domingo, 30 de noviembre de 2025

Los traductores de Borges en Shanghái

 


11 de noviembre de 2018

Aye Iñigo

La nueva colección de sus Obras Completas en chino mandarín es solo una muestra de la fascinación del país asiático por el escritor argentino. Mujeres y hombres que transforman sus textos en elegantes caracteres cuentan cómo logran adaptar la complejidad de su pluma y por qué genera tanta fascinació

La nueva colección de sus Obras Completas en chino mandarín es solo una muestra de la fascinación del país asiático por el escritor argentino. Mujeres y hombres que transforman sus textos en elegantes caracteres cuentan cómo logran adaptar la complejidad de su pluma y por qué genera tanta fascinació

 

Para llegar a la editorial Shanghai Translation Publishing House hay que atravesar la peatonal Nanjing, una de las zonas más concurridas de esta hiperpoblada metrópolis china. Es miércoles a las 11 de la mañana y, aunque hay muchísima gente en la calle, todos parecen estar sincronizados para caminar y moverse sin estorbarse, convirtiendo en una coreografía natural, casi armónica, el infierno cotidiano de moverse en una urbe de 22 millones de habitantes. Pasando una explanada donde un grupo de señoras hacen el "baile de plaza" –una práctica muy extendida entre los chinos mayores, que por momentos se parece al tai chi–, se llega al edificio de la editorial, en la mítica y literaria calle Fuzhou.

 

Allí aparecen Lingchao Miao y Zhou Ran, dos de las cuatro editoras a cargo de revisar y publicar la colección más completa de las obras de Jorge Luis Borges en chino mandarín, comprendida por un total de 40 volúmenes. "Ya publicamos 29 títulos –dice Miao–. Es un trabajo muy duro porque Borges es muy complejo, y debemos asegurarnos de encontrar a los mejores traductores".

 

Borges nunca caminó por las calles de Shanghái, pero no es difícil imaginarlo aquí. Como en un juego de artilugios, espejos y laberintos, la megápolis del este de China –la más cosmopolita y poblada del país– podría ser también Buenos Aires. En una geografía ficticia de sus pasos, ¿qué hubiera hecho el escritor en Shanghái? Quizás, deambular por el Bund, a orillas del río Huangpu, ese paseo que recuerda a Puerto Madero, con los altos edificios espejados y ese manto húmedo que comparten las ciudades portuarias. O, por qué no, sentarse porteñamente en un bar a tomar un café, leer un libro, mirar las construcciones art déco que bien podrían ser el Palacio Barolo o el edificio Alas de la avenida Alem.

 

La nueva colección de las obras completas es solo la coda de la fascinación que los chinos tienen con el escritor argentino hace ya 30 años: según un informe realizado a fines de 2017, Borges es el escritor latinoamericano más traducido en China, con 62 títulos publicados. "En un principio, en los años 80, Borges fascinó a los escritores chinos de vanguardia por sus reflexiones sobre la metafísica, el tiempo y el espacio, que les abrió un mundo nuevo. Ahora, en el siglo XXI, Borges tiene muchos más lectores y ganó terreno, creo que en parte porque la presencia de lo oriental en su obra hace que varios sientan una cercanía al leerlo", explica Lou Yu, autora del informe y cofundadora de la Comunidad de Estudios Chinos y Latinoamericanos.

 

Las primeras traducciones de Borges en China aparecieron en febrero de 1979 en la revista Literatura y Arte Extranjero. Fueron los cuentos ‘El jardín de senderos que se bifurcan’, ‘El Sur’, ‘El Evangelio según Marcos’ y ‘Tigres azules’, traducidos por Wang Yangle. En 1981, también en una revista, se publicaron algunos poemas traducidos por el famoso Wang Yongnian y en 1983 salió el primer libro: Antología de cuentosde Jorge Luis Borges.

 

Pero fue recién en el cambio de milenio cuando se produjo el verdadero boom de Borges. En 1999, la editorial Zhejiang Literature & Art Publishing House lanzó las Obras Completas, a cuya presentación en China asistió la mismísima María Kodama. Ese conjunto de libros fue el más famoso en el país asiático hasta 2015, cuando fue superado por la colección más completa de Shanghai Translation Publishing House.

 

El edificio de esta editorial está ubicado en la calle Fuzhou, conocida también como la calle cultural de Shanghái por las más de 30 librerías ubicadas allí. "Esta calle es una tradición de hace mucho tiempo –comenta Lingchao Miao–. Algunas de estas librerías tienen más de 50 años. A muchos chinos les gusta venir aquí a comprar libros y sentarse a leer un rato".

 

No muy lejos de Fuzhou se encuentra la antigua residencia del escritor Lu Xun, considerado el padre de la literatura china moderna. Lu Xun llegó a Shanghái en 1933 y vivió aquí hasta su muerte. En esos años, esta ciudad era el centro cultural y editorial de China, el caldo de cultivo ideal para que en 1930 se fundara la Liga de Escritores de Izquierda de China, cuyo fin era fundar las bases de una literatura revolucionaria que acompañara el proceso que culminaría en el triunfo del Partido Comunista, en 1949. Lu Xun fue uno de sus miembros más importantes, y la liga fue una de las razones por las que decidió quedarse en Shanghái hasta su muerte, aumentando aún más el halo cultural y literario de esta ciudad.

 

Una vez dentro de la editorial, la importancia que le dan a Borges se nota con solo atravesar la puerta y ver el póster del escritor colgado en una de las paredes. "Antes éramos lectoras ordinarias de Borges, pero ahora, como editoras, leímos casi todas sus obras en detalle, buscamos referencias y hacemos los ajustes finales de las traducciones", aclara Lingchao Miao.

