lunes, 25 de marzo de 2024

Borges en Tres Arroyos


  Marzo 10, 2024              

 

En sus dos visitas a nuestra ciudad, Jorge Luis Borges brindó una conferencia en la Biblioteca Sarmiento

Están quienes al pasar por determinado lugar se llevan recuerdos, cierta anécdota, alguna impresión. Pero están aquellos otros que, aun yéndose, permanecen…

Los primeros se llevan, a manera de cosecha personal, variados souvenirs. Los otros dejan a su paso rica materia para el acervo cultural y el enriquecimiento de esa sociedad por la que han pasado…

 

 Por Aldo López Sansón (*)

 

 Este año se cumplen 125 años del nacimiento de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges -Borges para todo el mundo-, que tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires un 24 de agosto del año 1899. La muerte lo encuentra en Ginebra, Suiza el 14 de junio de 1986.

Considerado el escritor más original y reconocido de la literatura argentina y de enorme influencia tanto puertas adentro como en el mundo entero, su obra es reputada como imprescindible por parte de los especialistas.

Ensayista, poeta, traductor, profesor de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires y crítico literario. Ejerció la presidencia de la Sociedad Argentina de Escritores, fue miembro de la Academia Argentina de Letras y director de la Biblioteca Nacional (desde 1955 hasta 1974), entre otros múltiples cargos y funciones desplegados a lo largo de su vida.

 

Máximo exponente del ultraísmo en Latinoamérica.

 

 A lo largo de su existencia recibe gran cantidad de premios, entre ellos, el Premio Nacional de Literatura (Argentina), el premio Cervantes, mayor galardón en lengua española, “La muy distinguida Orden del Imperio Británico” y muchos más, lo cual sería muy extenso para referir en esta publicación y, por otra parte, está disponible en cualquier buscador a quien le interese abundar en ese tópico.

Su material expresivo se sustenta en conceptos metafísicos: el tiempo, el espacio, los mundos simultáneos, los laberintos y espejos, los sueños, la presencia de una realidad paralela, la Biblia, la Cábala del judaísmo, etc. Por otra parte, su erudición lo lleva a recoger constantemente datos, acontecimientos y personajes de la historia universal.

Ese grado de erudición hace que para disfrutar plenamente de su lectura se lo deba abordar con alguna enciclopedia considerada para consulta o recurrir a organizadores, tal el grado de información sobre hechos y personajes de la historia de la humanidad que conforman su vasta obra.

Durante el año 1938 pierde a su padre, Jorge Guillermo Borges, y comienza a agravarse su pérdida paulatina de la visión, a partir de la década del cincuenta debe recurrir al dictado de sus escritos y confiarlo a amanuenses para su posterior publicación.

Es conocido por todos que este impar hombre de letras, ha tenido a lo largo de su vida, tanto detractores, los menos, como fervientes seguidores. Dentro de ese primer grupo se encuentran quienes de alguna forma lo combatieron. Sin embargo, jamás han podido emitir opinión negativa en el sentido de menoscabar la magnitud y calidad de su obra, tanto en lo formal cuanto en sus especulaciones filosófico/metafísicas.

Una cosa es indiscutible, Borges moviliza, enciende y apasiona a ambos grupos. O sea, enciende pasiones en todos, la indiferencia no es cosa borgeana…

A esta altura estamos en situación de convenir lo siguiente, Borges siempre es noticia, siempre es motivo de reflexión, de discusión y muy especialmente, de goce estético e intelectual, circunstancia, esto último, que es imposible llevar al terreno de discusión.

