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domingo, 5 de marzo de 2023

El "Falso problema de Ugolino" de Borges, el Gato de Schrödinger y los universos paralelos de Everett


En sus "Nueve ensayos dantescos", Borges dedica un capítulo a: "El falso problema de Ugolino".

 

Por Vicente Aboites

 

En sus "Nueve ensayos dantescos", Borges dedica un capítulo a: "El falso problema de Ugolino". En él analiza el famoso verso setenta y cinco del canto penúltimo del Infierno de Dante partiendo de la conjetura de que hay una confusión entre el arte y la realidad.

 

En este artículo primeramente recordaré en qué consiste la tragedia de Ugolino de Pisa, mostrando la conclusión de Borges de que se trata de un falso problema. Posteriormente señalaré que hay un paralelo entre la solución de Borges al problema de Ugolino y la paradoja del Gato de Schödinger. Finalmente, a partir de la teoría de los universos paralelos de Everett, se presenta una interpretación a la solución de Borges sobre el problema de Ugolino.

 

Primeramente, podemos complementar el dramatismo de la narración de Dante y de sus muchos comentadores, con la profunda impresión estética que produce la contemplación de la escultura, "Ugolino", realizada por Jean-Baptiste Carpeaux en la década de 1860, o también con la escultura, "Ugolino y sus hijos", realizada por Auguste Rodin veinte años más tarde, en la década de 1880. En estas obras se muestra a Ugolino della Gherardesca rodeado de sus hijos, algunos muertos, a punto de cometer canibalismo. En la escultura de Carpeaux se ve a Ugolino mordiendo sus dedos en desesperación rodeado por sus hijos exánimes, mientras que en la escultura de Rodin se exhibe a Ugolino de rodillas sobre los cuerpos de sus hijos muertos, su cara con la boca abierta mirando en desesperación habiendo perdido todo sentido de dignidad humana. Rodin transmite el sentido de humillación y la naturaleza salvaje de la historia de Ugolino. Solo una persona rústica e insensible no podría conmoverse ante el dramatismo de estas obras.

 

Ugolino fue encarcelado junto con sus hijos, por el arzobispo Ruggieri degli Ubaldini en la "Torre del hambre" en Pisa en 1289.  El arzobispo ordenó a sus soldados tirar las llaves de la prisión de Ugolino al río Arno para descartar cualquier posibilidad de que pudieran ser librados. Fueron sentenciados a morir de hambre. Tomado de Dante, Borges describe lo ocurrido en la celda donde Ugolino fue encerrado con sus hijos del modo siguiente: "Ugolino movido por el dolor se muerde las manos; los hijos creen que lo hace por hambre y le ofrecen su carne, que él engendró. Entre el quinto y el sexto día los ve, uno a uno, morir.  Después se queda ciego y habla con sus muertos y llora y los palpa en la sombra; después el hambre pudo más que el dolor".

 

Estas últimas palabras de Dante son las más importantes y la clave del problema, las repito; "después el hambre pudo más que el dolor". ¿Qué significan? Borges señala que algunos comentadores como Rambaldi de Imola, hace notar que; "el hambre rindió a quien tanto dolor no pudo vencer y matar", mientras que Francesco Torraca apunta que; "se ha fantaseado que Ugolino acabó por alimentarse de la carne de sus hijos, conjetura contraria a la naturaleza y a la historia" y considera inútil la controversia, por su parte Bianchi nota que: "Otros entienden que Ugolino comió la carne de sus hijos, interpretación improbable pero que no es lícito descartar".

 

Borges observa que: "El problema histórico de si Ugolino della Gherardesca, ejerció en los primeros días de febrero de 1289 el canibalismo es, evidentemente, insoluble". La respuesta que Borges propone se basa en distinguir el Ugolino del Infierno de Dante -el Ugolino que es una creación literaria- del Ugolino histórico. Por tanto, a la pregunta: ¿Quiso Dante que pensáramos que Ugolino comió la carne de sus hijos? Borges responde: "Dante no ha querido que lo pensemos, pero sí que lo sospechemos.  La incertidumbre es parte de su designio". Con magistral lucidez Borges declara: "Ugolino devora y no devora los amados cadáveres". Esto de modo parecido al gato de Schrödinger que simultáneamente se encuentra vivo y muerto.

