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martes, 6 de marzo de 2018

Las librerías de Borges: el laberinto de un lector único





Un 24 de agosto de 1899 nació Jorge Luis Borges. En conmemoración al gran escritor argentino, se declaró esta fecha como "Día del Lector". Un repaso por las góndolas repletas de libros nacionales y extranjeros que recorría a mediados del siglo XX con el entusiasmo y la voracidad lectora que tanto lo caracterizaron

Por Gonzalo León

Hace poco se reeditó Borges, libros y lecturas (Ediciones Biblioteca Nacional), la exhaustiva investigación que llevaron a cabo durante varios años Laura Rosato y Germán Álvarez, y que dejó al descubierto los setecientos títulos que el autor del Aleph anotó o simplemente dedicó, entregando de este modo una valiosa colección que ahora se encuentra catalogada en la Sala del Tesoro de la institución que preside el escritor Alberto Manguel. Borges fue director de la Biblioteca Nacional desde 1955 hasta 1973 y durante su gestión, mientras su ceguera fue aumentando, su reconocimiento nacional y mundial lo hizo en igual medida. En 1961 recibió junto a Samuel Beckett lo que en esos años iba a ser el Premio Nobel alternativo de Literatura, el Formentor, que entregaban los editores. En esa década también se le tradujo al francés y fue leído con rigurosidad por intelectuales y escritores franceses; del otro lado del Océano Atlántico los académicos estadounidenses ya venían haciendo lo suyo. Como precisan Álvarez y Rosato, por esos años Borges era mejor leído por esas tradiciones que por la argentina. Y en la década siguiente no le fue mucho mejor, ya que le llegó la fama. De este modo, como observa Laura Rosato, se saltó una etapa, la de ser leído. Una etapa que aún no se completa. Es estudiado, sobre todo por la academia, y también explicado e interpretado, pero le faltan buenos lectores. Y aunque en 1971 un empleado de la Biblioteca lo acusó de "sustraer libros" de ahí, esta investigación —propiciada durante la dirección de Horacio González— vino a demostrar lo contrario: era Borges quien compraba libros para la Biblioteca.

Un destacado lector políglota

Si algo hay que salta a la vista en estas anotaciones es que estamos ante un lector que, como dijo Ricardo Piglia, cambió la manera de leer no solamente en Argentina. Esta colección de títulos es singular y, para los que conocen su obra, no es extraño encontrar una mayoría de libros en inglés, alemán y francés, y muy pocos en castellano, de ellos unas cuantas traducciones. Tampoco se trata de títulos contemporáneos ni libros únicamente de ficción, hay de filosofía, budismo y de todos sus intereses: desde los escritores Stephen Crane, Joseph Conrad, James Boswell, Dante Alighieri y John Donne, hasta filósofos como Schopenhauer. Esta colección viene a completar los mil quinientos libros que, según el testimonio de Félix della Paolera que lo visitó durante cuarenta años, estaban entre su dormitorio y su living. Es decir que pese a ser un gran lector conservaba una acotada biblioteca. La ceguera y el hecho de trabajar casi veinte años en la Biblioteca pudieron haber influido en eso.

Pero si bien no era fetichista, los investigadores Rosato y Álvarez revelan que eso "no se contrapone con el modo hedónico en la elección de ejemplares". Borges prefería las ediciones antiguas o primeras ediciones en idioma original, tipografía gótica, estudios, traducciones o introducciones realizadas por intelectuales de renombre, de ahí por ejemplo que tuviera ediciones comentadas de La Divina Comedia y en italiano, por supuesto. Hay algo notable en estas anotaciones y es que en general están hechas en el idioma en que las leyó. Pese a que desde 1955 su médico le había prohibido la lectura, fue su madre, Leonor Acevedo, quien la ejerció para él. "Por eso las notas manuscritas por Borges en los libros de este catálogo", escriben los autores, "cesan abruptamente en el año de 1954", y más tarde con puño tembloroso las continúa la madre.

