Juan
Camilo Rincón es el autor de "Ser colombiano es un acto de fe. Historias
de Jorge Luis Borges y Colombia". (Diseño a partir de imágenes: Jesús
Avilés/Infobae).
El escritor argentino, que habría
cumplido 123 años esta semana, visitó el país andino en tres ocasiones. Existe
un libro que habla sobre ello, escrito por el periodista colombiano Juan Camilo
Rincón
Por Santiago Díaz Benavides
25 de Agosto de 2022
Cada 24 de
agosto se conmemora el natalicio de Jorge Luis Borges, y además se celebra ‘El
Día del Lector’ en varios países de habla hispana. El escritor argentino es una
de las figuras más importantes de la literatura universal y con cada años que
pasa, sus lectores aumentan y el estudio de sus obras se diversifica.
Borges es
considerado como el responsable de abrir las puertas para toda una generación
de escritores latinoamericanos que triunfó en Europa y el mundo entero. De
hecho, no habríamos dado con Julio Cortázar si este no lo hubiese descubierto
en primera instancia, si no le hubiese dado la oportunidad de publicar sus
primeros relatos. Sin Borges no habría José Donoso, ni Ricardo Piglia, ni
Alberto Mangel; no existiría Gabriel García Márquez, ni Mario Vargas Llosa. Por
Borges existió un ‘Boom’ Latinoamericano, por Borges existe hoy como la
conocemos la literatura de nuestro continente.
Su
influencia es innegable. Marcó a toda una generación y aún hoy es leído como un
referente, estudiado y debatido. No se ganó el Premio Nobel de Literatura
porque la vida no lo quiso así, pero debió haberlo obtenido porque el autor de
El hacedor es y será siempre una de las grandes voces de la literatura
universal en toda su historia.
Visitó Colombia en tres ocasiones. Lo hizo
en 1963, en 1965 y en 1978. Conocía y admiraba los versos de José Asunción
Silva y exaltaba la narrativa de Jorge Isaacs con su María (1867). Fue cercano
a Juan Gustavo Cobo Borda y Álvaro Castaño Castillo, quien lo entrevistó en
varias ocasiones. Mantuvo correspondencia con Jorge Gaitán Durán durante varios
años y escribió uno de sus relatos pensando en un personaje colombiano.
No se
tiene muy presente que fue declarado ciudadano meritorio por parte de la
Alcaldía de Bogotá, en el año 1978, y que recibió las llaves de la ciudad. Hay
muchas cosas que la gente no conoce, pero que el escritor y periodista bogotano
Juan Camilo Rincón se ha dedicado a rememorar en su libro Ser colombiano es un
acto de fe. Historia de Jorge Luis Borges y Colombia.
En este
libro, el autor bogotano, que también ha escrito sobre Cortázar y las
relaciones entre la literatura mexicana y la colombiana, le permite a los
lectores acompañar a Borges durante su paso por Colombia, ir de la mano con él
y vivir de cerca la época y la historia. El lector podrá encontrar en estas
páginas un buen número de anécdotas y datos que develan el profundo cariño que
Borges llegó a tomarle a nuestro país.
Al
respecto de estos episodios, y en el marco de la conmemoración del natalicio
del escritor argentino, Rincón conversó con Infobae y habló de lo que significó
para Borges haber visitado Colombia en esos años.
— ¿Qué
caracterizó las visitas de Borges al país?
— Es
importante resaltar que la primera visita de Borges tuvo un interesante
antecedente. El autor ya tenía a Colombia en su radar, pues en 1937 había
publicado un artículo en la revista argentina El Hogar, titulado «Vindicación
de la “María” de Jorge Isaacs». A esto se suma su relación con dos revistas
colombianas, que desde la década del cincuenta venían publicando textos suyos:
Cromos con “La escritura del dios” en 1954, y Mito con un texto de Pedro Gómez
Valderrama, de 1957, sobre los seres imaginarios de Borges. A raíz de esto, el
Comité de Dirección de la revista hizo algunas gestiones que desembocaron en
esa primera visita en diciembre de 1963. Como abrebocas, Mito hizo un especial
en el mes de noviembre sobre el autor, a quien además incluyó como integrante
del Comité Patrocinador. El especial presentó reseñas sobre su obra hechas por intelectuales
como Rafael Gutiérrez Girardot, Pedro Gómez Valderrama, Marta Mosquera y
Hernando Téllez. Las visitas de Borges nacieron de invitaciones que le hicieron
entidades públicas como secretarías de educación y alcaldías, e instituciones
privadas como la revista Mito. Hizo recorridos por universidades, teatros,
alcaldías, bibliotecas y emisoras de Bogotá, Cartagena, Barranquilla, Medellín
y Cali, recitando sus textos y dando conferencias sobre sus temas favoritos:
Lugones, la poesía gauchesca, la creación de lo fantástico. También hizo
constantes referencias a su lectura y gusto por autores como José Eustasio
Rivera, José Asunción Silva, Guillermo Valencia y León de Greiff.
