domingo, 11 de mayo de 2014

Cuando el cuchillero se hizo futbolista



 
Fernando Sorrentino
 
Una recurrente historia de las orillas

El célebre cuento de Borges titulado "Hombre de la esquina rosada" apareció por primera vez en el volumen Historia universal de la infamia, que se publicó en 1935. Para llegar a ese texto definitivo, Borges redactó y publicó, a lo largo de ocho años, tres versiones anteriores, según este detalle:

1. "Leyenda policial", en la revista Martín Fierro, 26 de febrero de 1927.

2. "Hombres pelearon", en el volumen El idioma de los argentinos, 1928.

3. "Hombres de las orillas", en el diario Crítica, 16 de septiembre de 1933.1

Esta pequeña cronología nos indica que, cuando arribó a la versión definitiva del cuento, Borges era una persona de treinta y seis años, pero también nos muestra que el tema le interesaba desde acaso una década antes.

Ahora bien, podemos preguntarnos: ¿dónde y cuándo se desenvuelve la acción de "Hombre de la esquina rosada"?

Dónde

El dónde se infiere taxativamente del propio cuento. Sabemos que Rosendo Juárez

era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita.

Los límites oficiales del barrio de Villa Santa Rita están dados por las calles Condarco, Miranda y Joaquín V. González y la avenida Gaona. Al norte tiene a Villa del Parque, y al sur, a Floresta.

Los muchachos estábamos dende temprano en el salón de Julia, que era un galpón de chapas de cinc, entre el camino de Gauna y el Maldonado.

El eufemístico "salón de Julia" no es otra cosa que el prostíbulo. Borges, en el primer párrafo, lo llama con el vocablo "quilombo", que ahora ha perdido casi por completo su acepción primigenia y su estigma de impronunciable.

El prostíbulo se hallaba entre el camino de Gauna (es decir, la actual avenida Gaona) y el arroyo Maldonado (la actual avenida Juan B. Justo). Las dos avenidas, en ese barrio, se hallan a sólo una cuadra de distancia. Por lo tanto, el prostíbulo de Julia tenía que estar situado en la cuadra que corre entre ambas avenidas de cualquiera de las siguientes calles: Joaquín V. González, San Nicolás, Emilio Lamarca o Concordia. Y en ninguna otra, porque, a partir de allí, y a medida que se dirigen hacia el este, Juan B. Justo y Gaona se van alejando más y más una de la otra.

Cuándo

El cuento nos pone en contacto, no con el barrio pavimentado y edificado que hoy conocemos, sino con un ambiente sin duda rural. Rural, sí, pero distante de la égloga y dotado de carácter áspero y sórdido:

esos callejones de barro duro, entre los hornos de ladrillos y los huecos

cielo hasta decir basta, el arroyo que se emperraba solo ahí abajo, un caballo dormido, el callejón de tierra, los hornos

yo era apenas otro yuyo de esas orillas, criado entre las flores de sapo y las osamentas

Unos postes de ñandubay sobre una lomada estaban como sueltos, porque los alambrados finitos no se dejaban divisar tan temprano.

Ese estado previo a la urbanización nos permite pensar que la acción transcurre a principios del siglo xx o en la última década del siglo xix. A su vez, la presencia del tango obliga a desechar fechas más antiguas, ya que los primeros tangos no son anteriores a esa década.2 Además, el narrador evoca con nostalgia una música del ayer (la habanera) que precisamente ha sido desplazada por el tango:

El ciego del violín le sabía sacar unas habaneras de las que ya no se oyen.

Ahora deseo transcribir una parte pertinente del diálogo que sostuve con Borges:

J.L.B.: []. El arroyo Maldonado parece que por cualquier parte en Palermo, o en Villa Crespo, o en los fondos de Flores creaba barrios malos, barrios de prostíbulos, de malevaje.

F.S.: ¿Ahí situó usted su "Hombre de la esquina rosada"?

