comienzan aquí, alcance la fama y, entonces, los bibliófilos buscarán este breve volumen en busca de tal o cual firma, que no me atrevo a profetizar ”.

 

La premonición de Borges quedó parcialmente confirmada: el libro “Cuentos originales” (Cuentos originales . Introducción Jorge Luis Borges. Santa Fe: Castellví, 1965; 2a ed. Salta: Maktub, 2006.) se convirtió en una obsesión de los bibliófilos, no por los por el maestro que se convirtió en el sucesor de São Pedro.

 

Fuente: O Nacional - Brasil

https://www.onacional.com.br/opiniao,47/2021/02/26/o-barbeiro-de-borges-final,114933

https://www.onacional.com.br/opiniao,47/2021/02/19/o-barbeiro-de-borges-parte-1,114804

 

viernes, 8 de noviembre de 2019

El pintor argentino Gustavo Masó entregó a Bergoglio un cuadro de Borges


Gustavo Masó con su obra "La palabra oculta" que le entregó al Papa Francisco durante una audiencia privada./ Foto: Víctor Sokolowicz

Julio Algañaraz

 --Gustavo Masó le explicó al Papa el cuadro de Borges, que tituló “La palabra oculta”? Me pareció una pintura surrealista, aunque la expresión de Borges está muy bien hecha y es lo más realista del cuadro.

-Es cierto. Se lo expliqué ampliamente porque el objetivo es mostrar el comportamiento de los hombres a través de un verso de la Exhortación Apostólica “Amoris Leticia”, que contiene una cita de un poema de Borges, “Calle desconocida”, que publicó en 1923 en “Fervor de Buenos Aires”. La frase del poema es “toda casa es un candelabro”.}


-El cuadro hay que mirarlo de cerca porque está lleno de significados y de personajes, un poco como había Salvador Dalía en sus obras…

-En la imagen, desde el centro de pensamiento de Borges se dispara un haz de luz que atraviesa el vitral del cuerpo, el templo de alma, reflejándose sobre el libro de su obra. En el vitral se ve la imagen de su padre, Jorge Guillermo Borges.
La obra "La palabra oculta" realizada con motivo del 120 aniversario nacimiento de Jorge Luis Borges./ Foto: Víctor Sokolowicz

La obra "La palabra oculta" realizada con motivo del 120 aniversario nacimiento de Jorge Luis Borges./ Foto: Víctor Sokolowicz

En su rostro cerca del cuello, la piel se transforma en roca, desde donde cae el agua proveniente de la estatua con la figura de su mujer María, Kodama, fuente de vida.

La flor de cerezo (Sakura) representa la vida efímera y evoca la belleza de lo etéreo. La flor de la pasión (Pasionaria), tiene un significado religioso vinculado a la Pasión de Cristo, simboliza la fe.

--¿Y el reloj de arena, una imagen tan borgiana?

--Está sobre el libro en el que se apoya su figura. Es el reloj de arena sin arena, que tiene un mecanismo cíclico. En el vidrio del reloj se reflejan dos imágenes de una misma figura que simbolizan la fe y su carencia, a lo largo de la vida. Las dos mujeres bajo el libro son su hermana, Norah Borges, y su madre, Leonor Acevedo Suárez.

Las estrellas, al igual que las vidas de los hombres que arden como velas aisladas, en el idioma de los ciegos trazan la palabra oculta.

-¿Qué hará el Papa con el cuadro de Borges, una de las personalidades argentinas que más admira?

-La pintura la tendrá el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, hasta que se decida un destino definitivo.

-¿Verá al Papa antes de volver el martes a Buenos Aires?

--Sí, pero este encuentro es algo que prefiero dejar abierto…

Fuente: Clarín -fragmento

jueves, 31 de enero de 2019

El Vaticano cita a Borges para defender que ‘nada está construido sobre piedra’




En el Belén que preside esta Navidad la Plaza de San Pedro en Roma se puede leer la cita del escritor, quien asegura que  “Nada está construido sobre piedra; todo está construido sobre arena, pero debemos construir como si la arena fuese piedra”.

 A escasos metros de la Basílica de San Pedro, junto a un imponente árbol de Navidad, se encuentra el Belén de arena que el Vaticano ha elegido esta Navidad para presidir la plaza de San Pedro.

