jueves, 21 de junio de 2018

Jorge Luis Borges, evocación materna, por Leonor Acevedo de Borges




Era un niño tímido, muy reservado. Adoraba a su hermana Norah y los dos juntos imaginaban un número infinito de juegos extraordinarios. Nunca se peleaban y siempre estaban juntos, aún antes de que Georgie encontrara amigos en el colegio de Suiza.

Su primer trabajo impreso fue la traducción de una novela corta de Oscar Wilde, El príncipe feliz, que hizo en Buenos Aires cuando tenía nueve años. Álvaro Melián Lafinur encontró “perfecto” ese trabajo y lo publicó en el diario El País.  El segundo texto fue una carta que escribió a uno de sus amigos, abogado en Ginebra;  éste la publicó en un diario de esa ciudad en el original francés.

Dio su primera conferencia a los 23 o 24 años; se trataba de “El idioma de los argentinos”. No la leyó, pretextando su mala vista. Rojas Silveyra tuvo que reemplazarlo, Georgie estuvo a punto de no concurrir por miedo, pero a último momento aceptó encantado para darme el gusto, como me lo dijo luego.

Muy temprano supe que iba a ser escritor. A los seis años había compuesto un cuentito en castellano antiguo, titulado El río fatal; tendría cuatro o cinco páginas. Cuando era muy niño tenía un lenguaje extraordinario. Quizá escuchaba mal. Desfiguraba por completo las palabras.

Sentía pasión por los animales, sobre todo por las bestias feroces. Cuando íbamos al Jardín Zoológico era difícil sacarlo de allí. Y yo, muy pequeña, sentía miedo por él, que era grande y fuerte. Temía que se enojara y me golpeara. Sin embargo, era muy bueno. Cuando no quería obedecer le quitaba sus libros; santo remedio.

La lectura fue de inmediato su gran pasión. Pero a él le gustaba mucho salir, a la calle o al jardín; en el jardín había una gran palmera de la cual muchas veces Georgie se acordó en sus versos llamándola “pequeño convento de los pájaros”. Bajo esta palmera, junto con su hermana inventaba juegos, sueños, proyectos, y creaban personajes con los que jugaban; era su isla.

Al principio, a Georgie no le gustaban las visitas de los amigos de mi marido; luego se habituó a ellas. Y más tarde, por ejemplo, cuando venía Evaristo Carriego, le gustaba quedarse abajo con las personas grandes para escuchar al poeta recitar sus propios versos o bien El misionero de Almafuerte. Entonces se quedaba ahí con los ojos enormes.

Al regresar de nuestro primer viaje a Europa se hizo de grandes amigos. Así, le resultó muy penoso cuando tuvimos que partir de nuevo a Londres, donde mi marido debía tratarse los ojos. Georgie estaba enamorado de una muchacha que había conocido en casa de unos amigos y a quien dedicó algunos versos de Fervor de Buenos Aires. Hubo un tiempo en que no le gustaban en absoluto los niños. Pero cuando su hermana Norah los tuvo, los quiso apasionadamente.

Yo le leo todo a Georgie desde los siete años. Y cuando escribe, me dicta. Hay algunas cosas que no me las ha leído, como el poema Los dones, tan triste, donde habla de sus ojos. Pero yo lo leí cuando estuvo impreso. “¿Cómo lo hiciste?”, le pregunté, y él me contestó: ‘Sí, se lo dicté a alguien en la biblioteca porque pensé que te causaría pena’”. En efecto, disimula todo lo relacionado con su mala vista, lo disimula mucho. Siempre está de buen humor, pero yo sé bien que en el fondo hay otra cosa…

Tengo que contarle cómo conoció a Victoria Ocampo. Fue luego de esa famosa conferencia sobre “El idioma de los argentinos” que La Prensa publicó al día siguiente; esa misma noche, Victoria le escribió una carta: “Usted supo decir lo que yo siempre he pensado de la lengua española y que no he podido decir. Lo quiero hablar”. Quedó espantado: él, un jovencito: “¿Qué voy a poder decirle a Victoria? ¡A Victoria Ocampo!”. Lo tranquilicé: “Pero ella te dice ahí de qué vas a hablarle”. La carta llegó el sábado y ella lo invitaba a Georgie a almorzar al día siguiente. Fue. Y, naturalmente, hablaron mucho. Luego Victoria vino a casa. Georgie siempre tuvo por ella al mismo tiempo que un gran afecto, mucho respeto. Georgie también es gran amigo de Silvina Ocampo y de su marido Adolfo Bioy Casares, a quien conoció antes de casarse.