 

Como sabemos, Erwin Schrödinger plantea un experimento mental que describe uno de los resultados más contraintuitivos de la mecánica cuántica. Este experimento consta de una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo que puede emitir una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere, en caso contrario el gato está vivo. A la pregunta de si el gato está vivo o muerto solo podemos responder diciendo que el gato está simultáneamente vivo y muerto. 

 

La descripción del sistema está dada por su función cuántica de onda la cual será el resultado de la superposición de los estados "vivo" y "muerto".  Por otra parte, resulta fascinante que en la interpretación de la mecánica cuántica de los universos paralelos, o muchos mundos, de Hugh Everett, el gato está vivo y muerto a la vez pero en ramas diferentes del universo: ambas son reales, pero incapaces de interactuar entre sí.

 

Realizando una inverosímil pero lúdica fantasía literaria, podemos ver que la afirmación de Borges en el sentido de que: "Ugolino devora y no devora los amados cadáveres", no es del todo irracional. En un universo Ugolino devoró a sus hijos y sigue en el infierno imaginado por Dante. En otro universo Ugolino falleció de hambre al lado de los cadáveres intactos de sus hijos. En ambos universos el arzobispo Ruggieri degli Ubaldini seguirá en el infierno hasta el fin de la eternidad.

 

Fuente: Am.com – México

https://www.am.com.mx/opinion/2020/9/26/el-falso-problema-de-ugolino-de-borges-el-gato-de-schrdinger-los-universos-paralelos-de-everett-413119.html

 

domingo, 11 de diciembre de 2022

Jorge Luis Borges: "Me veo obligado a razonar, pero yo prefiero soñar"

 


El emblema de la literatura argentina fue a Estados Unidos en 1980, invitado las universidades más reconocidas. El libro "Borges: el misterio esencial" reúne todas las conferencias de aquel viaje. 

 

30/11/2022

 

Redacción Cadena 3

 

Con ochenta años y convertido hacía tiempo en el emblema de la literatura argentina, Jorge Luis Borges emprendió en 1980 una gira por Estados Unidos invitado por algunas de las universidades más reconocidas del país. 

 

En el Massachusetts Institute of Technology (M.I.T.), Borges habló sobre el sentido del universo con el astrofísico Kenneth Brecher, sobre misticismo con el experto en la cábala Jaime Alazraki y sobre los límites entre la realidad y la ficción con el poeta Willis Barnstone. 

 

Hoy podemos recuperar ese diálogo gracias al libro "Borges: el misterio esencial" (Sudamericana), que reúne todas las conferencias de aquel viaje. 

 

Reproducimos a continuación un fragmento de ese diálogo incluido en el extraordinario 

 

Jaime Alazraki: ¿Podría usted aclararnos en qué consiste su deuda con el idioma inglés?

 

Jorge Luis Borges: Creo que el hecho capital de mi vida ha sido la biblioteca de mi padre. Allí fue donde hice la mayoría de mis lecturas. Era una biblioteca de libros ingleses. Mi padre se sabía de memoria tantas estrofas de Keats, de Shelley, de Swinburne… Se sabía de memoria el Rubaiyat de Fitzgerald, y también recuerdo a mi padre recitando versos de Poe. Y muchos de esos versos me han acompañado desde entonces. La poesía me llegó a través del idioma inglés. Luego me llegó también a través del castellano, especialmente a través de aquellos versos que no entendía; después de todo, lo importante de la poesía no es entenderla, sino sentirla. Y yo sentí la poesía sin entenderla cuando era chico, y todo eso me llegó a través de mi padre. Y mi madre, que falleció hace cinco años, solía decir que cuando recito versos ingleses, especialmente cuando recito versos de Swinburne, o de Keats, lo hago con la voz de mi padre, que ha muerto. 

 

Ciclo Diálogos Borgeanos

Borges y la ciencia: un debate de expertos en filosofía, matemática y literatura

 

Barnstone: Al comienzo de la Vita Nuova, Dante cuenta cómo describe un dictado que le fue dado por su memoria. Escribe: «En aquella parte del libro de mi memoria, antes de la cual poco podría leerse, hay una rúbrica que dice: incipit vita nuova. Bajo esta rúbrica encuentro escritas las palabras que es mi intención transcribir en este librito; y si no todas, al menos su sentido». ¿Podría explicarnos qué cosas ha recibido usted del libro de su memoria, o del ámbito, cualquiera sea éste, en el que usted escucha esa voz?

