jueves, 19 de mayo de 2011

Leen a Borges en el Metro de Medellín




Los "kodamas" del metroAñadir imagen

Los paisas le pusieron papel carbón al ritual de María Kodama de leerle a Jorge Luis Borges, y se inventaron los "kodamas" del metro.

Tres "pregoneros" les leen a los pasajeros. El programa lo dirige Marcial Gutiérrez, quien se autodefine como "alguien que encontró el rumbo gracias a la literatura: la lectura y la escritura".

La alegría de leerle al usuario nació hace 5 años cuando se construían los Parques Biblioteca. "Leíamos al que barre la acera, a la que asolea al bebé antes de las 10, al tendero, a los niños en los parques, a los viejos. Los primeros 10 segundos nos confundían con evangélicos, pero luego de leer nos pedían otra historia. Después se decidió replicar esta experiencia en las estaciones del metro".


Borges y su esposa de cabello color ceniza, no montaron en el metro, pues todavía ese "ascensor acostado" no asombraba en la tierra donde murió Gardel.

En vuelo Bogotá-Medellín, acompañado por su anfitriona bogotana, Beatriz Cuberos de Valencia, gerente de Página Maestra Editores, esposa del entonces alcalde-poeta, Jorge Valencia, Borges le comentó cuando estaban a punto de aterrizar: "Si muero en este avión seré tan famoso como Gardel". Felizmente, el cachivache se portó bien.

Pocos escucharon a María Kodama leerle a Borges textos de "Stevenson, Conrad, Chesterton y libros de filosofía", contaron Jairo Osorio y Carlos Bueno en su libro sobre la visita.


En palabras de Marcel, los "kodamas" crean "universos, historias y personajes. Pero con palabras y con la intención de contagiar el gusto por la lectura en cualquier desprevenido que quiera escuchar".

Agrega: "Hacemos una selección previa y tenemos varias opciones bajo la manga pero una vez escogida la persona o grupo de personas, ya sabemos qué les leeremos".

Aclara que "casi no leemos en los vagones. La gran mayoría de las lecturas se hacen en las plataformas, mientras la gente espera la llegada del tren. De todas maneras, con saludo, lectura y despedida, no disponemos de más de 5 minutos (frecuencia entre trenes). A no ser que nos digan que sigamos leyendo".

Y si para el memorioso Borges la lectura es una de las reencarnaciones de la felicidad, Gutiérrez la entiende como un instrumento "para gozar, para vivir en la ropa de otros, para saberse solo, para compartirla con otros, para calmar la angustia que llega cuando pasan varios días sin ella".

Le pregunto si considera que la lectura hace mejor a la gente. Negativo. "Tal vez más sensible, más consciente de la ignorancia propia, con más argumentos prestados a la hora de conversar. Lo de buena o mala persona creo que es más azaroso y depende de dónde naciste, qué y cómo te enseñaron, cómo te va tratando la vida, entre otros".

Envidio a Marcel y a sus pregoneros por esa obra de misericordia de leerle al prójimo. Voy por su coloca.

Fuente : El Colombiano.com - Medellín

Óscar Domínguez Giraldo

19 de mayo de 2011

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