Soslayar el valor del escritor como artista y pensador, es más que una postura, un artificio, una simple tramoya…

Alguna vez se intentó achacar con absoluta injusticia (y quienes así lo hicieron, con un desconocimiento cabal de su producción…), que su obra pecaba de ser poco nacionalista, una obra poco imbuida del sentimiento de “argentinidad” o epítetos bochincheros similares. Disparate supino sin el menor fundamento. Quien se haya aproximado a su producción, notará de inmediato y sin la menor elucubración, que en muchos de sus escritos es muy fuerte el “color local”, lo vernáculo, la historia nacional, los relatos puertas adentro del país, la cosa íntima argentina, (eso de “color local” lo apunto así entre comillas con objeto de ponerlo en términos consonantes con quienes por ello lo denostaron). Es precisamente él quien, a través de su “doble cualidad”, universalidad/erudición (pero a su vez identificado con lo íntimamente nacional), posiciona a la Argentina literaria -como ningún otro escritor lo haya hecho-, a la palestra de la historia universal de la literatura.

Por otra parte, Borges no necesita que se lo defienda, ni requiere de panegíricos o epítetos bullangueros. Borges es para el lector, placer estético, desafío intelectual y permanente sondeo en lo profundo de la existencia humana.

No puede ser, bajo ningún punto de vista, una lectura pasatista, Borges requiere atención, concentración y tiempo y como acabo de apuntar, algún auxiliar adonde consultar la rica data que constantemente nos aporta…

Pasemos así al asunto objeto de esta publicación. Los hechos, los cuales no ocultan especulaciones, sencillamente son (o tal vez no tan sencillamente -ningún hecho humano lo es-…), circunstancias fácticas objetivas y descriptibles.

Dediquémonos a ello, a las anécdotas recopiladas durante su paso por en nuestra ciudad.

 

Siguiendo los pasos de Borges por Tres Arroyos

 

Los memoriosos, sin duda, tendrán presente el paso de Jorge Luis Borges por Tres Arroyos, quizá los más jóvenes no cuenten con detalles puntuales de sus dos únicas visitas. Es por ello que bien vale la pena refrescar un poco ese acontecimiento tan destacado que quedó incorporado, enriqueciéndolo, al acervo cultural de Tres Arroyos.

Borges visita la ciudad en dos oportunidades con motivo de disertar, en ambas ocasiones, en la histórica y entrañable Biblioteca Popular Sarmiento, donde en su libro de visitantes ilustres se conserva su firma y una cálida dedicatoria (que coincidentemente este año también celebra sus 125 años de pujante existencia) y asimismo es allí donde tuvieron lugar ambas presentaciones, no para hablar de su obra, de sus publicaciones o especulaciones filosófico/literarias sobre su producción, sino para referirse a dos escritores argentinos contemporáneos del autor de “Ficciones”, a quienes admiraba.

Recordemos las complejas circunstancias por las que Borges atravesaba para la época en que se produjo su visita.

Hace crisis su matrimonio con Elsa Helena Astete Millán, con quien había contraído matrimonio el año 1967.

Regresa a vivir junto a su madre, Leonor Acevedo Suárez de Borges, figura cardinal en su vida.

Ese mismo año publica su libro “El Informe de Brodie” con alta repercusión, no solo nacional sino en el mundo.

Por otra parte, Borges estaba muy alarmado por el grado de violencia y agitación social que asolaba por entonces al país. Un momento de la historia nacional en que las opiniones de la intelectualidad argentina tenían mucha gravitación debido al clima de fuerte agitación política. En ese contexto se produce su visita a Tres Arroyos.

 

 Primera visita

Según las fuentes consultadas, -yo no vivía por entonces en esta ciudad-, la primera vez que el escritor y pensador argentino de gravitación universal, visita Tres Arroyos. Fue un día miércoles 29 de julio de 1970, invitado por el activo y entusiasta Club de Lectores de Tres Arroyos. Evelyn Liébana de Doglioli, en nota periodística refiere: Llegó al aeroclub en uno de esos aviones pequeños de época, descendió acompañado por Norman Thomas di Giovanni, quien por entonces hacía sus traducciones al inglés. El vuelo tuvo un inconveniente, durante el mismo, una puerta se abrió de forma accidental, afortunadamente sin consecuencias, es por ello que al ser recibido allí por el escritor tresarroyense y asesor del Club de Lectores, Gustavo García Saraví, Borges le dice, “Gustavo, hace leguas que estoy muerto…”, que es justamente la última frase del libro de Saraví titulado “Soldado de la Independencia”. Este gesto además de ingenio muestra, por parte de Borges, delicadeza y un reconocimiento ya que le hace saber al escritor local que es conocedor de su trabajo.