 

La memoria del mundo

 

Borges: Yo pienso en el acto de escribir como en un dictado. De pronto sé que algo va a ocurrir. Entonces intento ponerme, digamos, en una actitud lo más pasiva posible, para no intervenir. Y entonces vislumbro algo. Siempre hay una inspiración inicial, parcial. A veces me es dada una línea, a veces me es dado un argumento, o en un sueño me son dadas una palabra, o varias palabras. Por ejemplo, durante un viaje anterior a los Estados Unidos, en East Lansing, hace ya unos cuantos años, tuve un sueño que, al despertar, ya había olvidado por completo, pero pude retener una frase: «Te vendo la memoria de Shakespeare». Y luego desperté. Se la dije a María Kodama, y ella me dijo: «Ahí puede haber un cuento». Y lo dejé decantar. Yo intento no intervenir en lo que el Espíritu Santo, o la inspiración, o la musa, o, como dicen hoy, el inconsciente me brindan. Entonces escribí ese cuento. Lo van a publicar ahora en Buenos Aires. Se llama «La memoria de Shakespeare». Pero en mi cuento la memoria personal de Shakespeare no se vende. Sólo se regala. Al comienzo parece un don. Pero al final resulta intolerable para quien la recibe, y el protagonista del cuento termina agobiado por los recuerdos personales de Shakespeare.

 

«Tengo más de ochenta años, soy ciego, paso la mayor parte del tiempo solo. ¿Qué otra cosa puedo hacer, excepto seguir soñando, y luego seguir escribiendo, y luego, desoyendo el consejo de mi padre, apurarme a publicar mis borradores?»

 

Kenneth Brecher: Los físicos hacemos un esfuerzo constante por reducir a un mundo observable conformado por fenómenos complejos a una serie de principios básicos, a unos pocos principios elementales. Pero en todos sus escritos usted parece estar intentando demostrar que la complejidad del universo es tan inmensa, que por más que uno intente abarcarla, resultará imposible de descifrar. Me da la sensación de que usted siente que el universo es esencialmente complejo e irreductible, y que todos los intentos del ser humano por comprender al universo están destinados, a la larga, al fracaso. ¿Es acaso esta idea que acabo de esbozar, una descripción correcta de su visión del mundo? ¿Cuál es su cosmovisión personal?

 

Borges: Bueno, suponiendo que tenga alguna, claro. Yo creo que el universo es un enigma. Y lo que tiene de maravilloso es, precisamente, que ese enigma no puede ser resuelto. Pero, claro, lo que sucede es que yo considero que el universo necesita ese misterio. Yo vivo en un perpetuo estado de asombro. Por ejemplo, yo nací en Buenos Aires en 1899, y hoy estoy aquí, en los Estados Unidos, rodeado de amigos. Todo esto tiene algo de increíble, y es, sin embargo, cierto. O por lo menos, a mí me parece cierto. Tal vez no esté realmente aquí, al fin de cuentas.

 

Alazraki: Usted dictó varias conferencias en la Argentina sobre el tema de…

 

Borges: Sí, demasiadas.

 

Alazraki: Bueno, no es así… sobre un tema en particular que sé que interesa, el tema de la Cábala. Ya en 1926 publicó un ensayo sobre este tema, «Historia de los ángeles», en El tamaño de mi esperanza. Ahora bien, su ficción...

 

Borges: Yo me siento profundamente avergonzado de ese libro, pero sí, continúe. He tratado de olvidarlo. Es un libro muy malo.

 

Alazraki: Sé que no le gusta.

 

Borges: No. Mejor evitar estos temas desagradables.

 

Alazraki: Sé que incluso llegó al extremo de ir librería por librería, buscando ejemplares de ese libro…

 

Borges: Sí... Para quemarlos. Fue un acto de justicia.

 

Alazraki: Sin embargo, hay varios ensayos en ese libro que estoy seguro que usted considera redimibles.

 

Borges: Nunca he releído ese libro. No he releído ninguno de mis libros, en realidad.

 

Alazraki: Pero lo que ese libro demuestra, al menos, es que usted sentía ya interés por la cábala, siendo aún una persona muy joven.

