sábado, 5 de enero de 2019

El diccionario que debes leer para entender a Borges



Por: Eduardo Limón

No es de la A a la Z. Es más infinito que eso...

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo era su nombre completo. Nació un 24 de agosto de 1899 —hace 119 años— y su obra sigue siendo recordada, analizada, valorada y objeto de múltiples estudios que lo posicionan hoy como una de las grandes transformaciones en el mundo de las artes escritas. Borges, habiendo operado una producción estética que va de la literatura leída como acto creador a las letras escritas como un (re)descubrimiento de lo dado, logró lo que muy pocos han sido capaces: dar nuevo reglamento y fecundidad al encuentro de la ficción, la no-ficción y el ensayo.

Hay quienes dicen —o creen— que leer a Borges es un síntoma de inteligencia o, incluso, un detonante de esta misma; sin embargo, y sin restar importancia a que este hombre ha unido en su obra la complejidad de la filosofía con la de la literatura, que su producción es en verdad complicada para un lector párvulo, cerrar su creación a un estereotipo es frenar justamente lo que el autor intentó siempre: quebrar los límites de la aproximación y la cuestión literaria.

No, no es sencillo acercarse a él de primera vez y no lo vamos a contrariar. Pero ir a Borges y salir de sus universos no es tarea de otro mundo. Basta con brincar un poco a su vocabulario y terminología para notar que, en efecto, está lleno de nombres y situaciones a veces desconocidas, pero que no exigen una mente prosaicamente erudita. Y si no te está funcionando, apelemos a sus mismas ideas: si no lo entiendes, si no te convence, déjalo. No tienes por qué atarte a un libro a la fuerza.

Aleph

La primera letra del alfabeto hebreo con valor numérico de uno. Aunque silencioso y utilizado principalmente para indicar la puntuación vocal, el aleph en la creencia cabalística se considera la letra hebrea más destacada, un símbolo de todas las demás letras y, por lo tanto, por extensión, del universo mismo. Una de las muchas interpretaciones del Aleph es que su forma simétrica simboliza el concepto de que todo en el mundo inferior es un reflejo de su forma arquetípica en el mundo de arriba. En matemáticas, indica un mayor poder del infinito que números enteros o números que están en línea recta. Esto permite el concepto de una pluralidad de alephs o infinitos.

Beth

La segunda letra del alfabeto hebreo con el valor numérico de dos. Beth es reflejo de la naturaleza dual del universo que consiste en el cielo y la tierra.

Infierno

El lugar del castigo eterno para los impenitentes. En Tres versiones de Judas la alusión al Redentor en el infierno es una referencia oblicua a la tradición cristiana de que de todos los pecadores, sólo Judas y Caín —quienes perdieron la esperanza— son inequívocamente condenados a la maldición eterna.

Arte

Todas las artes propenden a la música, en que la forma es el fondo. El arte siempre opta por lo individual, lo concreto. El arte no es platónico. Barroco es el estilo que deliberadamente agota o quiere agotar sus posibilidades y que linda con su propia caricatura (…) Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas. El arte debe ser como un espejo que nos revela nuestra propia cara (…)


España y los españoles

Algún ejemplo de genialidad española vale por literaturas enteras: Francisco de Quevedo, Miguel de Cervantes. El que no es genio, es nadie; el único recurso español es la genialidad. Tanto es así que el español no sospechoso de genialidad nunca recabó una página buena. El común de la literatura española fue siempre fastidioso. Su 'cotidianería', su término medio, su gente, siempre vivió de las descansadas artes del plagio.

Ciencia

La ciencia es una esfera finita que crece en el espacio infinito; cada nueva expansión le hace comprender una zona mayor de lo desconocido, pero lo desconocido es inagotable.

Destino

El destino es el nombre que aplicamos a la infinita operación incesante de millares de causas entreveradas.

Tiempo y Eternidad. El tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza.

Literatura

La literatura es un sueño dirigido y deliberado.

Sociedad

La masa de oprimidos y de parias no es más que una abstracción. Sólo los individuos existen, si es que existe alguien.


