Mostrando entradas con la etiqueta Borges y Xul Solar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Borges y Xul Solar. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de agosto de 2020

Jorge L. Borges recuerda a Xul Solar



Por Patricia Artundo

Los prólogos y conferencias de Jorge Luis Borges reunidos en este volumen nos introducen al conocimiento de una de las figuras más singulares del siglo XX, Alejandro Xul Solar. Pero al hacerlo de la mano del escritor, lo hacemos a través de una lectura intencionada que organiza su mirada sesgada sobre la persona del artista y sus creaciones.

Para comprender la estrategia propuesta por Borges, pensada casi como una operación de rescate de Xul Solar, uno debería recordar las palabras con las que definió su propio accionar en 1984: “Todo hombre memorable corre el albur de ser amonedado en anécdotas; yo ayudo ahora a que ese inevitable destino se cumpla”.1 Estas fueron las palabras elegidas para cerrar “Laprida 1214”, el último texto que le dedicó. Afecto a las etimologías, Borges expresaba metafóricamente aquello que lo había ocupado durante más de quince años luego del fallecimiento del artista en 1963, y había elegido cuidadosamente cada una de sus palabras: amonedar (esto es, reducir a moneda algún metal) significaba no solo reconocer su valor sino también ponerlo en circulación a partir de un conjunto de anécdotas. Para anécdota recuperaba su significado original en griego: anécdota son las cosas inéditas, las mismas que habían hecho de Xul ese singular acontecimiento que estaba en el origen de su interés en él. Pero a esta definición inicial se podría agregar aquella otra más completa: “Anecdote (Gk. ἀνέκδοτος, not published) is a narrative of a particular fact or incident often little known, but nevertheless interesting; an affording a side-light on the true character of a person, or of the characteristics of a certain age”.2


                         Xul Solar. Una drola, 1923.

XUL SOLAR. UNA DROLA, 1923.

A partir de 1963 y en reiteradas oportunidades Borges se refirió a su amigo; además de haber tomado la palabra en ocasión de su fallecimiento, entre mayo de 1965 y septiembre de 1980, por lo menos seis fueron las veces en las que habló públicamente sobre él.3 Sin embargo, a partir de aquel entonces lo hizo, no ya como en aquellas menciones que desde 1925 habían aparecido de forma intermitente en sus ensayos, sino eligiendo el formato extendido de conferencia para la mayoría de sus presentaciones. Era Borges hablando sobre Xul y eso tenía un peso en el campo cultural que el escritor no desconocía.

Y a pesar del dominio que para ese entonces él tenía sobre el modelo de intervención pública elegido, cuando Borges pensaba en Xul y trataba de transmitir a los demás aquello que sentía, se veía a sí mismo iniciando una travesía y su sensación era:

[…] "la de un navegante que atraviesa el mar y ve una línea, quizá una claridad y entonces piensa: esa claridad es el África, o es Asia o América. Y piensa que detrás de esa claridad, que esa vaga línea que él descifra apenas en el horizonte, que detrás de esa vaga claridad, de esa muy vaga línea, hay un continente y en ese continente hay religiones, dinastías, ciudades, selvas, desiertos, hay muchas cosas, pero que a él le toca ver simplemente esa línea. Y ahora yo siento que en este momento soy ese navegante. Yo tengo que hablar de ese gran continente, de este vasto país con sus imperios y su historia y sus mitologías y su botánica y su zoología, todo eso que fue Xul Solar. Y no sé si lo he alcanzado, creo que no. Pero he entrevisto lo bastante para sentir ahora el vértigo, siento el vértigo de todo aquello infinito que vi en Xul, de lo cual me fue dado discernir algo".4

En relación con ese viaje que el escritor emprendería en cada una de sus conferencias uno debería sentirse prevenido acerca del ejercicio de su memoria en tanto se trata de una memoria activa. De la misma manera en que Antonio Tabucchi prevenía a los lectores de Dama de Porto Pim, un libro de viajes, aclarando que la memoria no es “inmune a la imaginación que la memoria produce”.5


                    Xul Solar. Yo, el 80, 1923.

XUL SOLAR. YO, EL 80, 1923.

En sus conferencias, además, no solo se puede reconocer aquel trabajo intertextual propio del escritor, sino que ese aparato de citas aparece orientado en un sentido: Xul era mencionado una y otra vez junto a figuras de relevancia mundial, sobre todo del mundo literario. Y la mención de cada una de ellas tenía por objetivo validar al artista creador: por ejemplo, Hermann Hesse (Premio Nobel de Literatura, 1946) y El juego de abalorios, para encontrar algo equiparable al panajedrez; san Juan el teólogo o William Blake, para destacar su capacidad visionaria o, aun, Algernon Charles Swinburne para presentarse a sí mismo como a aquel que se dejaba guiar por su amigo en el descubrimiento de la música de su poesía.