 

Borges: Supongo que la cábala significa mucho para mí porque tengo antepasados judíos. El apellido de mi madre era Acevedo, otro apellido de su familia era Pinedo. Son apellidos sefardíes. Pero además encuentro una idea muy interesante en la cábala, una idea que tuvieron también Carlyle y León Bloy: es la idea de que el universo es un sistema de símbolos, y que el universo entero, incluyendo a las estrellas, es una especie de escritura secreta de Dios. Y yo creo que esa idea es lo que más me atrae de la cábala. He leído muchos libros sobre el tema. Yo les aconsejaría que lean —aunque, quién soy yo para aconsejar a nadie— Major Trends in Jewish Mysticism, de Gershom Scholem. Es realmente la mejor introducción al tema. Conocí a Scholem en Jerusalem. Luego me envió otro libro sobre el Golem. El primer libro que leí en alemán fue Der Golem, de Meyrink. Lo leí entero y ahí encontré esa idea que siempre me interesó, la idea del doble, o, como dicen en Escocia, del fetch, ya que el fetch es la imagen de uno mismo que viene a buscarlo a uno y llevarlo hacia la muerte. Mientras que en alemán se utiliza la palabra Doppelgänger, que se refiere a un hombre, a un hombre invisible, que camina al lado de uno y tiene nuestra misma apariencia. La idea, claro, de Jekyll y Hyde, y de El retrato de Dorian Gray, el alter ego, y todo eso. Me pregunto si tengo derecho a estudiar cábala. Y sin embargo, sigo estudiándola, por puro placer. He pronunciado la palabra placer, y esa es una palabra importante: la felicidad no es algo para tomar a la ligera.

 

«Yo soy incapaz de pensamiento abstracto. Tanto del de los griegos como del de los hebreos. Tiendo a pensar, no a través de la razón, sino por medio de fábulas. Esa es mi divisa».

 

Barnstone: Borges, quería hacerle una pregunta similar sobre los gnósticos y su propia noción de otherness, «otredad».

 

Borges: Otherness es una buena palabra. Usted, claro, acaba de inventarla.

 

Barnstone: En los textos gnósticos hay ciertas nociones que usted tal vez quiera comentar.

 

Borges: Bueno, «altruismo» es la misma palabra que otherness.

 

Barnstone: Específicamente, el autor Marcion habla del dios ajeno, desconocido, el Padre sin nombre. Esta vida ajena o distinta es la vida verdadera, ya que el Dios ajeno es el Dios verdadero. Y el objetivo de los gnósticos es liberar al yo interior de cada persona de sus ataduras a este mundo, del error de este mundo, para que pueda regresar a la vida verdadera.

 

Borges: Para encontrar el pléroma. Creo que esa es la palabra.

 

Barnstone: Sí, correcto, el pléroma, el ámbito divino con sus treinta entidades divinas. ¿Podría comentar estas ideas gnósticas de la otredad, de mundos erróneos, y de la salvación alcanzada a través de la huida de este mundo hacia la luz, hacia el otro mundo?

 

Borges: Yo creo que la vida, yo creo que el mundo, es una pesadilla, pero no podemos escapar de él y seguiremos soñándolo. Y tampoco nos es dado alcanzar la salvación; la salvación está más allá de nosotros. Y sin embargo yo hago lo mejor que puedo e intento encontrar mi salvación en el acto de escribir, en seguir escribiendo, aun sin demasiada esperanza. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Tengo más de ochenta años, soy ciego, paso la mayor parte del tiempo solo. ¿Qué otra cosa puedo hacer, excepto seguir soñando, y luego seguir escribiendo, y luego, desoyendo el consejo de mi padre, apurarme a publicar mis borradores? Ese es mi destino. Mi destino es pensar que todas las cosas, todas las experiencias, me han sido dadas para crear belleza. Sé que he fracasado, que seguiré fracasando, pero esa sigue siendo la única justificación de mi vida: seguir viviendo, seguir estando feliz, triste, perplejo, asombrado —yo vivo en un estado continuo de asombro— y luego intentar transformar esas experiencias en poesía. Y de todas esas experiencias, la más grata es la lectura… Aunque hay algo mucho mejor que leer, y es releer, adentrarse aún más en el libro, enriqueciéndolo, porque uno ya lo ha leído. Yo aconsejaría a la gente que lea poco, pero que relea mucho.

