martes, 1 de noviembre de 2016

Borges y Bolaño: un juego intertextual desde la divergencia



Luis Alejandro Nitrihual Valdebenito

Resumen: Este trabajo presenta una mirada intertextual entre los escritores Jorge Luis Borges y Roberto Bolaño. Puede precisarse que Roberto Bolaño, escritor chileno fallecido el 2003, establece una relación de complicidad con el escritor Argentino. Esto hace que sea interesante revisar sus obras para buscar aquellas zonas donde la intertextualidad se manifiesta; en este sentido, se muestra a modo de ejemplo el cuento el Sur de Borges y El Gaucho Insufrible de Bolaño.

0.- Actualidad de la obra de Bolaño

Roberto Bolaño es un nombre que apareció en el mundo de la literatura chilena, y porqué no universal, para quedarse de manera permanente. El escritor chileno se ganó un cupo entre los más grandes autores con una obra sólida, con una escritura propositiva, sugerente y variada, que recorre la poesía, ensayo, cuento y novela.

No hay duda que es un poeta, y el mismo se consideraba de este modo, pero al igual que uno de sus escritores admirados y odiados [1], Jorge Luis Borges, se hizo conocido por su prosa, que le trajo tantas alegrías que ya no pudo dejar de continuar en la senda prosística. No hay duda que todo su ideolecto está nutrido por la poesía, en una simbiosis transtextual que va desde la aparición de la poesía como motor generador del universo narrado, tal es el caso de Los Detectives Salvajes, realizando citaciones de autores admirados o creando poesía dentro de novelas y cuentos. Lo cierto es que su prosa es especialmente rica en esa heterogeidad de géneros.

Cuando el 2003 Roberto Bolaño dejó de existir hubo un reconocimiento unánime en torno a su obra, sus detractores y seguidores concordaron en calificar su obra como una de las más importantes de las últimas décadas, de ahí la vigencia de estudiar su obra.

Tiende a reconocerse que la cumbre como escritor de Bolaño se debió a la publicación de Los Detectives Salvaje (1998) que fue merecedora de la XI versión del Premio Internacional Rómulo Gallegos de Novela. Se trata de una obra fantástica, tan imaginaria como la realidad más dura, una escritura fascinante y que lo lanzó de golpe al lugar de los escritores latinoamericanos de mayor peso y porvenir.

La literatura nazi en América (1996) se inscribe, igual como Los Detectives Salvajes, en la tradición borgeana de Historia de la eternidad, donde la realidad se funde con la ficción. La obra del mismo Borges es un juego especular y Bolaño, como su hijo pródigo, la revive de manera fantástica. La especial relación que Bolaño tenía con Borges [2] se puede intuir desde la obra misma, que revive un estilo cargado de búsquedas filosóficas. De algún modo el "hombre libro" que fue Borges y que lo llevaba a plantearse no sólo escritura sobre temas precisos, sino escritura sobre la literatura misma (autoreflexión) y sobre los escritores (imaginarios y reales), fue también el norte del escritor chileno. 

El humor borgeano, tanto dentro del texto como en la vida cotidiana, es patente en Bolaño [3], entregando otro elemento para pensar en la vinculación de estos dos escritores.
Precisamente, es la evidencia de una intertextualidad manifiesta la motivación de esta investigación. 

El dialogismo textual que destacara Bajtin y Kristeva (entre sus primeros teóricos) es el pilar fundamental de cualquier estudio literario actual. Pero más interesante que destacar el carácter intertextual de la literatura, que anticipara también Borges cuando señalaba que se han contado unas cuantas historias a lo largo de todos los tiempos [4], es notar cuáles son los temas que convergen y donde los textos proponen lecturas y visiones de mundo diversas, en una dialéctica textual que une a estos dos escritores.

0.1- El concepto de intertextualidad

Es importante precisar a qué haremos referencia cuando hablamos de intertextualidad, pues tal como lo señala Fernández (2001) el concepto es un poco lábil y tiende a confundirse entre otros con el concepto de fuente o influencia, que parecieran sinónimos, pero que obedecen a otra manera de entender el texto y más que al texto, a los procesos dadores de sentido, que no necesaria y únicamente pertenecen a textos escritos u orales.

