domingo, 14 de noviembre de 2021

Borges o la revisión del universo


Héctor Yánover

Director de la Biblioteca Nacional Argentina (1994-1996)

 

Borges es un gran tema para un escritor porque obliga a la inteligencia, a la deducción, como en una novela policial, al acertijo, a la búsqueda, a la controversia. Como en los grandes libros, el universo está en él, y además Borges. No es para analfabetos, exige perspicacia, sutileza, todas condiciones de las que carecemos pero a las que aspiramos y Borges nos hacer creer que las podemos alcanzar, las pone en nuestras manos. Hablar de Borges como hablar de la Biblia nos obliga a la revisión del universo. Al inventario. Sus temas son la mortalidad, la inmortalidad, el descreimiento, la fe, los libros que son El Libro y la necedad como enemigo. Por algo Borges decía que la religión era la hermosa, porque se basa en el libro, en la palabra, en la lectura de un hombre solo frente a la inmensidad, al terror, a la benevolencia.

 

El hombre exige a Dios, su alma se lo exige, exige a Borges, un vasto universo donde nos sentimos cómodos porque estamos hechos a su imagen y semejanza. Borges es importante para los que quieren saber. Para los que no quieren saber, no existió nunca. Desconfiaba del pensamiento rígido, del reglamento, por eso tantos reportajes; para enseñar a dudar y a contradecirse y encontrar un camino propio en medio, a través, con las contradicciones.a su imagen y semejanza.

 

Podemos seguir dando datos, acercar la lupa y ver detalles, escuelas, señalar modos, quedarnos en el imperio más frecuente, el de los lugares comunes. Darío son las marquesas, Vallejo los cholos, Neruda cuerpo de mujer o Stalingrado y Borges los tigres, los espejos, las espadas, el laberinto. Pero con todo eso no hacemos absolutamente nada. De lo que se trata es de leer un poema y sentirlo con la piel y con los huesos. Les voy a contar cuáles son algunos de mis poemas. Porque poemas hay muchos. Muchas veces me sorprendo escuchando que citan como ejemplo alguno que no es de aquellos que escribió cuando Dios puso las palabras en su boca. Sino los del oficio. Los que cualquier Borges puede escribir (ahora que se han multiplicado) y no Jorge Luis.

 

- Poema conjetural. -Baltasar Gracián

 

- Fundación mítica -Le regret d'Héraclite

 

- Un soldado de Urbina - A un poeta menor de la antología

 

- El gólem -La noche que en el sur lo velaron

 

- Leopoldo Lugones -El tango

 

- Borges y yo -Milonga de Jacinto Chiclana

 

-Poema de los dones -A un viejo poeta

 

-Límites -El general Quiroga va en coche al muere

 

"La poesía (¿el arte?) es la inminencia de una revelación que no se produce". Creo que no se puede dividir a un ser humano y esto ya lo sabía Salomón. Tampoco se puede dividir a un creador y poner aquí la prosa, aquí la poesía; son convenciones por supuesto, para poder estudiarlo mejor, pero sería imposible que alguien pretendiera decir que ha leído a Borges sólo porque ha leído sus cuentos. Borges le debe mucho a Marcelo Abramovicz a quien conoció en Ginebra y que fue quien le presentó nada menos que a los grandes poetas del simbolismo y la modernidad: Baudelaire, Rimbaud, etc. y a Rafael Cansinos Assens, un probable lejano descendiente de sefarditas que reivindica su ser judío y es el adalid español del ultraísmo que Borges importa al Río de la Plata. Estoy seguro que estos judíos que tampoco podemos dividir le dan junto con la literatura, su sentido de la unicidad y la Biblia, y de esa forma Borges no sólo es judío sino también griego, escandinavo, celta y vikingo y sobre todo argentino, porque esa es nuestra herencia occidental y literaria que Borges acepta, encarna y nos lega. La tendencia a dividir pone lo mortal y lo inmortal en distintos lugares, y como los pueblos tienden a no pensar aceptan la idea del ser separado. Borges en cambio tendía en sentido contrario, a pensar y no sólo a pensar sino a oír y, en primer lugar, a oírse a sí mismo. La Biblia es ese libro circular que su abuela Francis Haslam sabía de memoria. Dios, dice, es el verbo circular.

