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sábado, 18 de agosto de 2018

Se recuperó la biblioteca personal de Jorge Luis Borges


La biblioteca contiene libros que Borges leyó durante toda su vida.

Este mediodía, en la casa matriz del Banco Ciudad (Florida 302), con la presencia de María Kodama, autoridades del Banco Ciudad y de La Nación, se entregó una placa conmemorativa por la culminación de los trabajos de restauración y puesta en valor de los volúmenes que integran la Biblioteca Internacional Jorge Luis Borges ubicada en la calle Anchorena 1660, CABA – lindante  con la casa donde vivió la familia Borges entre los años 1938 y 1943-, que comenzaron en junio del año pasado por iniciativa del Banco Ciudad y su Fundación, conjuntamente con La Nación.

María Kodama celebró la exitosa restauración y contó que “la biblioteca contiene libros que Borges leyó durante toda su vida, muchos de ellos son títulos de escritores ingleses y norteamericanos, además de textos de filosofía, historia y religión, disciplinas que tanto le interesaban. Se trata de una colección que constituye un patrimonio internacional de valor incalculable”.

Javier Ortiz Batalla, presidente del Banco Ciudad, destacó que: “Para nosotros es un orgullo contribuir a preservar el legado de uno de los mejores escritores universales contemporáneos. Mediante este apoyo se logró la protección de más de 2000 volúmenes bajo una política de conservación preventiva en forma integral. Esta iniciativa permitirá que generaciones futuras puedan seguir disfrutando de esta sorprendente biblioteca que alimentó el espíritu del gran escritor a través de cada una de sus páginas.”

Norberto Frigerio, Director de Relaciones Institucionales de La Nación, destacó los trabajos realizados y remarcó la satisfacción por haber culminado con éxito este proyecto de recuperación de la biblioteca personal de uno de los máximos escritores argentinos.

El proceso de restauración estuvo a cargo de Viviana Gabriela Melloni de Mallol –Magister en historia del arte argentino y latinoamericano-, y consistió inicialmente en la revisión de cada volumen, página por página, para establecer los criterios de intervención. Paralelamente se generaron condiciones de conservación y tratamientos para preservar los textos originales de la colección personal del escritor, así como notas y libros con intervenciones manuscritas realizadas por Borges. Para la preservación de esos escritos, generalmente realizados en el reverso de los libros, y dada la vulnerabilidad de los mismos, se procedió al foliado de los textos en papel libre de ácido y se preservaron por medio de la imagen. “Fue una ardua tarea que se realiza en forma manual, con pinceles y guantes, en perímetros delimitados; fue prácticamente un procedimiento quirúrgico” detalló Melloni de Mallol.

Fuente: Noticias Urbanas 17 – 08  -2018

sábado, 7 de julio de 2018

Templos de sabiduría



 Una mirada privilegiada a las más ilustres bibliotecas del mundo

¡Bibliófilos, disfrutad! En este apasionante viaje fotográfico, Massimo Listri se pasea por algunas de las bibliotecas más antiguas e importantes del mundo para descubrir sus secretos arquitectónicos e históricos. Desde instituciones medievales a decimonónicas, pasando por colecciones privadas y monásticas, este libro es un peregrinaje social y cultural al corazón de los centros de nuestro conocimiento y a las historias que guardan.
Desde las poderosas salas de la antigua Alejandría hasta los techos artesonados de la Biblioteca Morgan en Nueva York, los seres humanos siempre han mantenido una relación apasionada con las bibliotecas. Como ningún otro concepto o espacio, estos lugares que alojan el saber, el aprendizaje y la imaginación ofrecen una sensación incomparable de posibilidades infinitas. Cada manuscrito ajado, cada tomo colosal encuadernado en tela puede revelar una idea innovadora y provocadora, una fantasía remota, una antigua creencia, una convicción religiosa o una visión completamente nueva del mundo.

En este nuevo viaje fotográfico, Massimo Listri recorre algunas de las bibliotecas más antiguas y relevantes del mundo para descubrir sus secretos arquitectónicos, históricos y novelescos. Cruza, en cuatro continentes, majestuosas puertas de madera, sube escaleras de caracol y recorre pasillos exquisitos flanqueados de estanterías que conducen a bibliotecas privadas, públicas y monásticas que se remontan al año 766. Estas instituciones medievales, clásicas, barrocas, rococós y decimonónicas albergan algunos de los documentos más valiosos del pensamiento y las proezas de la Humanidad, grabados e impresos en manuscritos, rollos de papiro e incunables. Las serenas imágenes de Listri retratan tanto la atmósfera única de cada biblioteca como sus posesiones más preciadas y detalles de diseño.