 

Barnstone: ¿Diría usted que en sus cuentos filosóficos y en sus ensayos, usted está creando imágenes, o describiendo ideas metafísicas en sí mismas? ¿Cuál es la característica más distintiva de sus textos, el lenguaje o las nociones filosóficas?

 

Borges: Creo que las imágenes me interesan más que las ideas. Yo soy incapaz de pensamiento abstracto. Tanto del de los griegos como del de los hebreos. Tiendo a pensar, no a través de la razón, sino por medio de fábulas. Esa es mi divisa. Es cierto que me veo obligado a razonar de vez en cuando, y entonces lo hago muy torpemente. Pero yo prefiero soñar. Prefiero las imágenes. Kipling dijo que a un escritor le es dado escribir una fábula, pero no conocer la moraleja que se desprende de ella, ya que los lectores pueden llegar a interpretarla de un modo acaso muy diferente de la intención que el autor tuvo al escribirla. De manera que yo intento seguir leyendo, e intento seguir pensando en metáforas o en fábulas más que en argumentos. Yo siempre prefiero que mi interlocutor tenga razón.

 

Miembro de la audiencia: Tanto el poema épico Beowulf como muchas de las sagas islandesas nos hablan de héroes que representan conductas sociales idealizadas, al tiempo que señalan las contradicciones inherentes a esos sistemas sociales: por ejemplo, la inevitabilidad de las riñas entre clanes, la manera en que los héroes valoraban la temeridad y el coraje por encima de toda consideración práctica, etcétera. ¿Cree usted que la literatura moderna puede lograr este mismo efecto?

 

Borges: Debería responder que me consta que esto es así, ya que el sentido épico está presente en obras tales como César y Cleopatra de Bernard Shaw, o Los siete pilares de la sabiduría de Lawrence. Allí encontramos a la épica. Yo siempre he sentido más la poesía épica que la lírica. Creo que podemos aspirar a la épica hoy en día. ¿Por qué pensar que esa forma tan elevada del arte nos está vedada? Pero es cierto que quizá debamos buscarla de un modo diferente. Acaso la épica no pueda ser forjada hoy en día en verso, pero podemos sin duda forjarla en prosa. Acabo de dar unos pocos ejemplos pero sin duda hay muchos más. Por ejemplo, Whitman pensaba que Hojas de hierba era una obra épica, no una serie de poemas breves. Y tenía razón, ya que logró crear esa figura mitológica llamada Walt Whitman. De manera que no creo que la épica nos esté vedada. Nada nos está vedado. Está en nosotros buscarla, o, al menos, intentarlo.

 

Barnstone: Usted habla con frecuencia sobre la muerte con cierta esperanza, con cierta expectativa. ¿No siente temor o enojo ante la muerte? ¿Podría decirnos algo acerca del tiempo, o ausencia de tiempo, en la muerte?

 

Borges: Cuando me siento desdichado —y me permito sentirme desdichado de vez en cuando— pienso en la muerte como la gran salvación. Después de todo, si voy a morir, ¿qué puede importarme lo que le ocurre a Jorge Luis Borges? No lo veré más. Pienso en la muerte como una gran esperanza, la esperanza de ser totalmente borrado, anulado. Cuento con ello, y sé que no habrá vida más allá, ni tampoco causa alguna para el temor ni la esperanza. Simplemente desapareceremos, y así es como debe ser. Pienso en la inmortalidad como una amenaza, pero una amenaza que nunca se cumplirá. Yo estoy seguro de no ser personalmente inmortal. Y siento que la muerte será una suerte de felicidad, ya que ¿qué mejor destino puede haber que la indiferencia y el olvido? Eso es lo que siento acerca de la muerte. 

 

Fuente: Cadena 3

https://www.cadena3.com/noticia/apuntes/jorge-luis-borges-me-veo-obligado-a-razonar-pero-yo-prefiero-sonar_343530

GUILLERMO MARTINEZ - Borges, series lógicas y crímenes en serie.


