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sábado, 22 de agosto de 2015

Borges y la mecánica cuántica





Parque Explora Medellín  -  Colombia

El físico argentino Alberto Rojo  afirma que el arte y la ciencia no son alternativas antagónicas en la búsqueda de la verdad, sino que tienen un territorio común. En particular, señala la gravitación de la literatura de Jorge Luis Borges en la ciencia, no sólo a través de metáforas magistrales, que luego fueron captadas por científicos, sino con su sorprendente anticipo de teorías de la física cuántica en sus ficciones.

Invitado: Alberto Rojo, doctor en física, músico, escritor.
Fecha: Miércoles 18 de septiembre de 2013.
Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

Fuente : You Tube





jueves, 25 de octubre de 2012

Un Nobel de física que resultó borgeano

Por Alberto Rojo MUSICO Y FISICO. INVESTIGADOR Y PROFESOR DE LA OAKLAND UNIVERSITY



Leí la noticia del premio Nobel de física y pensé en Borges.

Por un lado, porque uno de los dos premiados, Serge Haroche, tiene conexión con Argentina -invitado por el físico Juan Pablo Paz, visitó Buenos Aires varias veces, dio cursos, compró cuadros de Silvia Flichman- y, por otro, porque s us resultados pertenecen a las sutilezas del mundo cuántico, cuyos enigmas parecen salidos -acaso lo sean- de un cuento de Borges.

En sus experimentos, Haroche usa una especie de horno a microondas, más chico que el de la cocina, y muchísimo más frío, a una temperatura cercana al cero absoluto, de modo que adentro haya un silencio lumínico casi total. Sus paredes son muy pulidas, para atrapar las microondas en reflejos múltiples de espejos opuestos. Haroche hace pasar por ese microondas un átomo que, al salir, deja en su interior una ínfima estela de luz.

Lo más interesante es que el átomo emerge vibrando, con su vibración en una insólita consonancia con la luz dentro del microondas, una conexión extrasensorial a la distancia . Y el átomo no sólo vibra entre dos posiciones, como los extremos de un columpio, sino que está en dos posiciones a la vez, y lo mismo con las partículas de luz del el microondas. Esa superposición, ese estado de entrelazamiento entre la luz y el átomo de Haroche, es exclusiva del mundo cuántico: no es que no sepamos en qué estado está el átomo, sino que está en varios estados a la vez . Y cuando se lo observa colapsa a uno definido, y hay información que se pierde, como “cesan los sueños cuando sabemos que soñamos”.


Uno de los logros casi mágicos de los experimentos de Haroche es manipular y controlar los átomos preservando el entrelazamiento cuántico: la cita del comité Nobel refiere a “innovadores métodos experimentales que permitan la manipulación de sistemas cuánticos”. Si esa manipulación fuera posible a mayor escala, podría construirse una computadora cuántica, donde ahora los “bits” (los unos y ceros de las operaciones lógicas) pueden estar, simultáneamente, en “uno” y en “cero”.

En 1994, el matemático Peter Shor demostró que una computadora cuántica podría resolver, en minutos, algunos problemas inalcanzables a las computadoras actuales. Una computadora cuántica aprovecha la superposición entre el estar y el no estar y así acelera el proceso de cómputo, como si estuviera haciendo operaciones simultáneas en universos paralelos.

Esa imagen es, para muchos físicos, extravagante; pero David Deutsch, uno de los promotores más famosos, sostiene que esa es la única manera de entender a una computadora cuántica. Y esa idea es borgeana: en “El Jardín de senderos que se bifurcan”, Borges propone un universo en constante ramificación, y se anticipa, literalmente, a la teoría de los universos paralelos propuesta luego por el físico Hugh Everett III. Le pregunté a Deutsch si había leído el cuento de Borges. “Lamentablemente no”, me contestó, “siempre tengo la intención de leerlo!” Sobre estos temas, Haroche es escéptico. “Pero si apretás a fondo a cualquier físico sobre las interpretaciones de la mecánica cuántica”, dice Juan Pablo -que, además de amigo de Haroche, es experto mundial en información cuántica-, “terminamos en los universos paralelos”.

Fuente : Clarín  - 17/10/12

 
Nobel de física 2012
Premio para el estudio experimental de sistemas cuánticos individuales.




El premio Nobel de física de 2012 ha sido concedido, de forma conjunta, a Serge Haroche y David J. Wineland por el desarrollo de métodos experimentales para la medición y la manipulación de sistemas cuánticos individuales.

Haroche y Wineland han inventado y desarrollado, de forma independiente, métodos que permiten medir y manipular partículas individuales sin alterar sus propiedades mecanocuánticas. Algo que hace un tiempo parecía imposible.

Los galardonados han abierto la puerta a una nueva era de experimentación en física cuántica al lograr la observación directa de partículas cuánticas individuales. En el caso de partículas de luz o materia, las leyes de la física clásica dejan de poder aplicarse y ceden el paso a la física cuántica. Pero las partículas individuales no pueden aislarse fácilmente de su entorno; pierden sus misteriosas propiedades cuánticas tan pronto como interactúan con el mundo exterior. Por tanto, muchos de los aparentemente extraños fenómenos predichos por la física cuántica no podían observarse directamente y los investigadores solo podían llevar a cabo experimentos que en principio pudieran manifestar dichos fenómenos.

Mediante sus ingeniosos métodos experimentales, Haroche, Wineland y sus colaboradores han logrado medir y controlar estados cuánticos de extrema fragilidad, a los que antes se pensaba que era imposible acceder mediante la observación directa. Los nuevos métodos les han permitido examinar, controlar y contar las partículas.

Sendas estrategias poseen rasgos en común. Wineland se sirve de luz (fotones) para atrapar, controlar y medir átomos dotados de carga eléctrica (iones). Haroche opta por lo contrario: utiliza átomos para controlar y medir fotones (partículas de luz) atrapados.

Ambos galardonados trabajan en el campo de la óptica cuántica (estudian la interacción fundamental entre luz y materia), un campo que ha experimentado un notable avance desde mediados de los ochenta. Sus métodos revolucionarios han sentado las bases para la construcción de un veloz computador basado en las leyes cuánticas. Quizás el ordenador cuántico cambiará nuestras vidas de un modo tan radical como lo hizo el ordenador clásico en el siglo pasado. La investigación también ha redundado en la construcción de relojes de suma precisión (más de cien veces más precisos que los actuales relojes de cesio), que podrían convertirse en la base futura para un nuevo patrón para la medida del tiempo.

Fuente : Investigación y Ciencia – 9/10/2012