Cuando era chico, dibujaba animales, boca abajo. Siempre comenzaba al revés, por las patas. Dibujaba sobre todo tigres, que eran sus animales favoritos. Luego de los tigres y de otros animales salvajes pasó a los animales prehistóricos de los que leía, durante dos años lo que era posible leer. Más tarde se apasionó por las cosas egipcias y entonces leyó todo lo que pudo hasta el momento en que se abalanzó sobre la literatura china; tiene una gran cantidad de libros sobre ese tema. En suma, le gusta todo lo que es misterioso. Así fue como escribió muchas conferencias sobre la Cábala; aun los israelitas le han preguntado cómo sabía tantas cosas sobre la Cábala. Después de eso vino la época de Dante, sobre el cual escribió mucho; creo que con ello se podría hacer un libro. Profundizó el tema enormemente  y afirma que La Divina Comedia es la obra más extraordinaria de la literatura. ¡Se la tuve que leer en italiano!

Cuando estaba en el colegio, Georgie se aplicaba a sus deberes y a sus lecciones. Pero las matemáticas le costaron. En cambio le gustaba la historia y, naturalmente, la literatura, así como la gramática y la filosofía. Solía leer con avidez los libros de esta última disciplina, y hablaba sobre ellos con su padre, dado que mi marido, aunque era abogado, seguía un curso sobre psicología inglesa en el Instituto de Lenguas Vivas. Comenzaron a hablar de filosofía cuando Georgie tenía diez años. Mi marido, que murió en 1938, estaba muy orgulloso de su hijo; también él había escrito poemas y la primera traducción española en verso del Rubayat de Omar Khayam. Trasladó a su hijo todo su interés por este dominio.

Goergie tuvo dos accidentes graves, uno de ellos cuando era niño. Se cayó del primer coche de un tranvía y las ruedas del segundo le pasaron a solo algunos centímetros de la cabeza; le cortaron algo de pelo, a los anteojos no le pasaron nada, pero se había golpeado la nariz. Tuvo otro accidente horrible, luego de lo cual comenzó a escribir cuentos fantásticos; creo que algo entonces cambió en su cerebro. En todo caso, estuvo cierto tiempo entre la vida y la muerte.

Eran vísperas de Navidad, y Georgie había ido a buscar a una invitada que debía venir a cenar. ¡Y Georgie no llegaba! Yo estaba loca, hasta el momento en que nos telefonearon de la Asistencia Pública. Mi marido y yo partimos inmediatamente. Ocurrió que, al no andar el ascensor, él había subido por la escalera muy rápido y no había visto una ventana abierta cuyo vidrio se le incrustó en la cabeza. Todavía se le ven las cicatrices. Como la herida no fue bien desinfectada, se agravó y al día siguiente tenía 40 grados de fiebre. La fiebre continuó y hubo finalmente que operarlo, en plena noche. Estuvo entre la vida y la muerte, durante dos semanas, con 40 y 42 grados de fiebre; al final de la primera me dijo: “Léeme una página”. Había delirado, veía entrar animales y monstruos por la puerta.

Le leí una página y entonces me dijo:

–Ya está.

–¿Cómo ya está?

–Sí, ya sé que no me voy a volver loco. Comprendí todo perfectamente.

Cuando volvió a casa se puso a escribir un cuento fantástico, el primero. Era en 1938, tenía 39 años. El libro que yo le había leído en la clínica era las Crónicas marcianas de Bradbury (que él prologó más tarde). Y luego, solo, escribió cuentos fantásticos que me dan un poco de miedo porque no los comprendo muy bien. Un día le dije: ¿Por qué no escribes las mismas cosas de antes?”  Me contestó: “Dejá, dejá”. Y tenía razón.

Leonor Acevedo de Borges

Buenos Aires, 1964
Fuente: Diario La Opinión Cultural, domingo 15 de septiembre de 1974, pág. 3.