La intertextualidad es hoy un campo fértil de investigación y procede de la mirada bajtiniana sobre polifonía y dialogismo textual. Existe consenso en que la primera en acuñar el concepto de intertextualidad es Julia Kristeva que propone un modelo tomado de Bajtin donde “la estructura literaria no existe sino que es generada por relación a otra estructura” (Rivero, 2003: 4 citando a Kristeva 1966: 35). De este modo, la definición operativa que podríamos realizar para atender al concepto de intertextualidad es la de textos que participan de otros textos en un diálogo ilimitado. Es decir, tal como lo vislumbraba Borges un texto no es sino reescritura de otros textos y quizás de un primer texto.

La idea de intertextualidad es la de un texto “que no se legitima en su corporeidad o singularidad, sino por estar escrito desde, sobre y dentro de otros textos” (Fernández, 74). Esta idea nos lleva a preguntarnos cómo participa un texto de otro, pues la idea puede resultar abstracta.
Más allá de las definiciones necesarias de lo que entenderemos por intertextualidad realizaremos un esfuerzo para hacer fructífero este estudio. Es decir, evidentemente estamos en presencia de textos dialogantes, la mirada semiótica así lo afirma y con ello complejiza la realidad misma, pero qué propone cada texto, cómo revierten, invierten y hasta pervierten el texto origen, es algo que veremos con el estudio cruzado de una obra de Borges y Bolaño.

Los textos que hemos elegido para vislumbrar el concepto de intertextualidad son: El Sur de Jorge Luis Borges, aparecido en el libro Ficciones [5]. Y como segundo texto, el cuento El Gaucho Insufrible de Roberto Bolaño, aparecido en el libro que lleva el mismo nombre y que se presta para nuestros propósitos pues nos permite conocer la obra de Bolaño en su funcionamiento interno, en su riqueza de mirada, en su visión del mundo actual.

Al concebir el texto como un diálogo, Bolaño entra en el juego de Borges, y rescribe El Sur, pero (lo más importante) con una mirada personal, actual, vigente, que atiende a todas las hondas problemáticas del pueblo argentino y latinoamericano.

Creemos que puede trazarse una línea que va desde Martín Fierro, que es a su vez el texto origen de muchos cuentos y poesías borgeanas (El Sur, El Fin, El Gaucho, entre otros) y que recorre un largo trecho hasta llegar a Bolaño. Es decir, partiendo de los tópicos de Martín Fierro, se prolongan historias que llegan hasta el autor chileno.

1.- Roberto Bolaño: la reescritura como actualización discreta

El Gaucho Insufrible [6] es el cuento que da nombre al libro del 2002 de Roberto Bolaño, en este se cuenta la historia de Héctor Pereda, abogado argentino intachable (situación que el narrador indica como poco habitual en la Argentina de esos años) que tiene dos hijos: el Bebe y la Cuca Pereda, que son criados de la mejor manera posible y por ello son jóvenes “felices” que luego de unos años hacen su vida: el Bebe se transforma en escritor de fama latinoamericana y la Cuca va a vivir a Río de Janeiro.

Lógicamente hubo una señora Pereda, que de soltera tuvo el apellido Hirschman y que falleció joven y dejó al joven abogado viudo y siendo de algún modo el soltero “cotizado” de su época de gloria. La soledad de Pereda se incrementa cuando también el Bebe, su hijo menor, decide marcharse a EEUU. 

En su soledad, y para matar el tiempo, decide dedicarse a ordenar su biblioteca. Cuando Bebe regresa, y al verlo tan abandonado, decide llevarlo a sus reuniones y cafés literario, en donde Pereda se siente un bicho raro, pues: Para él, los mejores escritores de Argentina eran Borges y su hijo, y todo lo que se añadiera al respecto sobraba .

Pero si bien la literatura no era uno de sus temas favoritos, cuando hablaban de política su cuerpo se estremecía. Sus hábitos cambiaron desde el momento en que se sintió atraído por las tertulias, se levantaba temprano y en su biblioteca buscaba algo que no sabía qué era. Se pasaba las mañanas leyendo. Incluso sus hábitos higiénicos cambiaron. Es más, destaca el narrador, Un día se fue a leer el periódico a un parque sin ponerse corbata.