En esta su primera visita, el gobierno municipal promulga un decreto por el cual se declara a Borges “huésped oficial…teniendo en cuenta que su visita distingue a nuestra ciudad por el honor que su presencia significa”

Fue presentado por Saraví ante un auditorio que colmaba, sentados y de pie, las instalaciones del salón de actos de la Biblioteca Sarmiento, la concurrencia fue tan masiva que se debieron colocar parlantes en el frente de la Biblioteca para que aquellos que no habían podido acceder, escuchasen desde el exterior del edificio su alocución. “En estas tierras crece el trigo más feroz del mundo, origen del pan y los júbilos…a pocos pasos de aquí, un museo de artes enorgullece a la ciudad y aquí, en la biblioteca multiplicada de Sarmiento, es un gusto y un asombro de sus habitantes, como probablemente no ha habido nunca, el día en que Borges viene por primera vez a Tres Arroyos”, dijo con clara emoción en la presentación Saraví.

Vale la pena recordar la fuerte fascinación que sentía Borges por la pampa, por la dilatada llanura, la cual en metáforas o alusiones expresas, se hace presente en muchas de sus obras, especialmente en la poética, aunque también en su prosa. Se fascinaba con ese indescriptible “vértigo horizontal”, como él lo expresaba, aludiendo a esa voluptuosa sensación que el inconmensurable paisaje pampeano le generaba…

En esta primera visita el tema de su exposición versó sobre la figura de Pedro Bonifacio Palacios, (cuyo seudónimo popularizado es Almafuerte), maestro poeta, escritor y periodista. Borges tituló a su conferencia: “La vida del angustiado, terrible y tierno Pedro Bonifacio Palacios”, expresando en algunos párrafos, “desarrolló una extraña vida plena de lucha y sufrimiento, recorriendo la provincia, creando escuelas en las que se hospedaban los niños pobres y se les enseñaba”. Prosigue Borges, “…lo primero que hacía Palacios cada vez que habilitaba un edificio escolar era arrancar el llamador y tirar la llave de su puerta como demostración de que estaba abierta a todo el que se acercara”. Lo define como “un místico sin Dios que no quiso ser como los que aman a dios por temor al castigo, sino por el mismo amor. Muere entero, no deja discípulos, ni siquiera una secta, aunque sea herética… fue el poeta más original que ha producido la patria argentina”. Concluye su disertación con cerrado aplauso por parte del “rumoroso auditorio, heterogéneo y entusiasta”, refiere la crónica del periódico La Voz del Pueblo.

Es precisamente en esta visita, la más extensa de las dos, cuando Borges dicta a Di Giovanni la última parte de lo que se conocería en los Estados Unidos como “la Autobiografía”, aparecida ese mismo año en el New Yorker.

Curiosamente la frase final de esa biografía es dictada por el mismo Borges a Di Giovanni en el cuarto que ocupó en el Parque Hotel de nuestra ciudad, hoy desaparecido “… lo que quiero ahora es paz, la alegría de pensar y la de la amistad y, aunque parezca muy ambicioso, la sensación de amar y ser amado”.

 

Segunda visita

 

En esta ocasión, Borges es invitado por la Agrupación Literaria de Tres Arroyos (ALTA), recientemente creada, ya que inicia sus actividades a fines de 1975 y cuyo objeto era el estudio de la literatura, sus autores y la difusión de actividades afines. Arriba el 2 de enero de 1976

El año anterior, tras una dramática agonía, fallece su madre. A tres años de su visita, sería galardonado con el premio Cervantes, máxima distinción de la lengua española.