Fuente: El Historiador


miércoles, 20 de junio de 2018

Borges y Xul Solar: entre el misticismo, la magia y la razón



                                “Panjuego”, de Xul Solar

El escritor y el artista plástico desconfiaban del saber humano y en cualquier orden inventado por el pensamiento. Un recorrido por sus principales influencias

Julio Crivelli, presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y coleccionista de arte contemporáneo, realizó una conferencia sobre Borges y Xul Solar, llamada  Entre el lenguaje escrito y el lenguaje visual. A continuación los momentos más destacados:

Es cierto que en apariencia hay dos lenguajes, uno visual y otro escrito, uno formado por imágenes y otro formado por conceptos.

Los griegos se referían a los seres humanos como "animales que hablan" o sea animales dotados de lenguaje, que es lo que nos distingue de los demás animales. Es cierto que también definieron al hombre como "animal racional", pero, ¿es posible distinguir al lenguaje de la razón? ¿Podemos válidamente sostener que lenguaje y razón son entes diferentes o son en realidad nada más que nombres?

También se lo preguntaron los griegos, y nos lo seguimos preguntando nosotros. El lenguaje permite cumplir las dos funciones del habla: comunicarnos y designar el Cosmos.

Comunicarnos y designar el Cosmos son los actos vitales que nos permiten existir, alejar el terror a la muerte, a lo imprevisible, al ataque de la naturaleza o de los otros, el miedo a la Noche, cuando no sabíamos si volvería la Luz.

Estos dos "lenguajes", tanto el de las imágenes, como el de los conceptos, tienen en común la representación, o sea que no contienen al objeto sino que solamente lo refieren, solamente reflejan el contenido, como si fuesen espejos.

Desde Heráclito el Oscuro sabemos que "todo cambia", "panta rei", refieren que él decía, y que la representación de la realidad es solamente una vaga referencia lejana, un mero código que designa, una arbitrariedad que nos permite existir.

Sabemos que la realidad marcha y cambia vertiginosamente, y deja atrás a nuestras imágenes y nuestros conceptos, que torpes y estáticos quedan como estructuras vacías y arcaicas, puras ilusiones y espejismos.
Todo lenguaje es falso, precisamente porque sólo puede construirse con la representación de algo que ya fue.

Inexorables, el misterio y la eternidad corren vertiginosamente delante de nuestras pobres categorías, que quedan como remedos, como imitaciones, como ídolos.

Pero esta calamidad, el lenguaje de la representación, no fue siempre así.
Porque al Principio, en el Paraíso, antes de la Caída, antes de comer el Fruto Prohibido, poseíamos la lengua adánica, la lengua de los ángeles, el habla que nada representa, sino que posee ella misma los contenidos.
Y así como los lenguajes de la representación son la falsedad, el lenguaje adánico perdido, es la verdad.

Una vez más Borges es quién explica con inigualable claridad y belleza aquel lenguaje perdido que compartieron Adán y los ángeles.

Dice en El Gólem:
"Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron. (…)."

Los dos hijos de la representación, la imagen y el concepto, son nada más que búsquedas, son los consuelos mezquinos que nos dejó Yahvé, puros espejismos ajenos a la verdad.

Desde la Caída hemos perdido el acceso a la verdad. Es nuestro deber, consignar la tarea inmensa que hemos emprendido desde los albores, tratando inútilmente de recuperar esa verdad.

En vano hemos inventado y recorrido los distintos anaqueles del conocimiento; la religión, la metafísica, la geometría y su hermana las matemáticas, la lógica formal; las ciencias particulares, todos esos lenguajes del encanto, sirenas que sólo producen una verdad de mentiras, sólo sustentable entre postulados indemostrables, según la severa condena de Kant.

Kant fue el último que nos advirtió, por enésima vez desde aquella Expulsión, que sólo podíamos conocer la apariencia, los fenómenos, y que jamás conoceríamos la verdad, los noúmenos. Y que como dijo Borges en Tlön, la metafísica es una rama de la literatura fantástica.

Sin embargo, Yahvé no es tan cruel y siempre que nos castiga, nos deja algún consuelo, alguna esperanza, como les sucedió a los Hombres después de la torpeza de Pandora. Y así nos permitió, que la imagen y el concepto puedan producir algo más que la mera representación.

Sabemos que es posible un "mensaje atrás del mensaje", la metáfora, que nos enseñan Hermes, el mensajero de los Dioses, y los Ángeles, los mensajeros de Yahvé.