 

Si tuviese que definirlo de manera que en su presencia no nos sonrojáramos, diría que era un lector. El dice: lector hedonista, un lector que leía con placer, que gozaba con la lectura y que ese amor por la lectura le educó el paladar. Borges educa su pasión por los libros, aprende a leer, lee toda su vida, esa pasión no decae. Cuando comienza a escribir, su sentido crítico ("hay que llegar al propio crítico" le escribe Rilke a Kapus) lo va guiando y a veces bandeando, es un autodidacta avalorado por un vago bachiller ginebrino y así deviene ultraísta, simbolista, expresionista, folklorista. Llena de palabras del Río de la Plata sus textos, se enamora y desenamora de las metáforas, odia y ama a Leopoldo Lugones, proclama el verso libre y vuelve a la rima y a los sonetos, se ríe y ama a su país, está en Sur y ora lo defiende, ora no le gusta, es Borges y no le gusta, es argentino, de pronto parece que más que nada y no le gusta, habla el español y tampoco le gusta. Vive en conflicto, en guerra con sus entrañas y lo lee todo y lo procesa todo en esa máquina maravillosa que hace él mismo, artesanalmente, y que le fue otorgada por Jehová Dios porque se le dio la gana.

 

Nunca como ahora que los diarios se han inundado de Borges, ha quedado al descubierto tanto la ignorancia como el profundo respeto en torno a su obra. Borges tenía razón cuando decía que él era el escritor más comprado y menos leído. De ese quedarse afuera de Borges han dado testimonio fehaciente locutores de radio y televisión, animadores, charlistas, comentadores y críticos. También en revistas y diarios serían muy contados los nombres que realmente saben de qué están hablando. Propondría hacer un club Borges, si no estuviese seguro que "ellos" serían los organizadores.

 

Vamos a hablar de Borges y la literatura argentina. Tema importante porque contribuyó como pocos a enaltecerla. Nosotros que hablamos esta lengua nos damos cuenta de hasta dónde Borges es argentino, son sus buceos en este idioma nuestro los que lo han puesto donde está, sus búsquedas hasta encontrar el engarce que Dios le había marcado a sus palabras. Es notable cómo algunos países se las ingenian para incorporarlo a su panteón sin abdicar sus fronteras. Para los rusos, si hay gauchos en Borges hay cosacos en Gogol y eso, al emparentarlos, lo hace ruso. Para los alemanes Borges es un hombre universal, como Goethe, por lo tanto es alemán. Para los ingleses no hay duda, por el idioma que amó, la Biblia que leyó y los autores que cita profusamente. Además, George Steiner acaba de calificarlo "extraterritorial", ergo, es inglés, y casi todos ellos lo leen traducido y la traducción ¿no es con respecto al original, como el Golem al hombre? Esto sucede quizá porque no pueden aceptar que del perdido sur de los mapas, allí donde sólo habitan tribus que "disputan su tasajo con blanca encía y afilados dientes", pueda surgir Borges, que es -creo yo- más argentino que el pan criollo y por lo mismo, universal.

 

Borges supo encontrar sus palabras y dirigirlas hacia la difícil claridad con esfuerzo y con genio. Se apropió de la imaginación argentina, de los reverberos del lenguaje rioplatense, del destino de las palabras de sus mayores y aún las de sus herederos. El 9 de marzo de 1926 dice: "Criollismo pues, pero un criollismo que sea conversador del mundo y del yo, de Dios y de la muerte. A ver si alguien me ayuda a buscarlo". Tuvo la gentileza de ofrecer a cada cual una atalaya desde donde creemos que oteamos y conocemos su obra: podemos elegir cuchillos bibliotecas, espejos, tigres, laberintos. Borges no es avaro en sembrar pistas para que cada cual inicie su viaje por donde quiera. Me gusta la frase de Van Wyck Brooks que cita Pedro Salinas en Al Defensor: un gran escritor es un gran hombre que escribe.