A poco de su segunda visita el país enfrenta el golpe institucional cívico-militar del 24 de marzo de 1976, que genera el derrocamiento del gobierno de María Estela Martínez de Perón. Luego del golpe asume la conducción del país una junta militar que extenderá su mandato durante el dramático período autodenominado “proceso de reconstrucción nacional”.

La junta estaba integrada por los comandantes en jefe de las tres fuerzas armadas, en ese entonces el general Videla, el almirante Massera y el comodoro Agosti.

Se inicia de esta forma en el país una trágica y sangrienta etapa que dejará un saldo de miles de muertos y desaparecidos y que se extenderá hasta el inicio del retorno a la democracia, con la llegada del presidente constitucional Raúl Alfonsín.

El estado de agitación y zozobra, en el terreno de la política interior y la creciente tensión social era cada vez más grave e insostenible especialmente durante la etapa final del gobierno de la viuda del general Perón. Es en este contexto cuando se produce la llegada del escritor a nuestra ciudad.

Por entonces las agrupaciones culturales, tanto particulares como institucionales, desplegaban una importante actividad, las que tras el golpe caerían bajo el escrutinio de la censura del gobierno militar e incluso sufrieron persecución ideológica, tortura y hasta la desaparición física de personas por parte de la dictadura gobernante. La visita de Borges se produce dos meses y pocos días previos al golpe militar.

Se guardan numerosos testimonios de entonces, así volviendo al tema objeto de este artículo, traigo al presente comentarios y anécdotas de algunos de los protagonistas que posibilitaron la visita de Borges, mayormente integrantes de la agrupación ALTA, entre ellos Nora Giménez, autoridades de la Dirección de Cultura de Tres Arroyos y algunos entusiastas particulares.

Una vez enterados de que Borges se presentaría en Coronel Pringles, tuvieron el acierto de preguntarse por qué no invitarlo a Tres Arroyos. Fue así que con ese ímpetu propio de la juventud y de las instituciones noveles, se jugaron, algunos miembros de ALTA viajaron expresamente a la localidad vecina para escuchar su disertación y cometer el arrojado acto de invitarlo sin formalismos ni contactos previos.

La suerte, la admiración y el arrojo, se conjuraron y obraron en favor de este grupo de jóvenes. Lo cierto es que después de unos meses, el más reconocido escritor argentino y sin duda considerado entre los más influyentes del mundo, estaba instalado ante un nutrido auditorio en el salón de actos de la Biblioteca Sarmiento.

Algunos integrantes de la Agrupación, destacan que parte de la empresa tuvo que ver con una profesora de literatura del colegio secundario, la profesora Yolanda Ferrario, quien dictaba la materia en el Colegio Nacional de Tres Arroyos. Ferrario motivaba a sus alumnos con la lectura y desde luego en el capítulo de literatura argentina Borges no podía estar ausente.

Recuerdan que en ese momento trabajaban sobre un poema de Borges, “La vuelta”, incluido en su libro “Fervor de Buenos Aires” de 1923, escrito cuando contaba veinticinco años y a poco de regresar de su estancia en España. Este poema refiere su asombro por el redescubrimiento de su pago chico, de su sentido barrio y sus arrabales íntimos. El libro tuvo dos versiones o mejor, una reelaboración, el mismo Borges nos lo explica en el prólogo de sus “Obras Completas”, Emecé Editores /1923-1972 (publicado en 1974). Dice el escritor “No he reescrito el libro. He mitigado sus excesos barrocos, he limado asperezas, he tachado sensiblerías y vaguedades…”.

En conocimiento de esta revisión que Borges hizo sobre “Fervor de Buenos Aires”, los integrantes de ALTA que llegaron a Coronel Pringles para escucharlo, aprovechan muy bien la ocasión para hacerle una improvisada entrevista inquiriendo sobre el porqué de esas ligeras variantes en las versiones de su obra…

Como resultado consiguen que Borges acepte una invitación informal, que más tarde se transformaría en oficial, para conferenciar en Tres Arroyos.

