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viernes, 18 de septiembre de 2026

Exultante: “Principio de éxtasis”, un encomiable trabajo que multiplica el talento de un equipo creativo rendido ante Borges


 El coreógrafo Montero consuma un discurso coreográfico admirable en esta obra creada para el Ballet del Teatro Colón; magistral interpretación de Facundo Luqui en el rol protagónico

11 de septiembre de 2026

Néstor Tirri

Principio de éxtasis, ballet en dos actos. Coreografía: Goyo Montero, inspirada en el cuento “El Aleph”, de Jorge Luis Borges. Música: Gustavo Santaolalla. Música adicional y diseño sonoro: Owen Belton. Escenografía: Eduardo Basualdo, con la colaboración de Mariana Tirantte. Vestuario: Mariana Tirantte. Textos en off: Ricardo Darín. Por el Ballet Estable del Teatro Colón. Dirección: Julio Bocca. En el Teatro Colón. Próximas funciones: hoy, a las 20, y el domingo, a las 17, hasta el 20 de setiembre.

Nuestra Opinión: Excelente

Beatriz Viterbo era alta y frágil. El “Borges” de ficción (el que narra el emblemático cuento que la incluye, por eso las comillas) la agasajaba devotamente; ella respondía con ostensible desdén. Ahora, cuando ya ha muerto, su estéril enamorado puede consagrarse a evocarla, “sin esperanza, pero sin humillación”. Beatriz Viterbo, personificada en escena por Lola Múgica, no será la figura central del ballet (de excepcional despliegue, digámoslo de entrada) que acaba de estrenarse, pero sí el móvil o disparador por el que este “Borges”, asumido magistralmente por Facundo Luqui, visita cada año la sombría casa de la calle Garay donde ella vivía, y en la que su primo Carlos Argentino Daneri, encarnado por Juan Pablo Ledo, ha descubierto un (presunto) prodigio: en el sótano del comedor un borde de las escaleras esconde una suerte de destello inefable, al que denomina Aleph y que, según él, es un punto en el espacio que contiene simultáneamente todos los puntos del universo.

Alrededor de esta concepción fantástica, nada sencilla, se desarrolla la exultante Principio de éxtasis, pieza coreográfica del español Goyo Montero, de acuerdo a un ambicioso proyecto de antigua data de llevar a escena el cuento “El Aleph”, de Jorge Luis Borges, oportunamente estimulado por Julio Bocca, actual director del Ballet Estable del Colón, y desarrollado en un encomiable trabajo de equipo en el seno del propio teatro. Y es un rasgo de Beatriz (de nuevo la heroína que ya no está) lo que habrá de exaltar el título de la pieza: “Había en su andar (…) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis”.

Después de un sobrio dúo inicial de Jiva Velázquez con Lola Múgica (acaso una evocación juvenil del narrador, que permanece en un rincón de la escena) y de un vigoroso solo de Facundo Luqui que sirven de prólogo, se alza un segundo telón que se abre al inextricable mundo de la calle Garay. Una compleja estructura escénica de escaleras que se cruzan evoca los diseños espaciales de Escher pero también (era inevitable) los laberintos borgianos. Un ir y

venir de incontables mujeres (todas son, en realidad, la misma difunta en distintos momentos de su vida) que suben y bajan escalones en el formidable espacio creado por Eduardo Basualdo, más otro destacado solo del alucinado “Borges” de Luqui, convencen de que Principio de éxtasis va desplegando un espectáculo desbordante, más allá (o a pesar) de las implicancias metafísicas del relato original.

Un reñido dúo de Luqui con el experimentado y dúctil Juan Pablo Ledo (“Borges” y Daneri) se desenvuelve con fondo de un texto grabado en reverse y antecede a otra invasión de cuerpos en las escaleras; ahora son hombres, todos de negro, otro momento de gran espectacularidad que acaba con el destello fundamental: el sorprendente Aleph dispara chispazos del universo.

En rigor, la transcripción del emblemático relato que encara Montero no es una adaptación en sentido tradicional; se inspira en un texto secular, sí, pero invocar a Borges implica ingresar en una zona de abstracción, en un código que –por el contrario– es puro movimiento y visualización. No sería desatinado asociar el carácter de este desafío con el que hace unos años afrontó el italiano Mauro Bigonzetti con Kafka: El proceso, que coreografió para el Ballet Nacional de la República Checa; después de todo, las proyecciones metafísicas de Borges no son ajenas al universo kafkiano. Con su estilo personal y su imaginación para modelar cuerpos en acción, Montero consuma un discurso coreográfico admirable.