J.L.B.: Sí, pero lo situé un poco más lejos. Lo situé ya más allá de Flores3 y le di una fecha indeterminada. Lo hice deliberadamente. Porque creo que un escritor no debe intentar nunca un tema contemporáneo, ni una topografía muy estricta. Porque inmediatamente van a descubrir errores. O, si no los descubren, van a buscarlos, y, buscándolos, los encontrarán. Por eso, yo prefiero situar mis cuentos siempre en lugares un poco indeterminados y hace muchos años.4

De manera que, según creo, no nos equivocaremos si llegamos a la conclusión de que "Hombre de la esquina rosada" sucede, digamos, hacia el año 1900.

Rosendo Juárez menciona el fútbol

Aquel Rosendo Juárez que, en "Hombre de la esquina rosada", "dejó, para no volver, el Arroyo", aquel que, al abandonar el prostíbulo, da un codazo al "ingenuo" narrador y le dice "Vos siempre has de servir de estorbo, pendejo", reaparece en las páginas de El informe de Brodie (1970), en el cuento que, claro está, se titula "Historia de Rosendo Juárez":

en el almacén, que ahora es un bar, en Bolívar y Venezuela, Rosendo Juárez decide contarle a Borges lo que de veras ocurrió aquella noche. La noche que lo mataron al Corralero.

Juárez habla de su barrio, del lugar de su nacimiento, de su madre y de sus diversiones de muchacho:

Aprendí a vistear con los otros, con un palo tiznado. Todavía no nos había ganado el fútbol, que era cosa de los ingleses.
    
De la English School al potrero argentino

En efecto, si por tomar una fecha entre varias consultamos5 el desarrollo del campeonato de fútbol del año 1900, veremos que es un certamen reducidísimo, en el que sólo participan cuatro equipos: Belgrano Athletic Club, English High School, Lomas Athletic Club (los tres ya extinguidos en cuanto clubes de fútbol) y nuestro conocido y existente Quilmes (tan Athletic Club como los otros). Se disputaron seis encuentros (partido y desquite) y obtuvo el torneo el English High School, invicto, con cinco victorias y un empate, dieciocho goles a favor y tres en contra. Al año siguiente, esta institución se vería obligada a cambiar su nombre por el del luego mítico Alumni.6 Los jugadores que integraron el plantel del campeón se apellidaban Bridge, Brown, Buchanan, Dillon, Jordan, Lea [¿Lean?], Leonard, Mac Lean, Mac Kechnie, Mack, Minturn y Moore.

Por lo tanto, no estaba errado Rosendo Juárez al decir que, en esa época, el fútbol era cosa de los ingleses (y asimismo, como nos indican los apellidos, de los escoceses y de los irlandeses). Y su declaración confirma la validez de nuestra fecha de 1900 para situar la acción del cuento.

En 1904, en la formación del campeón de ese año, el Belgrano Athletic Club, podemos encontrar dos jugadores con apellidos no británicos: Paunero y Penco.

En el Alumni de 1905 hay otros dos "infiltrados" latinos (Laforia y Peluffo) y uno teutón (Weiss). En 1906 se agrega Reyna. En 1907, ingresan Bertorini, Ezeiza y Pintos por el bando latino y Scharemberg [¿Scharenberg?] por el teutón.

En 1908 vuelve a obtener el torneo el Belgrano Athletic Club, y encontramos a Fernández, a Pena y a Ruggeroni entre los representantes de la Europa mediterránea y a Khilberg, Schneidewinde y Scholefield7 por los de la Europa germánica.

En 1913, el Racing Club, de Avellaneda, obtiene su primer campeonato: utiliza dieciocho jugadores y sólo dos de ellos tienen apellido indiscutiblemente británico (Parks y Woodward) y otro que podría serlo (Galle).

Esto significa que, hacia el Centenario, ya se podía afirmar que, en efecto, "nos había ganado el fútbol".