Además de la peripecia de haber encontrado estos libros y haber establecido la biblioteca de Borges, dentro y fuera de su casa, esta investigación señala los lugares donde fue adquiriendo los ejemplares, que básicamente estaban también en un circuito acotado, entre su casa y la misma Biblioteca. Un circuito que ya no existe y en el que estaban librerías como Mackern's, fundada en 1849 por los hermanos de ese apellido, que primero estuvo en San Martín 66 y luego en Sarmiento 525; Mitchell's Book Store, fundada por Edward Mitchell en 1907, hasta la que acudían personalidades como Joaquín V. González, Julio A. Roca y Enrique Larreta, y que quedaba en Cangallo (hoy Perón) 570; la librería Goethe, la única que subsiste en la actualidad, en Avenida Corrientes 360; Barna, ubicada en Maipú 441; Beutelspacher, en Sarmiento 815; Messerer, en Cangallo 338; Herder, en Carlos Pellegrini 1179; Viau y Cía., tradicional librería ubicada en Florida 530, dedicada a ediciones de lujo y libros de arte, "que fue uno de los primeros sellos editoriales de Borges"; la de Eusebio Rodríguez, que para la época de Borges se había trasladado a Galerías Pacífico; Verbum, ubicada frente a la antigua sede de Filosofía y Letras de calle Viamonte 411, donde se reunía la intelectualidad antiperonista cercana a Borges y donde funcionaba el sello Brújula de Eduardo Stilman; y Pigmalión, en Corrientes 515, en la que trabajó un joven Alberto Manguel, actual director de la Biblioteca Nacional.

Caminando entre libreros

Manguel escribió parte de su experiencia en Pigmalión en los libros Una historia de la lectura y Con Borges. En ellos relata cómo era la actitud de Borges como comprador y cómo fue que de la librería un día terminó siendo uno de sus lectores en el departamento de la calle Maipú. Manguel en 1964 era un adolescente, por lo que leerle a Borges lo impresionó bastante. Hoy recuerda su experiencia como vendedor de la siguiente manera: "Borges venía a Pigmalión acompañado de su madre. Era la época en la que estaba estudiando anglosajón, así que venía a pedirnos manuales y diccionarios de esa lengua. También se detenía ante las estanterías, y pasaba la mano derecha sobre los lomos y a veces sacaba un libro y preguntaba: '¿Esto es la correspondencia de Stevenson?' o '¿Éste es el Portrait of a Lady de James?'. Rara vez se equivocaba. Yo no sé si su piel recordaba la superficie específica de los libros que había leído, era como uno de esos faquires hindúes que ven por medio de las yemas de los dedos. Era milagroso".

Cincuenta años después, Alberto Manguel encuentra que su experiencia como librero en Pigmalión no sólo propició su trato con Borges, sino que además hizo que de una manera imprevista fuera parte de este trabajo de investigación que deja al descubierto su biblioteca y el modo de leer que tenía. Para él, es imposible saber si le vendió uno de estos ejemplares, pero "me siento un poco como uno de esos extras anónimos cuyas caras aparecen entre las grandes multitudes de películas célebres. En el admirable libro de Álvarez y Rosato estoy quizás presente sólo en ese sentido: que tal vez fui yo quien, adolescente, le habré vendido a Borges alguno de esos libros que luego fueron anotados. Algunas veces, recorriendo las librerías de viejos de Buenos Aires, encuentro en un libro la etiqueta azul con el nombre de Pigmalión pegada en la página de guarda y me pregunto si ese ejemplar no habrá pasado por mis manos".

Al circuito de librerías que habituaba Borges habría que agregar La Ciudad, de propiedad de Luis Alfonso, inaugurada en 1969, y que frecuentó a diario en los locales de la Galería del Este. De aquella librería Borges escribió una carta que los hijos del librero atesoran, y que dice: "No olvidaré su alegría discreta y su gran generosidad. No me dejaba comprar un libro, me los regalaba diciendo: obsequio de La Ciudad, para que así el don fuera impersonal. Era harto menos un librero que un bibliófilo". Sin embargo, una de las últimas fotos de Borges en Argentina, unos días antes de irse a Suiza en noviembre de 1985, corresponde a la librería Casares, que en ese entonces quedaba en Arenales 1723 (hoy está en Suipacha 521), propiedad de Alberto Casares; ahí precisamente aparece saliendo del brazo de su dueño.