“Vi el Aleph y lloré”: la voz de Ricardo Darín recorre, en un tono objetivo, el párrafo central del cuento, a oscuras, para iniciar el segundo acto con las referencias al “inconcebible universo”, una voluminosa mole rugosa, imitación piedra, que hombres de negro manipulan y dividen en el centro de la escena.

Reaparece Beatriz, una ocasión para que Lola Múgica viva su mejor momento en la pieza, confrontada con el bloque uniforme de “humanos desnudos” (llevan mallas color carne) que la elevan y transportan en distintas direcciones. Siguen algunas alusiones a criaturas del mundo de Borges, como el dúo con el Minotauro (el versátil Nicolás Da Silva) alrededor de un peñasco, o el tango estilizado que Gustavo Santaolalla compuso para el duelo de cuchilleros, un clásico tópico borgeano que consuma con eficacia Jiva Velázquez con el recientemente incorporado José Ángel Borges González.

La última evocación de Beatriz da lugar al imaginariamente romántico dúo que van siendo cercados por “los humanos”, quienes finalmente dejan solo a “Borges”, ahora con su proverbial bastón. Solo, sí, pero apenas el tiempo necesario para que la masa de bailarines que lo rodeaba regrese, ahora, para multiplicar la figura central del escritor, ya mítica: cincuenta bastones, en manos de otros tantos “Borges”, una metáfora de la multiplicidad de un genio convertido en mito. Bastones como lanzas (como las que enmarcaban, coreográficamente, la figura del líder Espartaco). El personal lenguaje contemporáneo de Goyo Montero, al que los integrantes del Ballet Estable procuran adaptarse y lograr –en términos de Bocca– “algo diferente”, se impone en su esplendor, acaso como un destello más del enigmático punto de la casa de la calle Garay. En su centro, como gema insustituible, el porte de Facundo Luqui, en una virtuosa, inolvidable composición que lo aproxima (incluso en lo fisonómico) al mito de Borges.

Fuente: La Nación

https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/danza/exultante-principio-de-extasis-un-encomiable-trabajo-que-multiplica-el-talento-de-un-equipo-creativo-nid11092026/

 

 

Todo lo que hay que saber de “Principio de éxtasis”, la apuesta más fuerte del Teatro Colón en el año, que reúne a Ricardo Darín, Julio Bocca, Gustavo Santaolalla y Borges


 

Creada por el español Goyo Montero e inspirada en el cuento "El Aleph", de nuestro genial escritor, tendrá a cincuenta bailarines del Ballet del Colón en escena.

Laura  Falcoff

09/09/2026

El Ballet del Colón, desde fines de 2024 dirigido por Julio Bocca, llevará a escena Principio de éxtasis, un espectáculo de danza que promete ser el gran acontecimiento artístico del año.

¿Por qué? Vayamos primero a los artistas implicados: en primer lugar, el coreógrafo español Goyo Montero, creador de esta coreografía y que ya había deslumbrado al público local en 2025 con su bella pieza Chacona. Luego, Gustavo Santaolalla, que junto con el compositor canadiense Owen Belton concibieron el universo sonoro de la obra.

Ricardo Darín, por su parte, dio la voz a textos que se dicen en off, y el renombrado artista plástico Eduardo Basualdo creó la escenografía asistido por Mariana Tirante.

Desde luego, el nombre relumbrante de este conjunto es el de Jorge Luis Borges, en cuyo célebre cuento El Aleph se basó Goyo Montero para construir su obra.

En Principio de éxtasis -el título está tomado de una frase del cuento-, Montero traslada a la danza, con una gran belleza poética y visual, elementos clásicos del mundo borgeano como son los laberintos y los espejos y a la vez cuenta la historia con una gran libertad e imaginación.

Borges, en escena

El personaje de El Aleph, que en el cuento narra en primera persona, se presenta a sí mismo como Borges. Montero pone en escena a cincuenta bailarines, el elenco completo, y todos ellos en algún momento representan al escritor.

Pero hay un Borges principal interpretado en las primeras funciones por un gran bailarín del Teatro Colón, que posee una enorme ductilidad y sensibilidad: Facundo Luqui. En el personaje femenino, otra estupenda intérprete: Lola Mujica. Para este rol Montero se ha inspirado en Beatriz Viterbo -la amada imposible de El Aleph- y también en la persona real de Estela Canto, una escritora y traductora que fue también un amor de Borges en buena parte frustrado.

