Portada. La edición japonesa de los diálogos entre Borges y
Osvaldo Ferrari, suma 700 páginas. / Foto: Gentileza del autor
Verónica Abdala
Son diálogos con el
periodista Osvaldo Ferrari entre 1984 y 1986. Es un volumen de lujo de 700
páginas.
Jorge Luis Borges impuso una condición indeclinable para
dialogar con el periodista Osvaldo Ferrari -a quien conoció a través de su
amiga común, Silvina Ocampo. en el marco de un ciclo en Radio Municipal, a
mediados de los años 80: que los temas no fueran acordados previamente.
Borges estaba seguro de que, si se planteaban al aire, la
charla fluiría de manera espontánea y la dinámica resultaría más interesantes
para los oyentes. Pero, sobre todo, le divertía el juego, que terminaría
derivando en un corpus que sintetiza el pensamiento final del autor de El
Aleph, considerando que las entrevistas -118 intercambios- datan del año y
medio previo a su muerte, ocurrida en junio de 1986.
Ni el periodista ni el escritor pudieron haber imaginado
entonces que esas entrevistas radiales -también publicadas en el diario Tiempo
Argentino, y que posteriormente se compilaron en tres volúmenes, Borges en
diálogo, Libro de diálogos y Diálogos últimos,- cuarenta años más tarde
seguirían provocando interés.
Y que lo seguirían provocando y en escenarios tan remotos
como Japón, donde ahora se publican en una edición de lujo, después de haber
sido traducidas a varios idiomas, en el marco de un fenómeno global que
redescubre al gran autor argentino y convoca a las nuevas generaciones de
lectores.
"Borges goza hoy de un reconocimiento inédito, está
siendo descubierto en lugares remotos y entonces estas conversaciones son buscadas
casi como un tesoro de la historia", comenta Ferrari en diálogo con
Clarín.
El periodista ya vio sus libros traducidos al portugués y al
chino y ahora se entusiasma con la nueva edición japonesa, que suma 700 páginas
y seguramente pondrá a Borges en el centro de la escena también en ese país,
que visitó dos veces y por el que expresaba una fascinación singular.
En su momento, Borges resumió así el placer que le proveían
aquellas conversaciones en las que Ferrari y él fueron descubriendo una
afinidad insospechada: "Ferrari y yo procuramos que nuestras palabras
fluyeran a través de nosotros, o quizás, a pesar de nosotros -escribió Borges
en el prólogo de uno de esos libros-. No conversamos nunca hacia un fin.
Quienes han recorrido estos manuscritos nos aseguran que esa experiencia es
grata. Ojalá nuestros lectores no desaprueben ese generoso dictamen."
El periodista, profesor universitario y autor de poesías y
ensayos, a quien el escritor le llevaba 50 años -tenía 35 cuando Borges sumaba
85- había conocido al escritor en la casa de Adolfo Bioy Casares y Silvina
Ocampo.
Escribió, a su tiempo: "Yo tuve la noción, al entrar en
contacto con Borges. de participar en una nueva dimensión."
Explica, en diálogo con Clarín: "El diálogo con Borges
era una incursión en la literatura misma, era tomar contacto con el espíritu de
lo literario, que se había consumado en él hasta el punto de constituir el
soporte, la clave de su fascinante inteligencia; esa inteligencia literaria del
mundo que descubría y describía nuevamente la realidad".
Las entrevistas de Ferrari a Borges se iniciaron en 1984 y
se extendieron hasta poco antes de la muerte del escritor, ocurrida en junio de
1986 en Ginebra; la última, data del 21 de octubre de 1985. Es así que ambos
discurren sobre literatura, pero también religión, política y cuestiones de
actualidad,
Cuenta Ferrari: "Por entonces, el periodismo solía
abordarlo para preguntarle por temas de política o actualidad, pero yo pensé
que tenía que 'entrarle' por el lado de la literatura y de sus autores
preferidos, y él empezó a abrirse a todo tipo de temáticas a partir de la
admiración que le despertaban las cuestiones asociadas a sus lecturas",
explica.
La edición japonesa de estos diálogos reúne por primera vez
los tres libros originales en un solo volumen de tapa dura, lo que totaliza 118
diálogos entre Borges y Ferrari
Los diálogos se ven atravesados por los más diversos
tópicos: la identidad de los argentinos, el amor, el I Ching, el humor, la
causalidad, la política, el tiempo, Jesucristo, la ciencia ficción, lo convocan
con el mismo entusiasmo, así como disquisiciones en torno a Quevedo, Macedonio
Fernández, Victoria Ocampo, Melville, Pedro Henríquez Ureña, Edgar Allan Poe,
que provocan en Borges "el deseo de expresarse, de hablar de todo, de
volver sobre sus propias declaraciones pasadas", define Ferrari.
Cuenta: "Yo percibo entonces esa necesidad y se
habilitan conversaciones cuyo valor hoy se reconoce incluso más en el exterior
que en la Argentina, aunque uno espera la valoración, sobre todo, en su propio
país."
Aparece, entonces, el "Borges oral", casi un
género en sí mismo, dentro de su literatura.
Japón, China y
Borges, amores recíprocos
Después de haber sido traducidos al inglés, italiano,
francés, alemán, portugués, polaco, ruso y chino, y de haber sido publicados en
India y China, donde Borges protagoniza un verdadero fenómeno editorial y de
ventas, es Japón el país que ahora empieza a profesar fanatismo por el autor
argentino.
En China, como parte de una tendencia que seguramente le
hubiese gustado, Borges es el autor latinoamericano más traducido: con
penetración extraordinaria, Borges se revela al tope del ranking, con 62
títulos traducidos y tiradas de entre 10 mil y 27 mil ejemplares. Un fenómeno
que alimenta a su vez el interés creciente por los autores made in Argentina.
