martes, 22 de febrero de 2011

Ensayo sobre la inmortalidad literaria : El arte de perdurar


Analiza porqué la inmortalidad de Borges es universal y en expansión.

Bajo ese título, El arte de perdurar, Hugo Hiriart ha publicado un nuevo, delicioso, penetrante, salvaje ensayo sobre la inmortalidad literaria, y cómo lograrla.

Todo escritor ansioso de inmortalidad y fama, es decir todo escritor que lo sea realmente, ha de acudir a este pequeño opúsculo enciclopédico para aprender por qué grandes escritores merecen menos inmortalidad que otros.

Hiriart procede con amorosa y quirúrgica maestría a desmontar este misterio mediante la comparación de dos maestros equiparables de la lengua española cuya inmortalidad es, sin embargo, de muy distinta medida.

Hiriart se propone explicar, y explica, por qué la inmortalidad de Reyes es doméstica y menguante mientras la de Borges es universal y en expansión.

Como en todo gran ensayo, como en todo buen viaje, las peripecias del trayecto son más interesantes que la conclusión y el punto de llegada.

Pero en el caso de El arte de perdurar, la conclusión es tan fresca y rica como el sinuoso y elegante camino que nos lleva a ella.

Empezaré a citar aquí ese libro por sus conclusiones, a sabiendas de que no traicionaré sus secretos, pues estas conclusiones sólo son transparentes y resuelven el enigma cuando uno llega a ellas de la mano apacible y feroz del autor.

Dice Hiriart: “Me atrevo a acuñar esta fórmula de la inmortalidad literaria: maestría más representatividad igual a fama”.

A la maestría, que en realidad se adquiere sólo si se la tiene, y a la representatividad, que otorga el azar de las épocas, hay que sumar un tercer rasgo decisivo: la individualidad intransferible.

Puestas las reglas del juego, Hiriart resuelve el enigma. ¿Por qué la inmortalidad atronadora de Borges y la inmortalidad doméstica de Reyes?

Porque “Borges no es, como Reyes, cortés y civilizado. Borges es arbitrario, iconoclasta e imperioso. Hay que retener esto porque parte de la fama de Borges viene de esta arbitrariedad y este encarnizamiento que Reyes nunca se permitió.[…]Borges dominaba el arte de escandalizar. Reyes no, él fue siempre cuidadosísimo y razonable en sus raros pronunciamientos. Pero el arbitrario es muy individual, el razonable desaparece tras su juicio y pierde individualidad. […].La trompeta de la fama mira con buenos ojos lo individual y nítido y desdeña la razonable opacidad. Es como en los movimientos políticos, los radicales (que casi nunca tiene razón) privan y derrotan a los moderados (que casi siempre tienen razón) en el corazón melodramático de las masas”.

Hugo Hiriart: El arte de perdurar, Almadía, 2010. Mexico

Fuente : Milenio On Line
Héctor Aguilar Camín
2010-08-27


NOTA : El ensayo sobre la inmortalidad literaria, "El arte de perdurar", fue considerado como el mejor libro publicado en el 2010 y merecedor del Premio Mazatlán de literatura 2011- Mexico

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