Hasta que un día Pereda se levantó y tuvo la certidumbre de qué algo ocurría en la Argentina. Almorzó con un par de amigos y no paraba de reírse como un loco. Le preguntaron que le hacía tanta gracia. Pereda sentenció que Buenos Aires se hundía.

Tal como dijo sucedió y comenzó el caos en la ciudad. Participó en los cacerolazos y las protestas contra el corralito, hasta que un día les aviso a sus sirvientas que se iría a vivir a la estancia del sur. Subió a un tren y en un viaje monótono fue cruzando la pampa. Luego el tren empezó a rodar por la pampa y el abogado juntó la frente al cristal frío de la ventana y se quedó dormido. Cuando despertó, observó por la ventana que la pampa estaba plagada de conejos. En Capitán Jourdan, se bajó para tomar camino hacia su estancia, llamada “Álamo Negro”. Mientras estaba sentado en la estación recordó el cuento El Sur de Borges y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Cuando llegó a su estancia todo estaba en ruinas y tuvo que contratar peones, que luego se convirtieron en sus amigos, para reconstruirla y hacerla habitable. Fue a la ferretería de Capitán Jourdan para comprar lo necesario y le preguntó al indio que atendía dónde podía encontrar caballos, este le contestó que ya no había en la zona, pero que un tal don Dulce, tenía uno para la venta. Efectivamente don Dulce le vendió un caballo que no tenía utilidad pues él viajaba en Jeep.
Desde su llegada, Pereda comienza un viaje al pasado perdido, busca caballos, animales para domar, peleas a cuchillo, pero ya todo es distinto. En su lugar hay conejos que plagan la pampa y sirven de alimento a los gauchos, que ya no están dispuestos a pelear por honor. Es en definitiva un mundo desencantado.

Una tarde recibe una carta del Bebe donde le indica que debe ir a Buenos Aires para firmar los papeles de la venta de su casa. A los dos días parte.

Una vez en Buenos Aires decide ir a buscar a su hijo al café donde se reúnen los escritores. Lo encuentra presidiendo una reunión. En la misma mesa, uno de los tipos se unta las narices con cocaína. Pereda lo mira fijo y éste reacciona con furia increpándolo. Pereda saca su cuchillo y lo pincha en la ingle ante la sorpresa de todo el mundo. En el acto, pereda desaparece y decide volver a la pampa, de la que reconoce no sabe nada, pero donde al menos lo aceptan.

2.- El regreso a Buenos Aires…

Hay varios elementos que nos llevan a proponer que este texto de Bolaño es una reescritura de El Sur borgeano, pero con algunas propuestas radicálmente distintas. Estructuralmente el Gaucho Insufrible posee una secuencia; el regreso de Pereda a Buenos Aires y la posterior decisión de volver a ese Sur desencantado, que el cuento de Borges, El Sur, no posee.

El universo presentado por el narrador de El Gaucho… es un mundo en crisis. No hay que olvidar que este texto presenta a la Argentina del 2000, con las convulsiones sociales que la efectaron brutalmente. Por tanto, es un texto contextualmente anclado en el presente. ¿Cómo puede entonces un texto como éste ser reescritura de El Sur?. Bolaño reconstruye la idea de viaje al Sur como zona de salvación. Observemos como ambos textos presentan una misma fabula: el viaje al Sur, el reencuentro con la tradición gauchesca.

El Sur (Borges)
Dahlmann en Buenos Aires
Dahlmann vivo
Dahlmann Enfermo
Dahlmann en el Sur
Dahlmann Muerto
Secuencia 1
Secuencia 2
Secuencia 3

El Gaucho Insufrible (Bolaño)
Pereda en Buenos Aires
Crisis Social
Pereda en el Sur
Pereda de Regreso a Buenos Aires
Secuencia 1
Secuencia 2
Secuencia 3
Secuencia 4
Precisemos que al final de la tercera secuencia, El Sur establece un estado especial de disyunción con la muerte del protagonista. De este modo, el texto de Borges se mueve en los opuestos vida/muerte, pasando por gradaciones precarias. De este modo, se presenta como un texto clásico en torno a ir de un estado conjunto a uno disyunto. Eso, independiente de las posibles interpretaciones en torno al papel ya advertido de los sueños (Alazraki, 1986) que contribuyen a otorgarle al relato un juego especular.