Es cierto que estos mensajes herméticos o angélicos son siempre un enigma, siempre nos confunden porque están "cifrados", como diría Borges, porque aunque eluden la falsedad de la Razón, usan sus instrumentos, la imagen y el concepto.

Pero también es cierto que, oculta entre imágenes y conceptos, brilla en esas metáforas la única Luz que nos quedó, una luz tenue, cansada, que apenas ilumina, la única y gloriosa luz que tenemos.

Y así, con nuestras imágenes rudimentarias y nuestras vacías palabras, podemos construir metáforas, mensajes angélicos, enigmas herméticos que nos aproximan al Misterio, y que lejos de avivar el entendimiento, despiertan el espíritu.

En esos instantes tan fugaces, todo nuestro ser parece flotar, o más bien flota en el espacio interminable, en el tiempo infinito, cerca de la eternidad.
Pero este don no es de todos. Algunos, solamente algunos, pueden tejer estos mensajes que están atrás de los mensajes. Los llamamos poetas y artistas. Los veneramos, desde Orfeo y desde Altamira.

Borges y Xul, nos acercan a ese lenguaje de metáforas que a ellos les fue dado.

Xul Solar

La figura de Borges es tan conocida que no requiere referencias. Distinto es el caso de Xul Solar.

Oscar Agustín Alejandro Schultz Solari nació en San Fernando, un pueblo al borde de Buenos Aires, 12 años antes que Borges, en 1887. San Fernando está junto al Delta del río Paraná, una zona rodeada de juncales y pantanos. Sus padres fueron Emilio Schulz y Agustina Solari.

Emilio Schulz era un alemán nacido en Letonia, en la ciudad de Riga, bajo ocupación rusa. Había llegado a la Argentina en 1873, con 20 años, y en Buenos Aires completó sus estudios de ingeniería. Cuando terminó la carrera se asoció con Agustín Solari, un emigrado de la Riviera italiana, descendiente de una familia de licoreros. Con él puso una fábrica de cerveza "Schulz & Solari". Solari tenía dos hijas, Clorinda y Agustina, que serían inseparables durante toda su vida. Schulz se casó con Agustina y de ese matrimonio nació el pintor.

En San Fernando se vivía en un mundo cosmopolita en constante transformación, un mundo en que los inmigrantes estaban "haciendo" la Argentina. Se hablaban muchos idiomas europeos, italiano, francés, alemán y por supuesto el español.

Xul hablaba como idiomas familiares el alemán y el italiano, también el español y en la escuela aprendió francés e inglés.

Cuando Xul comienza la escuela secundaria, la familia se muda a la ciudad de Bueos Aires. Allí Xul comenzará la carrera de Arquitectura, de la que sólo cursó dos años. También comenzó a estudiar violín, pero un accidente en un brazo lo obligó a abandonar el aprendizaje.

En 1905 el padre de Xul comenzó a trabajar como ingeniero en la Penitenciaría Nacional y la familia Schultz se mudó a vivir allí.

La Penitenciaría de la ciudad de Buenos Aires fue un edificio muy celebrado, construido en 1870 según el modelo de la penitenciaría de Filadelfia, ubicado en la periferia de la ciudad de aquel entonces. Y ese edificio, la Penitenciaría es la misma en que Borges y Bioy alojarán a Isidro Parodi, el preso que resolvía todos los crímenes desde su celda.

Las torres, los muros estrechos, elevados, las almenas, las murallas, las banderas que aparecen en las acuarelas de Xul, lo mismo que los edificios cónicos, por donde se mueven simples espectros, bien podrían estar inspiradas en las impresiones de Xul de esos años en la Penitenciaría.

En 1912, con 22 años y dinero ahorrado para vivir un mes, Xul se embarca rumbo a Europa, donde permanecerá durante doce años.

El triángulo mágico

Los biógrafos de Xul creen que tres de las ciudades en las que vivió, Florencia, Munich y Londres, marcan un verdadero triángulo mágico que determinó su evolución.

Florencia, le acercó al esoterismo del Dante, a aquel camino místico de la Comedia, que se inicia en la "selva oscura" de la cual Dante no puede salir, y que conducido por Virgilio, (la Razón), recorre el Infierno y el Purgatorio, hasta que finalmente puede ver la Luz en el Paraíso.