Y aunque lo que expresaría en todas sus conferencias estaba contenido en germen en el prólogo que le había dedicado para su exposición en la Galería Samos en 1949, en ellas se pueden reconocer varios tópicos que llaman la atención en tanto fueron repetidos, aunque con algunas variantes, una y otra vez a lo largo de los años.

En primer término, la expresión de un remordimiento, manifestado en el plural “nosotros”, por no haberlo comprendido, señalando ese fracaso también como propio por no haber seguido sus propuestas. Luego, la formulación de un conjunto de anécdotas referidas a Xul: la permanente transformación y el polimorfismo de sus creaciones, entre ellas la del panjuego y de sus leyes, en pos de su enriquecimiento; su anuncio de la muerte del adverbio, en el contexto de su reflexión en torno al idioma; la lectura del “Fragmento heroico de Finnsburh” con una perfecta dicción del inglés antiguo, en este caso para señalar su genialidad y su dominio de las lenguas guiado por una lógica y poder razonador distinto del de los eruditos; su generosidad, al venderle un cuadro a $ 50 en vez de $ 100 y regalarle otro casi en compensación por el gasto o, entre tantas otras anécdotas, la fundación de doce religiones luego de un acto prosaico como puede ser un almuerzo.

Pero estas anécdotas y el recurso de su reiteración a través del tiempo formaban parte también de aquella estrategia que deliberadamente aplicó al referirse a Xul. En una de sus conferencias dictadas en Harvard en el marco de las Norton Lectures, “Pensamiento y poesía” (20 de marzo de 1968), él afirmaba que:

Tengo la suerte de contar con muchos amigos admirables, y de ellos se cuentan múltiples anécdotas. Algunas de esas anécdotas –lamento decirlo, estoy orgulloso de decirlo– las he inventado yo. Pero no son falsas; son esencialmente verdaderas. De Quincey decía que todas las anécdotas son apócrifas. Yo creo que si se hubiera entretenido en profundizar más en el asunto habría dicho que son históricamente apócrifas pero esencialmente verdaderas. Si se cuenta una historia sobre un hombre, entonces esa historia se parece a él; esa historia es su símbolo.6


                          Xul Solar. San Danza, 1925

XUL SOLAR. SAN DANZA, 1925

¿Por qué esa necesidad de contar una historia de Xul, de crear un símbolo “convincente”, capaz de identificarlo? Borges sabía lo difícil de asimilar que su amigo resultaba para muchos, sabía que él podía llegar a ser tildado de loco, fumista o charlatán, y el peligro que eso implicaba. Creer en su historia significaba sacarlo del riesgo del olvido y del silenciamiento al que estaba expuesto.

Sin embargo, ese anecdotario no lo alejaba de aquello que consideraba esencial en él, el haber sido un “reformador del universo”. Xul había sido capaz de pensar y creer que las reglas que rigen nuestro mundo son factibles de ser modificadas, que el universo tal cual lo concebimos es mucho más rico y complejo, y que aquello que llamamos realidad, no es una única e invariable, sino que existen otras realidades distintas que uno puede explorar. Y era en ese sentido que Xul era un “hombre memorable”, es decir, digno de ser recordado.

Notas
1. Jorge L. Borges, “Laprida 1214”, en Jorge Luis Borges y María Kodama, Atlas, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1984, p. 81.

2. Andrew Boyle (edit.), The Everyman Encyclopaedia, London, J. M. Dent & Sons Ltd.; New York, E. P. Dutton & Co., 1913, Volume 1, A = Bac, p. 269 [énfasis agregado]. Los doce volúmenes que comprende esta enciclopedia contienen importante marginalia de Borges y por los datos contenidos allí sabemos que perteneció al escritor por lo menos hasta 1925 y que en algún momento no determinado se la obsequió a Xul. Para una definición de “correr el albur”, véase Héctor Zimmerman, Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, Buenos Aires, Aguilar, 1999, p. 50.

3. Además de las cuatro conferencias reunidas en este volumen, sabemos que durante 1965 Borges estuvo asociado a otros eventos relacionados con su amigo; sin embargo, de estas intervenciones no existe registro conocido, se trata de las exposiciones dedicadas al artista: Homenaje a Xul Solar, Galería Candilejas, lunes 3 de mayo de 1965 y Exposición homenaje a Xul Solar presentada por Jorge L. Borges, Galería Diálogos, 2 de agosto de 1965.

4. Jorge Luis Borges, “Recuerdos de mi amigo Xul Solar”, conferencia pronunciada en la Fundación San Telmo, el 3 de septiembre de 1980, véase en este volumen p. 54-55.

5. Antonio Tabucchi, Dama de Porto Pim, Buenos Aires, Anagrama-Página 12, 2013, p. 5.

6. Jorge Luis Borges, “Pensamiento y poesía”, en Arte poética: seis conferencias, traducción de Justo Navarro, Barcelona, Editorial Crítica, 2000, p. 115.


Fuente
Fragmentos extraídos de la introducción a Jorge Luis Borges, Jorge L. Borges recuerda a Xul Solar: prólogos y conferencias, 1949-1980, introducción, establecimiento del texto y notas Patricia M. Artundo, Buenos Aires, Fundación Pan Klub - Fundación Internacional Jorge Luis Borges, 2013.