Más allá del Río de la Plata

El trabajo que hicieron Rosato y Álvarez sobre las librerías se explica porque, como dice este último, "nosotros teníamos que individualizar los ejemplares de Borges, esos ejemplares tenían cierta característica dentro del fondo de un millón de libros de la Biblioteca Nacional, y eso era que estaba comprado en librerías. La etiqueta de cada una de ellas indicaba que podía haber pertenecido a Borges. Dentro de esas librerías en inglés las principales eran Mitchell's y Pigmalión; luego en alemán estaban Goethe y Beutelspacher; Verbum proveyó más libros en francés aunque también algunos en inglés". No fue fácil identificar los libros que Borges donó a la Biblioteca, pero esas simples etiquetas daban un indicio.


Por otro parte, el rico mundo de librerías en otras lenguas, al que Borges tuvo acceso ya no existe más, y eso, según Laura Rosato, "es el gran diferencial del que hablamos siempre: el acceso a otras literaturas a través de otros idiomas". Y desde luego también el aprendizaje de idiomas le abrió la puerta a estas literaturas. Germán Álvarez recuerda que el alemán que le enseñaron tempranamente en Suiza le dio la "llave a textos raros de encontrar en el Río de la Plata y que no todos manejaban, como leer a Schopenhauer o a Kant en su idioma original", a lo que se le sumó toda la literatura orientalista que llegó a ella a través de los mismos alemanes. De este modo, y gracias a las virtudes de Borges pero también a la oferta libresca de la Buenos Aires de esos años, hicieron que Borges fuera mucho más allá del lector promedio del Río de la Plata. A ambos investigadores les llama la atención que hoy, habiendo más lectores que puedan acceder a textos en inglés, francés y alemán, este circuito de librerías ya no esté. "El libro digital está muy pauteado por el mercado", agrega Rosato, "entonces me parece que la idea de los libros y las librerías era más democrática, porque llegaba más variedad, ahora la oferta está más controlada. Hay un tipo de literatura y te encontrás al final con menos oferta que antes".

El hecho de que Manguel hubiera sido librero de Borges y esté hoy como director de la Biblioteca Nacional no es algo que puedan pasar por alto. "Es cerrar todo un ciclo", dice Álvarez. En esta reedición tuvieron la oportunidad de enmendar y acrecentar "lo que uno puede llevarle al lector, que es el dossier de imágenes que ahora se le hizo justicia con el tipo de material y la ambición crítico-genética que nosotros tuvimos. Antes las reproducciones de las notas eran muy pobres, cosa que se había criticado en ciertos ambientes, y con razón". Pero además de lo material hay un aspecto simbólico, y es que "un lector de Borges como Manguel, que probablemente tuvo entre sus manos uno de estos libros que hoy conforman esta colección, que lo visitó y que le leyó en esa sala que queremos iniciar este Centro Borges, la verdad es que opera como un cierre con broche de oro". Rosato aclara que la nota donde se hace referencia a Una historia de la lectura de Manguel ya estaba en la anterior edición, porque "cuando uno trata de reconstruir cómo lee alguien busca todos los que leyeron con ese alguien y Manguel era un lugar obligado".

Si bien en la introducción el espacio dedicado a las librerías es breve, resultó importantísimo para que la investigación avanzara. Si la mayoría de las librerías no hubieran cerrado quizá Rosato y Álvarez hubieran avanzado más rápido. Y si otros escritores se hubieran dedicado en esos años al digno oficio de librero también, como fue el caso de Luis Gusmán, que pese a haberlo tratado (hay una antigua foto de Borges, Germán García y él que lo atestigua), no le tocó atenderlo como librero. Más allá de esto la oferta y la variedad de librerías que había hasta hace unos años permitieron no sólo la construcción de la biblioteca de Borges, sino la construcción de un lector privilegiado.