La edición japonesa estuvo a cargo del sello Kokusho
Kankokai: en la tapa de esta singular edición nipona aparece la imagen de un
cofre en cuyo centro hay una biblioteca. "Yo creo que se habrán interesado
al ver el libro en inglés", deduce Ferrari.
Una disputa legal que
se extendió por diez años
La publicación del volumen japonés se concreta a casi quince
años de una disputa legal que en su momento enfrentó a María Kodama, viuda del
escritor y "heredera universal" de los derechos de su obra, con
Ferrari, por la propiedad de los derechos de autor de los libros: tras diez
años de litigio, en 1997, la Corte Suprema le dio finalmente la razón al
periodista.
Ahora, la edición japonesa -que hubiese sumado 1.400 páginas
de no haber sido porque en cada página se reunieron dos- incluye, además, un
mapa de la Argentina con sus provincias y hasta una genealogía de la familia de
Borges... escrita en japonés.
-Estos diálogos sintetizan "el pensamiento final"
de Borges. ¿Cree que él intuía la cercanía de la muerte?
-Él la menciona. Y el compendio de estos intercambios es,
diría yo, casi un testamento intelectual. Al final de su vida, Borges era pura
expresión, y me llena de orgullo haber sido el intermediario, el vehículo de su
necesidad de volcar lo que pensaba y hacerlo público: como él mismo plantea en
el prólogo, pensaba que 'nos orientaba el espíritu'.
-Descubren en el camino una afinidad insospechada...
-Claro, estos diálogos son producto de una amistad que
cultivamos durante varios años y que creció con la densidad y la claridad de
nuestras conversaciones, ese placer que descubrimos juntos.
-Borges habrá sido para usted una instancia de formación,
siendo aún tan joven.
-Fueron dos años de charlas permanentes, de encuentros
semanales o periódicos: él me llamaba para seguir adelante, por eso digo que
necesitaba expresarse. Siento que he sido testigo de la historia, un testigo
privilegiado.
Y lo paradójico es que el reconocimiento internacional de
Borges no deja de crecer, a la inversa que con la mayoría de los autores, por
quienes el interés declina con el tiempo. Además, él pensaba que cada uno de
nosotros debía pensarse cosmopolita, ciudadano del mundo, y así se sentía en
relación a su propia vida y a su obra. Los países hoy parecen disputarse la
pertenencia de Borges, a partir de lo que él expresó en relación a cada una de
esas culturas.
-¿Le sorprende lo que está pasando en Japón?
-En parte sí, nunca antes los tres habían sido reunidos en
un solo volumen, los dos primeros de 45 diálogos cada uno, el tercero 28. Ha
sido el editor japonés quien ha querido que aparezcan así, los tres juntos.
-¿En relación al litigio legal con Kodama, qué conclusión
saca, pasados ya catorce años de la sentencia que le otorgó a usted los
derechos sobre las entrevistas?
-Perdimos nada menos que diez años, cinco de los cuales el
caso recaló en la Corte Suprema. En 1997, finalmente, salió el fallo a mi
favor. Y hoy es un caso de estudio en la facultad de Derecho. Borges, los
libros y yo, finalmente, fuimos libres de Kodama, que reclamaba la propiedad,
pese a que Borges me había hecho una cesión de derechos que ella cuestionó.
La Corte me dio la plena potestad, validando la voluntad de
Borges. Ahora hay tradición jurídica, después de aquella brillante sentencia.
Borges, entre tanto, sigue gravitando entre nosotros.
"En
diálogo" con Osvaldo Ferrari
Lo leído y lo vivido
"Yo recuerdo más lo que he leído que lo que me ha
pasado. Pero claro que una de las cosas más importantes que pueden pasarle a un
hombre es haber leído tal o cual página que lo ha conmovido, una experiencia no
menos intensa que otras".
La política
"La política, la verdad, es que no me ha interesado,
salvo en función de la ética. Es decir, si yo he intervenido en política ha
sido por razones éticas, nada más. (...) Por lo demás, trato de vivir a mi
modo, es decir, inventando fábulas, pensando."
En cada generación
"Yo he pensado que los temas de la literatura, bueno,
son escasos, y que cada generación busca ligeras variantes, cada generación
reescribe en el dialecto de su época, lo que ha sido escrito ya."
Repeticiones
"Me parece que
siempre estoy escribiendo el mismo cuento, estoy describiendo la misma
metáfora, con leves variaciones que pueden ser benéficas".
Es sueño
"El idealismo... el concepto de la vida como un largo sueño,
quizás sin soñador, ¡no?, un sueño que se sueña a sí mismo, un sueño sin
sujeto. Del mismo modo que se dice: nieva, llueve, podría decirse se piensa o
se imagina o se siente, sin que necesariamente haya un sujeto detrás de esos
verbos."
El arte
"El arte debería liberarse del tiempo."
"Tengo mucha dificultad para escribir, soy un escritor
muy premioso, pero precisamente eso me ayuda, ya que cada página mía por
descuidada que parezca, presupone muchos borradores."
Ferrari Básico
Osvaldo Ferrari nació en Buenos Aires en 1948. Poeta y
ensayista, publicó, además de sus diálogos con Borges, tres libros de poesía:
Poemas de vida (1974), Poemas autobiográficos (1981) y Poemas existenciales
(2012). Sus ensayos han sido publicados por diarios y revistas literarias del
país y del exterior.
Fuente: Clarín
https://www.clarin.com/cultura/118-conversaciones-jorge-luis-borges-publican-japon-libro-ultimas-entrevistas-morir_0_-jR8ATwiq.html