Allí no puede entrar Virgilio, que simboliza la Razón, y su guía será entonces Bernardo de Claraval, que simboliza el misticismo, único camino hacia la Luz.

Pero además en Florencia Xul recibió los ecos de las polémicas futuristas y conoció y trabó intensa amistad con Pettoruti, un gran artista argentino.

Es junto con Pettoruti, en Florencia, cuando Xul de alguna manera tuvo un nacimiento simbólico, pues fue ahí que dejó su nombre original, Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, para empezar a llamarse Xul Solar, (Luz Solar).

La segunda es Londres. En Londres estuvo pocos meses, solo, sin dinero, y su estadía no está completamente develada. La Londres de los años 20 es una ciudad rebosante de magia, espiritismo, teosofía.

Dos son los objetos principales de interés de Xul: el Museo Británico y su biblioteca, donde estudió el Malleus Maleficarum, o "Martillo de las Brujas" y la Al Khem, alquimia, y la escritura visionaria, sobrenatural y bíblica de Blake y sus acuarelas.

La tercera ciudad es Munich, la capital de Baviera y cuna del nazismo, la Alemania romana, de los castillos y los bosques de la mitología germánica. Ahí pasó los tres últimos años en Europa, años de gran plenitud creativa, y se interiorizó en el Der Blaue Reiter, el Jinete Azul, célebre movimiento de la pintura alemana del siglo XX, en el pensamiento de Carl Jung y de Rudolf Steiner, a quien conoció personalmente.

En Munich conoció Xul la obra de Paul Klee, con quien coincide en una determinada forma, visionaria, romántica, de encarar la representación de lo real. En ese momento era muy importante en Munich la presencia de Kandinsky, quien estaba intentando ligar la práctica pictórica con posiciones teosóficas de Helena Blavatsky y del esoterismo.

Pero fue quizás Goethe el impacto más fuerte de Munich. Fausto es la poderosa advertencia de Goethe frente a la Ilustración, frente a la "Diosa Razón", cuyos mandatos intelectuales y materialistas sólo pueden cumplirse con un pacto con el Diablo, que termina con la muerte.
Goethe en la campiña romana (1786), cuadro de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein
Goethe en la campiña romana (1786), cuadro de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein

El camino para Goethe y para el Romanticismo es la búsqueda en el alma, lejos del sistema científico y cerca de la metáfora y la poesía. Y ese será también el camino de Xul.

Es el Misticismo y no la Razón, el salvoconducto del Hombre hacia la Luz. De esto Xul ya no tiene dudas.

En su obra empieza a consolidarse el simbolismo, el interés por el pasado precolombino y los mitos. También el erotismo y lo lúdico.

Pero si bien este triángulo es el que constituye a Xul como un místico, todavía le falta un alma. Y esto lo consigue en una ciudad que está afuera del triángulo mágico, en París.

En París se encuentra con Aleister Crowley, el Mago, un extraordinario personaje de la época. Alistair Crowley era un "mago" con una sorprendente conducta contradictoria, que incluía la contemplación, las visiones, las estafas y una vida enloquecida de crueldad amorosa, irresponsabilidad y quiebras comerciales.

Crowley fascinó a Pessoa, lo mismo que a Marcel Schwob y a Xul Solar y a tantos otros intelectuales y artistas.

Durante un mes febril, Aleister Crowley transmitió a Xul Solar un método para obtener visiones de manera sistemática, basado en la autohipnosis por medio de un símbolo. Los símbolos podían variar (los hexagramas del I Ching, las cartas del Tarot), pero siempre habrá una relación directa entre el símbolo invocado y la visión experimentada.

Crowley también inició a Xul en el registro cuidadoso de todo lo visto y sentido. Esos registros serán el origen del carácter visionario que Xul dará a sus pinturas. Xul pinta sus visiones.

Tenemos ahora caracterizado a este personaje que pertenece a un romanticismo tardío, a ese momento en el que aparecen Carl Jung, Thomas Mann, Herman Hesse, Paul Klee, creyentes en un orden oculto, en un "cosmos anticientífico", "antintelectual", que sólo puede descubrirse por caminos espirituales.

Como dijimos, Xul tendrá visiones y pintará esas visiones. Es importante señalar que Xul dijo muchas veces que pintaba las imágenes que veía en esas visiones místicas.