En otras funciones, estos papeles estarán encarnados en dos igualmente excelentes intérpretes: Jiva Velázquez y Milagros Niveyro. En otros roles solistas figuran Juan Pablo Ledo, Nicolás Da Silva, Vinicius Vasconcellos, Yosmar Carreño yValentín Batista.

Pero volviendo a la trama de Principio de éxtasis, los personajes respectivamente reales y ficticios de Estela Canto y Beatriz Viterbo se funden, para el coreógrafo, en ese arquetipo de mujer inalcanzable: la búsqueda de la plenitud del amor por parte de Borges -también el real y el ficticio- encuentra en esta obra un lugar relevante.

En el primero de los dos actos el escenario está ocupado por unas escaleras inmensas que están totalmente integradas a la coreografía. O, mejor dicho, la coreografía está creada para estas escaleras, y en ellas se recrea un mundo de encuentros fugaces, de abandonos, de desencuentros y de chispazos de felicidad.

Un aspecto interesante decidido por Montero es que mientras se oye la voz de Ricardo Darín -dice algunos pasajes de El Aleph y dos poemas- no haya acciones en el escenario. Primero porque es imposible traducir estas palabras a la danza. Pero quizás posiblemente también porque permite al espectador (es una suposición) concentrarse enteramente en lo que escucha.

Aunque no es absoluto necesario leer o releer El Aleph antes de ver Principio de éxtasis, no está de más hacerlo. Es un relato breve, además de extraordinario, y puede abrir otras perspectivas sobre la traducción que hizo el coreógrafo a ese lenguaje sin palabras que es la danza.

Fuente: Clarin

https://www.clarin.com/espectaculos/saber-principio-extasis-apuesta-fuerte-teatro-colon-ano-reune-ricardo-

 

martes, 14 de julio de 2026

Ricardo Darín y Julio Bocca, juntos: el actor grabó textos de Borges para la próxima hazaña del Ballet del Colón



La producción, un estreno mundial que se verá en septiembre, es una creación del coreógrafo español Goyo Montero con música de Gustavo Santaolalla; se estrenará el 10 de septiembre

 

Constanza Bertolini

 

Desde que se conoció en diciembre pasado que Julio Bocca comisionó una nueva obra sobre Jorge Luis Borges para el Ballet Estable del Teatro Colón, el tiempo no hizo más que acrecentar la expectativa sobre este espectáculo que llegará en el año de la conmemoración de las cuatro décadas de la muerte del más grande escritor argentino. Está en las manos y la mente del coreógrafo español Goyo Montero la concepción de esta pieza de danza titulada Principio de éxtasis, que tendrá estreno mundial en Buenos Aires, del 10 al 20 de septiembre (nueve funciones, cuyas entradas están a la venta), con música original de Gustavo Santaolalla y diseño sonoro Owen Belton. Y ahora se sabe, además, que contará con la voz de Ricardo Darín, que grabó en estudio algunos fragmentos de “El Aleph” y dos poemas: “Ausencia” y “Despedida”.

Inspirado en el cuento más importante y reconocido del autor, publicado por primera vez en la revista Sur, 1945, el espectáculo cuenta además, con escenografía del artista plástico Eduardo Basualdo y Mariana Tirantte.

Montero, que el año pasado montó para la compañía que dirige Julio Bocca una obra contemporánea con música de Bach, Chacona, se declara un lector apasionado de la obra de Borges, a la que vuelve todo el tiempo, atraído por su universalidad. No era de extrañar, entonces, que fuera el relato de 1945, el que marcara el norte de su creación, ya que aborda un tema central en la literatura del escritor argentino, el infinito, a partir de un punto donde confluyen todos los tiempos y todos los espacios.

Una “obra de arte total”

A quince días de su llegada a Buenos Aires para empezar a trabajar en las salas de ensayo con los bailarines del Estable, el madrileño anticipó a LA NACION que están ultimando el score con Santaolalla, que tiene música adicional de Owen Belton.

A propósito de las imágenes que el Teatro Colón compartió hoy en redes sociales, y que registran a Darín con Bocca, juntos, en el estudio de grabación, el coreógrafo comentó: “Es un honor contar con Ricardo Darín para sumar texto original de Jorge Luis Borges, con su increíble interpretación y originalidad, e integrarlo dentro de la obra, como una obra de arte total. Creo que va a tener todavía otra textura más a partir de la voz de este gran actor, que ha tenido la

generosidad de aceptar la invitación de Julio para formar parte”, dice en tiempo de descuento para ponerse a trabajar en su “proyecto soñado”.