El carro de compras de Borges

– Edición inglesa del volumen cuatro de la correspondencia de Robert Louis Stevenson la compró en Mitchell's Book Store.
– Edición inglesa de "Hamlet", de Shakespeare, comprado en Mitchell's y anotó en la cara exterior de la contratapa lo siguiente: "Amleth, || Amlodi, || last || Skjöl- || dunga Saga. || Saxo, || libros || III y IV".
– Edición inglesa de "Kalevala: the land of the heroes", de Franz Kafka, en Mackern's.
– "Human Knowledge: Its Scope and Limits, de Bertrand Russell, en Pigmalión.
– "India e Buddhismo antico, de Giuseppe de Lorenzo, en librería Sarmiento (Libertad 1214).
– "Die Abenteuer der Sylvesternacht, de E.T.A. Hoffmann, en Beutelspacher.
– "Die Morgenlandfahrt", de Hermann Hesse, en Barna.
– La edición inglesa de "Gargantúa y Pantagruel", de Rabelais, en Viau & Cía.
– Edición inglesa de "Los cantos", de Ezra Pound, en Pigmalión.
– Edición inglesa de los ensayos de Plutarco, en librería Norteamericana (Corrientes 455).
– Edición inglesa de los ensayos de Montaigne, en Mitchell's.
– "Steps: Stories, Talks, Essays, Poems, Studies in History", de Robert Graves, en Pigmalión.

Fuente: Infobae  -  24 de agosto de 2017



miércoles, 28 de junio de 2017

Una librería inspirada en la Biblioteca de Babel de Borges, en Londres


La librería se encuentra en Shoreditch, uno de los barrios más alternativos y artísticos de Londres, donde la diversidad es la principal cualidad. Es un rincón mágico de Londres en que se mezclan vanguardias y artistas urbanos de todo el mundo que plasman su arte en la calle. Hay diseño gráfico, textil y cafeterías curiosas como una en la que solo se sirven cereales con leche

Una librería llama la atención porque parece que contiene todos los libros del mundo. Claro que eso es parte de la ficción sostenida en una ilusión óptica creada por el equipo de arquitectos del prestigioso estudio español Selgas - Cano. Pero quien imaginó y escribió la idea de biblioteca infinita fue Borges en su cuento La Biblioteca de Babel.


En el cuento se describe una biblioteca infinita en la que sus galerías hexagonales contienen todas las combinaciones de letras posibles. Selgas - Cano ha querido recrear la sensación de falta de límites con espejos y formas irregulares.

 “Visualmente es muy importante lo que crearon los arquitectos con los espejos en el fondo y en el techo. Especialmente de noche realmente parece infinita. Pero para nosotros también es importante lo que habla el cuento acerca de la posibilidad infinita de libros. Los libros se distribuyen horizontalmente. Por lo que un libro de ficción puedo encontrarse justo encima de uno de no-ficción, incentivando el encuentro casual con nuevas temáticas. Queremos explotar que se pueda encontrar algo nuevo. Redescubrir la lectura. Que la gente descubra libros nuevos. No solo que vengan a por un libro y se lo lleven” cuenta el director Paddy Butler.

No se permite utilizar el teléfono para impedir que los clientes se sumerjan en lo digital y crear entonces un oasis de libros. Hay rincones donde los visitantes pueden sentarse a leer. El diseño tiene una visual artesanal, los estantes están hechos de madera reciclada y los espejos le duplican el tamaño a la Librería.

Sabíamos que Borges tiene gran peso en los países anglófonos y sus obras literarias siempre han sido traducidas por las editoriales más prestigiosas. Ahora también sabemos que inspiró a un estudio de arquitectos y a una librería que quiere que sus clientes redescubran el potencial que hay en los libros.

Desde Londres, Angeles Suárez Peluffo y Rodrigo Suárez Peluffo

Fuente : Diario Popular


sábado, 14 de marzo de 2015

10 librerías imperdibles del mundo



 Desde Lello en Oporto, hasta la famosa Shakespeare and Co. de París, y desde El Ateneo Gran Splendid de Buenos Aires hasta la Librería del Virrey, en Lima, un delicioso recorrido por librerías que hay que conocer.                        