Breves comentarios acerca de Borges

Y Borges. Que como todos saben nace en Buenos Aires pero a los 9 años se va a Ginebra, y él cree que su nacimiento espiritual es en Ginebra, a punto tal que cuando siente que va a morir, decide morir en su patria espiritual, en Ginebra, la ciudad de "Los Conjurados", aquel poema emocionante dedicado a una Conspiración de la Razón, y no del Misterio.

Pero Borges también siente con la humildad propia de los sabios, siente que el Cosmos no nos ha sido dado aquí, que todo lo que nosotros pensamos que es un orden, es en realidad ilusión. Y participa del escepticismo, de la desilusión Kantiana, tiene una absoluta desconfianza de nuestros juicios, tanto de nuestros juicios científicos que son juicios de probabilidad solamente, como de nuestros juicios metafísicos o lógicos o matemáticos de los cuales piensa en definitiva que son tautológicos, un mero tejer y destejer vanos ovillos, como los de Cloto o los de Penélope .

Sentimos a Borges vibrar junto con Anaximandro frente a lo que no conocemos, frente a ese caos señalado por el Griego, ese caos que tiene esas calificaciones tan duras y a la vez tan emocionantes como lo desmesurado, el abismo, el precipicio, con las cuáles denuncia lo provisorio de nuestra conciencia, cuyas "verdades" flotan entre postulados indemostrables, como el cero y el infinito.

La verdad existencial de ese caos esencial es el temor a la muerte, al cesar de la vida, a la absoluta ignorancia de lo que está más allá.

Cada vez que puede, Borges nos lleva hasta el borde de ese abismo, hasta el precipicio, hasta "el lugar hondo en que no se oye la voz de Dios". Y nos deja allí, perplejos, sin posibilidad ninguna de abordar el entendimiento, fascinados y horrorizados por el Misterio.

Borges es una especie de seguidor de Maimónides, que escribió la Guía para Perplejos. Los perplejos de Maimónides recorren caminos científicos, a diferencia de los caminos poéticos que recorren los perplejos de Borges. Pero el final, el límite de estos caminos es el mismo, el Misterio, frente al cual no cabe otra emoción que la perplejidad. (¿Es la perplejidad una emoción?)

Borges y también Maimónides, nos muestran todo el tiempo que los sistemas de nuestro pensamiento, que ni la razón, ni el intelecto, nos permiten entender el universo, si es que hay uno que no sea mera ilusión.
Lo único que hay es Misterio. Y Borges nunca, salvo alguna vez que veremos, propone que pueda haber un camino hacia ese misterio, solamente la quietud de la perplejidad.

Borges, igual que un Gnóstico, se burla de los Dioses inventados, nos dice en el poema Ajedrez, que hay un "Dios detrás de Dios," o sea que el infinito orden causal, también afecta a este ídolo que hemos inventado y que llamamos Dios.

Xul y Borges tienen plena coincidencia en una desconfianza radical en el saber humano y en cualquier Cosmos, en cualquier orden o universo inventado por la razón.

Para Borges, frente al abismo hay solamente misterio y perplejidad.
Pero en cambio, según Xul, nosotros podemos avanzar, podemos aproximarnos a la Verdad por un camino místico como Bernardo de Claraval, como Meister Ekhart o como San Juan de La Cruz y asomarnos aunque más no sea, y ver muy desde lejos, como Dante, la luz del misterio.

En un plano menor, hay más coincidencias entre ellos: su amor por el idioma alemán, su amor por lo cíclico, la fascinación con Blake, un amor por las mitologías en general, por la magia, por los heresiarcas, y los sabios árabes, por el I Ching y por el Tarot, por la Alquimia. Ustedes saben que alquimia viene de Al Khem, tierra oscura en árabe.

*Conferencia pronunciada por Julio César Crivelli en Brown University, Rhode Island, Estados Unidos, el 27 de abril de 2017.

Fuente: Infobae




domingo, 17 de junio de 2018

Daniel Balderston presenta su edición fascimilar de los textos de Borges


“Búsqueda apasionada e incesante”

Así define el catedrático estadounidense el proceso de escritura del autor de Ficciones. “El manuscrito de ‘A Francisco López Merino’ demuestra que hay una cantidad mucho más grande de palabras descartadas que las utilizadas en el poema final”, ejemplifica.