Valiéndonos de su Diccionario Privado, varias veces ya revisitado, y de otros textos críticos, advertimos entonces que al abrir una conexión sin precedentes entre texto, paratexto, hipotexto e hipertexto, Borges inauguró un sistema de relaciones antijerárquica para lo que solíamos entender como centros y periferias de un discurso o narrativa, así como un glosario o aparato referencial distinto para lo que distinguíamos entre realidades y elementos de lo real. Que Borges es un sinfín de lenguajes y narraciones en todo rumbo.

Fuente: Cultura Colectiva - 12 de junio, 2018


miércoles, 2 de enero de 2019

#OPINIÓN Jorge Luis Borges e Internet #31Dic



 
Luis Eduardo Cortés Riera | Ilustración: Victoria Peña | 31 diciembre, 2018

Cuando era yo estudiante universitario emeritense leí, entre otros, un relato famoso del escritor argentino y universal Jorge Luis Borges llamado El Aleph, al que algunos han visto como una prefiguración o predicción de la red de redes o internet, pues fue publicado justo al final de la Segunda Guerra Mundial, septiembre de 1945, nos refiere Daniel Martino en Ficciones-El Aleph. El informe de Brodie. En aquellos años, lo sabemos, nadie pensaba en semejante prodigio de las comunicaciones, pues los autores de tal revolución tecnológica que cambió la faz de la Tierra, Norbert Wiener y Alan Turing,  estaban dando los primeros pasos para crear la cibernética. Y sabemos que la red es un producto de la Guerra Fría en su fase postrera: finales de la década de los años 60 y el terror nuclear.

Carlos Argentino, personaje del célebre relato, muestra a Borges el Aleph en el sótano de una casa bonarense, y quien dice:“Hay un mundo en el sótano, es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño”. Pero como en la red de nuestros días, todo está allí contenido: la Luna, muchedumbres, pirámides, ciudades como Londres, todos los espejos del planeta, nieve, tabaco, desiertos y cada uno de sus granos de arena, un cáncer de pecho, libros antiguos como los de Plinio, pudiendo ver cada letra simultáneamente, caballos, el Mar Caspio al alba, barajas, helechos, tigres, una baraja española, émbolos, bisontes, todas las hormigas de la tierra…”Mis ojos habían visto -dice Borges- ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Cuando visité Buenos Aires en 2012 pensaba constantemente  dónde podría estar esa casa donde Borges colocó el Aleph, y hasta estuve a punto de salir a buscarla, sólo que mi esposa Raiza me impidió hacer aquella búsqueda por “improcedente”, según argumentó mi compañera.

De modo que me puse a buscar aquel prodigioso y extraordinario lugar en donde precisamente ha de estar de seguro: Internet. Para mi sorpresa, no es una idea original del autor de Historia universal de la infamia. No. Existen unos antecedentes en la literatura universal que nos refieren a algo parecido al “punto de los puntos” borgeano, tales como Polyolbion de Michael Drayton. Otros dicen que el argentino es el verdadero padre de la www (worldwide web), hasta le han llamado Cy-Borges. Umberto Eco dice que Borges recrea un mundo devorado por el conocimiento, donde los libros atrapan a sus lectores, donde el saber parece tener vida propia, lo que despierta inmediatas asociaciones con la ciberrealidad actual. El argentino prefigura la realidad virtual, las bibliotecas universales, la lectura infinita e infinitamente personalizada, dice el Diario ABC.

Resulta poco menos que asombroso que un libro como Las palabras y las cosas, del Maestro del pensamiento Michel Foucault, comience precisamente con un relato del escritor ciego y argentino. Alfonso del Toro se atreve a decir que toda la epistemología del siglo XX está contenida en la obra borgeana. En 1940 instaló el tema del rizoma, fundamental en el pensamiento posmoderno, antes que Deleuze y Guattari. Y además creó la teoría de los muchos mundos. Un libro de Hugh Everett, un destacado físico que propuso la existencia de tales mundos paralelos en la física cuántica, comienza con una cita memorable de su cuento El jardín de los senderos que se bifurcan. En el Aleph-agrega Toro- se ve el mundo completo. Pero el narrador no está horrorizado por lo que ve, sino porque no puede escribirlo en forma simultánea tal como lo ve, ya que la lengua y la escritura son lineales.