Algunas listas incluyen diez, veinte, veinticinco. Son las librerías más lindas del mundo, un universo de papel dentro de otro de arquitectura, diseño y color. Son muchas: basta decir que Buenos Aires es la ciudad del mundo con más librerías por habitante, por lo que para cualquier turista argentino entrar a una, en cualquier país, es parte de la rutina, del paisaje que queremos admirar. Aquí mostramos una lista de diez librerías que merecen una visita. Faltan, claro. Porque la larga lista incluye también desde la Librería del Pensamiento, en Guatemala, hasta City Lights, en San Francisco. Desde la Librería Stranford, en Londres, hasta Acqua Alta, en Venecia, donde hay que mirar los libros, muchos joyas antiguas, entre bañeras y gatos. Desde el espacio abierto y verde de El Péndulo, en Ciudad de México, hasta la librería Antonio Machado, en Madrid, una de las preferidas del escritor Jorge Carrión, que le dedicó un extenso, riguroso y bello ensayo a este tema. El cree que es durante la infancia y la adolescencia cuando uno se vuelve amante estos lugares. En “Librerías”, de editorial Anagrama, Carrión dice: “Nos ha tocado vivir el lentísimo fin del libro de papel, tan lento que quizá nunca llegue a ocurrir del todo”.

1. Librería Lello, Oporto, Portugal.

De esta librería se dice mucho. Que es la más bella de Europa y que fue utilizada como escenario de algunas películas de Harry Potter. J.K.Rowling, la creadora de este personaje, vivió algunos años en Oporto y se deslumbró con el ambiente antiguo, de 1909, con las gigantescas estanterías de madera que apenas sostienen los libros, la escalera de madera torneada y la luz natural. Pero no: una de las dos cosas no es verdad. No se utilizó para filmar escenas de Harry Potter, la librería Lello fue apenas una inspiración, pero es preciosa de todos modos. No sólo la fachada, también la planta baja, donde se exhiben y venden libros en varios idiomas, pero esencialmente de los portugueses Pessoa y Saramago. Trabajan especialmente con libros de ficción de autores de todo el mundo. El segundo piso funciona como sala de arte y café.

2. El Ateneo Gran Splendid, Buenos Aires, Argentina

No hay lista de las librerías más bonitas del mundo que no la mencione. Los que la conocen, lo saben. Para construirla, se utilizó un viejo teatro, y luego cine, de Santa Fe y Callao. El respeto por la arquitectura original permitió dejar, entre otros elementos, los palcos, la cúpula decorada y el telón de terciopelo. En el sitio que hace años ocupaba el escenario, ahora hay un café y, una buena noticia, se pueden llevar libros para leer y decidir. El fondo de libros es enorme, inabarcable, pero para eso están los sillones, cómodos y repartidos en los pasillos de la librería. Eso sí: hay que tener suerte para conseguir ubicación.

3. Librería del Virrey, Lima, Perú.

La fundaron, hace 40 años, dos exiliados uruguayos, uno de ellos especializado en libros antiguos. La librería del Virrey es, quizá, la más famosa de Lima por las dimensiones de su espacio, de pisos y estantes de madera y mesas. Está en la zona de Miraflores, en la Plaza Bolognesi, y durante 30 años tuvo otra sede, que ahora es una sucursal bancaria. Fue una suerte de centro cultural, por el que pasaron desde el brasileño Jorge Amado hasta el escritor español Enrique Vila-Matas. Ahora, la librería ocupa una casona gris con patio. Se especializan en literatura peruana, libros políticos y de arte y recientemente agregaron otro sector: novela gráfica.


4. Polare Maastricht, Maastricht, Países Bajos

¿Una librería en una iglesia del siglo XII? Sí, todo es posible: estantes distribuidos en medio de una arquitectura gótica, huellas del pasado en las paredes y una librería digna del siglo XXI, que funciona en una iglesia gótica de la orden dominicana, construida en 1294. En 1794 fue confiscada por el tropas al mando de Napoleón y su uso fue cambiando hasta ahora, cuando un grupo de empresarios renovó la catedral., pero conservando su esencia, y desde 2007 se la conoce como la librería Selexyz Dominicanen. Es un número puesto entre las más bellas del planeta y miles de personas la visitan cada año para ver los techos abovedados, los frescos de la decoración, los arcos: es espectacular. Tiene uno de los mayores fondos de libros de Maastricht (más de 25.000 ejemplares) y una cafetería.