El 2 de enero de 1976 el periódico La Voz del Pueblo anuncia, “…tal vez la personalidad más saliente de las letras contemporáneas, disertará hoy en nuestra ciudad… lo hará sobre otro grande de la literatura nacional, Leopoldo Lugones, en la Biblioteca Sarmiento a las 21 horas”.

Otros participantes recuerdan, …su traslado vía aérea fue facilitado por Berthel Skou, productor agrícola local dueño del establecimiento La Verbena, el señor Pequeño colaboró con la publicidad, Pourreix prestó su vehículo y así se sumaban distintos actores a esta empresa que fue coronada con el mayor éxito.

Se ofreció un almuerzo de recepción en su honor y como postre se sirvió su preferido, arroz con leche. Al enterarse de la nutrida comunidad danesa asentada en Tres Arroyos, el escritor demostró sumo interés ya que él era un especialista en lenguas nórdicas y deleitó a los presentes con anécdotas y sagas de la tradición vikinga.

Los asistentes a ese almuerzo recuerdan que cada tema que Borges tocaba, aunque fuera algo corriente y hasta baladí, inmediatamente se transformaba en su decir…, se iluminaba, reelaborándose, proyectándose y enriqueciéndose. Con un par de hilos sueltos, aportados ocasionalmente, tejía un magnífico y rico tapiz que a todos embelesaba.

En esta visita fue acompañado por María Kodama, quien había asistido como alumna a la cátedra de literatura anglosajona que por entonces dictaba Borges en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Al momento de su visita a Tres Arroyos, Kodama no era su mujer, sino que oficiaba de asistente. La permanencia de Borges se vio interrumpida y su partida debió adelantarse ya que Kodama y su madre habían sufrido un accidente automovilístico en Buenos Aires previo a este viaje y por ello debieron regresar de forma anticipada a Buenos Aires para que Kodama pudiera estar junto a su madre. Así la hora fijada para la conferencia se adelantó para las 15 y no como estaba anunciado a las 21 horas.

Pese a los cambios de último momento y al calor reinante en esa época de receso estival, tuvo una muy nutrida concurrencia, la que lo escuchó con la mayor atención y respeto.

El tema elegido en esta ocasión por el autor de “Historia Universal de la Infamia”, fue la obra y personalidad del escritor argentino Leopoldo Lugones.

Borges habló durante 40 minutos, abriendo su alocución con palabras reivindicatorias de la figura del escritor modernista autor de, entre otras obras, “La guerra gaucha”. Dijo que para él hablar de Lugones implicaba la necesidad de defenderlo, puesto que a pesar de haber sido una de las personalidades más destacadas de la literatura nacional, muchos eran quienes lo atacaban por esos días, “no creo que pueda haber una puesta de sol, expresó, sin recordar estos versos suyos ‘y muere como un tigre, solitario’. Solo lo atacábamos para defendernos de él…”, concluyó Borges.

A las 17 retornó a Buenos Aires, sólo había estado 4 horas y media.

Quiso ser esta simplemente una aproximación, no a la enorme figura borgeana inabarcable -lo cual no está a mi alcance-, sino un sencillo racconto recopilado de material de archivo periodístico el que generosamente me fue facilitado y que nos traen ciertas intimidades y anécdotas de su paso por nuestra ciudad.

(*) Agradecimientos. Muy especialmente, al periódico La Voz del Pueblo, al mensuario El Periodista y a la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento, que me permitieron el acceso a sus archivos. En esos medios gráficos se volcaron testimonios de Nora Giménez, Stella Maris Gil, Evelyn Liébana de Doglioli y de otros que participaron e hicieron posible la presencia del escritor en nuestra ciudad.

 

Fuente: la Voz del Pueblo – Tres Arroyos

https://lavozdelpueblo.com.ar/noticia/borges-en-tres-arroyos/

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