 

"Generación tras generación surgen nuevos lectores de Borges. En tres años, desde que lanzamos la colección, vendimos unos 20.000 libros por título", detalla Zhou Ran para explicar la importancia del escritor argentino. Ran tiene 40 años y es oriunda de Anhui, una provincia a tres horas en tren de Shanghái. Aunque tanto ella como su colega Miao estudiaron literatura francesa, Ran es amante también de la literatura en español y tiene entre sus autores preferidos a Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.


 Sus gustos no son pura casualidad, ya que el Nobel colombiano le pisa los talones a Borges en la lista de los autores latinoamericanos más traducidos. Ran también cree que el orientalismo del autor argentino contribuyó a su coronación: "Borges leyó muchos libros sobre literatura e historia china. En su famoso cuento ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’, el jardín y su protagonista son chinos. En ‘Historia universal de la infamia’ cuenta la historia de una pirata mujer china, que realmente existió".

 

Atraído por el budismo y el pensamiento hindú, Borges estudió las filosofías de Oriente, desperdigando referencias a lo largo de toda su obra. Al respecto, el escritor e investigador argentino Salvador Marinario, de la Universidad de Shanghái, sostiene que "Borges tiene motivos orientalistas atravesados por el prisma de lo europeo y lo latinoamericano, ya que sus fuentes son en su mayoría de estudiosos británicos o franceses. Borges, sin conocer China, hace una geografía imaginaria de ella y esa es una de sus grandes genialidades, su capacidad para construir todo un universo chino a partir de retazos".

 

 Así como Borges se nutrió de lo oriental para construir sus universos ficcionarios, de igual manera una gran generación de autores chinos contemporáneos tomó a Borges como fuente de inspiración en sus obras, entre ellos Ah Yi, Yu Gua, Mai Jia, Pan Jun o Ma Yuan. El famoso escritor chino Ge Fei llegó incluso a escribir un cuento en el que entrelaza ‘La lluvia’ de Borges con su propia prosa.

 

"Estos autores chinos admiten haberse inspirado en Borges. Muchos de estos escritores contemporáneos fueron muy influenciados por la generación del boom latinoamericano de los años 60, con escritores como Carlos Fuentes, Julio Cortázar o Isabel Allende", agrega Lingchao Miao.

 

Huang Jin Yan tiene 75 años, habla español perfecto y fue elegido por Shanghai Translating Publishing House como uno de los traductores de las nuevas Obras Completas. La primera vez que tradujo al autor de El Aleph fue hace siete años, y en esa ocasión tuvo a su cargo una serie de ensayos. Ahora se encuentra traduciendo El libro de los seres imaginarios, trabajo que prevé terminar a fin de este año.


"Al momento de traducir a Borges, su escritura no es difícil de comprender, pero él era un gran erudito y hacía muchas referencias históricas. Para traducirlo hay que estudiar, leer muchos libros, por eso cuando traduzco a Borges me concentro solo en él, dejo de lado cualquier otra lectura", cuenta Huang.

 

El boom de Borges se da en un momento donde el español es un idioma cada vez más elegido por los chinos. En la actualidad, hay más de cien departamentos universitarios que enseñan esta lengua, con programas que matriculan a unos 30.000 estudiantes por año.

 

La Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái es el lugar donde Huang enseñó durante toda su vida literatura, gramática y traducción en español. Ahora está jubilado, pero los fines de semana sigue dando cursos para chinos aficionados que quieren aprender el idioma. Huang comenzó a estudiar español en esta misma universidad en 1961, un año después de su fundación. Shanghái fue una ciudad de colonias extranjeras, y el pequeño Huang estaba acostumbrado a ver occidentales. Sin embargo, su fascinación con el idioma se dio en 1959, cuando el triunfo de la revolución cubana apuntó los reflectores chinos a esa isla convertida en el primer país socialista de América.


 Enamorado de la literatura e historia latinoamericanas, en 1966 Huang viajó a perfeccionarse a Chile, donde vivió un año y medio, y en 1979 continuó estudiando en México. "Nunca pude ir a la Argentina, pero muchos estudiantes ahora quieren ir para allá. Eso no pasaba hace unos años".

 

Por amor a Borges

 

A 12 kilómetros de la Universidad de Estudios Internacionales, casi en paralelo al río Huangpu se llega a Xuhui, el barrio de la concesión francesa de la ciudad. Sus pequeñas calles repletas de tiendas y cafés se mezclan con la vida china tradicional de ancianos en las puertas de sus casas jugando al go o almorzando en mesitas en las veredas.

 

Hasta 1946 Shanghái estuvo dividida en "concesiones", gobernadas por franceses e ingleses que habían vencido al Imperio Chino en 1860, durante la Segunda Guerra del Opio. Las reminiscencias actuales de esas épocas se transpiran en lo que quedó hoy de esos barrios, con su arquitectura europea y cafés atendidos por jóvenes baristas chinos.

 

En uno de esos barcitos espera Chen Dong Biao. En los años 80, él era un adolescente hijo de un profesor de música y hermano de un poeta, que un día por azar encontró una recopilación de cuentos de Borges, traducidos por Wang Yangle. Desde entonces, en su autor preferido.

 

En esos años la literatura extranjera recién comenzaba a leerse en China luego del proceso de reforma y apertura, un período iniciado en 1978. Un año después, se fundó la Asociación China de Estudios de la Literatura Española, Portuguesa y Latinoamericana que comenzó a editar de manera más masiva las obras en español. "A principios de los 80, la literatura china era predominantemente realista. Luego llegó el modernismo y recién en los 90 los nuevos autores comenzaron a tener gran influencia de Borges; él es diferente a todos los autores del siglo XX", explica Chen.