5. Librairie des Colonnes, Tánger, Marruecos

Por la Librairie des Colonnes (de las columnas) pasaron cientos de grandes escritores, desde Paul Bowles hasta Juan Goytisolo, que compartieron allí una lectura o la firma de libros; también Marguerite Yourcenar y Samuel Beckett. Su antigua dueña dijo una vez que “tener una librería no es solamente leer, es también saber contar”. Con el años, el negocio lo compró un amigo del diseñador francés Ives Saint Laurent, pero sigue siendo un remanso en una ciudad ruidosa y trajinada. Columnas rojas y mucha madera son el escenario de una enorme variedad y cantidad libros en francés, inglés y español.


6. Shakespeare and Co., París, Francia

No es la librería original, la de Sylvia Beach, la de los primeros años del siglo XX, cuando Ernest Hemingway decía que “París era una fiesta, cuando éramos muy pobres y muy felices”. De todos modos, la actual, ahora en el Barrio Latino, sigue siendo un ícono de la ciudad. No sólo es una de las más lindas del mundo, también es una de las más filmadas. Dos ejemplos recientes: “Antes del atardecer” (Richard Linklater) y “Medianoche en París” (Woody Allen). Cada ejemplar que se vende, sale con un sello que señala “Shakespeare and Co. Kilometer 0 París”. Adentro, la librería es un desprolijo pero encantador espacio de bibliotecas y sillones para sentarse a leer.


7. Cook and Book, Bruselas, Bélgica

Combinación perfecta de librería, restaurante y diseño, Cook & Book se divide en dos edificios o bloques (A y B) que suman unos 500 metros cuadrados dedicados a la cultura y la gastronomía. Además, tiene nueve espacios temáticos, diseñados según la temática. Por ejemplo, la sección BD es la más elegante, con una mesa central, estanterías de madera y ficheros con libros. Jeunesse (Juventud) está dedicado a los niños y a los juegos, en un espacio blanco, en el que el color está en los libros y en los pequeños sillones. Otros sectores: Voyages (Viajes) funciona como un bar y Serre, un invernadero, es el restaurante; Beaux-Arts (Bellas Artes) quizá resuma en sus libros de arte todo el vanguardismo; en Musique está la disquería de Cook and Book y, quizá el no va más del diseño sea el sector Roman, en el que los libros invaden el espacio y cuelgan del techo. En Cucina están los mostradores con comida y bebida. El detalle de la decoración: un Fiat 500 estacionado. El último espacio es Anglais, en el que, taza de té en mano, se puede leer a Sherlok Holmes.


8. Puro Verso, Montevideo, Uruguay

En un edificio de 1917, de estilo art decó y donde hasta no hace mucho tiempo funcionaba una óptica, ahora está la librería Puro Verso, con dos preciosas y enormes vidrieras a los costados para exhibir los libros: para el amante de las librerías, es como una chocolatería. El reloj de la fachada, el ascensor que aún funciona son sólo dos de los detalles de Puro Verso, que parece resumir el viejo Montevideo, tan bien se utilizó la arquitectura de la antigua óptica. En la planta baja está la librería, con un fondo editorial admirable -títulos y autores para todos los gustos- y en el primer piso hay un restaurante, con un menú innovador. De regalo, las postales que se ven desde allí arriba: el Palacio Salvo, la puerta de la ciudadela de Montevideo, el Teatro Solís y la peatonal Sarandí.