 

Fuente: Lehman College

https://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v1n1/intro_04.htm

Borges y los modelos económicos

 

Juan Davis Huertas Ramos

 

Del rigor de la ciencia es una pieza rigurosa de la escritura y otras ciencias que recrea la tragedia de un imperio a causa de la pseudo rigurosidad de la cartografía y los cartógrafos.

 

La falsa rigurosidad que causó la tragedia retratada por J. L. Borges tuvo lugar ya que el exceso de precisión desvirtuó la naturaleza de la cartografía, provocando un mapa tan preciso como el territorio del imperio mismo y su consecuente inutilización.

 

Entonces, de acuerdo con el universalismo borgiano, podríamos asegurar que los mapas son como los modelos económicos, es decir, estos son útiles al ser humano dado que pueden simplificar la realidad, pero no son la realidad en sí misma. Es decir, la rigurosidad del modelo económico, al igual que la del mapa, consiste en simplificar la realidad a través de una abstracción, lo cual no implica intención alguna por sustituir el hecho económico o el territorio analizado.

 

Los modelos económicos abstraen problemas de escasez o de orden económico que realmente gozan de complejidad. Su objetivo es analizar una realidad económica simplificándole en sumo grado. Para ello, se aíslan y se destacan algunas propiedades y variables del problema analizado. En palabras de Elí de Gortarí, “la abstracción permite, entonces, concentrar el estudio en una propiedad concreta, o en unas propiedades concretas, sin ocuparse de las otras” sin que ello implique su desconocimiento o negación.

 

En ese sentido, se formulan supuestos de análisis, se establecen restricciones, se representa una función matemática que explica el fenómeno estudiado, se asume la condición ceteris paribus para algunas variables y se observan las leyes económicas que le determinan como objeto de estudio.

 

Dichas abstracciones permiten analizar todo tipo de fenómenos económicos y, por ende, las decisiones a nivel micro o macroeconómico, según corresponda. La ventaja más importante de tales abstracciones radica en que no es necesario que el hecho económico ocurra para su respectivo análisis, basta con su modelación teórica.

 

Por ejemplo, la economía puede estudiar la estanflación sin que ella tenga lugar en un sistema económico determinado, con el beneficio social que ello implica, por supuesto. Así las cosas, la abstracción económica nos permite analizar de forma aislada las variables que influyen en la presión de precios al alza y la desaceleración económica de forma simultánea. Con este modelo, se podrá entender las implicaciones del fenómeno económico y los posibles escenarios que, de materializarse la estanflación, podrían impactar las condiciones de vida de la población.

 

Entonces, el modelaje económico facultará a los tomadores de decisiones para hacer su trabajo tanto en el plano de la gestión empresarial privada como en el de la gestión pública estatal.

 

Finalmente, Del rigor de la ciencia es más que “puro cuento”, pues, ofrece una muy buena radiografía de lo que debería tenerse en cuenta al momento de formular modelos económicos que sirvan para tomar decisiones teniendo presente que no siempre, “más es mejor”.

 

Fuente: La Nación – Colombia

https://www.lanacion.com.co/borges-y-los-modelos-economicos/

 

Julio Cortázar: Carta a Francisco Porrúa sobre Borges y otros escritores [París, 30 de noviembre de 1964]


 

París, 30 de noviembre de 1964

 

Mi querido Paco:

 

Gracias por tu larga carta, que me ha consternado y aliviado por partes iguales. Tenés mucha razón: todo esto habría que conversarlo con mate y caña, mirándose a los ojos. Pero ya que no se puede, me alegro de que me hayas enviado una reseña lo bastante detallada del último capítulo de la triste historia. Nada, te aseguro, me ha tomado de sorpresa, porque conozco esos mecanismos de challenge and response, y en materia de objetos que vuelan por el aire tuve mi buena experiencia en su momento. Sólo me duele que hayas sido vos quien, sin tener otra culpa que la de ser amigo mío (y también buen amigo de Edith, pero andá a hacerle entender eso en momentos parecidos), hayas tenido que soportar una reacción tan brutal. Como la conozco un poco, sé que su actitud, una vez que vaya comprendiendo las razones de todo esto, será positiva; pero poco puede importarte ya a vos que lo sea o no, después de un episodio tan desagradable y sobre todo tan injusto. Me siento como sucio y como culpable frente a vos, y quisiera poder hacerme perdonar, no sé exactamente qué, pero siento que tanto Sara como vos tienen que sentirse como el diablo después de una cosa así. Te escribo mal, al voleo y repitiéndome, pero tu carta me ha dejado muy jodido. Y a la vez me siento aliviado de que las cosas se hayan definido de una vez por todas, aunque haya sido a las patadas, porque ahora no tendrás que seguir pensando en el asunto, y yo me desentenderé a mi vez de una cuestión que me tiene exasperado y afligido desde hace qué sé yo cuántos meses.