Por Silvina Friera

 

Daniel Balderston es director del Borges Center de la Universidad de Pittsburgh.

La letra insecto, ese ejército de hormigas que marchan sobre la página, es como el documento de identidad caligráfica de Jorge Luis Borges. Poemas & Prosas Breves es un excepcional trabajo conjunto de Daniel Balderston, director del Borges Center de la Universidad de Pittsburgh y la diseñadora María Celeste Martín que compila una serie de poemas y textos de Borges con imágenes facsimilares de los manuscritos originales, novedosas transcripciones tipográficas de los materiales y comentarios críticos. El libro –que en breve tendrá una versión en eBook– reúne una serie de poemas y prosas que abarcan desde 1919 hasta 1965, cuyos manuscritos están en Estados Unidos, sobre todo en Bibliotecas de universidades. Hay manuscritos que muestran sucesivas versiones en la misma hoja, como “Trincheras” y “Judería”, un poema inédito e inconcluso en inglés “Third English Poem”, otros semi inéditos (“A mi padre” y “Homenaje”), copias en limpio de la época de la primera escritura (“Rusia”, “La doctrina de pasión de tu voz”, “La vuelta a Buenos Aires”), copias en limpio hechas décadas después de la primera escritura (“La Plaza San Martín”, “Las calles”), un poema mecanografiado de la época de la ceguera (“Susana Soca”) y otro dictado a la madre cuando ya estaba ciego (“Jacinto Chiclana”). Son veinte textos que despliegan muchas de las etapas de la escritura de Borges.

Balderston, doctor en Literatura Comparada por la Universidad de Princeton, director del Borges Center de la Universidad de Pittsburgh y de la revista Variaciones Borges, cuenta que Poemas & Prosas Breves, presentado en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, es el primero de tres libros que pondrá en circulación la institución que él dirige: en septiembre se publicará una selección de manuscritos titulada Ensayos y a finales de este año llegará Cuentos. “Yo leí a Borges cuando estaba estudiando mi último trimestre en la Universidad de California, en el año 74. Cuando fui a Princeton para hacer el doctorado, había dos grandes estudiosos de Borges ahí: James Irby y Sylvia Molloy. Y acabé haciendo una tesis doctoral sobre la lectura que hace Borges de la narrativa de Robert Louis Stevenson”, recuerda el escritor estadounidense a PáginaI12. Balderston publicó Borges: realidades y simulacros (Biblos, 2000), un libro que se enfoca en la masculinidad y cuestiones de género, y es autor también de Innumerables relaciones: cómo leer con Borges (Universidad Nacional del Litoral, 2010) y How Borges Wrote (Universidad de Virginia), que se publicará el próximo año en español en una edición de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

“Borges era un objeto imposible para mí por la dispersión de sus papeles, por los precios que podían tener sus manuscritos y por el hecho de que había muy pocos manuscritos hasta hace unos diez años –explica Balderston–. Yo había hecho trabajo genético sobre las notas de El beso de la mujer araña de Manuel Puig, dirigí la edición crítica de las novelas cortas de Juan Carlos Onetti, y trabajé sobre originales de Juan José Saer y Silvina Ocampo. Hacia 2010 me dije: ‘ya tengo las herramientas para trabajar sobre los manuscritos de Borges, a ver qué se puede hacer’. Ya estaba con la picazón de querer saber cómo eran los manuscritos de Borges y tratar de entender su sistema de escritura”. El especialista aclara que el Borges Center no tiene manuscritos del autor de Ficciones, pero la Universidad de Pittsburgh acaba de comprar un cuaderno, que tiene firma de Borges, fecha y lugar (Adrogué, 1950). “El primer texto de ese cuaderno es el cuento ‘La espera’ y están las primeras anotaciones para ‘El escritor argentino y la tradición’. La mayor colección de manuscritos de Borges está en la Albert and Shirley Small Library de la Universidad de Virginia. También en el Harry Ransom Center de la Universidad de Texas hay cuadernos y la copia mecanografiada de ‘Emma Zunz’, que Borges le regaló a Cecilia Ingenieros, a quien le dedicó el cuento”, repasa Balderston.

–¿Cómo escribía poemas Borges, según lo que se puede leer en los manuscritos?