13 nov 2022

Una charla sobre la relación entre La muerte y la brújula y la paradoja sobre series lógicas

Fuente: You Tube

https://www.youtube.com/results?search_query=GUILLERMO+MARTINEZ+-+Borges%2C+series+l%C3%B3gicas+y+cr%C3%ADmenes+en+serie.

domingo, 21 de noviembre de 2021

Jorge Luis Borges: literatura y ciencia


 

Por Erick F. Salas-Acuña

 

Escuela de Idiomas y Ciencias Sociales

16 de Noviembre 2021

¿Puede la literatura servir como un recurso para la divulgación de la ciencia? ¿Puede la ciencia contribuir a fomentar el gusto por la literatura? Estas son las preguntas que intenta responder este breve aporte, en el cual se plantea una reflexión desde las intersecciones entre la literatura y la ciencia a partir de la obra de Jorge Luis Borges.

 

Tradicionalmente, hablar de estos términos implica intentar conciliar dos alternativas en apariencia antagónicas. Se piensa, por ejemplo, que mientras el escritor construye mundos ficticios a partir de su sensibilidad e imaginación, el científico, por su parte, se encarga de descifrar el mundo real mediante el uso de la razón y la evidencia científica.

 

    Esta oposición, que es sobre la que se establece el denominado debate de las dos culturas, es decir entre las disciplinas que conforman las humanidades y las ciencias naturales, continúa siendo el principal obstáculo para el diálogo entre estos saberes, aun cuando la historia está llena de ejemplos en los que la literatura y la ciencia se intersecan, conviven y se inspiran mutuamente.

 

Desde Frankenstein de Mary Shelly, Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, y Un mundo feliz de Aldous Huxley, pasando por las obras de Julio Verne y Ray Bradbury, hasta llegar a algunos de los relatos más representativos de la obra de autores latinoamericanos como el argentino Jorge Luis Borges y novelas como En busca de Klingsor del escritor mexicano Jorge Volpi, lo cierto es que la relación entre estos campos ha sido permanente y, a veces, complementaria.

 

No solo se trata de que la ciencia haya influido en la literatura, sino también de que esta ha contribuido al desarrollo de la ciencia, anticipando incluso en muchas ocasiones avances en esta materia. Científicos como Herbert G. Wells, Arthur C. Clarke, Isaac Asimov y Carl Sagan, por ejemplo, encontraron en la literatura una posibilidad para explorar los límites de la ciencia de su época, al tiempo que reconocían su potencial como recurso para la divulgación de este conocimiento. Otros, como en el caso de los científicos y escritores Ernesto Sábato y Nicanor Parra, lograron producir obras literarias de tal valor que han pasado a la historia como dos de los grandes exponentes de las letras latinoamericanas.

 

De esta manera, la evidencia parece mostrar que, más que una oposición, tanto la literatura como la ciencia, constituyen dos métodos, si bien con procedimientos distintos, de explorar y comprender el mundo. Como señala Rojo (2020): “la ciencia y la ficción suelen superponerse, al punto de presentar ciertos anticipos literarios como profecías científicas. Lo cierto es que la misma imaginación que crea el arte, la literatura y las religiones crea la ciencia.” (p. 65) Y, en este mismo sentido, añade: “las grandes obras literarias no son sino miradas profundas sobre la realidad y los grandes avances científicos redefinen los límites de la imaginación. Y en este entrejuego creativo se complementan y se encuentran.” (p. 9)

 

    Jorge Luis Borges, el escritor más citado por los científicos, ofrece una gran oportunidad para utilizar la literatura como un pretexto, valga la expresión, para hablar de ciencia y viceversa. Su caso corresponde al de un escritor que, sin ser científico, logró crear ficciones a partir de ideas provenientes de la matemática y la física moderna, que en algunos casos anticiparon planteamientos que serían desarrollados posteriormente en teorías como las de la mecánica cuántica, por ejemplo.

 

Pero, ¿cuánto sabía Borges sobre ciencia? Sus lecturas del filósofo lógico, matemático y escritor británico Bertrand Russell, así como del matemático alemán Georg Cantor, lo hicieron interesarse por las paradojas lógicas y los infinitos matemáticos (Martínez, 2006). Sobre física, como él mismo afirmaba, sabía casi nada. Sin embargo, Borges era un ávido lector, interesado en múltiples temas y de una gran imaginación e inteligencia, como consta en toda su obra. Eso lo llevó a plantear textos híbridos, cargados de referencias y juegos intertextuales que convocan a literatos, filósofos y científicos por igual. Sus textos han sido abordados desde múltiples perspectivas, siendo una de las más recientes el interés por las lecciones sobre matemática y física presentes en algunos de sus textos más representativos.