Relacionados
Curso Latinoamérica al sur del Sur Xul Solar y el idioma de los argentinos

Fuente : MALBA Diario
https://www.malba.org.ar/jorge-l-borges-recuerda-a-xul-solar/?v=diario

lunes, 24 de junio de 2019

NORWEGIAN RENDIRÁ HOMENAJE A OTRO ARTISTA ARGENTINO EN LA COLA DE UNO DE SUS AVIONES. SE TRATA DE XUL SOLAR


Dueño de un virtuosismo singular y polifacético, Xul Solar será el segundo argentino en incorporarse al elenco de personajes históricos que ilustran los aviones de Norwegian. Un Boeing 787-9 Dreamliner lleva la figura del notable creador nacido en la provincia de Buenos Aires.

Norwegian, la aerolínea de bajas tarifas de origen noruego, homenajeará al artista argentino Xul Solar (1887-1963) en la cola de uno de sus aviones, como parte de una tradición de la compañía que rinde tributo a personalidades notables de los países en los que opera. Se trata del segundo argentino en sumarse al elenco de personajes históricos homenajeados por Norwegian, luego de que la imagen de Astor Piazzolla fuera estampada en el primer avión de la flota argentina de la aerolínea, un Boeing 737-800, a principios de 2018.

Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, más conocido como Xul Solar, nació en San Fernando, en la provincia de Buenos Aires, y se destacó en disciplinas artísticas tan distintas como la pintura, la escultura, la literatura y la música. Asimismo, fue un notable inventor, lingüista y astrólogo.

Jorge Luis Borges, se refirió a su obra pictórica en un texto de 1949: “Sus pinturas son documentos del mundo ultraterreno, del mundo metafísico en que los dioses toman las formas de la imaginación que los sueña. La apasionada arquitectura, los colores felices, los muchos pormenores circunstanciales, los laberintos, los homúnculos y los ángeles inolvidablemente definen este arte delicado y monumental.”

La imagen de Xul Solar adornará la cola de un Boeing 787-9 Dreamliner, una aeronave de 341 asientos que Norwegian utiliza para sus rutas intercontinentales, y será asignado a la flota de Norwegian Air Sweden (NSE), filial sueca del Grupo Norwegian, con la matrícula SE-RXY.

Está previsto que el fabricante Boeing entregue la aeronave a fines del mes próximo. Además, el avión contará en el interior de su cabina con reproducciones de tres de las obras más emblemáticas del artista argentino, incluyendo Drago (1927), Puerto Azul (1927) y Vuel Villa (1936).


“Estamos muy satisfechos y agradecidos a Norwegian por haber elegido a la figura de Xul Solar para representarlo en uno de sus aviones. Xul fue un creador y un innovador que llevo su imaginación a volar por distintos intereses, pero creo que jamás hubiera pensado que un avión llevaría su imagen para recorrer los cielos del mundo”, dijo Elena Montero Lacasa de Povarché, directora del Museo Xul Solar – Fundación Pan Klub.

Fuente: Aviación en Argentina

domingo, 29 de julio de 2018

Nueva mirada a Xul Solar, el artista que amó los mundos paralelos




Inventó lenguas, creó otro ajedrez. Ahora su museo le da mayor lugar al aspecto astrológico y espiritual.  

 “Señoras, señores: en el curso de una larga vida –he cumplido 81 años-, conocí a mucha gente famosa”, comentaba Jorge Luis Borges. “Conocí y olvidé a muchas. Pero algunos persisten y me acompañan (…) Son el gran poeta judeo-andaluz Rafael Cansinos Assens, Macedonio Fernández y, quizás más que ningún otro, Alejandro Xul Solar. Me parece estar viendo a ese hombre alto, rubio y evidentemente feliz. Creo que uno puede simular muchas cosas, pero nadie puede simular la felicidad. En Xul Solar se sentía la felicidad: la felicidad del trabajo y, sobre todo, de la continua invención.” Así presentaba el escritor a su amigo, ese artista y místico tan especial que fue Xul Solar (Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari), nacido en San Fernando en 1887 y fallecido en Tigre, en 1963.

Utópico, ocultista y religioso a su manera (es decir, panreligioso, ejercitaba todas las religiones posibles, o al menos todas aquellas que le interesaban), vuelve a ser recordado ahora de una manera especial. El Museo Xul Solar presenta de manera oficial el nuevo guión curatorial, es decir, la forma en que las obras de Xul están dispuestas en el espacio de exhibición, una nueva selección de su vasto trabajo.

Es la primera vez que la curaduría en el museo cambia… ¡en 25 años! La decisión de la directora, Elena Montero Lacasa de Povarché echa nueva luz sobre la colección.

