Creada por
el español Goyo Montero e inspirada en el cuento "El Aleph", de
nuestro genial escritor, tendrá a cincuenta bailarines del Ballet del Colón en
escena.
09/09/2026
El Ballet del Colón, desde fines de 2024 dirigido por
Julio Bocca, llevará a escena Principio de
éxtasis, un espectáculo de danza que promete ser el gran acontecimiento
artístico del año.
¿Por qué?
Vayamos primero a los artistas implicados: en primer lugar, el coreógrafo
español Goyo Montero, creador de esta coreografía y que ya había
deslumbrado al público local en 2025 con su bella pieza Chacona. Luego,
Gustavo Santaolalla, que junto con el compositor canadiense Owen Belton
concibieron el universo sonoro de la obra.
Ricardo
Darín, por su parte, dio la voz a textos que se dicen en off, y el
renombrado artista plástico Eduardo Basualdo creó la escenografía asistido por
Mariana Tirante.
Desde luego,
el nombre relumbrante de este conjunto es el de Jorge Luis Borges,
en cuyo célebre cuento El Aleph se basó Goyo
Montero para construir su obra.
En
Principio de éxtasis -el título está tomado de una frase del cuento-,
Montero traslada a la danza, con una gran belleza poética y visual, elementos
clásicos del mundo borgeano como son los laberintos y los espejos y a la vez
cuenta la historia con una gran libertad e imaginación.
Borges, en escena
El personaje
de El Aleph, que en el cuento narra en primera persona, se presenta a sí
mismo como Borges. Montero pone en escena a cincuenta bailarines, el elenco
completo, y todos ellos en algún momento representan al escritor.
Pero hay un
Borges principal interpretado en las primeras funciones por un gran bailarín
del Teatro Colón, que posee una enorme ductilidad y sensibilidad: Facundo
Luqui. En el personaje femenino, otra estupenda intérprete: Lola Mujica.
Para este rol Montero se ha inspirado en Beatriz Viterbo -la amada imposible de
El Aleph- y también en la persona real de Estela Canto, una escritora y
traductora que fue también un amor de Borges en buena parte frustrado.
En otras
funciones, estos papeles estarán encarnados en dos igualmente excelentes
intérpretes: Jiva Velázquez y Milagros Niveyro. En otros roles solistas figuran
Juan Pablo Ledo, Nicolás Da Silva, Vinicius Vasconcellos, Yosmar Carreño
yValentín Batista.
Pero
volviendo a la trama de Principio de éxtasis, los personajes
respectivamente reales y ficticios de Estela Canto y Beatriz Viterbo se funden,
para el coreógrafo, en ese arquetipo de mujer inalcanzable: la búsqueda de la
plenitud del amor por parte de Borges -también el real y el ficticio- encuentra
en esta obra un lugar relevante.
En el
primero de los dos actos el escenario está ocupado por unas escaleras inmensas
que están totalmente integradas a la coreografía. O, mejor dicho, la
coreografía está creada para estas escaleras, y en ellas se recrea un mundo de
encuentros fugaces, de abandonos, de desencuentros y de chispazos de felicidad.
Un aspecto
interesante decidido por Montero es que mientras se oye la voz de Ricardo Darín
-dice algunos pasajes de El Aleph y dos poemas- no haya acciones en el
escenario. Primero porque es imposible traducir estas palabras a la danza. Pero
quizás posiblemente también porque permite al espectador (es una suposición)
concentrarse enteramente en lo que escucha.
Aunque no es
absoluto necesario leer o releer El Aleph antes de ver Principio de
éxtasis, no está de más hacerlo. Es un relato breve, además de
extraordinario, y puede abrir otras perspectivas sobre la traducción que hizo
el coreógrafo a ese lenguaje sin palabras que es la danza.
Fuente:
Clarin

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