 

En su libro Borges y la matemática (2006), por ejemplo, el matemático y escritor argentino Guillermo Martínez, aborda en detalle la presencia de este tema en numerosos relatos y ensayos. En su análisis encuentra grandes lecciones sobre lógica, probabilidad, estadística y teoría combinatoria, así como otras más pequeñas sobre geometría, cuarta dimensión y lenguaje matemático en general.

 

El tema destaca en relatos como “El Aleph” (El Aleph, 1949), “La Biblioteca de Babel” (Ficciones, 1944), “La muerte y la brújula” (Ficciones, 1944), “El disco” (El libro de arena, 1975), “Argumentum Ornithologicum” (El hacedor, 1960); y en ensayos como “Avatares de la tortuga” (Discusión, 1932), “La perpetua carrera de Aquiles y la Tortuga” (Discusión, 1932), “El idioma analítico de John Wilkins” (Otras inquisiciones, 1952), “La doctrina de los ciclos”  (Historia  de  la  eternidad, 1936), “La esfera de Pascal” (Otras inquisiciones, 1952), solo por mencionar algunos de los más importantes.

 

Martínez también enlista poco más de 180 citas que hacen referencia a ideas o conceptos matemáticos, y que se relacionan con algunas de las obsesiones borgeanas que  asoman en toda su obra como el tiempo, el infinito, el universo, Dios, el lenguaje, entre otras.[1]

 

Por su parte, el músico y físico argentino Alberto Rojo es conocido por su abordaje de la obra de Borges desde su vinculación con la física cuántica. Son múltiples sus aportes sobre el tema, siendo el más importante el libro Borges y la física cuántica, publicado originalmente en 2013. En este centra su atención en relatos tales como “El jardín de los senderos que se bifurcan” (Ficciones, 1944), “El otro” (El libro de arena, 1975), “El milagro secreto” (Ficciones, 1944), “El Aleph” (El Aleph, 1949), entre otros. Rojo enfatiza el hecho de que Borges haya logrado anticipar la teoría de los universos paralelos que se multiplican de la mecánica cuántica, tomando en cuenta que el primer trabajo sobre el tema no fue conocido hasta 1957, momento en el que Huge Evertt III publica su tesis de doctorado Relative State Formulation on Quantum Mechanics.

 

En “El jardín de los senderos que se bifurcan”, Borges “propone un laberinto temporal en el que, cada vez que uno se enfrenta con varias alternativas, en vez de optar por una y eliminar otras, opta -simultáneamente- por todas. Crea así diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan.” (Rojo, 2020, p. 13) La teoría de la mecánica cuántica describe el comportamiento del mundo microscópico, en el cual las partículas pueden estar en varios lugares a la vez y solo existen como probabilidad de pasar a un estado definido mediante la detección. Junto a la relatividad, es una de las teorías más revolucionarias del siglo XX, y fue Borges quien, desde la literatura, primero imaginó los esbozos de este hecho científico.

 

Además de este tema, completan el texto de Rojo una serie de aportes relacionados con la relatividad, el viaje en el tiempo y la teletransportación, por mencionar solo algunos, mediante los cuales el autor logra comunicar de manera sencilla, pero sin perder profundidad, algunos de los planteamientos más importantes de la física moderna.

 

Por último, el aporte más reciente le corresponde al libro Borges, big data y yo (2020), del argentino Walter Sosa Escudero, especialista en economía y estadística. Su trabajo demuestra que la obra de Borges no agota sus posibilidades de diálogo con otras disciplinas. En este caso, es la estadística moderna, también conocida como big data (ciencia de datos), la que sirve como puerta de entrada para abordar desde la literatura algunas de las particularidades de esta revolución de datos masivos y algoritmos. Relatos como “Funes el memorioso” (Ficciones, 1944), “Emma Zunz” (El Aleph, 1949), “El rigor de la ciencia” (El hacedor, 1960) y ensayos como “El idioma analítico de John Wilkins” (Otras inquisiciones, 1952) dan pie para ejemplificar conceptos estadísticos como muestra, promedio, probabilidad, correlación, etc., así como para comprender el funcionamiento de algunos de los algoritmos involucrados en el aprendizaje y la traducción automática.