 “El Aleph” condensa el universo borgeano. Y, aunque no trascendió con precisión qué fragmentos se incluirán en Principio de éxtasis, sería muy probable que aquella famosa enumeración de todo lo que “ve” el narrador Borges (el populoso mar, el alba y la tarde) haya sido parte de lo que registró Darín.

“Ausencia”, incluido en el primer libro del escritor, de 1923, comienza así: Habré de levantar la vasta vida/ que aún ahora es tu espejo: cada mañana habré de reconstruirla./ Desde que te alejaste,/ cuántos lugares se han tornado vanos/ y sin sentido, iguales/ a luces en el día. También "Despedida" forma parte del mismo poemario, Fervor de Buenos Aires. Son bien conocidos sus primeros versos: Entre mi amor y yo han de levantarse/ trescientas noches como trescientas paredes/ y el mar será una magia entre nosotros.

Sin dudas, el encargo de una obra basada en la máxima referencia de la literatura argentina para el Ballet del Teatro Colón es una ocasión excepcional, así como una hazaña artística. ¿Cómo se verá en los cuerpos de los bailarines ese Principio de éxtasis, un instante en el que confluyen todos los instantes? Eso se develará a los ojos del mundo dentro de dos meses exactos.

Fuente; La Nacion

https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/danza/ricardo-darin-y-julio-bocca-juntos-el-actor-grabo-textos-de-borges-para-la-proxima-hazana-del-ballet-nid11072026/

 

martes, 28 de junio de 2011

La casa de Asterión de Borges en ballet aéreo


La artista aérea Fura realiza una gira por Sudáfrica con actuaciones en Soweto y Tembisa

La bailarina aérea catalana Fura llega a Sudáfrica para su estreno en el continente africano. En su gira, que tendrá lugar entre los días 29 de junio y 4 de julio, realizará dos actuaciones en los townships (antiguos barrios negros segregados) de Tembisa y Soweto antes de viajar a Grahamstown, donde tendrá lugar una actuación especial en el Festival Nacional de Artes.

Suspendida en el aire con cuerdas y telas de seda, Fura se mueve con tal elegancia, belleza y sensualidad que cabe preguntarse por qué esta combinación de circo, acrobacia y danza no se denomina simplemente “ballet aéreo”. Dando vueltas, girando y arqueando su cuerpo entre las telas, Fura es capaz de deslizarse por el aire al compás de la música. Un crítico describió su actuación en el Festival de Artes de Singapur como “un baile celeste de cuento de hadas”.

Fura presentará en sus actuaciones sudafricanas dos de sus creaciones coreográficas. La pieza Catorce es una obra sobre telas verticales inspirada en la obra del escritor argentino Jorge Luís Borges La Casa de Asterión. Por su parte, El Corazón del Ángel es una coreografía sobre trapecio fijo de catorce minutos de duración basada en la película de Alan Parker del mismo título.

SOBRE FURA
Fura comienza su carrera como trapecista en Parìs en el año 1993, tras haber cursado estudios de danza en España y Francia. Siendo alumna de Josephine Maistre Zoè, trapecista del ya desaparecido Circo Aligre, decide consagrarse al trabajo y la creación del movimiento en el aire. En 1995 se traslada a Montreal (Canadà), para ser entrenada por Andrè Simard en la técnica de trapecio Grand Ballant. Este profesor canadiense es el creador del Estudio Les Gens d´R en Montreal y entrenador de los números aéreos del Cirque du Soleil. En 1996 Fura regresa a París para trabajar en el Circo Romanesque Bouglione y más tarde vuelve a Barcelona para reunirse con los profesionales del circo su país. Es entonces cuando crea el espectáculo de trapecio fijo El corazón del Ángel, y un año más tarde, Catorce, coreografía sobre telas verticales. Ambos han sido representados en diversos festivales de teatro, circo y danza en Europa, Estados Unidos y Asia. En el 2002 estrena en Barcelona Solve et Coagula (Azoth), un trabajo de síntesis que reúne el conocimiento técnico junto a un proceso creativo personal a cerca del movimiento en el aire. En ese mismo año, Fura comienza su colaboración con la compañía catalana La fura dels Baus en Sinfonía Fantástica, dirigida por el furero Pep Gatell. El trabajo de Fura ha sido galardonado en dos ocasiones, en 1998 como Mejor Espectáculo en Cognac (Francia) y en el 2002 en Barcelona con el Premi Aplaudiments Sebastià Gasch

Fuente : .Artezblai.com
27 de junio de 2011