 

Ya de adulto, siendo estudiante de Literatura inglesa en la Universidad de Shanghái, Chen fue a la biblioteca y encontró un tomo con poemas de Borges en inglés. "A partir de ahí supe que iba a ser su traductor. Quería poder leer en chino esos poemas tan maravillosos". Chen hace una pausa, abre su mochila y saca cuatro libros que apoya sobre la mesa. Son los volúmenes de Borges que él tradujo a lo largo de 20 años. "La traducción es un hobby, porque no puedo ganar lo suficiente, así que trabajo también en una empresa publicitaria", cuenta mientras paga el café.

 

Caminar por las calles de Xihui es casi como estar en algún barrio europeo, si no fuera por los carteles escritos en mandarín. Tras pasar por el conservatorio, allí donde su padre daba clases, se llega hasta la Biblioteca de Shanghái, donde miles de chinos se acercan a diario para pasar unas horas leyendo. "Seguro encontramos libros de Borges", me dice. Pero la biblioteca es exclusiva para socios. Lo veo apenado. En su rostro se esboza una sonrisa cuando entre los estantes encuentra un libro. Lo levanta y muestra: es Georgie, un texto sobre la vida del escritor argentino.

 

– ¿Cómo es traducir a Borges?

 

–Borges una vez dijo que leer es un acto de cooperación, así que cuando lo leo, siento que estoy cooperando con él; lo puedo sentir, lo puedo entender. No me siento así con otros escritores. Cuando leo a Borges siempre estoy de acuerdo con todo lo que escribe, me siento como si fuera él. Quizás, no me doy cuenta, pero Borges me ha lavado el cerebro.

 

Por Aye Iñigo

Fuente: La Nacion

https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/los-traductores-borges-shanghai-nid2189104/


Del escritorio de Borges a una gran sala de lectura: así es la renovada Biblioteca Nacional de la calle México


Con una buena parte ya refaccionada, la sede histórica que dirigió el escritor es un tesoro asombroso. Está custodiada por un grupo de entusiastas eruditos que invitan a redescubrir este palacio neoclásico de película.

Mariana Mactas

23 de noviembre 2025


Por increíble que parezca, con su magnificencia, es una joya oculta en la ciudad. Así como los turistas de la antigua Roma se topan, al doblar una esquina, con el imponente Panteón, los distraídos paseantes de la Manzana de las Luces, frontera con San Telmo, se asombran al mirar hacia arriba y encontrarse con este palacio neoclásico. Salvando las distancias, pero no tanto: la ex Biblioteca Nacional, sobre la calle México, parece haber sido redescubierta en los últimos días por influencers y opinadores. Asombrados por su grandilocuencia, claman en redes sociales por mecenas, privados o lo que pueda llevarla de regreso a su esplendor original.

La Biblioteca Nacional fue creada en 1810 por el primer gobierno patrio, en 1901 se instaló en este edificio diseñado por el arquitecto italiano Carlos Morra. Había sido proyectado como sede de la Lotería Nacional, pero fue la gestión de uno de sus más famosos directores, Paul Groussac, la que logró que se convirtiera en casa de la lectura.

Como institución cultural más antigua del país, vivió en esta sede su época de oro. La que se percibe apenas se asoma uno a su gran sala de lectura, y siente que está en Hogwarts, en un decorado de película o de la imaginación. “Esta era la mejor sala de lectura del país, una ciudad de libros" —dice a TN Laura Rosato, codirectora de lo que hoy se llama Centro de Estudios Jorge Luis Borges, junto a Germán Álvarez—. “Una sala rodeada por estas bibliotecas con un sistema de escaleras para llegar a los tomos más alejados. Una belleza que además se relaciona con la historia de la biblioteca: para que el edificio la albergara, y en una tradición muy decimonónica, Morra suma la ornamentación con su historia institucional inscripta en la arquitectura”.

 

La mirada quiere perderse por todos los rincones. Pero hay que enfocar hacia arriba. A la enorme cúpula en la que sobresalen una suerte de monedas doradas en las que están inscriptos los nombres de todos los directores, desde la fundación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires hasta Groussac. Luego, los escudos, el de la Ciudad de Buenos Aires y el de la Nación. Y los años de las inauguraciones.

Más abajo, en los capiteles, las materias del catálogo metódico que fue la primera organización: ciencias, letras, historia y derecho. Pero hay otro objeto increíble en esa sala tesoro, y es el reloj patrón. Tenía un sistema de relojería monumental francés que hizo instalar Groussac por el cual controlaba todos los relojes de la biblioteca. “Si te fijás, tiene una campanita”, indica Rosato. “Esa campanita sonaba a las 18:00 y les avisaba a los lectores que finalizaba el día de lectura, para que fueran cerrando”.

“La colección se inaugura en el mismo momento que el edificio”, cuenta Laura. “Era como uno se imagina, o al menos se imaginaba, las bibliotecas. No sé qué le pasa ahora a un lector joven, pero yo creo que un lector que va a una sala de lectura moderna un poco se desilusiona porque no hay libros”.

Por supuesto que la cúpula cierra con un gran vitral que ahora está almacenado para su conservación. “Es un vitral espectacular, barcelonés, con el cielo del Cono Sur, un cielo estrellado. Los restauradores de la Secretaría de Cultura hicieron la guarda como guarda de restauración”.