Xul fue un personaje singular. Además de llevar una forma de vida distintiva -cercana al mundo de los escritores y de los seres religiosos-, era astrólogo y también dibujante, escritor, traductor (hablaba francés, inglés, alemán, italiano, portugués, ruso y guaraní, y conocía además el latín, el griego, el chino y el sánscrito), al igual que inventor de nuevas lenguas. Ellas son el “neocriollo” -un lenguaje que creó para Hispanoamérica- y la “panlengua”, basada en números y signos astrológicos . Esta se proponía como una neolengua universal y más tarde inspiraría el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, de Borges.

Xul inventó, además, “grafías plastiútiles”, una escritura que puede observarse en muchos de sus trabajos, dentro del nuevo guión. Modificó las cartas del Tarot, el I-Ching, el ajedrez (a la nueva versión la llamó “panajedrez”), transformó la notación musical y también instrumentos musicales (como el piano) e imaginó ciudades del futuro.

Como un anticipo de la presentación del nuevo museo, Clarín dialogó con Cecilia Rabossi - curadora encargada de la reforma del guión- y con María Teresa Tedín -una histórica del staff del museo-.

“Desde muy joven estuvo atribulado por imágenes que veía y que no podía explicar”, comenta Rabossi. “El viaje que hizo a Europa, no fue el viaje ‘tradicional’ de los artistas argentinos que iban a ver obras de arte y estudiar con maestros europeos. En realidad, el de Xul fue un viaje iniciático en todos los campos del saber: él sabía de música, hablaba un montón de idiomas, conocía muchísimo de literatura…” Por eso fue, quizás, que forjó esa amistad tan especial con Jorge Luis Borges.

En el “nuevo museo” las obras están dispuestas en núcleos temáticos: el primero –que es también el mayor- está dedicado a lo astrológico y lo espiritual. Muestra las obras de Xul profundamente cambiadas, luego de conocer en París, en 1924, al ocultista inglés Aleister Crowley: él le transmite un método para transcribir sus visiones y le enseña a llevar un diario meticuloso: de aquí surge San Signos, el libro que desarrolla Xul.

El uso de los hexagramas del I-Ching será, para el artista, “el medio de acceso y de contacto con los seres que pueblan los mundos superiores” describió la investigadora Patricia Artundo. “Dioses, ángeles y demonios capaces de introducirnos a verdades no reveladas”. Derivado de las prácticas de la hermética orden de Golden Dawn, Xul utilizó una técnica que “empleaba signos y símbolos como medios de obtener visiones astrales controladas”. Artundo sostiene que, por sorprendente que parezca, estas prácticas místicas no eran infrecuentes entre los artistas de la vanguardia europea.

Otro de los núcleos de la nueva exposición se conforma alrededor de obras que muestran “espacios para vivir”: entre 1959 y 1960 Xul teorizó sobre una ciudad del futuro, algo que ya había adelantado cuando el Zeppelin cruzó Buenos Aires en 1934 (puede observarse en sus acuarelas). También puede percibirse en esta parte las ciudades que imaginaba Xul: “Una villa que flote, derive o navegue por los aires, una villa volante”, tal como él mismo describió. 

El área de la exposición dedicada a las búsquedas musicales lo define como un “músico visual”. Según la musicóloga Cintia Cristiá, el artista se dedicó a la transformación de las notaciones musicales y a introducir ritmos en sus pinturas. A partir de los años 40, produjo obras que podían “leerse”, decodificándolas, como “grafías musicales”.

Pero el corazón de la exposición se encuentra dentro de una vitrina, en medio de la sala principal: allí donde se ubica su juego de cartas del Tarot, creado en 1954, con variantes respecto al Tarot tradicional. En algunas de las cartas agregó signos zodiacales, palabras en neocriollo, símbolos y numeraciones; en otras se refleja la influencia del Tarot de Marsella y de los dibujos medievales. La otra apuesta fuerte dentro de la vitrina es el Pan ajedrez ,de 1945. Cada ficha del ajedrez se identifica con una consonante y cada casilla del tablero, con una vocal. En cada jugada los participantes pueden, al mismo tiempo, “componer un verso, formas palabras con la panlengua, fijar un horóscopo y hasta determinar la ubicación de los astros”, comenta Rabossi.

Al costado, uno de los libros de apuntes de Xul, escrito y dibujado a mano alzada y con lápiz: son bocetos de las figuras del Zodíaco y de las cartas de su particular Tarot.

“Hay mentes que profesan la probidad; otras, la indiscriminada abundancia; la invención caudalosa de Xul Solar no excluye el honesto rigor”, escribió Borges sobre su amigo en 1949. “Sus pinturas son documentos del mundo ultraterreno, del mundo metafísico en que los dioses toman las formas de la imaginación que los sueña. La apasionada arquitectura, los colores felices, los muchos pormenores circunstanciales, los laberintos, los homúnculos y los ángeles inolvidablemente definen este arte delicado y monumental. El gusto de nuestro tiempo vacila entre el mero agrado lineal, la transcripción emotiva y el realismo con brocha gorda; Xul Solar renueva, a su modo ambicioso que quiere ser modesto, la mística pintura de los que no ven con los ojos físicos en el ámbito sagrado de Blake, de Swedenborg, de yoguis y de bardos.”