 

Desde luego, ya recibí una untuosa carta del Dr. Promies en la que me anuncia que la editorial le ha hecho el insigne honor de confiarle la traducción de los Cronopios. Por mí la Luchterhand y el Dr. Promies se pueden ir al quinto carajo; me importa un bledo lo que suceda del lado de Alemania, siempre que me dejen en paz. Y sobre todo que te dejen en paz a vos.

 

Ah, una cosa para dejar terminado este asunto: Vos te has creído obligado a explicarme en algún momento “y de una vez por todas mi posición en este asunto de Los premios y Edith”. Mirá, Paco, si a alguien no tenés nada que explicarle, es a mí. Tu posición es absolutamente clara, ecuánime y generosa. Has hecho todo lo que has podido, como yo en mi momento hice todo cuanto pude para defender las traducciones de Edith. Ni vos ni yo podemos hacer más nada, y ella lo sabe. No sé si tengo doble vista, pero podría asegurar que conozco perfectamente cada una de tus actitudes en este asunto, desde el día en que empezó a envenenarse, y que yo no hubiera podido hacer nada mejor si hubiera estado en tu lugar. Todo el error empezó cuando yo, convencido de que Edith me traducía bien, insistí a pedido de ella en que los contratos de ustedes llevaran la famosa cláusula sobre quién haría las traducciones. Con los elementos que tenías a mano, has hecho todo lo que estaba en tu poder para ayudarla a Edith y para ayudarme a mí. La cosa está liquidada; queda el mal gusto en la boca, pero eso no es culpa ni tuya ni mía. Yo te agradeceré siempre lo mucho que te has ocupado de este asunto, y la forma en que lo has piloteado hasta un desenlace que Edith precipitó afortunadamente al sugerir el peritaje de sus trabajos. Y no hablemos más, y por favor quedate tranquilo.

 

Che, está bien lo que me contás de ELLOS. Lamento mucho lo del viejo, aunque cualquier tabla de vida de una compañía de seguros me demostraría que es lógico; pero hiciste muy bien en tener esa conversación y conseguir que te dieran el empujón hacia arriba. Comprendo de sobra que a pesar de eso no estés contento, porque tu trabajo te agota y el Minotauro anda anémico. Pero me pregunto, dadas las condiciones que reinan por allá (a veces leo las crónicas de Henri Janières, en Le Monde, y se me paran los pelos) si habría para vos alguna apertura más interesante en este momento. Como siempre, cuando uno ha llegado a una edad determinada (que varía en cada caso, en el mío fueron los 38 años exactamente) se empieza a sentir de una manera gástrica, existencial, casi palpable, la culpabilidad frente al tiempo “perdido”. Es inevitable, es necesario, y a veces eso ayuda a encontrar una solución, como quien pasa por una puerta sin abrirla, dejando varios dientes en las astillas. Me alegro de que digas, sin embargo, que no has perdido las esperanzas de encontrar una solución más armónica. Lo malo del sistema capitalista de trabajo (y peor todavía del sistema socialista) es que parecen dar por supuesto que el tiempo libre no sirve para nada. Me acuerdo de mi primer patrón en París; me anunció que me doblaría el sueldo si yo iba a trabajar todo el día en vez de medio como hasta el momento. Cuando me negué, me preguntó: “Pero usted, ¿para qué quiere medio día libre?”. El hombre no entendía, directamente no podía entender que entre la guita y el tiempo yo eligiera el tiempo. Los de la Unesco tampoco me han entendido nunca; pero yo [tengo] la suerte de contar con una profesión que me permitió finalmente imponer mis condiciones. En fin, bien puede ser (pero quizá es un wishful thinking nomás) que consigas organizar tu trabajo de manera que te queden algunos globos de aire puro entre ladrillo y ladrillo.