Claro, el otro director más famoso que Groussac fue Jorge Luis Borges. El autor de El Aleph ocupó en increíble escritorio circular del primer piso durante dieciocho años, entre 1955 y 1973. Ya estaba ciego cuando asumió el cargo, y fue desde ahí que trabajó, repasó y pulió su propia obra. Otra de las grandes razones por las que este lugar mágico, salvado del abandono y a la espera de vientos favorables que le permitan recuperar su esplendor original, tiene el potencial de convertirse en un centro de interés cultural y turístico a escala global.

Desde que la sede se mudó al edificio brutalista diseñado por Clorindo Testa sobre la calle Agüero, en 1992, este palacio de México 564 ha sido sede de diversos organismos y hoy alberga a cuerpos de danza y música. Vale la pena invitar a sumarse a las visitas guiadas, que agotan cupos todas las semanas. Deberán coordinar una visita guiada enviando un correo a centro.jlborges@bn.gob.ar.

Como está en proceso de refacción, las visitas no son aptas por ahora para personas con movilidad reducida. Tampoco es posible ver su mítico ascensor, uno de los primeros que tuvo la Ciudad de Buenos Aires, detenido por el tiempo. Pero sí se puede entrar a su magnífico hall con columnas de mármol, en el que se guarda bajo una vitrina la placa de bronce que debía colgar de su fachada, bellamente restaurada, para evitar que lo roben.

Se puede subir por la majestuosa escalinata que lleva al primer piso, donde están las oficinas del que hoy es centro de estudios borgeanos. Ahí está el despacho semicircular, la chimenea y la sala en la que Borges cumplía con su célebre cargo. Ahí está parte de la más rica historia cultural del país, custodiada por entusiastas eruditos, listos para transmitirla a quien quiera acercarse.

Fuente: Todo Noticias

https://tn.com.ar/cultura/2025/11/23/del-escritorio-de-borges-a-una-gran-sala-de-lectura-asi-es-la-renovada-biblioteca-nacional-de-la-calle-mexico/

La Verde, una batalla olvidada: de la muerte del abuelo de Borges al increíble hallazgo de sangre en proyectiles desenterrados

 

En el marco de una revolución encabezada por Mitre, sus 5000 soldados fueron frenados por 800 hombres en una estancia bonaerense

Adrián Pignatell

 

Tal vez, cuando comenzó la batalla ya estaba dispuesto a que le volasen la cabeza o quizá fue parte de un final imaginado por su nieto escritor. En esas versiones en las que se confunde la épica con relatos orales familiares que refieren a los últimos instantes de vida, habría lucido un poncho blanco y montado un caballo del mismo color, y cabalgaba al galope frente a sus hombres hacia el mismo infierno donde los defensores estaban bien parapetados muñidos con modernos fusiles Remington. El coronel Francisco Isidro Borges, que desde Caseros había estado en todas, como en el sitio de Buenos Aires, Cepeda, Pavón, en la guerra contra el Paraguay, en la represión a López Jordán y en la lucha contra el indio, ahora era visto por sus pares, amigos y hasta ayer entrañables compañeros de trinchera, como un traidor.

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Francisco Isidro, quien en el futuro iba a ser abuelo del genial escritor Jorge Luis Borges, diez días atrás había cumplido 39 años, y dejaba a una joven esposa y a dos hijos de corta edad. Fue en La Verde, la batalla librada el 26 de noviembre de 1874, en el marco de aquella lejana y no tan conocida revolución. Ocurrió cuando Bartolomé Mitre llamó a la rebelión por el resultado de las elecciones en las que resultó electo presidente Nicolás Avellaneda, ya que había denunciado un fraude escandaloso.

Bartolomé Mitre había sido presidente

Bartolomé Mitre había sido presidente entre 1862 y 1868. En las elecciones de 1874 volvió a presentarse y fue a la revolución por el fraude cometido

 

Más de 130 años después, en esa extensión de la pampa bonaerense en el partido de Veinticinco de Mayo, un grupo interdisciplinario de arqueólogos e historiadores especialistas en el estudio de los campos de batalla, a partir de los vestigios hallados, como proyectiles, vainas y restos de bayonetas, aportaron nuevos elementos para la comprensión de dicho enfrentamiento, donde casi 800 hombres frenaron un ataque de cinco mil, y donde 300 perderían la vida. Esta es la historia.

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En 1874, Domingo Faustino Sarmiento terminaba su mandato presidencial y había estallado, literalmente hablando, la lucha por las candidaturas. Se anotaron Nicolás Avellaneda, que a mediados del año anterior había renunciado como ministro de Instrucción Pública, y era apoyado por el gobierno; Bartolomé Mitre, ex presidente y entonces senador nacional por el Partido Nacionalista, que le había entregado el gobierno a Sarmiento, y Adolfo Alsina, vicepresidente del actual mandatario, líder del Autonomismo.

José Inocencio Arias en sus

José Inocencio Arias en sus últimos años. Con solo 800 hombres enfrentó a un ejército de cinco mil

 

El conflicto explotó el 1 de febrero. Ese día, se celebraron elecciones a diputado nacional en todas las provincias. Los de Avellaneda se impusieron en 11, los de Alsina en dos y Mitre en una. Alsina decidió retirarse de la contienda y apoyó a Avellaneda luego de negociar el reconocimiento de sus diputados en detrimento de los mitristas, mientras que el ex presidente impugnó la victoria de su contrincante en la provincia de Buenos Aires, argumentando fraude. Hubo acusaciones cruzadas, con el agravante de que se aplicaba el sistema de lista completa, donde el ganador se quedaba con todas las bancas. Se decidió que la impugnación fuera tratada en el Congreso, en la apertura de sesiones, que sería el 13 de mayo.