El Gaucho Insufrible en cambio no presenta una resolución final entorno a los opuestos vida/muerte. Se pasa de un primer estado de desencanto con la vida, manifiesto en el trabajo rutinario de Pereda o en su vida sentimental truncada con la muerte de la esposa, a un estado final también de desencanto, con la vuelta al Sur, que ya no es el sitio borgeano anhelado sino un lugar fantasmagórico.
Mientras la muerte es en El Sur un modo de conjunción buscada por Dahlmann, como experiencia de lo que para él es un “verdadero hombre”, y en este caso se transforma en una liberación. En El Gaucho Insufrible la muerte no llega nunca. Pereda no tiene escapatoria y está obligado a vivir en lo aparente.

3.- Algunos elementos del mundo desencantado de Bolaño.

Patéticamente, Bolaño nos describe el mismo mundo que Borges: EL SUR, que muestra la dicotomía entre la cultura propia y la ajena, lo europeo y lo argentino (léase también como lo latinoamericano), ¿En esa pugna quién triunfará?. La conclusión es que hemos sido criados por una madre postiza, y por eso no hemos resuelto nuestros conflictos de hijos huérfanos. No triunfa una solución como en Borges sino el eterno conflicto, los Cien Años de Soledad de García Márquez.
El mismo argumento es expuesto por Bolaño, pero aprovechando la coyuntura social de Argentina. 
En una parte de El Gaucho Insufrible, el narrador nos recuerda: Argentina es una novela, les decía, por lo tanto es falsa o por lo menos mentirosa. Buenos Aires es tierra de ladrones, es similar al infierno, dice más adelante.

Pongamos atención en que es lo mismo que piensa Dahlmann de El Sur cuando está postrado en su habitación: Dahlmann los oía con una especie débil estupor y le maravillaba que no supieran que estaba en el infierno. Tenemos como conclusión que ambos autores nos presentan a Buenos Aires como lo pasajero y efímero, lo doloroso para Dahlmann, lo insoportable para Pereda.

4.- El Sur de los cuentos: tres elementos claves para terminar

La dualidad, Pampa-Buenos Aires, nos recuerda que si Buenos Aires es lo aparente, entonces la pampa es lo eterno. Así lo explicita el narrador en El Gaucho: La pampa, en cambio, era lo eterno. Un camposanto sin límites es lo más parecido que uno puede hallar. Bolaño, al contrario de lo que hace Borges, nos presenta en todo momento un mundo pervertido. Mientras en Borges, el Sur es un modo de liberación y de llegada a un pasado glorioso, Bolaño hace llegar a Pereda a un mundo que ha perdido esa magia.

El primer elemento que resalta en este sur bolañiano es el de los conejos. Mientras Pereda va viajando, nota que el tren es perseguido por conejos que parecen brotar como malezas. No será su único encuentro con este verdadero mundo conejil. El viejo Sur ganadero, en donde los gauchos arriaban rebaños a caballo por la pampa, ha sido reemplazado por los conejos, que se reproducen como la mala hierba. Ahora los gauchos dedican su vida a cazar conejos. El narrador se pregunta en este punto: ¿A qué gaucho de verdad se le puede ocurrir vivir de cazar conejos?.

El segundo elemento que nos gustaría resaltar es el del viejo almacén. Encontramos que en Borges el almacén es el sitio donde se fragua la lucha, donde Dahlmann sella su muerte. En El Gaucho… en cambio, tenemos que el viejo almacén ha sido pervertido, por ejemplo, por un juego como el Monopoly. Los gauchos que se reúnen en la pulpería que visita Pereda se divierten jugando Monopoly y esto le parece bastardo y ofensivo, pues Pereda tiene en mente que una: pulpería es un sitio donde la gente conversa o escucha en silencio las conversaciones ajenas.