 

Claro, tenés mucha razón en tu crítica del “estilo” de Tomás, pero qué le vamos a hacer. La omisión del viaje a Cuba fue idiota, pero ya colmé la laguna al contestar a un cuestionario de Tiempos modernos en que me preguntan si el hecho de formar parte del consejo de redacción de la Revista de la Casa de las Américas es una forma de mi “compromiso”. Verás que a partir de eso no habrá más malentendidos: seré un apestado completo, y se acabarán las apropiaciones y las reinvindicaciones. Si tenés por ahí la andanada de Hoy en la cultura y me la querés mandar, quizá me venga bien. Me alegro de que Álvarez publique Reunión; ya es tiempo de que Dios empiece a reconocer a los suyos.

 

Me alegro mucho de todo lo que me contás de Alejandra, y sobre todo de que le publiquen el libro. Tu reacción con respecto a la petisa me parece perfecta. Yo también encuentro muy natural que un autor de libros procure que un editor se los publique y si ella te fue a ver con esa intención, la conozco lo bastante para saber que, además, te fue a ver porque sabe por mí quién sos vos, y porque tiene una gran admiración por vos y por Esteban; de modo que por una vez lo útil se une a lo agradable, si me permitís esta audaz forma de expresarme.

 

Sí, el reportaje que me hizo la gorda (Alejandra) era estupendo; vos decís que se debe a que yo contesto bien las preguntas, pero reconocerás que las preguntas son muy buenas y que estimulan cualquier imaginación. En cambio a los de Tiempos modernos les boché un montón de preguntas a cual más pava, que además parecen dar por supuesto que yo estoy enteradísimo de las actualidades porteñas y que me paso la noche sentado mirando hacia el sur y llorando de nostalgia. Nostalgia my foot.

 

Me rindo ante el problema de las tapas, y reconozco que en esa materia la editorial me ha puesto una de tamaño natural. Que Final del juego salga como quiera, total lo bueno de los sándwiches es siempre el relleno, no te parece.

 

Muchas gracias, oficial y privadamente, por dejarme en libertad frente a Einaudi por la historia de esos 4 cuentos. Le escribiré para hacerle saber que se los pienso cobrar como corresponde. Che, lo que me deja perplejo es tu deseo de que yo pre-anuncie mi “nuevo libro”. Viejo, pero es que no hay nuevo libro. Hay esos 4 cuentos y bien podría ser que una de estas noches yo me arranque por peteneras, como dice nuestra fabulosa Pepita (la femme de ménage, de la que te contaré alguna vez anécdotas delirantes) y escriba otros cuatro y entonces haya libro. Pero cómo saberlo desde ahora, si en este momento no tengo la menor idea ni gana en materia de cuentos. Suponiendo que escriba dos cuentos más (puede ser, porque me voy 10 días a Londres, solo, y eso puede dar cuentos, I feel it in my bones), entonces sí, entonces ya pensaré en un libro terminado y te lo avisaré con toda la antelación posible.

 

Aprovecho para preguntarte tu opinión sobre lo siguiente. Hay aquí un muchacho muy inteligente, Luis Harss, que ha vivido en todas partes luego de educarse en Buenos Aires, y que conoce a fondo los USA. La casa Harper’s le ha confiado un libro que consistiría en “conversaciones con los 8 o 10 escritores latinoamericanos más significativos del momento”. El hombre ha hecho una lista en la que entramos Fuentes, Asturias, Rulfo, Vargas Llosa, Paz, yo, etc. Armado de un grabador y una gran sensibilidad (es de los que conocen toda mi obra a fondo, ¡hángel de hamor!) está recogiendo nuestras genialidades. El libro saldrá a fines del año que viene en Harper’s, y la idea sería hacerlo publicar aquí por Gallimard y en Latinoamérica por... ¿por quién? Yo te paso el scoop, y además Harss estaría dispuesto a facilitar llegado el caso el texto en español y en inglés de algunas de esas conversaciones, para que se vea el tono del libro. Sus diálogos conmigo dieron unas 50 páginas, es decir que es el primer trabajo bastante exhaustivo que se hace sobre mis cosas; Harss, con mucha inteligencia, fue variando el ángulo de ataque (literatura, background personal, opiniones, política, tendencias, etc.). El resultado me parece ágil y sobre todo muy veraz, porque lo que yo digo es, eliminadas las muletillas y las tonterías mayores, exactamente lo que dije delante del grabador. El libro de Harper’s saldrá con fotos, bibliografía, etc. Desde luego para los USA será muy útil. Y para los franceses, que están à l’heure sudaméricaine. No sé en nuestro país, pero es justamente eso lo que te pregunto.