 Junto al Belén, a modo de explicación, se puede leer que “esta Natividad ha sido realizada con la arena de Jesolo (Venecia), donde desde hace 17 años se construye el pesebre de arena en nombre de la Fe y de las tradiciones de todos los cristianos del mundo”.
Sin embargo, lo que más llama la atención es la cita del escritor Jorge Luis Borges que aparece a continuación: “Nada está construido sobre piedra; todo está construido sobre arena, pero debemos construir como si la arena fuese piedra”.

 Resulta curioso, y un tanto sorprendente, que en el centro neurálgico de la Iglesia Católica se pueda leer esta frase, que nada se asemeja, por ejemplo, a la Parábola en la que Jesús explica que “A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”(Mateo 7:24–2 )

También, sin ir más lejos, podemos recordar la frase de Cristo dirigida a Pedro y que tantas veces hemos oído: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

Fuente: Infovaticana - 08 enero, 2019

viernes, 31 de marzo de 2017

El día en que Bergoglio afeitó a Borges




 La anécdota se remonta a 1965, cuando el escritor visitó Santa Fe invitado por el actual Papa, en aquel entonces maestrillo en el Colegio Inmaculada Concepción.

Por Luis Gudiño

El periodista y escritor santafesino Jorge Millia, radicado en Salta, recordó que "Jorge Luis Borges visitó Santa Fe y el Colegio Inmaculada Concepción en el año 1965, invitado por el actual Papa Jorge Bergoglio, en aquel entonces maestrillo. Se quedó cinco días, vino solo, en un colectivo interurbano, se hospedó en el Hotel Ritz, y nos dio una charla de literatura a los alumnos de cuarto y quinto año".

"Es un poco loco el tema, porque un candidato al Premio Nobel, que venga a Santa Fe en ómnibus, suena poco creíble. El estaba por venir con la madre, pero ella se enfermó y llegó solo".

"Jorge Bergoglio nos daba clases, como maestrillo, de literatura española y argentina, y tenía que cumplir tres años dedicados a la pedagogía. Si bien era técnico químico, le fascinaba la literatura, y tenía la idea de que sus alumnos tomen contacto directo con los escritores. Leer a los escritores a través de sus obras y escucharlos, era la propuesta. Fue así como vino María Esther Vázquez, que había sido secretaria de Borges, y luego María Esther De Miguel".

"Un día nos dijo que vendría a darnos una charla un escritor llamado Jorge Luis Borges. En 1965 una persona medianamente culta seguramente lo había oído nombrar y conocía su reputación en el mundo de las letras. Un segmento más fino podía haber leído alguno de sus poemas en los rotograbados de La Nación. Pero solo un número reducido conocía su obra con más profundidad, pues no era el Borges del mundo mediático de hoy", continuó Millia.

"Para nosotros Sabato, más progre y bestseller, a caballo de 'Sobre héroes y tumbas', tenía seguramente un mejor halo publicitario. Porque no era una cuestión de mérito literario, sino de tema del momento".

"Así que llegó Borges, vino de Buenos Aires y Bergoglio lo buscó en la vieja estación de colectivos sobre la calle Mendoza frente al Correo. Gustavo Risso Patrón, en el Peugeot 403 de su padre, lo llevaría para una y otra parte. Yo quedé un poco asombrado, pues pensaba que un hombre medio viejo debía venir en avión, yo pensaba que esa vía no era la apropiada a un candidato al Nobel. Desde otro punto de vista, supongo que para él debió tener mucho de aventura. Solo en la nada durante seis largas horas".

"Borges no estaba aún definitivamente ciego. Según él, vivía en un mundo de figuras borrosas en el que le era difícil captar el detalle, descubrir la letra. Pero aún alcanzaba a divisar los números. Portaba un reloj de bolsillo de plata, uno de aquellos con varias tapas. Nos impresionaba verlo abrir la tapa y apoyarlo en el párpado inferior del ojo derecho".

Millia comentó que uno de esos días otro maestrillo, Jorge Gonzalez Manent, contaba que lo habían ido a buscar al hotel.

"Subió Bergoglio a buscarlo a la habitación y tardó más de lo que se supone para ir a un tercer piso. Cuando vienen, yo disimuladamente le hago el gesto de: - '¿qué pasó?' -porque algo había pasado- y Jorge también disimuladamente me dijo: - 'El viejo me pidió que lo afeitara'. Ese había sido el motivo de la tardanza. Eso es un gesto de Borges, y también un gesto de Bergoglio", concluyó.

Fuente : Telam