Un tercer elemento a consignar es el cambio en la imagen esterotipeada de los “gauchos”, si se los puede seguir llamando así en Bolaño. Si ellos se prestan para cazar conejos y jugar Monopoly, lógicamente han cambiado. Ya no están dispuestos a pelear. De hecho, cuando Pereda en una discusión reta a unos lugareños a salir a la calle para enfrentarse y pelear, todos lo miran preguntándose si estará loco.

En este sentido, Pereda es un personaje que invierte el papel de Dahlmann en El Sur. Mientras este último se presenta como disonante en un mundo de gauchos recios, hábiles con los chuchillos, Pereda irrumpe en un mundo que ya no es como lo ha imaginado, y aunque sólo en lo aparente (pues él reconoce que no sabe nada de la pampa) se presenta como un verdadero gaucho. A Pereda no se le permite la muerte, ¿quién podría matarlo en un mundo de cobardes como ése?

Pereda es él Gaucho Insufrible pues busca revivir una cultura perdida en los anaqueles de la literatura gauchesca, una cultura de valientes que ahora ha deribado en su opuesto, la cobardía. Pero también es insufrible porque el mismo es un cobarde. De allí la clara alusión textual que realiza el narrador al cuento de Borges: Oyó voces, alguien rasgaba una guitarra, que la afinaba sin decidirse jamás a tocar una canción determinada, tal como había leído en Borges. Por un instante pensó que su destino, su jodido destino americano, sería semejante al de Dahlmann y no le pareció justo.

Pereda es lo aparente. Se conoce lo suficiente, sabe que su mundo no tiene escapatoria, pues ni él está dispuesto a llegar a la muerte. ¿Y si la muerte no se encuentra entonces qué?.
Entonces a Pereda, una vez que comprueba que en Buenos Aires no hay escapatoria y ve que su hijo se reúne con artistas drogadictos y que por tanto su hijo quizás es igual, acepta al menos vivir en lo aparente. Acepta implícitamente cazar conejos para subsistir. Al menos no estará en el infierno, se encontrará en una pampa eterna y pervertida.

5.-Conclusiones

Podemos destacar dos conclusiones principales que pueden servir para trabajos futuros, al menos en el campo de la intertextualidad entre Borges y Bolaño. La segunda conclusión la presentamos a su vez en otras, que clarifican la relación entre El Sur y El Gaucho Insufrible.

1.- Es evidente que existe una intertextualidad: esta se manifiesta en Bolaño, desde las alusiones explícitas que hace el narrador y donde destaca a Borges como escritor admirado, o citando algunas de sus obras, como en el caso de El Sur. También tomando, a partir de una interpretación del propio Bolaño, un tema particular como es el “regreso al Sur”.

2.- Más interesante que dar cuenta de esta intertextualidad, que es manifiesta y evidente, es mostrar cuáles son las características que hace a cada texto sui generis. En este sentido, pensamos que la intertextualidad se teje no sólo en convergencia sino también en la divergencia.
    A razón de esto, pueden precisarse las siguientes conclusiones de nuestro análisis de los cuentos de Borges y Bolaño:

(A) El Sur de Borges presenta una estructura que recuerda intertextualmente los trabajos precedentes de Hernández y Lugones y se ve marcadamente la presencia de Martín Fierro, como propuesta de un mundo romántico que se ubica en el SUR como lugar arquetípico.

B) El Sur presenta un duelo final y la muerte del personaje como una liberación. Si bien la muerte es privativa, y en este sentido el texto es una estructura bastante clásica que va desde un estado de conjunción a uno de disyunción, la gradación en estados intermedios precarios de no-vida/no-muerte produce un juego especular, que hace que el texto pueda leerse también como el sueño de una muerte anhelada (lectura de Alazraki, 1986)).

C) Bolaño por su parte, propone una estructura similar a la de Borges. Se observa que ambas obras presentan 3 secuencias fundamentales que pueden resumirse en: Buenos Aires-Viaje-Sur. La diferencia la establece Bolaño al proponer una cuarta secuencia en que Pereda regresa a Buenos Aires y nuevamente, desencantado, se devuelve al Sur.