​La mujer de Xul, Lita, comentó en algún momento que al leer estas líneas de Borges, Xul se emocionó y dijo: “No merito, no merito, no merezco, no merezco, San gracias Borges”. “Conocedor de todas las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitologías, huésped de infiernos y de cielos, autor, panajedrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad, Xul Solar es uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época”: palabras de Borges. 

Un esqueleto en el medio del living

Una cosa es el Museo Xul Solar, un espacio público abierto a todo el mundo; y otra es la casa del artista, situada sobre el museo, en el primer piso: esta sección no es abierta al público y es conservada con celo por sus guardianes, especialmente por Martha Caprotti, íntima amiga del artista pero amiga, especialmente, de Lita (Micaela Cadenas) la mujer de Xul.

Se accede a la casa por una especie de puerta semisecreta. Se sube una empinada y angosta escalera de mármol usado y blanco, “por la que tantas veces subió y bajó Borges, cuando venía a visitar a su amigo Xul para conversar sobre lenguas, religiones y libros”, detalla Teresa Tedín, parte del staff del museo Xul Solar.

Se entra a un hallcito e inmediatamente una abertura comunica hacia la nutrida biblioteca del artista, espacio donde también se ubica el rincón en el que él y Borges se sentaban a charlar. Allí está el ajado terciopelo rosadito del sillón. A su costado, la mesita sobre la que se recostaba Xul (era muy alto), construida por él mismo. Y cerca, la presencia más intrigante: el Títere de la muerte inventado por el artista, un esqueleto de 2,17 metros de altura, creado con fragmentos de palos de escobas, piolines, alambres y resortes, testigo mudo y único de los encuentros entre estos dos talentosos amigos.

“Recuerdo, de cuando vivía acá, que Borges llamaba por teléfono a Xul sin horarios”, comentaba Martha a esta cronista, hace dos años, en una larga entrevista que quedó en el grabador. “Si Xul estaba solo, entonces venía, se reunían y tomaban el té. Pero lo hacían sin testigos.”

-¿Por qué se reunían a solas?

-Era una forma que tenían de comunicarse. Vi muchas veces a Borges buscar en la biblioteca de Xul y saber, a pesar de su ceguera, la ubicación de cada libro. Porque recordá que Borges ya frecuentaba la casa desde antes de quedar completamente ciego.

La habitación contigua a la biblioteca era donde se hacían desde las clases de astrología hasta las reuniones de iniciados, de discípulos, los estudios grupales y las discusiones sobre filosofía y religión, a las que acudían desde reconocidos sacerdotes hasta prestigiosos profesionales e intelectuales, contaba Martha Caprotti.

Todavía pueden leerse en el pizarrón los últimos textos y grafismos que dibujó Xul: explicaciones grabadas en tiza.

Ficha
Lugar: Laprida 1212.
Horarios: martes a viernes, de 12 a 20. Sábados, de 12 a 19.
Entrada: General: $ 60. Estudiantes universitarios, jubilados y menores: $ 30.


Fuente: Clarín  -  Foto   Ariel Grinberg

miércoles, 20 de junio de 2018

Borges y Xul Solar: entre el misticismo, la magia y la razón



                                “Panjuego”, de Xul Solar

El escritor y el artista plástico desconfiaban del saber humano y en cualquier orden inventado por el pensamiento. Un recorrido por sus principales influencias

Julio Crivelli, presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y coleccionista de arte contemporáneo, realizó una conferencia sobre Borges y Xul Solar, llamada  Entre el lenguaje escrito y el lenguaje visual. A continuación los momentos más destacados:

Es cierto que en apariencia hay dos lenguajes, uno visual y otro escrito, uno formado por imágenes y otro formado por conceptos.

Los griegos se referían a los seres humanos como "animales que hablan" o sea animales dotados de lenguaje, que es lo que nos distingue de los demás animales. Es cierto que también definieron al hombre como "animal racional", pero, ¿es posible distinguir al lenguaje de la razón? ¿Podemos válidamente sostener que lenguaje y razón son entes diferentes o son en realidad nada más que nombres?

También se lo preguntaron los griegos, y nos lo seguimos preguntando nosotros. El lenguaje permite cumplir las dos funciones del habla: comunicarnos y designar el Cosmos.

Comunicarnos y designar el Cosmos son los actos vitales que nos permiten existir, alejar el terror a la muerte, a lo imprevisible, al ataque de la naturaleza o de los otros, el miedo a la Noche, cuando no sabíamos si volvería la Luz.

Estos dos "lenguajes", tanto el de las imágenes, como el de los conceptos, tienen en común la representación, o sea que no contienen al objeto sino que solamente lo refieren, solamente reflejan el contenido, como si fuesen espejos.

Desde Heráclito el Oscuro sabemos que "todo cambia", "panta rei", refieren que él decía, y que la representación de la realidad es solamente una vaga referencia lejana, un mero código que designa, una arbitrariedad que nos permite existir.