El libro cobija las colecciones papales de la Biblioteca Apostólica Vaticana; la Biblioteca del Trinity College de Dublín, que alberga el Libro de Kells y el Libro de Durrow; y los valiosos ejemplares de la Biblioteca Laurenciana de Florencia, la colección privada de los poderosos Médicis, diseñada por Miguel Ángel. Las detalladas descripciones de cada una de ellas nos acercan no sólo a sus tesoros más valiosos sino también a la historia vibrante y, a menudo, turbulenta y polémica de estos refugios de lectura, silencio y contemplación. Como el de la Abadía de Altenburgo, en Austria, una avanzadilla del catolicismo imperial destruida repetidamente durante las guerras religiosas europeas. O el del convento franciscano de Lima, en Perú, que guarda los documentos de la Inquisición.

Además de un desfile de belleza bibliófila, una oda al conocimiento y una evocación de la magia del grabado y la impresión, Massimo Listri. The World's Most Beautiful Libraries es, ante todo, un peregrinaje histórico y cultural al corazón de los centros de nuestro conocimiento, a las historias que cuentan sus muros y a las que recopilan, en letra impresa, los tomos guardados en sus pulcras estanterías.

Fuente: Tachen

sábado, 4 de febrero de 2017

Nueva biblioteca de San Petersburgo con aire de Borges




Aleksandra Gúzeva

'La capilla de los libros' es una biblioteca privada que abrió sus puertas en diciembre y cuenta con una colección de libros raros de los siglos XVI al XIX.

La editorial Alfaret San Petersburgo abrió en diciembre de 2016 la biblioteca más cara de Rusia, llamada 'La capilla de los libros'. Decorada en un estilo gótico medieval alberga una colección de más de 5.000  libros raros de los siglos XVI-XIX, todos ellos editados por Alfarte.

La biblioteca tiene distintas salas temáticas: por ejemplo, “Libro de guerra” o “Libro de viajes”. El lema de los creadores es una cita de Jorge Luis Borges: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”.

El precio medio de un libro oscila entre los 30.000 y los 50.000 rublos (500-840 dólares), pero hay también algunos bastante más caros, dependiendo de la rareza del libro, su formato, materiales, número de ilustraciones, etc.


 La entrada en todas las bibliotecas públicas rusas es gratuita. Pero para tener acceso al misterio de la “Capilla” durante cuatro horas hay que pagar 7.000 rublos (115 dólares), y también se puede comprar una tarjeta regalo por 4.000 rublos (unos 67 dólares) válida para dos horas.

La editorial Alfaret se dedica a reimprimir y reproducir facsímiles de joyas literarias rusas e internacionales y sus representantes reconocen que la “Capilla” está pensada en primer lugar para los clientes de la editorial, coleccionistas e historiadores profesionales.

“Para los verdaderos amantes de los libros se ofrece la compra de distintos paquetes de servicios. Dependiendo del tiempo que se desee pasar en la biblioteca puede costar hasta varios millones de rublos. Además, la biblioteca ofrece una amplia gama de servicios como sesiones de fotos, rodaje cinematográfico en su interior o visitas guiadas por la biblioteca.

“Nuestros clientes potenciales pueden ser empresarios que, en lugar de pasar una velada en un restaurante, por ejemplo, pueden optar por visitar nuestra biblioteca y en la tranquilidad y el silencio de nuestras salas descansar con un buen libro en las manos, así como llevar a cabo negociaciones u otras reuniones importantes con sus socios en un ambiente distendido”, comenta a RBTH Irina Joteshova, directora del proyecto.

Los autores del proyecto cuentan con que entre los visitantes de la “Capilla” se encuentren también políticos y representantes del ámbito cultural, así como todos aquellos a quienes un libro en papel no les deja indiferentes.

Fuente: Russia Beyond The Headlines


lunes, 26 de septiembre de 2016

Bibliofrenia o la pasión irrefrenable por los libros





 
Felipe Reyes

La pasión por la lectura y la compulsión desenfrenada por los libros es la materia prima que nutre las anécdotas y curiosidades que encontramos en este volumen del sociólogo y editor español Joaquín Rodríguez.

Si Miguel de Cervantes nos detalló los volúmenes que atesoraba Don Quijote; Julio Verne, los del sombrío y misterioso capitán Nemo, y Umberto Eco imaginó los de El nombre de la rosa, Jorge Luis Borges, acaso el paradigma del lector total, se asomó al abismo de una biblioteca infinita, hecha a imagen y semejanza del Universo. Borges sostuvo que “basta que un libro sea posible para que exista”. Para el autor de La biblioteca de Babel (1941), el universo es infinito como una biblioteca de todos los libros posibles, la que siempre se irá renovando y en la que el lector –“el devorador de libros”– es el custodio del tesoro, como Hsiang, el bibliotecario de su poema El guardián de los libros (Elogio de la sombra, 1969).