9. La Central, Barcelona, España

La Central es una cadena de librerías que tiene varias sucursales, tanto en Madrid como en Barcelona. Esta, la del precioso barrio del Raval, está ubicada en el solar que antiguamente ocupaba la Capilla de la Misericordia, con una superficie de más de 850 metros cuadrados, La Central del Raval, que tuvo un minucioso reciclado, es, especialmente, una librería dedicada a las humanidades y tiene un catálogo de más unos 80.000 títulos, una sala destinada a las actividades culturales y hasta un pequeño sector donde comprar piezas de diseño, como anillos y collares. También tienen un muy buen catálogo de las novedades en narrativa, arte, poesía, arquitectura y novela gráfica.


10. Libreria Internazionale Luxemburgo, Turín, Italia

Fundada 1872, la Libreria Internazionale Luxemburgo es la mejor y más completa de la ciudad. Desde ficción a libros especializados en casi todas las materias, siempre hay libros para detenerse y mirar, en inglés, francés, alemán, español y otros idiomas. Cuando abrió era conocida como la librería Casanova. Además, se hacen presentaciones de libros de grandes escritores, como el francés Emmanuel Càrrere, que dará una charla en marzo. Con una preciosa fachada de piedra amarilla, también venden diarios y revistas de todo el mundo. Adentro, grandes mesas con las novedades, enmarcadas por las fotos de los escritores más famosos.

Fuente : Clarín – Todo Viajes

viernes, 7 de septiembre de 2012

Las 10 librerías que tienen mayor fama en el mundo

Se destacan por su belleza, por su historia o su diseño, hay librerías que son puntos de referencia en el planeta, y que por alguna de sus características son de visita ineludible para los viajeros. Veamos.  

Selexyz Dominicanen, Maastricht, Holanda

 

Es un verdadero templo del libro, y tanto que está en lo que fue una iglesia dominica del siglo XIII. Sus estantes se elevan en 3 pisos hacia el cielo. Para recorrerlos se va en ascensor o por escaleras admirando en el techo murales del siglo XIV. La nave de la iglesia es un espacio de ventas de 1.200 m². El altar ha sido reemplazado por un café. Su diseño ha ganado numerosos premios y es probablemente la librería más impresionante del mundo. Está en Dominicanerkerkstraat 1, 6211 CZ Maastricht, Países Bajos.

Lello & IrmÃo, Oporto, Portugal

 

Esta joya del art nouveau y el modernismo es deslumbrante. La estantería neogótica está esculpida en madera. Una escalera roja serpenteante lleva al primer piso donde hay un café bajo un estupendo vitral. Su historia se remonta a 1869 cuando fue fundada en Rua dos Clérigos como Livraria de Ernesto Chardron, para pasar luego a ser la de Lello & Irmão en honor a sus libreros. Enrique Vila-Matas la describió como «la librería más bonita del mundo», y en 2008 el periódico inglés The Guardian la calificó como la tercera librería más bonita del mundo. Está en Rua das Carmelitas 144, Oporto, Portugal.

 El Ateneo, Buenos Aires, Argentina

 

Ha trascendido las fronteras por un diseño que convirtió un cine teatro de 1920, el Grand Splendid, en una extraordinaria librería. Deslumbra con los murales en sus altos techos, los balcones que señalan diversos géneros bibliográficos y las esculturas ornamentales, incluso el tradicional telón carmesí se abre ahora a un café que sirve como una de las varias zonas de lectura. Además, tiene una galería de arte, espacios donde se dan conferencias y se hacen presentaciones de libros. En la mayoría de las Guías del Viajero internacionales se la declara como una de las librerías más bellas del mundo. Está en Av. Santa Fe 1860, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  

City Lights Books, San Francisco, EE.UU.
 

Hace 60 años la fundó el poeta, librero y editor Lawrence Ferlinghetti, miembro de la Generación Beat, y sigue siendo una de las librerías más «cool» del mundo. Fue lugar de reunión de íconos literarios como Jack Kerouac y Allen Ginsberg, y aún ocupa un lugar destacado en escena literaria. Tiene 3 pisos, un sector dedicado a sus propias publicaciones, y ofrece conferencias y presentaciones de obras. El edificio data de 1907 y es patrimonio histórico de la ciudad. Está en 261 Columbus Avenue, San Francisco.  