Sabemos que la realidad marcha y cambia vertiginosamente, y deja atrás a nuestras imágenes y nuestros conceptos, que torpes y estáticos quedan como estructuras vacías y arcaicas, puras ilusiones y espejismos.
Todo lenguaje es falso, precisamente porque sólo puede construirse con la representación de algo que ya fue.

Inexorables, el misterio y la eternidad corren vertiginosamente delante de nuestras pobres categorías, que quedan como remedos, como imitaciones, como ídolos.

Pero esta calamidad, el lenguaje de la representación, no fue siempre así.
Porque al Principio, en el Paraíso, antes de la Caída, antes de comer el Fruto Prohibido, poseíamos la lengua adánica, la lengua de los ángeles, el habla que nada representa, sino que posee ella misma los contenidos.
Y así como los lenguajes de la representación son la falsedad, el lenguaje adánico perdido, es la verdad.

Una vez más Borges es quién explica con inigualable claridad y belleza aquel lenguaje perdido que compartieron Adán y los ángeles.

Dice en El Gólem:
"Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron. (…)."

Los dos hijos de la representación, la imagen y el concepto, son nada más que búsquedas, son los consuelos mezquinos que nos dejó Yahvé, puros espejismos ajenos a la verdad.

Desde la Caída hemos perdido el acceso a la verdad. Es nuestro deber, consignar la tarea inmensa que hemos emprendido desde los albores, tratando inútilmente de recuperar esa verdad.

En vano hemos inventado y recorrido los distintos anaqueles del conocimiento; la religión, la metafísica, la geometría y su hermana las matemáticas, la lógica formal; las ciencias particulares, todos esos lenguajes del encanto, sirenas que sólo producen una verdad de mentiras, sólo sustentable entre postulados indemostrables, según la severa condena de Kant.

Kant fue el último que nos advirtió, por enésima vez desde aquella Expulsión, que sólo podíamos conocer la apariencia, los fenómenos, y que jamás conoceríamos la verdad, los noúmenos. Y que como dijo Borges en Tlön, la metafísica es una rama de la literatura fantástica.

Sin embargo, Yahvé no es tan cruel y siempre que nos castiga, nos deja algún consuelo, alguna esperanza, como les sucedió a los Hombres después de la torpeza de Pandora. Y así nos permitió, que la imagen y el concepto puedan producir algo más que la mera representación.

Sabemos que es posible un "mensaje atrás del mensaje", la metáfora, que nos enseñan Hermes, el mensajero de los Dioses, y los Ángeles, los mensajeros de Yahvé.

Es cierto que estos mensajes herméticos o angélicos son siempre un enigma, siempre nos confunden porque están "cifrados", como diría Borges, porque aunque eluden la falsedad de la Razón, usan sus instrumentos, la imagen y el concepto.

Pero también es cierto que, oculta entre imágenes y conceptos, brilla en esas metáforas la única Luz que nos quedó, una luz tenue, cansada, que apenas ilumina, la única y gloriosa luz que tenemos.

Y así, con nuestras imágenes rudimentarias y nuestras vacías palabras, podemos construir metáforas, mensajes angélicos, enigmas herméticos que nos aproximan al Misterio, y que lejos de avivar el entendimiento, despiertan el espíritu.

En esos instantes tan fugaces, todo nuestro ser parece flotar, o más bien flota en el espacio interminable, en el tiempo infinito, cerca de la eternidad.
Pero este don no es de todos. Algunos, solamente algunos, pueden tejer estos mensajes que están atrás de los mensajes. Los llamamos poetas y artistas. Los veneramos, desde Orfeo y desde Altamira.

Borges y Xul, nos acercan a ese lenguaje de metáforas que a ellos les fue dado.

Xul Solar

La figura de Borges es tan conocida que no requiere referencias. Distinto es el caso de Xul Solar.

Oscar Agustín Alejandro Schultz Solari nació en San Fernando, un pueblo al borde de Buenos Aires, 12 años antes que Borges, en 1887. San Fernando está junto al Delta del río Paraná, una zona rodeada de juncales y pantanos. Sus padres fueron Emilio Schulz y Agustina Solari.

Emilio Schulz era un alemán nacido en Letonia, en la ciudad de Riga, bajo ocupación rusa. Había llegado a la Argentina en 1873, con 20 años, y en Buenos Aires completó sus estudios de ingeniería. Cuando terminó la carrera se asoció con Agustín Solari, un emigrado de la Riviera italiana, descendiente de una familia de licoreros. Con él puso una fábrica de cerveza "Schulz & Solari". Solari tenía dos hijas, Clorinda y Agustina, que serían inseparables durante toda su vida. Schulz se casó con Agustina y de ese matrimonio nació el pintor.

En San Fernando se vivía en un mundo cosmopolita en constante transformación, un mundo en que los inmigrantes estaban "haciendo" la Argentina. Se hablaban muchos idiomas europeos, italiano, francés, alemán y por supuesto el español.