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En el medio, el 12 de abril fueron las elecciones a presidente y Avellaneda consiguió una contundente victoria para el colegio electoral: 146 electores contra los 79 de Mitre. Este, acicateado por sus partidarios, que pugnaban por patear el tablero, cedió. Anunció que se debía hacer la revolución pero una vez que Sarmiento entregase el poder, porque el sanjuanino representaba a un gobierno constituido.

Una pequeña muestra de lo

Una pequeña muestra de lo hallado en el campo de batalla: proyectiles y botones en los que se distinguen el escudo nacional

 

La llamada “Revolución Mitrista” tuvo dos teatros de operaciones: Cuyo-Córdoba y provincia de Buenos Aires, aunque el alcance fue mayor: en Buenos Aires el general Ignacio Rivas; el general José Arredondo en Cuyo; el teniente coronel Plácido Martínez en Corrientes, el general Antonio Taboada en Santiago del Estero, y además se había plegado un sector de la Armada.

 

El gobierno, al tanto de los preparativos, decretó el estado de sitio, primero en el litoral y después a todo el país. El presidente Sarmiento presionó a los oficiales jefes a mantenerse leales al gobierno, entre ellos a Francisco Borges. Borges estaba comprometido con Mitre, ambos eran masones de la logia Confraternidad Argentina N° 2, pero el militar le aseguró a Sarmiento que tendría su fidelidad, ya que sabía que la revolución estallaría una vez que éste dejase el poder. Una vez ocurrido esto, entregó las unidades que comandaba, los regimientos 2, 3 y 5 de caballería de línea, que custodiaban la frontera norte contra el indio.

Así luce el paisaje donde

Así luce el paisaje donde 151 años atrás se desarrolló la batalla. Al cumplirse cien años, se colocó un monolito (Carlos Landa)

 

Si bien hubo enfrentamientos en distintos puntos del país, nos concentraremos en La Verde, combate del que hoy se cumplen 151 años. En la noche del 25 de noviembre de 1874 fuerzas del gobierno al mando del teniente coronel José Inocencio Arias acamparon donde sería la batalla. Al parecer, desobedeció las órdenes del gobierno de dirigirse a defender la estación de ferrocarril de Altamirano, punto de bifurcación de las vías. Primero avanzó hacia Las Flores, donde derrotó a la vanguardia de Mitre y acampó en La Verde.

 

Las fuerzas de Mitre al frente del llamado “Ejército Constitucionalista”, no estaban lejos y mandó a un parlamentario, que invitó a Arias a rendirse. Los mitristas eran 5500 contra 782. Pero Arias mandó decir que él y sus tropas estaban resueltos a morir peleando.

 

Arias era un uruguayo de 28 años que había tenido su bautismo de fuego en Pavón, y que en la guerra del Paraguay había sido gravemente herido en Curupaytí, donde perdió la audición de un oído. Por eso le decían “el sordo”.

Los estudios llevados adelante con

Los estudios llevados adelante con Luminol arrojaron resultados positivos de restos de sangre en algunos de los proyectiles desenterrados (Carlos Landa)

 

Arias colocó a los tiradores en la casa, en el corral y en una fila de árboles. En dos potreros repartió al batallón y a la caballería. Los revolucionarios decidieron avanzar en tres columnas, encabezadas por Mitre y su estado mayor. A sus flancos, estaba la caballería, detrás los infantes y cerraban tres escuadrones de jinetes.

 

Antes de iniciarse la lucha, Borges, a quien sus amigos habían apodado “Pancho”, se adelantó a todo galope con bandera blanca para convencer a su viejo y querido amigo Arias de que se dejase de locuras que la proporción era seis contra uno. No hubo caso. Se despidieron con un abrazo.

 

Cuando comenzó el ataque, la fusilería de las fuerzas del gobierno hizo estragos. Se usaron fusiles Remington calibre 43, de fabricación norteamericana, cuyas primeras remesas habían sido adquiridas por el gobierno de Sarmiento.

Parte del equipo de arqueólogos

Parte del equipo de arqueólogos junto a algunos elementos recogidos en el campo (Carlos Landa)

 

El embate de los mitristas, que también disponían de Remington aunque en menor medida, obligaron a los efectivos que estaban en los potreros a replegarse hasta una empalizada y un foso. Como el alambrado no estaba del todo expandido en el interior, los fosos cumplían la función de contener al ganado. Los soldados los habían excavado aún más, transformándolos en espléndidas defensas.

 

Luego de tres horas, Mitre le dijo al general Rivas: “El triunfo se ha hecho imposible. Es ya necesario ordenar la retirada”. Durante la batalla murieron entre 300 y 500 soldados, según las informaciones de la época.

 

Arias le escribió una carta a Mitre, informándole que se estaba ocupando de los heridos revolucionarios y había permitido que los soldados regresasen al campo de batalla a ocuparse de los compañeros. “Si V.E. puede hacerme saber de Borges, yo se lo agradecería en el alma”, pedía Arias.

 

Borges, en el medio de la refriega, había decidido morir. Montado en un caballo blanco, se envolvió en un poncho del mismo color y cabalgó al frente de sus hombres hacia donde se concentraba el fuego de los defensores. Fue alcanzado por dos disparos. Agonizó todo ese día y murió al anochecer.