–En algunos casos hay la misma búsqueda apasionada e incesante de posibilidades. El manuscrito de “A Francisco López Merino” demuestra que hay una cantidad mucho más grande de palabras descartadas que las utilizadas en el poema final. Eso también ocurre en los manuscritos de algunos cuentos, donde hay muchísimo material descartado. Hay una gran diferencia entre los primeros borradores y los segundos borradores porque disminuye el grado de incertidumbre, pero aún en los segundos borradores puede haber muchas posibilidades latentes. Una de las cosas que yo discuto en How Borges Wrote es el hecho de que aún después de publicar sus textos, él sigue revisando y revisando con o sin intención de reeditar. Hay textos que él reescribió sobre publicaciones. La Biblioteca Nacional va a publicar tres versiones de “La lotería en Babilonia”, donde en la tercera versión hasta hay un cambio de título y nunca publicó eso; son cambios sobre un ejemplar de Sur y no los incorpora a ninguna versión publicada. El decía que después de la ceguera utilizaba la rima y la versificación regular para poder dictarle a alguien, para que fueran copias más limpias. Tenemos una versión mecanografiada sobre el poema de “Susana Soca”, pero yo no sé si hay una versión manuscrita de la persona que tomó el dictado. También tenemos la “Milonga de Jacinto Chiclana”, del 65, cuando él está ciego. Su madre Leonor toma al dictado, pero vemos en la versión, en el manuscrito, que ella va a anotando posibilidades, reemplazando, es decir que sigue el mismo procedimiento después de la ceguera.

–¿Qué es lo que más le atrae de Borges como escritor?

–Uno puede volver a leer a Borges y encontrar cosas muy diferentes, muchos niveles de interpretación y muchos abordajes posibles. Si me hubieran dicho hace 35 años que iba a trabajar con los manuscritos de Borges, no lo hubiera creído porque eso no estaba para nada en mis planes. Lo que más me atrae de Borges es la complejidad y el inmenso poder de sugerencia que tienen sus textos.

Fuente: Pagina 12

miércoles, 13 de junio de 2018

Mundial de Fútbol: Una saga para Borges





Ezequiel Fernández Moores

MOSCÚ.- "Ser los más fuertes entre los más fuertes". Lo responde Heimir Hallgrimsson cuando le preguntan por qué su ciudad natal, Vestman, una isla en un país que es una isla, vio nacer a los mejores jugadores de Islandia. Heimir tenía cinco años cuando la cancha de su primer equipo, IBV, fue arrasada en 1973 por el Eldfell, uno de los doscientos volcanes que hay en Islandia. La erupción lo obligó a vivir largos meses en una residencia provisional. Hoy célebre dentista DT de la selección de su país, Hallgrimsson sabe a qué se refiere cuando habla de "los más fuertes". "Los vikingos llegaron a Rusia", decía el lunes la TV de Moscú. No se refería a los vikingos islandeses que hace más de diez siglos invadieron lo que hoy es Rusia por el río Novgorod. Se refería a los que en 2016 unieron a su país en el grito y aplauso vikingo que saludó el histórico triunfo ante Inglaterra en la última Eurocopa. El grito que buscarán repetir este sábado en el Spartak de Moscú contra Argentina.

El relato de esos vikingos que terminaron asimilándose a ejércitos locales, siempre con su reputación de guerreros temibles, está en las sagas islandesas. Desde que su padre le regaló la traducción de William Morris de la "Volsunga", saga anónima escrita hacia 1270, Borges, se sabe, quedó deslumbrado de por vida con la lengua islandesa, "el latín del norte", como le decía. La etimología de sus palabras, su lenguaje económico, complejo e imaginativo. Viajó tres veces a Islandia, escribió tres libros sobre cultura islandesa medieval, dedicó numerosos poemas, declaró su amor a María Kodama y se emocionó hasta las lágrimas mientras recitaba sobre la cultura pagana de las sagas y visitaba los restos de la tumba de Snorri Stulurson. "Está cercada / tu casa.Sobre / tu pálida cabeza cae la espada / como en tu libro cayó tantas veces", dice el poema que Borges dedicó al mítico poeta, historiador y caudillo político, decapitado en 1241 por orden del rey noruego Haakon IV.

Fuente: La Nación