Por esas fechas, Borges tiene once, doce, trece, catorce años. Él y su familia no partirán a Europa hasta 1914. Me pregunté: cuando Borges transitaba esas edades, ¿habría jugado alguna vez al fútbol?:

F.S.: Ya que usted nombró ese período de su niñez, me gustaría preguntarle si no compartía las diversiones habituales de la época y, en ese caso, cuáles serían. No sé, ¿el fútbol, por ejemplo?

J.L.B.: El football, en aquella época, estaba relegado a uno que otro colegio inglés, pero supongo yo que el pueblo no habría oído hablar de él o no le interesaría. En todo caso, se lo vería como un deporte de algunos niños bien de colegios de Lomas o de Belgrano.8

Por un lado, es verdad que el fútbol había sido el deporte de "algunos niños bien de colegios de Lomas [de Zamora] o de Belgrano" (el campeonato de 1900 es prueba elocuente). Pero en 1900 Borges tenía un año.

Ahora veremos que, en menos de tres lustros, la difusión del fútbol había cambiado muchísimo:

Ya hacia 1910, un periódico alude a los seguidores de Alumni aunque criticándolos por "bullangueros y exaltados" y mostrando una cierta extrañeza por la costumbre de éstos de "vivar a su equipo durante una gran parte del partido". Por entonces, de las crónicas podemos deducir que la concurrencia a los encuentros era importantísima.

Los partidos internacionales (finales de Copa de Honor y Competencia, Copa Lipton, Copa Newton y otras) llegan a concitar concurrencias que, aún hoy acostumbrados como estamos a ver inmensos estadios colmados, nos asombrarían.

Simultáneamente, con el crecimiento de la popularidad del Alumni se produce el nacimiento de Boca, River, Racing, Independiente, San Lorenzo, Huracán, Sportivo Barracas y otros que serían los futuros sostenes del deporte en base a sus "hinchadas". En varios de éstos se produce un fenómeno distinto que deberíamos atribuir a sus mismos orígenes: ya desde el arranque son populares y cuentan con un alto número de seguidores. El diario La Nación destaca la gran concurrencia que asiste, en 1907, al encuentro final de la Copa de Competencia de 3ra. División jugado entre Atlanta y Racing en el Parque Olivera y al destacarlo, recalca que ambos equipos son de reciente incorporación a las filas de la Asociación.

Hacia el fin de la segunda década del siglo ya podemos hablar de cantidades considerables de espectadores: el partido internacional Argentina ­ Uruguay de 1916 (cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, Copa Lipton) congrega a 18.000 que al año siguiente se incrementan hasta 30.000 (mismo encuentro, trofeo y escenario). En febrero de 1927, en un match entre las dos Asociaciones, se registran 45.000 espectadores que en abril de 1930 llegan a 50.000 para disfrutar el encuentro entre los colosos de Avellaneda: Racing e Independiente. El fútbol, modesto en simpatizantes en sus comienzos, terminaba de recorrer su etapa amateur con un caudal de público fervoroso y apasionado.9
  
La verja de Borges

El capítulo IV de Evaristo Carriego (1930) comienza como una glosa o ratificación de "Hombre de la esquina rosada":

Mil novecientos doce. Hacia los muchos corralones de la calle Cerviño o hacia los cañaverales y huecos del Maldonado zona dejada con galpones de cinc, llamados diversamente salones, donde flameaba el tango, a diez centavos la pieza y la compañera se trenzaba todavía el orilleraje y alguna cara de varón quedaba historiada, o amanecía con desdén un compadrito muerto con una puñalada humana en el vientre.

Un poco más adelante dice:

Ya la gimnasia interesaba más que la muerte: los chicos ignoraban el visteo por atender al football, rebautizado por desidia vernácula el foba.

Dos observaciones. 1) Al igual que en las palabras puestas en boca de Rosendo Juárez, está la antinomia visteo/fútbol; hacia 1900 triunfaba el primero; hacia 1912, el segundo. 2) Borges reconoce, entonces, que, cuando él tenía trece años, ya el fútbol se había popularizado entre todas las clases sociales.