Se hallaron muchas vainas de

Se hallaron muchas vainas de proyectiles, los que dieron la idea de la magnitud del combate (Carlos Landa)

 

Por 1870 había conocido en Entre Ríos a Frances Ann Haslan, con quien tuvo dos hijos, Francisco y Jorge Guillermo. Este último se casó con Leonor Acevedo, y tuvieron a Jorge Luis. El reconocido escritor le dedicaría cinco poemas, entre ellos “Al coronel Francisco Borges”.

 

Con el objetivo de profundizar en el conocimiento dinámico de la batalla y la tecnología empleada, el Grupo de Estudios de Arqueología Histórica de Frontera de la UBA estudió en el propio campo la Batalla de la Verde, con un detalle inédito, que es la aplicación de metodologías de la criminalística y de las ciencias forenses en la denominada Arqueología de Conflicto, donde nuestro país es pionero y prolífico en cuanto a sitios de combate estudiados.

 

Para ello, dividieron al campo de batalla en cinco grandes sectores, donde del 1 al 4 correspondían a la ubicación de los atacantes y el 5 a la posición de los defensores. Se realizó una prospección y un barrido con detectores de metales.

 

Los hallazgos fueron sorprendentes: se encontraron 155 vainas, algunas con marca cóncava de percutor y 66 con marca plana de percutor. Además se desenterraron 354 proyectiles ojivales y esféricos, 31 deformados por el impacto, muchos de plomo de fusiles Remington calibre 43, botones militares de latón con la figura del escudo patrio y con la marca de fábrica, importados de Francia e Inglaterra, hebillas de cinturón y de correaje, y fragmentos de bayonetas. Estos valiosos elementos fueron georeferenciados, generándose mapas que permitieron evaluar con más precisión la dinámica de la batalla, que duró tres horas.

Fue el presidente Avellaneda quien

Fue el presidente Avellaneda quien amnistió a los oficiales revolucionarios que habian sido juzgados por tribunales militares

 

Los lugares donde fueron desenterrados proyectiles y vainas ayudaron a determinar desde dónde se disparó y hacia dónde. Las vainas orientaron desde dónde se hizo fuego y las balas hacia dónde se dirigieron. Además, revelaron dos patrones: por un lado, las maniobras y despliegues en espiral con respecto al núcleo de la batalla, centrada en el puesto de la Estancia La Verde; y por otro, el espacio donde se parapetaron las fuerzas de Arias.

 

Fue así como el grupo interdisciplinario integrado por Raúl Doro, Carlos Landa, Alejandra Raies, Emanuel Montanari, Luis Coll, Carlos María Diribarne y Diego Alejandro Alvarez concluyó que fueron ocho los movimientos desde el inicio del ataque hasta la retirada mitrista. Se precisó que durante el asalto al corral, por la cantidad de vainas halladas, los arqueólogos suponen que los defensores sostuvieron un fuego certero y bien ejecutado.

 

Asimismo, concluyeron que el enfrentamiento, en gran parte, estuvo dominado por el intercambio de los Remington y de las armas a chispas y a percusión, y que los combates cuerpo a cuerpo se habrían restringido cuando la caballería mitrista desmontó para pelear como infantes, según los restos de bayonetas halladas.

 

Los proyectiles fueron sometidos a quimioluminiscencia (Luminol) para la detección de rastros hemáticos latentes humanos, es decir sangre. Método popularizado por series de televisión como CSI, Bones o Dexter, puede aplicarse a vestigios antiguos. Se analizaron artefactos de 800 años hallados en La Puna, hachas de material lítico del noreste argentino, en los hospitales de la batalla de Gettysburg y en sitios donde funcionaron centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar.

 

Para efectuar la aplicación de este método sobre la muestra seleccionada, en primera instancia, se generó un elemento testigo de verificación, constituido por una plomada esférica a la que se le aportó sangre humana O+ y A+. La muestra se dejó expuesta en superficie por tres meses, luego enterrada en sedimento de las mismas características que las del sitio, para luego extraerla, limpiarla con pincel suave y lavarla con agua al 90% de alcohol y testear con el producto de luminol, arrojando resultados positivos. Este procedimiento se efectuó con el objetivo de replicar las condiciones en las cuales fueron tratadas las piezas arqueológicas en gabinete.

 

El análisis se llevó a cabo en la Escuela Técnica N° 31 “Maestro Quinquela” de La Boca, ya que se precisaba de un ámbito adecuado sin luz y la asistencia de fotógrafos profesionales. Este establecimiento cumplía con ambos requerimientos.

 

Se hallaron 18 elementos positivos a partir de la aparición de un color azul fluorescente.

 

La ubicación espacial de plomo con reacción positiva de sangre permitió inferir qué bando recibió mayor cadencia de fuego y de qué sectores se produjeron más intercambios de disparos.

 

Las vainas aportaron identidad, cantidad y tipos de armas usadas. Se sometieron a un análisis con técnicas forenses de balística comparada para identificar armas individuales y grupos de armas. A partir del estudio en el microscopio balístico, se diferenciaron tres grupos de vainas accionadas por tres diferentes armas.

 

Luego de La Verde, Mitre marchó al frente de un ejército debilitado por las deserciones hacia Nueve de Julio. El 2 de diciembre, le entregó su espada a Arias, se rindió en Junín y se terminó la revolución. El ex presidente, salvo una banca de diputado nacional, no volvería a ocupar puestos de relevancia en la escena nacional.

