martes, 21 de junio de 2011

El mexicano que trajo a Borges a México



Miguel Capistrán, hechizado por la trayectoria del escritor argentino, logró que éste viniera al país en 1973

Miguel Capistrán Lagunes (Córdoba, 1939) tenía un gran sueño: traer a Jorge Luis Borges a México. Y lo logró en 1973, cuando el afamado escritor argentino descendió del avión sostenido de su brazo, sin poder distinguir ni ser perturbado por los flashes de las cámaras de los periodistas que fueron a recibirlo, ya estaba ciego.
Un día como hoy hace 25 años murió el autor de El Aleph. Aunque no recibió el Premio Nobel, su maestría literaria ha trascendido la humanidad, configurando un personaje soñado.
El cordobés Miguel Capistrán, investigador, escritor y miembro fundador del Grupo La Capilla, hechizado no sólo por conocer a Jorge Luis Borges, sino por el propósito más universal de traerlo hasta tierras mexicanas, viajó a Argentina en 1971.
“Me llamó tanto la atención (Borges) y yo le encontraba a él muchas cosas que a mí siempre me gustaron de la literatura: Las hadas y ‘Las mil y una noches’. Y Borges siempre fue un apasionado de eso”, recuerda Capistrán en su residencia de Ciudad de México.


En su primera visita al país sudamericano, Capistrán recuerda que pudo conseguir, gracias a una amiga, el teléfono de la Biblioteca Nacional de Argentina donde Borges trabajaba como director.
Marcó ese número algo nervioso. Pensó que le respondería la secretaria. Grande fue su sorpresa cuando al otro lado del auricular se hizo la voz del poeta. “Yo ni sabía ni qué decirle en ese momento”.
Capistrán pudo pasear con Borges por las calles de Buenos Aires. Iban juntos a la biblioteca. Hablaban sobre Alfonso Reyes (1889-1959), escritor mexicano al que Borges admiraba y a quien incluso llamaba ‘maestro’.
El cordobés pudo más que conversar, aclara, oír a Borges hablando sobre literatura: “Era la persona más sencilla del mundo, más agradable, conversador. Casi no podía meter uno nada en la plática, y con ¡una cultura impresionante!... ¡y una memoria!”.
Capistrán le planteaba a Borges la posibilidad de viajar a México, pero una y otra vez la respuesta era que viaje tan largo le extenuaba al escritor. Fue hasta el año de 1973 cuando Miguel Capistrán cumplió su añorada empresa. Trabajaba en aquella época para el programa de televisión “Encuentro”, en Televisa, y se le hizo la invitación, además: se le acababa de dar al autor de “Ficciones” el Premio Alfonso Reyes.


Borges estuvo seis días en el país. Regresaría una segunda vez en 1978, también por la invitación y las diligencias de Miguel Capistrán, un hombre entregado a la obsesión noble de regalar a los mexicanos la cercanía con un hombre excepcional.
Capistrán posee todavía otras historias que lo colocan como un propulsor importante para la cultura de su ciudad y de su país.

Fuente : El Mundo de Córdoba
Martes, 14 Junio 2011

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