Hatchards, Londres, Gran Bretaña
 

Es desde 1797 la librería más aristocrática de Gran Bretaña. Ha conquistado tres órdenes reales, por tanto significa que suministra libros a Su Majestad. Ha contado con Disraeli, Wilde y Byron, y nuestro Jorge Luis Borges, entre sus clientes. Hoy conserva el espíritu del pasado con un interior que remite a un caserón aristocrático con 6 pisos de pequeñas habitaciones unidas entre sí en torno a una escalera central de típico palacete victoriano. Está en 187 Piccadilly Circus, Londres.

 El Péndulo, Distrito Federal, México

 


Es una «cafebrería» porque une el gusto por los libros a tomar un café mirándolos, y como entabla también una relación peculiar con la naturaleza haciendo que haya árboles integrados al espacio interno, ha sido largamente conocida como una de las mejores maneras de combatir el calor en la ciudad considerada la más grande del mundo. Está en Alejandro Dumas 81, Polanco, Miguel Hidalgo, Ciudad de México.

 Bookàbar, Roma, Italia 



Es curioso que en una ciudad como Roma, plena de edificios históricos y museos haya una librería con un diseño siglo XXI, minimalismo y techos curvos, estanterías pulidas en un inmenso interior blanquísimo, que alberga libros de arte y catálogos de muestra internacionales. El material ofrecido tiene que ver con el hecho de que forma parte del Palazzo delle Esposizioni, Via Nazionale, 194, Roma.  

Shakespeare and  Company, París, Francia
 

Sigue siendo una leyenda aunque esté en una locación distinta a la de la original Shakespeare & Co, que publicó por primera vez el «Ulises» de Joyce. Fundada por la norteamericana Sylvia Beach, estuvieron allí Scott Fitzgerald, Hemingway (en «París era una fiesta» le dedica un capítulo), Gertrude Stein, T.S. Elliot, Henry Miller, entre otros. Cerró durante la ocupación nazi y la reabrió George Whitman en homenaje a la librería de los años 20. Siempre hay actos culturales, escritores famosos y desconocidos, Woody Allen la homenajeó. Está en 37 Rue de la Bucherie, París, es inevitable ir a conocerla.  

Poplar, Pekín, China

 

A «los niños de la República Popular» se agasaja en un espacio nuevo para su inquieta disposición a la lectura. El arquitecto Keichiro Sako ha derrochado imaginación para lograr un sueño de formas y colores, diversión, originalidad, y un ambiente que anima a los niños a disfrutar de los libros. La sala de actividades del primer piso envuelve a los niños en cintas con todos los colores del arco iris. Hay una estantería tobogán y bancos escondite donde refugiarse a leer. Los chicos se pueden poner a leer Mafalda o Roal Dahl. Mapa en www.poplar.com.cn.

La Livraria da Vila, San Pablo, Brasil 




Ubicada en el Mall Cidade Jardim se entra, a través de unas puertas-estantes pivotantes, a una superficie de 2.300 m², repartidos en dos niveles, con variedad de ambientes rodeados de estantes donde leer tranquilamente en sofás o andar por los amplios y escenográficos espacios. Tiene un auditorio, para charlas y clases. Una sección de música clásica y jazz. Un espacio para presentación de libros. Un área exclusiva para chicos con un teatro especialmente diseñado para cuenta cuentos. Una cafetería permite tomar un tiempo de descanso. Está en Rua Fradique Coutinho, 915, San Pablo.


Fuente : Ambito Financiero
7 de septiembre de 2012
http://www.ambito.com/suplementos/placer/noticia_suplemento.asp?ID=653252&Seccion=Secciones%20Especiales

sábado, 8 de octubre de 2011

Borges en la Libreria del Centro de Arte Moderno de Madrid

Libreria Temática Borgeana



El Centro de Arte Moderno de Madrid, es una institución privada que desarrolla su actividad en el ámbito cultural. Dispone de una galería de arte, una librería especializada en autores hispanoamericanos y españoles con presencia en América, un sello editor, Del Centro Editores, el Pequeño Museo del Escritor y también realiza acciones de centro cultural.


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