 

Muy cerca de allí, está el pueblo de Del Valle, que recuerda a Narciso del Valle, un militar que peleó contra los aborígenes. Cuando se cumplió el centenario de la batalla, hubo un festejo porque los pobladores saben lo que significó este suceso y se erigió un monolito, cerca de donde habían enterrado a los caídos. Hoy el grupo de arqueólogos presenta en el pueblo el libro “Yuyo verde y roja sangre. Mitre y Borges en las trincheras. Arqueología histórica en el campo de batalla de La Verde (1874)”.

 

El equipo tiene una asignatura pendiente: ubicar el lugar donde se levantó el hospital de sangre y la o las fosas donde fueron enterrados los muertos. En esta cuestión, los arqueólogos manejan tres hipótesis y aclararon que es como buscar una aguja en un pajar. Si se hallaran restos humanos, tendría sentido determinar el tipo de sangre detectada en los proyectiles, así como la extracción del ADN.

 

Ellos explican que lo ideal es conseguir un escáner especial que se conecta a un dron que barre la superficie omitiendo vegetación. Así sería más sencilla la localización de anomalías en un terreno que aún esconde secretos, allí donde dicen que el coronel Borges fue a la muerte en un caballo blanco.

 

Fuentes: A sangre y plomo. Análisis de balística comparada y evidencias de rastros hemáticos latentes en proyectiles de la batalla olvidada de La Verde, de Raúl Doro, Carlos Landa, Alejandra Raies, Emanuel Montanari, Luis Coll, Carlos María Diribarne y Diego Alejandro Álvarez; Bartolomé Mitre, de Miguel Angel De Marco; Campañas militares argentinas. La política y la guerra. Guerra exterior y luchas internas (1865-1874), Tomo 4, de Isidoro Ruiz Moreno

Fuente: Infobae:

https://www.infobae.com/historia/2025/11/26/la-verde-una-batalla-olvidada-de-la-muerte-del-abuelo-de-borges-al-increible-hallazgo-de-sangre-en-proyectiles-desenterrados/

 


Borges participó en revistas femeninas, diarios sensacionalistas, periódicos murales: ¿los medios lo moldearon?

 



El autor trabajó en distintas publicaciones y parte de su obra apareció en ellos. ¿Allí se hizo el escritor que fue o cada uno le puso su sello?

 

Por Patricia Kolesnicov

 

Jorge Luis Borges trabajó muchos años en los medios.

Es el año 1921 y Buenos Aires se ve empapelada por unas hojas extrañas, que llevan el título de “Prisma”. Unos cuantos jóvenes han estado pegándolos. Uno, lo sabemos hoy, se llama Jorge Luis Borges y es, también, redactor de eso que conocemos como “periódico mural”. Traía poemas breves, ilustraciones, proclamas. “Un cartelón que ni las paredes leyeron”, definiría Borges mucho después. Se trataba de literatura, pero se trataba también de ser leído. Borges dijo que eligieron ese formato porque no tenían plata para publicar una revista. Pero Prisma se pone ahí, en la calle, a la vista de todos. Encontrar un público, podría pensarse. O inventarlo.

Borges y el periodismo. Borges y el periodismo. ¿Fue Borges periodista alguna vez? ¿Fue un periodista cultural que, como nosotros, hacía reseñas, noticias, necrológicas?

Lo primero que diría, aunque muchos años participó y trabajó en medios, es que no. O bueno, que Borges hizo mucho de lo que hacemos los periodistas pero hizo Borges en cada nota. Me parece.

Vamos a ver: en El factor Borges”, Alan Pauls dice que “gran parte de la obra de Borges fue originalmente publicada en medios gráficos (diarios, suplementos culturales, revistas de interés general, publicaciones literarias), en un contexto de fugacidad, de normas y convenciones socioculturales que tenían muy poco que ver con ese limbo idílico llamado ‘libro’. El Borges escritor, el Borges culto, [...] fue básicamente alguien que se pasó una respetable cantidad de años escribiendo en redacciones tumultuosas, con plazos perentorios, contra reloj, y alguien cuyos textos, a menudo tachados de herméticos, compartían la misma página de revista con avisos de corpiños, otro de pasta dental y con algún artículo particularmente útil para la dueña de casa.”

En el mismo sentido, Sylvia Saítta afirma: “Borges hizo del periodismo cultural y los medios masivos el primer ámbito de circulación de su literatura, en los que encontró tanto uno de los principales escenarios de constitución de su figura de escritor y de lector, de la polémica estética y el debate ideológico, así como también una manera de ganarse la vida".

Dice también: “Desde los años 20 y hasta su muerte, Borges publicó poemas, cuentos y ensayos en diarios masivos y publicaciones periódicas; fue entrevistado por la prensa escrita y en programas de radio y, después, por televisión; dirigió revistas y suplementos culturales; participó como jurado de concursos promovidos por diarios,editoriales y revistas comerciales; escribió guiones de cine, posó para los fotógrafos, firmó autógrafos, participó en ferias del libro y eventos públicos.

Saítta cita a Juan José Saer para agregar otra mirada. ¿Influyeron los medios en Borges? Escribe la académica: “Juan José Saer da un paso más cuando, refiriéndose a las reseñas y biografías sintéticas de Borges publicadas en El Hogar, afirma que fue ‘gracias a las obligaciones didácticas de esos artículos periodísticos que el barroquismo un poco decorativo de su prosa juvenil adquiere la sencillez y la precisión incomparable de los grandes textos de las dos décadas venideras’”.

A Prisma le sigue Proa, que publica el mismo grupo: Jorge luis y Norah Borges, Guillermo Juan, Eduardo González Lanuza y Guillermo de Torre.