Xul hablaba como idiomas familiares el alemán y el italiano, también el español y en la escuela aprendió francés e inglés.

Cuando Xul comienza la escuela secundaria, la familia se muda a la ciudad de Bueos Aires. Allí Xul comenzará la carrera de Arquitectura, de la que sólo cursó dos años. También comenzó a estudiar violín, pero un accidente en un brazo lo obligó a abandonar el aprendizaje.

En 1905 el padre de Xul comenzó a trabajar como ingeniero en la Penitenciaría Nacional y la familia Schultz se mudó a vivir allí.

La Penitenciaría de la ciudad de Buenos Aires fue un edificio muy celebrado, construido en 1870 según el modelo de la penitenciaría de Filadelfia, ubicado en la periferia de la ciudad de aquel entonces. Y ese edificio, la Penitenciaría es la misma en que Borges y Bioy alojarán a Isidro Parodi, el preso que resolvía todos los crímenes desde su celda.

Las torres, los muros estrechos, elevados, las almenas, las murallas, las banderas que aparecen en las acuarelas de Xul, lo mismo que los edificios cónicos, por donde se mueven simples espectros, bien podrían estar inspiradas en las impresiones de Xul de esos años en la Penitenciaría.

En 1912, con 22 años y dinero ahorrado para vivir un mes, Xul se embarca rumbo a Europa, donde permanecerá durante doce años.

El triángulo mágico

Los biógrafos de Xul creen que tres de las ciudades en las que vivió, Florencia, Munich y Londres, marcan un verdadero triángulo mágico que determinó su evolución.

Florencia, le acercó al esoterismo del Dante, a aquel camino místico de la Comedia, que se inicia en la "selva oscura" de la cual Dante no puede salir, y que conducido por Virgilio, (la Razón), recorre el Infierno y el Purgatorio, hasta que finalmente puede ver la Luz en el Paraíso.

Allí no puede entrar Virgilio, que simboliza la Razón, y su guía será entonces Bernardo de Claraval, que simboliza el misticismo, único camino hacia la Luz.

Pero además en Florencia Xul recibió los ecos de las polémicas futuristas y conoció y trabó intensa amistad con Pettoruti, un gran artista argentino.

Es junto con Pettoruti, en Florencia, cuando Xul de alguna manera tuvo un nacimiento simbólico, pues fue ahí que dejó su nombre original, Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, para empezar a llamarse Xul Solar, (Luz Solar).

La segunda es Londres. En Londres estuvo pocos meses, solo, sin dinero, y su estadía no está completamente develada. La Londres de los años 20 es una ciudad rebosante de magia, espiritismo, teosofía.

Dos son los objetos principales de interés de Xul: el Museo Británico y su biblioteca, donde estudió el Malleus Maleficarum, o "Martillo de las Brujas" y la Al Khem, alquimia, y la escritura visionaria, sobrenatural y bíblica de Blake y sus acuarelas.

La tercera ciudad es Munich, la capital de Baviera y cuna del nazismo, la Alemania romana, de los castillos y los bosques de la mitología germánica. Ahí pasó los tres últimos años en Europa, años de gran plenitud creativa, y se interiorizó en el Der Blaue Reiter, el Jinete Azul, célebre movimiento de la pintura alemana del siglo XX, en el pensamiento de Carl Jung y de Rudolf Steiner, a quien conoció personalmente.

En Munich conoció Xul la obra de Paul Klee, con quien coincide en una determinada forma, visionaria, romántica, de encarar la representación de lo real. En ese momento era muy importante en Munich la presencia de Kandinsky, quien estaba intentando ligar la práctica pictórica con posiciones teosóficas de Helena Blavatsky y del esoterismo.

Pero fue quizás Goethe el impacto más fuerte de Munich. Fausto es la poderosa advertencia de Goethe frente a la Ilustración, frente a la "Diosa Razón", cuyos mandatos intelectuales y materialistas sólo pueden cumplirse con un pacto con el Diablo, que termina con la muerte.
Goethe en la campiña romana (1786), cuadro de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein
Goethe en la campiña romana (1786), cuadro de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein

El camino para Goethe y para el Romanticismo es la búsqueda en el alma, lejos del sistema científico y cerca de la metáfora y la poesía. Y ese será también el camino de Xul.

Es el Misticismo y no la Razón, el salvoconducto del Hombre hacia la Luz. De esto Xul ya no tiene dudas.

En su obra empieza a consolidarse el simbolismo, el interés por el pasado precolombino y los mitos. También el erotismo y lo lúdico.

Pero si bien este triángulo es el que constituye a Xul como un místico, todavía le falta un alma. Y esto lo consigue en una ciudad que está afuera del triángulo mágico, en París.

En París se encuentra con Aleister Crowley, el Mago, un extraordinario personaje de la época. Alistair Crowley era un "mago" con una sorprendente conducta contradictoria, que incluía la contemplación, las visiones, las estafas y una vida enloquecida de crueldad amorosa, irresponsabilidad y quiebras comerciales.

