sábado, 1 de agosto de 2015

Borges nunca vio a D10S



ISRAEL MARTÍNEZ LÓPEZ

A casi todos los argentinos les gusta el fútbol. Es un deporte que practican desde chicos y se ha convertido casi en un dogma por cada artista del balón que ha nacido en esa tierra.

Pero no sólo Argentina ha sido cuna de grandes futbolistas, pues en el terreno de las letras se ha destacado desde principios de la independencia pampera. Desde Esteban Echeverría, pasando por Ricardo Güiraldes, llegando hasta Julio Cortázar o Ricardo Piglia. Pero en las letras argentinas siempre va a sobresalir Jorge Luis Borges (1899-1986), quien no sólo es uno de los iconos de las letras iberoamericanas, sino universales. Cada línea y verso escrito por Borges es tema de conversación y de análisis.

Borges ha sido una de las mayores influencias en la Literatura del Siglo XX y lo que se lleva del presente. Su ceguera es símbolo poético como el de escritores como Homero o John Milton, quienes a pesar de no tener vista consiguieron grandes obras. Además, cada una de sus declaraciones son tomadas en cuenta y documentadas en libros. Sobre todo hay una que destaca y que algunos intelectuales e “intelectuales” usan como bandera de odio hacia el fútbol.

Se dice que en una conferencia de prensa dada en el debut de la Selección de Argentina en el Mundial de 1978, Borges mencionó que “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”. Rodolfo Alfiano es quien conversa con el poeta sobre el fútbol, en una entrevista publicada en La razón, mientras se desarrollaba el Mundial Argentino. Ahí es donde Borges confiesa haber ido sólo una vez a un partido de fútbol y con eso le bastaba. Fue un encuentro entre Argentina y Uruguay que nunca supo el marcador final, pues junto a Enrique Amorim se salió al finalizar la primera mitad. Para Borges se le hacía inverosímil que el balompié tuviera tanta popularidad. Además, sentenciaba que era un deporte agresivo, convencional, desagradable y comercial, estúpido y ridículo. La frase de Borges es gracias a esa enajenación que crea en los aficionados y el desborde de las pasiones. ¿Pero acaso la poesía no hace desfallecer las pasiones del alma? Pero también habla sobre aquél sufrir por algo en lo que los “hinchas” no participan directamente, como el espectador de la tragedia griega que sufre con el Héroe.

Por otra parte, en el Mundial de 1978, Argentina por primera vez alzó el título de Campeón del Mundo, de la mano del “Matador” Kempes y del “Flaco” Menotti. Los medios locales ya hablaban de un jugador pequeño, llamado el “Pelusa” que militaba en el Argentinos Juniors. El 20 de Octubre de 1976, a la edad de 15 años, Diego Armando Maradona debutaba en la primera división de Argentina. Para el 78 ya era una realidad el “Pibe de Oro” y se le exigía a Menotti que lo convocara para el Mundial celebrado en Argentina. Sin embargo, el “Flaco” no lo llevó por la edad y para cuidar al propio jugador. Diego jugó con la juvenil albiceleste hasta 1979, en el Mundial Juvenil de Japón de ese año, saliendo campeón del Mundo.

Diego Maradona es una de Leyendas más grandes que ha dado el Fútbol Mundial. Se habla de todo lo que hizo fuera y dentro del terreno de juego. Cada jugada que salía de sus pies y cada escándalo por sus excesos con la cocaína ha sido documentado con muchísima pasión.

Maradona ha sido, por mucho, el mejor futbolista argentino de todos los tiempos. Hasta tiene su propia iglesia en donde se profesa un culto al “10”. Además, se recuerda por sus claroscuros en los Mundiales, desde el primero, en España 82, cuando fue expulsado por una entrada brutal. Hasta los insultos a los italianos en el Mundial del 90 y el dopaje que se le detectó en 1994. Pero, sin duda, su más grande actuación fue cuando llevó a Argentina a levantar el segundo título Mundial, en México 1986.

Víctima de cáncer hepático y enfisema pulmonar, el 14 de junio de 1986, en Ginebra, Suiza, Jorge Luis Borges falleció después de una terrible agonía. 8 días después, en la Ciudad de México, Diego Armando Maradona convertía el Gol del Siglo en los cuartos de final del Mundial ante Inglaterra. Después de una de las trampas más grandes de la Historia Mundialista, Maradona hizo una autentica obra de arte. La cancha del Azteca fue el lienzo que utilizó Diego para hacer la “gran corrida de todos los tiempos”. Un gol que se gestó en los pies de “Diegol” desde atrás de media cancha. Se fue toda la orilla izquierda del campo, hasta llegar al área quitándose al arquero creando un grito de gol que hasta ahora se escucha. El cronista uruguayo, Víctor Hugo Morales, tuvo la dicha de narrar e improvisar una prosa poética sobre aquel gesto maradoniano. El gol lo hizo llorar y lo gritar: “¿Barrilete Cósmico, de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés? ¿Para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina?”.

Ver ese gol y escuchar el relato, debe ser lo mismo que sentía el anciano Borges cuando, en la penumbra de sus ojos, sólo podía tocar el lomo de los libros de la Biblioteca de Buenos Aires.

Probablemente en estas épocas, con todo el marketing que se hace en torno al fútbol, le podríamos dar la razón a Borges. Pero él ya no vio aquella obra magistral de Diego Armando Maradona, ese delirio poético que quizá hubiera enmarcado en sus primeros versos a favor del fútbol. Aquella fantasía que la zurda de Maradona hacía un laberinto que se bifurcaba para los ingleses. Porque un estadio lleno es un Aleph, en donde Borges y Maradona se pueden ver.

Fuente : Enealarechica


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