 

    Al igual que en los trabajos anteriores, el texto de Sosa Escudero logra una aproximación desde un nuevo marco interpretativo que enriquece el universo borgeano sin descuidar su valor estético, contribuyendo así a un aporte más que promueve tanto la divulgación de temas científicos como la lectura de su obra.

 

En un contexto como el costarricense, en el que existe un desinterés más o menos generalizado hacia la lectura, y en donde una gran parte de la ciudadanía muestra poco conocimiento sobre ciencia, la lectura de obra de Jorge Luis Borges puede convertirse en una experiencia para potenciar el aprendizaje y la actitud de los estudiantes en torno a ambos saberes. Recientemente, por ejemplo, el Octavo Informe de la Educación (2021), en su capítulo sobre la competencia lectora, ha advertido acerca del problema que enfrenta el sistema educativo costarricense debido a los bajos rendimientos en esta materia. Esta situación pone en riesgo la permanencia de muchos estudiantes, sobre todo de aquellos en condiciones de mayor vulnerabilidad.

 

El informe reafirma cómo la lectura constituye un factor determinante para el buen desempeño en otras materias, y cómo, frente a los bajos resultados obtenidos en las pruebas PISA y la afectación curricular producto de la huelga de docentes de 2019 y la pandemia por COVID-19, se deben realizar mayores esfuerzos para fortalecer esta competencia.

 

Por su parte, la encuesta sobre la Percepción social de la ciencia y la tecnología en Costa Rica (2020), muestra cómo los costarricenses no solo tienen un conocimiento superficial sobre ciencia, sino que además manifiestan un distanciamiento respecto a esta en su vida cotidiana. Dicen estar anuentes a recibir información y reconocen la importancia del desarrollo científico para el país, pero señalan la falta de presencia mediática sobre estos temas. Como consecuencia, la ciudadanía costarricense se muestra desinformada y vulnerable a opiniones subjetivas, fácilmente influenciables y poco basadas en la evidencia científica.

 

Si bien pudieran parecer dos problemas distintos, lo cierto es que si algo es claro en el Octavo Informe de la Educación (2021) es en que la competencia lectora ejerce un efecto determinante en el aprendizaje de las matemáticas y las ciencias. Es decir, no se trata de campos opuestos, sino complementarios. De ahí que procurar esfuerzos que promuevan actitudes más favorables hacia estas materias resulte necesario para contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación en el país.

 

La obra Jorge Luis Borges, en este sentido, constituye una oportunidad para promover un acercamiento entre estas dos manifestaciones que son inherentes a la naturaleza humana, y con ello demostrar que, así como la literatura puede ser una forma de conocimiento, la ciencia también puede ser una experiencia estética.

 

Referencias:

 

Martínez, G. (2006). Borges y la matemática. Seix Barral.

 

Ministerio de Ciencia, Tecnología y Comunicaciones (MICITT). (2020). Percepción social de la ciencia y la tecnología en Costa Rica, 2020. MICITT.

 

Programa Estado de la Nación (2021). Octavo Estado de la Educación 2021. Capítulo 3. Fortalecimiento de la competencia lectora: un desafío impostergable para mejorar los aprendizajes de los estudiantes en los próximos años. CONARE-PEN.

 

Rojo, A. (2020). Borges y la física cuántica. 2ª ed. 1ª reimpr. Siglo Veintiuno Editores.

 

Sosa Escudero, W. (2020). Borges, big data y yo. Siglo Veintiuno Editores.

 

[1]      Pare ver la lista de temas relacionados con la matemática en la obra de Jorge Luis Borges se puede consultar la página web de Guillermo Martínez en la dirección http://guillermomartinezweb.blogspot.com/2001/01/temas-de-matematica-en-la-obra-de-borges.html

 

Las opiniones aquí vertidas no representan la posición de la Oficina de Comunicación y Mercadeo y/o el Tecnológico de Costa Rica (TEC).

 

Fuente: Oficina de Comunicación y Mercadeo y/o el Tecnológico de Costa Rica (TEC).

https://www.tec.ac.cr/hoyeneltec/2021/11/16/jorge-luis-borges-literatura-ciencia