Crowley fascinó a Pessoa, lo mismo que a Marcel Schwob y a Xul Solar y a tantos otros intelectuales y artistas.

Durante un mes febril, Aleister Crowley transmitió a Xul Solar un método para obtener visiones de manera sistemática, basado en la autohipnosis por medio de un símbolo. Los símbolos podían variar (los hexagramas del I Ching, las cartas del Tarot), pero siempre habrá una relación directa entre el símbolo invocado y la visión experimentada.

Crowley también inició a Xul en el registro cuidadoso de todo lo visto y sentido. Esos registros serán el origen del carácter visionario que Xul dará a sus pinturas. Xul pinta sus visiones.

Tenemos ahora caracterizado a este personaje que pertenece a un romanticismo tardío, a ese momento en el que aparecen Carl Jung, Thomas Mann, Herman Hesse, Paul Klee, creyentes en un orden oculto, en un "cosmos anticientífico", "antintelectual", que sólo puede descubrirse por caminos espirituales.

Como dijimos, Xul tendrá visiones y pintará esas visiones. Es importante señalar que Xul dijo muchas veces que pintaba las imágenes que veía en esas visiones místicas.

Breves comentarios acerca de Borges

Y Borges. Que como todos saben nace en Buenos Aires pero a los 9 años se va a Ginebra, y él cree que su nacimiento espiritual es en Ginebra, a punto tal que cuando siente que va a morir, decide morir en su patria espiritual, en Ginebra, la ciudad de "Los Conjurados", aquel poema emocionante dedicado a una Conspiración de la Razón, y no del Misterio.

Pero Borges también siente con la humildad propia de los sabios, siente que el Cosmos no nos ha sido dado aquí, que todo lo que nosotros pensamos que es un orden, es en realidad ilusión. Y participa del escepticismo, de la desilusión Kantiana, tiene una absoluta desconfianza de nuestros juicios, tanto de nuestros juicios científicos que son juicios de probabilidad solamente, como de nuestros juicios metafísicos o lógicos o matemáticos de los cuales piensa en definitiva que son tautológicos, un mero tejer y destejer vanos ovillos, como los de Cloto o los de Penélope .

Sentimos a Borges vibrar junto con Anaximandro frente a lo que no conocemos, frente a ese caos señalado por el Griego, ese caos que tiene esas calificaciones tan duras y a la vez tan emocionantes como lo desmesurado, el abismo, el precipicio, con las cuáles denuncia lo provisorio de nuestra conciencia, cuyas "verdades" flotan entre postulados indemostrables, como el cero y el infinito.

La verdad existencial de ese caos esencial es el temor a la muerte, al cesar de la vida, a la absoluta ignorancia de lo que está más allá.

Cada vez que puede, Borges nos lleva hasta el borde de ese abismo, hasta el precipicio, hasta "el lugar hondo en que no se oye la voz de Dios". Y nos deja allí, perplejos, sin posibilidad ninguna de abordar el entendimiento, fascinados y horrorizados por el Misterio.

Borges es una especie de seguidor de Maimónides, que escribió la Guía para Perplejos. Los perplejos de Maimónides recorren caminos científicos, a diferencia de los caminos poéticos que recorren los perplejos de Borges. Pero el final, el límite de estos caminos es el mismo, el Misterio, frente al cual no cabe otra emoción que la perplejidad. (¿Es la perplejidad una emoción?)

Borges y también Maimónides, nos muestran todo el tiempo que los sistemas de nuestro pensamiento, que ni la razón, ni el intelecto, nos permiten entender el universo, si es que hay uno que no sea mera ilusión.
Lo único que hay es Misterio. Y Borges nunca, salvo alguna vez que veremos, propone que pueda haber un camino hacia ese misterio, solamente la quietud de la perplejidad.

Borges, igual que un Gnóstico, se burla de los Dioses inventados, nos dice en el poema Ajedrez, que hay un "Dios detrás de Dios," o sea que el infinito orden causal, también afecta a este ídolo que hemos inventado y que llamamos Dios.

Xul y Borges tienen plena coincidencia en una desconfianza radical en el saber humano y en cualquier Cosmos, en cualquier orden o universo inventado por la razón.

Para Borges, frente al abismo hay solamente misterio y perplejidad.
Pero en cambio, según Xul, nosotros podemos avanzar, podemos aproximarnos a la Verdad por un camino místico como Bernardo de Claraval, como Meister Ekhart o como San Juan de La Cruz y asomarnos aunque más no sea, y ver muy desde lejos, como Dante, la luz del misterio.

En un plano menor, hay más coincidencias entre ellos: su amor por el idioma alemán, su amor por lo cíclico, la fascinación con Blake, un amor por las mitologías en general, por la magia, por los heresiarcas, y los sabios árabes, por el I Ching y por el Tarot, por la Alquimia. Ustedes saben que alquimia viene de Al Khem, tierra oscura en árabe.

*Conferencia pronunciada por Julio César Crivelli en Brown University, Rhode Island, Estados Unidos, el 27 de abril de 2017.

Fuente: Infobae