Ahora es oportuno recordar las celebérrimas palabras del "Prólogo" que, en 1955, agregó a la edición de Evaristo Carriego:

Yo creí, durante años, haberme criado en un suburbio de Buenos Aires, un suburbio de calles aventuradas y de ocasos visibles. Lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses. Palermo del cuchillo y de la guitarra andaba (me aseguran) por las esquinas [].

Ahora, pues, gracias a la información aportada, estamos en condiciones de afirmar que, en aquellos años, el Palermo del cuchillo y de la guitarra no andaba solitario por las esquinas: lo acompañaba el Palermo del fútbol y de las multitudes entusiastas.

Notas:

1. Datos obtenidos en Helft, Nicolás: Jorge Luis Borges: bibliografía completa, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1997.

2. En su "Cronología", Horacio Salas nos suministra estos datos:

1874 ­ Primeros indicios de tangos: las tropas del general Arredondo, fieles a Mitre, entonan las coplas de El queco.

1888 ­ Comienza a escucharse en los prostíbulos el tango Dame la lata.

1890 ­ Primeras interpretaciones de Bartolo.

1898 ­ Ernesto Ponzio estrena Don Juan.

1899 ­ Juan Maglio ("Pacho") debuta con un trío de violín, guitarra y bandoneón.

1903 ­ Villoldo estrena El choclo.

Salas, Horacio: El tango, Buenos Aires, Planeta, 1986, págs. 308-310.

3. En realidad, pensado desde el río de la Plata, Borges no lo situó "más allá de Flores" sino "más acá de Flores". Posiblemente fue un lapsus (inadvertido por mí en aquel momento): quiso decir "más allá de Villa Crespo".

4. Sorrentino, Fernando: Siete conversaciones con Jorge Luis Borges, Buenos Aires, El Ateneo, 1996, págs. 19-20.

5. Obtuve toda la información futbolística en el libro (para mí apasionante) Historia del fútbol amateur en la Argentina, de Jorge Iwanczuk, Buenos Aires, edición del autor, s/f [1992].

6. La institución organizadora, la AAFL (Argentine Association Football League) determinó, en 1901, que los clubes con nombres de establecimientos educacionales deberían militar en la tercera división o cambiar de nombre (ya que la exhibición de éste podía interpretarse como publicidad comercial). Entonces, el English High School pasó a llamarse Alumni, y con ese nombre perduró hasta 1911, en que jugó y ganó su último campeonato. En 1912 Alumni se retiró voluntariamente de los certámenes.

7. No estoy en condiciones de garantizar la grafía correcta de estos apellidos.

8. Sorrentino: pág. 66. En la página 68 Borges reprueba el fútbol visto como adhesión a un conjunto:

"En cambio, yo me encuentro con personas que me dicen: «Me gusta el football». Pero resulta que no: lo que ellos quieren es que gane tal o cual cuadro, lo que me parece del todo ajeno a la idea del juego en sí. Y eso pude notarlo cuando hubo un famoso partido entre orientales y argentinos: las personas, antes de que se jugara, ya pertenecían a un bando o a otro, lo cual me pareció rarísimo, puesto que, antes de haber jugado, ¿cómo podían saber quiénes iban a jugar mejor o peor, quiénes iban a ser más fuertes o más hábiles?".

Juzgo en extremo probable que el "famoso partido entre orientales y argentinos" sea el de la final del Primer Campeonato Mundial de Fútbol, disputado en 1930 en el Estadio Centenario de Montevideo; terminó con el triunfo de los locales por 4 a 2, y de este modo Uruguay se convirtió en el primer campeón mundial de la historia.

9. Iwanczuk: pág. 240.


[Este artículo se publicó ligeramente abreviado y despojado de las notas de pie de página en el diario La Nación, de Buenos Aires, el domingo 19 de mayo de 2002, con el título "Borges entre cuchilleros y futbolistas".]

Fuente : Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid


El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/esp

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