Adolfo Bioy Casares, su gran amigo, ha escrito que “La imagen de Borges aislado del mundo, que algunos proponen, me parece inaceptable…he comprobado que la palabra de Borges confiere a la gente más realidad que la vida misma.” Resulta, de tal modo poco menos que incomprensible que la Academia Sueca no le haya otorgado el Nobel a este inmenso literato argentino y universal, autor de los circunloquios, proposiciones y espejismos intelectuales más sorprendentes de la literatura de todos los tiempos, una preocupación metafísica literaturizada: existe o no la realidad.

Fuente: El Impulso.com


martes, 1 de enero de 2019

JORGE LUIS BORGES, DIALOGOS CORTOS





En una entrevista, en Roma

En una entrevista, en Roma, un periodista trataba de poner en aprietos a Jorge Luis Borges. Como no lo lograba, finalmente probó con algo que le pareció más provocativo: "¿En su país todavía hay caníbales?"
- "Ya no - contestó aquél -, nos los comimos a todos

Borges y un escritor joven debatiendo
Borges y un escritor joven debatiendo sobre literatura y otros temas. El escritor joven le dice: "Y bueno, en política no vamos a estar de acuerdo, maestro, porque yo soy peronista". Borges contestó: "Cómo que no? Yo también soy ciego".

Borges firma ejemplares en una librería
Borges firma ejemplares en una librería del Centro. Un joven se acerca con Ficciones y le dice: "Maestro, usted es inmortal".
Borges le contesta: "Vamos, hombre. No hay por qué ser tan pesimista".

Roma, 1981. Conferencia de prensa
Roma, 1981. Conferencia de prensa en un hotel de la Via Veneto. Además de periodistas, están presentes Bernardo Bertolucci y Franco María Ricci. Borges, inspirado, destila ingenio. Llega la última pregunta. "¿A qué atribuye que todavía no le hayan otorgado el Premio Nobel de Literatura...
 - "A la sabiduría sueca".

Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase
Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase de literatura inglesa. Un estudiante entra y lo interrumpe para anunciar la muerte del Che Guevara y la inmediata suspensión de las clases para rendirle un homenaje . Borges contesta que el homenaje seguramente puede esperar. Clima tenso. El estudiante insiste: "Tiene que ser ahora y usted se va". Borges no se resigna y grita: "No me voy nada. Y si usted es tan guapo, venga a sacarme del escritorio". El estudiante amenaza con cortar la luz. "He tomado la precaución", retruca Borges, "de ser ciego esperando este momento".

En la pausa de un acto cultural, el novelista
En la pausa de un acto cultural, el novelista Oscar Hermes Villordo acompañó a Borges al baño, situado en un primer piso al que se llegaba por una empinada escalera de madera. Cuando volvían, Villordo notó que Borges descendía los escalones demasiado rápido y, temiendo lo peor, le preguntó :"¿No deberíamos ir más despacio?" "Pero no soy yo - aclaró Borges -, es Newton."

En 1983, un periodista de La Nación
En 1983, un periodista de La Nación pide a Borges su opinión sobre la Guerra de Malvinas. "Absurda", define Borges. "Estoy triste, muy triste. Mandaron a esos pobres muchachos de veinte años a morir al sur. Tener veinte años y pelear contra soldados veteranos es algo atroz, inconcebible. Solamente en el crucero General Belgrano murieron cientos. Claro que los militares dirán que al lado de los desaparecidos esa cifra no es nada, pero no creo que  les convenga ese argumento. No, no les va a convenir..

El escritor argentino Héctor Bianciotti
El escritor argentino Héctor Bianciotti recuerda una de las tantas salidas elegantes de Borges, cuando le incomodaban los halagos de la gente: Ocurre en París, en un estudio de televisión. -"¿Usted se da cuenta de que es uno de los grandes escritores del siglo?", lo interrogan. "Es que este", evalúa Borges, "ha sido un siglo muy mediocre".

Una revista de actualidad reúne a Borges con
Una revista de actualidad reúne a Borges con el director técnico César Luis Menotti. "Qué raro, ¿no? Un hombre inteligente y se empeña en hablar de fútbol todo el tiempo", comenta Borges más tarde.