(D) El Sur presentado por Bolaño es un Sur actual, donde los gauchos ya han olvidado el uso del cuchillo y más triste que eso, no están dispuestos a morir por nada. Juegan Monopoly y viajan en Jeep, el caballo y el ganado han sido reemplazados por los conejos, que son el verdadero sustento de los gauchos, o lo que queda de ellos.

(E) Tanto Pereda como Dahlmann, aunque inversamente, son hombres que están a contrapelo en el universo al que les toca enfrentar. Dahlmann no tiene la competencia para enfrentar un duelo que acepta y Pereda intenta forzar la realidad hasta convertirse en INSUFRIBLE.

La riqueza de Bolaño, el escritor chileno de mayor vigencia en la actualidad, se encuentra en reescribir desde la divergencia temática que Borges y la tradición gauchesca anterior habían presentado de manera arquetípica.

Notas
[1] Sobre este punto, ver el trabajo de Julia Elena Rial: Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño. Un Obituario a la narrativa del Siglo XX. En este texto se muestra como esta novela de Bolaño presenta a Borges como un escritor odiado, pero donde este odio se tranforma en amor y admiración. En linea:

[2] Sobre su admiración a Borges, Bolaño indicaba que “he leído toda la obra de Borges, al menos dos veces, y casi todo lo que se escribió sobre él (...). A parte de ser un gran poeta y el más grande cuentista y un gran ensayista. En fin, probablemente el mejor escritor en lengua española desde Quevedo” (Swinburn, Daniel. Roberto Bolaño: Catorce preguntas: El Mercurio 2 de Marzo de 2003).

[3] Sobre el tema del humor literario, el mismo Bolaño destacaba a Borges y Cortazar, quienes jugaban con la realidad. (Bolaño, Roberto. El humor en el rellano. Las Ultimas Noticias. Lunes 20 de Enero de 2003).

[4] Borges señalaba: “Digamos que durante muchos siglos, estas tres historias -la de Troya, la de Ulises, la de Jesús- le han bastado a la humanidad. La gente las ha contado y las ha vuelto a contar una y otra vez” (Borges, Jorge Luis (2001) Arte Poética. Barcelona. Crítica.

[5] Pensamos que en Ficciones y El Aleph se encuentra la madurez de su obra cuentística. Por otro lado, El Sur es considerado por el propio Borges como uno de sus mejores cuentos: “De El Sur, que acaso es mi mejor cuento básteme prevenir que es posible leerlo como directa narración de hechos novelescos y también de otro modo” (Ficciones: 112)

[6] En cursiva se presentan las citas textuales del cuento de Bolaño.

Bibliografía consultada

Abril, Gonzalo et al. Análisis del discurso. Hacia una semiótica de la interacción textual. Madrid: Cátedra. 1999.
Alazraki, Jaime. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid: Gredos 1986.
Bolaño, Roberto. El Gaucho Insufrible. España: Anagrama. 2001
Borges, J. L. Ficciones. Buenos Aires: Emecé1968.
Fernández, José Enrique. Intertextualidad Literaria. Madrid: Catedra. 2001
Greimas, A. J. Del sentido II. Ensayos de Semiótica. Madrid: Gredos.1989
Greimas, A. J. La semiótica del texto. Ejercicios prácticos. Análisis de un cuento de Maupassant. Barcelona: Paidós. 1983.
Greimas, A. J.; J. Courtés. Semiótica. Diccionario razonado de la teoría del lenguaje. Vol. 1 Madrid: Gredos.1982.
Grupo de Entrevernes. Signos y parábolas. Semiótica y texto evangélico. Madrid. Ediciones Cristiandad. [s.f. 1989].
Kazmierczak, Marcín. La metafísica idealista en los relatos de Jorge Luis Borges. Barcelona: Tesis doctoral. 2001.
Rivero, Isabel. Intertextualidad, Polifonía y Localización en investigación cualitativa. Athenea Digital N°3: 2003.


Fuente : Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid


Luis Alejandro Nitrihual Valdebenito
Magister en Ciencias de la Comunicación
Facultad de Educación y Humanidades
Universidad de La Frontera, Temuco-Chile
luisnitrihual@gmail.com



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