 

Che, espero humildemente que no sea un acto fallido, pero en la nómina me comí a Borges. Oh, no creo que sea un acto fallido, porque no te podés imaginar cómo se me llena el corazón de azúcar y de agua florida y de campanitas, cuando, al cruzar el hall de la Unesco con Aurora para ir a tomarnos un café a la hora en que está terminantemente prohibido y por lo tanto es muchísimo más sabroso, lo vimos a Borges con María Elena Vázquez*, muy sentaditos en un sillón, probablemente esperando a Caillois. Cuando me di cuenta, cuando reaccioné, ya nos estábamos abrazando con un afecto que me dejó sin habla. Mirá, fue algo maravilloso. Borges me apretó fuerte, ahí nomás me dijo: “Ah, Cortázar, a lo mejor, ¿no?, usted se acuerda, ¿no?, que yo le publiqué cosas suyas en aquella revista, ¿no? ¿Cómo se llamaba la revista, che, cómo se llamaba?”. Yo casi no podía hablar, porque el grado de idiotez a que llego en momentos así es casi sobrenatural, pero me emocionó tanto que se acordara con un orgullo de chico de esa labor de pionero que había hecho conmigo. Entonces le recordé a mi vez todo lo que eso había significado para mí, sobre todo porque él me había publicado sin conocerme personalmente, lo que le daba muchísimo más valor a la cosa. Y entonces Borges dijo: “Ah, sí, claro... Y usted a lo mejor se acuerda, ¿no?, que mi hermana Norah le hizo unos dibujos muy preciosos, ¿no?”. En fin, che, yo estaba hecho un pañuelo. Después lo escuchamos a Borges en su conferencia sobre literatura fantástica, dicha en un francés excelente, y a los días vino a la Unesco y les rajó una charla sobre Shakespeare que los dejó a todos mirando estrellas verdes. La chica Vázquez me arrancó la lectura de dos cuentos para una emisión de Radio Municipal, y se fueron a España. Por supuesto, los periodistas se ingeniaron como siempre para hacerle decir a Borges cuatro pavadas sobre política, pero qué poco importa, o en todo caso, qué poco me importa.

 

Bueno, viejo, esto sí que es una KARTA. Un dato para el libro de Harss: ¿de cuántos ejemplares son las tiradas exitosas de una colección popular como Piragua? No es obligatorio contestar, pero se trata de mostrar la diferencia entre los best-sellers latinoamericanos y los europeos y yanquis. Aurora calculó que una tirada popular debe ser de diez mil; yo realmente no sé.

 

Chau, Paco, con mis afectos para Sara (pienso en su expedición con la maldita carta, y se me aprieta el corazón). Dale un abrazo a Esteban cuando lo veas. Aurora les manda a todos sus cariños; está fabricando una tortilla de queso que se insinúa ya olfativamente hasta mi cuarto. Hace mucho frío, pero hay sol. Ya te contaré de Londres a la vuelta.

 

 Te abrazo muy fuerte,

 

Julio

 

*Textual en el original. Se refiere a María Esther Vázquez.

 

En Cortázar, Julio; Cartas 2 (1955-1964)

Edición a cargo de Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga

Segunda Edición, Alfaguara, Buenos Aires,2016

 Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, Ilustración de Víctor Gallardo

 

Fuente: Borges todo el año

https://borgestodoelanio.blogspot.com/2018/08/julio-cortazar-carta-francisco-porrua.html