En 1975, a los 99 años, muere Leonor Acevedo de Borges
En 1975, a los 99 años, muere Leonor Acevedo de Borges, madre del escritor. En el velorio, una mujer da el pésame a Borges y comenta: "Peeero... pobre Leonorcita, morirse tan poquito antes de cumplir los 100 años. Si hubiera esperado un poquito más...". Borges le dice: "Veo, señora, que es usted devota del sistema decimal".

BORGES: Recuerdo el caso del escritor japonés
-BORGES: Recuerdo el caso del escritor japonés que se hizo el harakiri delante de todo el mundo. Me pareció bien. Fue capaz de morir como el último Samurai.
-SABATO: Me parece demasiado espectacular para ser elogiable. Y también un acto de arrogancia. Le advierto, Borges, que no hablo por creerme mejor. Por el contrario, pensé en el suicidio muchas veces en mi vida.
-BORGES: Yo también. Hace setenta y cinco años que vengo suicidándome. Tengo más experiencia que usted, Sábato.
-SABATO: (Sonriendo.) Con muy poca eficacia, por lo que se ve.
-BORGES: Sí, pero con mucha vocación, realmente.

Borges charla con Antonio Carrizo
Borges charla con Antonio Carrizo, en un bar. Por la radio del local se anuncia un tango con letra de León Benarós, amigo de Borges. El locutor propone escucharlo y el escritor acepta.
Cuando el tango termina, Carrizo le pregunta qué le pareció. Borges mueve la cabeza y dictamina, muy preocupado: "Esto le pasa a Benarós por juntarse con peronistas".

El 10 de marzo de 1978, en la Feria del Libro
El 10 de marzo de 1978, en la Feria del Libro, Borges se cruza con un escritor al que quiere y respeta: Manuel Mujica Lainez. Se abrazan e inician una conversación que es interrumpida una y otra vez por los cazadores compulsivos de firmas. "A veces", se queja Borges, "pienso que cuando me muera mis libros más cotizados serán aquellos que no lleven mi autógrafo."

El poeta Eduardo González Lanuza
El poeta Eduardo González Lanuza, uno de los introductores del ultraísmo en la Argentina y gran amigo de Borges, descubre a éste en Florida y Corrientes, solo, con su bastón, esperando para poder cruzar. Lo toca y le dice: "Borges, soy González Lanuza". El vuelve la cabeza y, después de unos segundos, contesta: "Es probable".

Un joven poeta se acerca a Borges
Un joven poeta se acerca a Borges en la calle. Deja en manos
del escritor su primer libro. Borges agradece y le pregunta cuál es el título. "Con la patria adentro", responde el joven. -"Pero qué incomodidad, amigo, qué incomodidad".

En Maipú y Tucumán, un grupo de adictos
En Maipú y Tucumán, un grupo de adictos a Isabel Perón descubre a Borges y lo sigue unos metros, insultándolo. Al ingresar en su casa, un periodista le pregunta cómo se siente. "Medio desorientado - manifiesta -. Se me acercó una mujer vociferando:¡Inculto! ¡Ignorante! "

Durante la dictadura militar
Durante la dictadura militar alguien le comenta a Borges que el general Galtieri, presidente de la República en ese momento, ha confesado que una de sus mayores ambiciones es seguir el camino de Perón y parecerse a él. "¡Caramba! -interrumpe Borges- es imposible imaginarse una aspiración más modesta".

Sobre la situación de la literatura argentina
Cuenta (contaba) Héctor Yanover que durante una reunión de la SADE (SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES) sobre la situación de la literatura argentina, Córdoba Iturburu, que la presidía, inquirió a los gritos: "¿Y qué vamos a hacer por nuestros jóvenes poetas?" Desde el fondo llegó otro grito, éste de Borges: "¡Disuadirlos!"

A principios de la década de los setenta
A principios de la década de los setenta, el escritor y psicoanalista Germán García invita a la Argentina a Daniel Sibony, matemático y psicoanalista francés. Sibony quiere conocer a Borges. Al encontrarse, el francés le pregunta en qué idioma desea hablar.
"Hablemos en francés", propone Borges, y justifica: "Dicen que la lengua francesa es tan perfecta que no necesita escritores.
A la inversa, dicen que el castellano es una lengua que se desespera de su propia debilidad y necesita producir cada tanto un Góngora, un Quevedo, un Cervantes".

Fuente: Listas 20