lunes, 2 de noviembre de 2015

La seducción de Jean Baudrillard




 Elia Bianchi de Zizzias

Filósofo de la posmodernidad, desenmascara el universo del poder dominado por el universo simbólico de la seducción. El sentido social de la política se desplaza a un mundo dominado por los objetos. La posesión de lo material simbólico se convierte, por medio de la seducción, en una pantalla, en una ficción.

Seducir significa persuadir, convencer valiéndose de la astucia o el engaño.

Los medios masivos de comunicación y la sociedad de consumo contemporánea han generado una desmaterialización de la realidad, desviando la mirada moderna desde el contexto de lo real hacia el mundo de las apariencias, lo que convierte a la comunicación en la medida de interpretación de los sucesos. Lo grave es que estos medios influyen, muy especialmente, en los actores políticos. De alguna manera, nos dice Baudrillard, desde Maquiavelo, los políticos quizás lo han sabido siempre: es el dominio de un espacio simulado lo que está en el origen del poder, entonces lo político no es una función o un espacio real, sino un modelo de simulación.

Describe, magistralmente, al modelo de discurso político en la La Efigie de la seductora: tiende a eclipsar cualquier contexto o voluntad. No puede permitir la instauración de otras relaciones, incluso las más cercanas, sin buscar la fascinación del otro. Elude, sin tregua, todas las situaciones en las que con seguridad se plantearía la cuestión de la verdad. No las niega, las ignora. Pues es la apariencia la que gobierna. Como el canto de las sirenas.

En este sentido, se puede decir que todos los discursos se han convertido en discursos de seducción, en los que se inscriben las demanda de la seducción, cuyo proceso debilitado se ha vuelto sinónimo de manipulación, persuasión, gratificación, estrategia del deseo, mística relacional, el simulacro de lo emocional(De la Seducción. Ed. Planeta.1.993)

Pregunta el autor: ¿Existe parodia alguna más hermosa que la fábula de Borges: La lotería en Babilonia, con su lógica ineludible de predestinación y de simulación de los social mediante el juego? En el cuento, Borges narra la confección de un mapa extenso y detallado del territorio que quiere representar. En las últimas décadas el territorio ha sido sustituido por el mapa, es decir por la representación de lo real. Ese mapa (o modelo virtual), construido por la sucesión de simulacros, llega a suplantar a la realidad, dando lugar a la hiperrealidad.

La lotería en Babilonia es un cuento de Jorge Luis Borges incluido en el libro Ficciones. Fue publicado por primera vez en el año 1944, en la revista Sur. Describe la evolución de la institución de la lotería en el antiguo reino. En principio, ofrecía premios pecuniarios a las personas que podían participar, pero crece en complejidad por interés de los mercaderes y los usuarios del sorteo, hasta ser gobernado por una Compañía que decide la suerte de todos los hombres.

La seducción es lo que sustrae al discurso su sentido y lo aparta de la verdad

En el capítulo que titula I`ll be your mirror (Yo seré tu espejo), Baudrillard arremete contra toda teoría del reflejo anterior, donde el sujeto se funda en lo imaginario, yo seré tu reflejo sino Yo seré tu ilusión, luego seducir es morir como realidad y producirse como ilusión. El espejo de la seducción absorbe de tal manera al sujeto, que lo que tendrá valor de producción es solo imagen, apariencia, cosmética, ilusión.

Denuncia en todas sus principales obras: De la seducción, La estrategias fatales, la Transparencia del mal y El crimen perfecto, la desmaterialización de la realidad en el mundo contemporáneo. Los medios de comunicación, el exceso de información dificultan la búsqueda del sentido en todos los órdenes, la autenticidad ha sido reemplazada por la copia, por la ilusión, y los involucrados en estos simulacros son subyugados por las apariencias, la moda, el consumismo y no son capaces de advertir la diferencia. Estas son las consecuencias de estar instalados en la hiperrealidad.

El nihilismo de Baudrillard, nos instala en el mundo de las cavernas platónico: la realidad es solo un reflejo, pero a la vez, es un dramático desafío a reflexionar sobre nuestros contextos: violentos y desencantados.

Finalmente, advertimos que el discurso del poder es simulacro, relato de la seducción, para ocultar las realidad, oscurecer la razón critica y fascinar con las ficciones, que atrapan el deseo del ciudadano con el disfraz del espectáculo, liberación de la imagen en la sociedad del consumo.

Fuente : MDZ online

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