No termina ahí: en 1924 Proa tendrá una segunda etapa, ahora con Ricardo Güiraldes, Alfredo Brandán Caraffa y Pablo Rojas Paz. Quieren abrir la discusión, recoger otras estéticas. Seguimos hablando de literatura.

Como explica Beatriz Sarlo en Una modernidad periférica, algo ha pasado en los últimos años en Buenos Aires y ese algo es una modernización acelerada. La aldea se ha vuelto ciudad, las relaciones, hasta algún punto son anónimas. Los medios de comunicación son una forma de conexión. Crece la alfabetización, hay más lectores, los periódicos llegan a las capas medias.

Y en 1924 aparece también la segunda etapa de “Martìn Fierro”,una revista que trata de romper todo, que plantea: “Si usted juzga que colaborar con los grandes diarios supone talento, no lea Martìn Fierro. Si usted cree que los senadores y diputados son personas útliles a la naciòn, no lea Martìn Fierro”.

Perdón la digresión, me aparté un poco de Borges pero esa experiencia vanguardista, estética, burlona y, quieran o no, política, me hacen pensar en él. Borges forma parte de este grupo con poemas, ensayos, prólogos, reseñas. Saítta señala que, más tarde, Borges se distancia de esta revista. Pero más que esto me importa mostrar lo que dije al principio; cómo Borges va a haciéndose Borges también en los medios. Miren este párrafo.

“De cierto genovés (que para congraciarse con Paco Luis, nació a medias en la Coruña) dicen que descubrió el continente. Se ha exagerado mucho la cosa. Carriego descubrió los conventillos, Bartolomé Galíndez el Rosedal, yo las esquinas de Palermo con instalación de puesta de sol, Lanuza cualquier pájaro”. ¿Se imaginan de qué se trata? Es una nota de Borges, en Martín Fierro, sobre Ramón Gómez de la Serna. Es julio de 1925.

 “Por él sabremos que Santos Vega no ha muerto, pero que está tan lejos, tan hundido en la incansabilidad de la pampa, que el rumor de su guitarrero llega a nosotros disfrazado de brisa y pone ansiosas y carnales las noches. Por él sabremos que ese resplandor en las tardes no es la puesta del sol, sino las crines rojas de Nora Lange, que vive en el oeste. Por él sabremos el influjo del organito en el acriollamiento y en el canto de los gorriones gringos. Por él sabremos que la Cruz del Sur no es otra cosa que un velorio pobre, de barrio. (Él te dirá el milagro que habrá visto tu novia para tener los ojos tan lindos)”

No se lo pierdan, un texto hermoso. Leo el final: “Por él sabremos que volverá a la presidencia Yrigoyen, pues tiene la complicidad no solamente de los hombres, sino también de las cosas de Buenos Aires: de los zaguanes, de las verjas, de las camas donde se engendra, del patio. Todo eso y mucho más ha de revelarnos Ramón, el hombre de los ojos radiográficos y titánicos, sólo asemejables a los que tuvo ese otro develador de esta América: don Juan Manuel de Rosas.”

 

¿Se escucha a Borges?

Entre 1921 y 1930, lo dice él, Borges fundó tres revistas y colaboró, cito, “para una docena de publicaciones periódicas, entre ellas La Prensa, Nosotros, Inicial, Criterio y Síntesis”.

.En febrero de 1926 es parte del suplemento cultural del diario La Prensa. En 1933 dirige el de Crítica. Entre 1936 y 1939 es responsable de sección “Libros y autores extranjeros” de la revista El Hogar: una revista dirigida al público femenino.

Pero sigo a Saítta en la idea de que es en Crítica, en su suplemento Revista Multicolor de los sábados, donde Borges hace su experiencia más novedosa. Porque Crítica no es La Nación, es un diario sensacionalista y popular.

Y, claro, desde 1931 y hasta 1970 Borges publicó cuentos, ensayos y poemas en Sur. Unos 170 textos. De nuevo, ahí Borges despliega su forma de razonar y su programa literario..

Un ejemplo: en un artículo los cien años de Mark Twain -qué trabajo de periodista cultural, las efemérides- Borges dice: “Mark Twain compuso Huckleberry Finn en colaboración con el Mississippi, río americano y barroso. Deplorar esa divina colaboración, hablar de frustraciones y represiones, es como lamentar que la provincia de Buenos Aires falseó de tal manera el genio de Hernández que este redactó el Martín Fierro.

O, sobre Don Segundo Sombra: “Don Segundo es, como el undécimo libro de la Odisea, una evocación ritual de los muertos, una necromancia” (...) “Percibido ese carácter fantástico, se ve lo improcedente de la comparación habitual de Don Segundo Sombra con Martín Fierro, con Paulino Lucero, con Santos Vega o con otros gauchos de la literatura o la tradición; Don Segundo ha sido esos gauchos o es, de algún modo, su tardío arquetipo, su idea platónica.”

Revisando estas páginas encontré, también, que Borges firma, con muchos otros, una carta contra la prohibición de Lolita, la novela de Vladimir Nabokov sobre una relación entre un hombre adulto y una nena de 12 años. Pero, también, la respuesta que da Borges a una encuesta de Sur sobre el tema. “No he leído el volumen de Nabokov y no pienso leerlo, ya que la longitud del género novelesco no condice ni con la oscuridad de mis ojos ni con la brevedad de la vida humana”.

Más Borges no se consigue.

*Este texto fue leído orignalmente durante el Festival Borges 2025.

Fuente: Infobae

https://www.infobae.com/cultura/2025/11/23/borges-participo-en-revistas-femeninas-diarios-sensacionalistas-periodicos-murales-los-medios-lo-moldearon/