viernes, 11 de junio de 2010

Para educar al Primer Ministro Canadiense Le envian Ficciones de Borges



Yann Martel, el bibliotecario inopinado del Primer ministro canadiense

Desde hace dos años, cada dos semanas el jefe de gobierno canadiense Stephen Harper recibe un libro por correo. Su remitente es el escritor Yann Martel, canadiense también y célebre desde que en 2001 publicó Vida de Pi. Hasta la fecha, el novelista le ha enviado al primer ministro conservador 64 libros, acompañados por una carta explicando su elección. Luego publica la lista y la correspondencia en el sitio ¿Qué lee Stephen Harper? Hasta la fecha sólo han llegado cinco respuestas del despacho de Harper y ninguna de ellas escritas por él.



Educando al primer ministro

Todo comenzó en abril de 2007, cuando el escritor se encontraba en un evento que conmemoraba los cincuenta años del Consejo de las Artes de Canadá, la principal agencia cultural del país nórdico. Al acto, que duró menos de diez minutos, solo asistieron un puñado de miembros del Parlamento y un ministro del gabinete. Harper no musitó una palabra y, ocupado barajando sus papeles, no parecía muy tocado por el evento, según observó Martel.

"¿Quién es este hombre? ¿Qué le mueve?" escribió el autor de 46 años en el diario The Globe and Mail. "Sin duda es un hombre ocupado. Sin duda le engaña su ajetreo... Y sin duda suena y gobierna como alguien a quien poco le importan las artes. Pero debe tener momentos de quietud. Y eso es lo que propongo: no educarlo, que sería arrogante, pero sí hacerle sugerencias para su quietud". Así, se comprometió a enviarle un libro cada dos semanas a Harper por el tiempo que éste gobernara Canadá.

Todos los textos reúnen una condición: según la lectura de Martel, giran en torno al tema de la quietud. El primero fue La muerte de Iván Ilich de León Tolstoi, que narra la historia de un juez que lentamente se da cuenta que se está muriendo. El resto de la lista, en su mayoría integrada por libros escritos en inglés, incluye obras clásicas como Julio César de Shakespeare, La metamorfosis de Franz Kafka o el Baghavad Gita, texto sagrado del hinduismo.

También hay otros menos convencionales, como el libro infantil "Donde viven los monstruos" de Maurice Sendak o la novela gráfica "Persépolis" de la iraní Marjane Satrapi. El más reciente fue "Elegía" del norteamericano Philip Roth, en el que un hombre mayor recuerda su vida al tiempo que se va desgastando su salud.

Las respuestas del despacho ministerial apenas acusaban recibo de los libros. Una iba firmada por la asistenta de Harper y las restantes, por su oficial de correspondencia. La única respuesta inesperada llegó del ministro de industria, respondiendo a una queja de Martel -acompañando a Shakespeare- sobre la limitación exclusiva de becas de un fondo de investigación de ciencias sociales y humanidades para estudiantes de materias afines a los negocios. Pero nunca se supo del primer ministro.

Dentro de la biblioteca por correspondencia de Harper figura sólo un libro argentino. Se trata de Ficciones, de Jorge Luis Borges, enviado por Martel en la navidad de 2008.

Paradójicamente, el novelista confiesa habérselo enviado porque nunca le gustó. Cuenta Martel que lo consideró una cuestión de inmadurez de sus años universitarios, creyendo que lo apreciaría al releerlo. Pero eso no sucedió: le parece que la literatura de Borges no se ocupa de las complejidades de la vida, sino que todo su universo gira alrededor de solitarios juegos intelectuales.

"¿Y por qué le envío un libro que no me gusta?", lee la carta de Martel. "Por una buena razón: porque uno debe leer extensamente, incluyendo libros que no le gustan. Al hacerlo, uno evita la posible trampa de los autodidactas, que corren el riesgo de moldear sus lecturas para servir a sus limitaciones, de ese modo incrementándolas... La mente se enfrenta así a nuevas ideas insospechadas. Es decir, uno aprende tanto de los libros que le han gustado como de los que no."

Lo que no queda claro es si Harper leyó a Borges. O a García Márquez o Virginia Woolf. O incluso al mismísimo e insistente Yann Martel.

Fuente : Andrés Bermúdez Liévano - Revista Ñ

Yann Martel

Escritor canadiense nacido en Salamanca (España). Hijo de diplomáticos, estudió Filosofía en la Universidad de Trent y ha vivido en Francia, Costa Rica, Alaska, México y Canadá. Ya de adulto ha pasado temporadas en Irán, Turquía y la India. La historia de la familia Roccamatio de Helsinki (1993), fue su primera novela, una obra sobre la amistad y la imaginación en la que un joven al que se le diagnostica la enfermedad del sida en estado terminal, consigue que su amigo y mentor en la universidad decida mantenerlo enganchado a la vida a través de la ficción. Cada día le contará un capítulo de la familia Roccamatio de Helsinki en una suerte de novela en marcha en la que irán sucediéndose los acontecimientos más importantes del siglo XX. A ésta siguió Self (1996), una obra que habla del contexto compuesto de estudiantes anglófonos, de artistas, de los que son "cool" y de los quebequenses francófonos. Con su tercera obra, Vida de Pi (2001), que narra la historia de un chico náufrago flotante en una balsa en medio del océano, obtuvo el favor de la crítica y cientos de miles de lectores en todo el mundo, siendo considerado por L'Humanité como el más grande escritor del mundo de los nacidos en los años sesenta. Con ésta novela recibió el Premio Booker, el galardón más prestigioso otorgado a escritores de la Comunidad Británica. La relación entre la fe y la razón es uno de los temas centrales de las obras de Yann Martel, así como intentar reflejarse al que considera uno de sus maestros, Franz Kafka.

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