Y es ésa pasión por la lectura y la compulsión por los libros la materia prima que nutre las anécdotas y curiosidades que encontramos en Bibliofrenia o la pasión irrefrenable por los libros, del sociólogo y editor español Joaquín Rodríguez, veinticinco historias de singulares bibliófilos. Hombres que dedicaron todos sus esfuerzos y una inmensa cuota de pasión – y en muchos casos una importante cuota de locura – para hacerse de bibliotecas impresionantes por la variedad (de épocas, temáticas y materiales) y la cantidad de libros y documentos reunidos en ellas.

En tiempos de la era digital, no son pocos los que auguran la muerte del libro físico, de la belleza del papel, la tipografía y la encuadernación. Por ello, Bibliofrenia es una invitación a conocer al Homo tipographicus, “esa especie de apasionados de la adquisición de conocimiento a través de la relación y contacto físico con los signos negros sobre la blanca extensión”. Una galería de historias “cuyos excesos de pasión libresca son capaces todavía de asombrar en nuestro tiempo”, como señala en el Prefacio el catedrático de la Universidad de Salamanca, Fernando R. de la Flor. Una pasión que “hoy se ha atenuado, que probablemente se ha ido apagando, que pierde su aura y, como decía Benjamín, reflecta entonces un tipo de mundo en decadencia, un hábito o esfera social crepuscular de la que, acaso, «se esté retirando el calor», y que vive entonces los esplendores finales de una decadencia (con todo, extremadamente noble)”.

Así conocemos al historiador y erudito prusiano Theodor Mommsen, autor de alrededor de mil quinientas obras, entre ellas una legendaria Historia de Roma. En 1903 y con ochenta y cinco años de edad, abatido por la depresión, decidide pasar todo el tiempo posible en su inmensa biblioteca, a pesar de que un año antes la Academia Sueca le había concedido el premio Nobel de Literatura. Mommsen subió a la escalera hasta lo más alto de las estanterías de su biblioteca. Sacó un libro y, mientras lo hojeaba con dificultad sosteniéndolo con una sola mano, con la otra sostenía una vela que le daba la luz suficiente para poder leer. Sin darse cuenta, acercó el fuego de la vela a su blanca melena y esta se prendió incendiándose con trágicas consecuencias. El viejo erudito logró apagar el incendio en su cabeza, pero su rostro quedó herido con consecuencias irreparables. Meses después murió (Theodor Mommsen o el ardor).


En 1830, el monje español don Vicente, bibliotecario de un monasterio cercano a Tarragona, en Cataluña, abandonó la vida monacal para convertirse en librero de segunda en Barcelona. Compraba mucho y vendía poco. Era su mejor cliente, no podía evitar quedarse con lo adquiría. Y, cegado por la bibliofrenia, llegó a transformarse en un avezado ladrón de valiosos volúmenes, una obsesión cegadora que terminó en un quintuple asesinato para hacerse de un preciado botín: Fours e ordinations de Valencia, una de las obras iniciales de la imprenta española.

Don Vicente, número uno en la lista de sospechosos, recibió la visita de la policía, la que encontró en una de las estanrías más altas de su biblioteca un ejemplar de Fours, además de otros tomos que habían pertenecido a las victimas. Frente al juez, interpelado por las razones de los asesinatos, don Vicente dijo: “Todos los hombres tiene que morir, antes o después, pero los buenos libros deben ser conservados” (Don Vicente y la insania bibliográfica).

Uno de los personajes más idolatrados, denigrados e incomprendidos es Giacomo Casanova, el “héroe erótico” más famoso, quien dejara por escrito sus aventuras amorosas con ciento veintidos mujeres en su autobiografía Memorias de Casanova. Pero este hombre del siglo XVIII no fue solamente un apasionado de las mujeres – principal cultivador y maestro de lo que el filosofo francés Michel Onfray denomina “una libido libertaria” –, también fue un amante incondicional de los libros y un escritor tenaz que retrató el placer y los temblores de la carne, además de ser considerado como un destacado traductor de algunas obras clásicas.

A los sesenta años, Casanova se refugió en el castillo Dux, como bibliotecario del conde Joseph Karl  Waldstein. Ahí, en compañía de los libros, escribió sus celebres memorias, en la que incluye una descripción sobre la felicidad y su parecido con el contacto permanente con los libros, aquellos días señalados como los más felicies de su vida (Giacomo casanova o el amante de las bibliotecas). Esos últimos años del escritor–bibliotecario  que también quedarían fijados en la disparatava película de Federico Fellini, Casanova (1976).

Historias de locura, tragedias, anécdotas y semblanzas en veinticinco breves capítulos que conforman un libro fascinante, una dedicatoria de amor a los libros y a las bibliotecas, narrados de forma precisa, con humor y abundante información, y que sorprende desde la primera página con un bello epigrafe del  traductor y explorador inglés Richard Burton: “El hogar es donde tienes los libros”.

Fuente :Radio Universidad de Chile