— ¿Quién
lo acompañó entonces?
— En las
dos primeras visitas vino con su madre, Leonor Acevedo; en la tercera lo hizo
acompañado por María Kodama. En las tres ocasiones fue recibido y acompañado
por personalidades de la política y la cultura como Ramón de Zubiría; la
artista colombo-uruguaya Martha Traba; la cantante mexicana Chavela Vargas; los
fundadores de la HJCK, Álvaro Castaño y Gloria Valencia; Jorge Valencia
Jaramillo; Hernando Durán Dussán; Gloria Zea, entonces directora de Colcultura;
el poeta y ensayista Juan Gustavo Cobo Borda; Hernando Valencia Goelkel;
Roberto Burgos Cantor; Félix Turbay; Gustavo Tatis Guerra, entre muchos otros.
Retrato
de Jorge Luis Borges por Grete Stern. Wikimedia Commons
Retrato
de Jorge Luis Borges por Grete Stern. Wikimedia Commons
— ¿Cuál
fue la impresión que se llevó? Al final termina hablando sobre el país en uno
de sus relatos
— Excepto
por la anécdota de la discusión de Borges con un colombiano que se jactó al
afirmar que el nuestro era el único país donde se hablaba el español de España,
idea que el autor criticó, siempre tuvo una impresión muy positiva del país.
Así se lo hizo saber a sus grandes amigos Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo
cuando regresó a Buenos Aires después del primer viaje a Colombia: “Gente muy
irónica y civilizada (...). Y no tienen la superstición nacional que se
encuentra en el Uruguay y, según creo, en el Brasil. No, los colombianos son
muy civilizados. Conocen el Martín Fierro; conocen a Lugones; a Güiraldes...”.
En uno de sus poemas dijo: “Oh destino de Borges, / haber navegado por los
diversos mares del mundo / o por el único y solitario mar de nombres diversos,
/ haber sido una parte de Edimburgo, de Zurich, de las dos Córdobas, de
Colombia y de Texas” (El otro, el mismo, 1969). A Modesto Montecchia le dijo
que Colombia era uno de los países más agradables que había conocido, pues su
gente culta le parecía “realmente admirable. Yo pensé que podía ser fácilmente
(si me admiten, claro está) amigo íntimo de muchos de ellos…”. También expresó
su deseo de conocer a fondo la narrativa colombiana, “primero por su
importancia y luego por el sentido amor que le tengo a este país”. También está
el cuento “Ulrica” incluído en El libro de arena (1975), cuyo protagonista es
un profesor colombiano, para quien tener esta nacionalidad “es un acto de fe”.
Estos son solo algunos ejemplos del afecto que profesó por el país en numerosas
ocasiones.
— ¿Qué
significó su presencia en esos años?
— Sus
visitas fueron de enorme importancia para la cultura y la literatura del país,
pues aunque en la de 1963, por ejemplo, Borges no era tan conocido por el
público colombiano en general, ya era ampliamente reconocido por los círculos
culturales e intelectuales colombianos. Tanto, que la Universidad de los Andes
le otorgó un doctorado honoris causa; la emisora HJCK lo invitó a grabar la
lectura en voz alta de sus poemas; todos los medios registraron su visita,
reseñaron y analizaron su obra, y lo entrevistaron para luego publicar extensos
artículos; en 1977 el alcalde Bernardo Gaitán Mahecha expidió un decreto para
otorgarle la Orden Civil al Mérito Ciudad de Bogotá; y en 1978, cuando por fin
pudo venir a recibir el reconocimiento, se le dieron las llaves de Medellín,
evento en el que, emocionado, dijo: “... estoy añorando esta tarde en que estoy
con ustedes, en que me siento en tierra de Colombia; en donde me siento rodeado
por la cóncava hospitalidad y generosidad de todos ustedes. Muchas gracias,
digo esto a cada uno de ustedes, no a todos, a cada uno de ustedes,
singularmente. No puedo hablar… Estoy muy conmovido...”.
— ¿Cómo
se le leía entonces y cómo se le lee hoy? ¿Sigue vigente y con la misma fuerza?
— Se le
sentía como el gran argentino universal, al que “… leyéndolo y releyéndolo,
aprenderán a dar al cuento colombiano un rumbo más interesante que el del
reservado costumbrismo que nos tiene todavía encadenados al siglo diecinueve,
superficial y bonachón, racionalista y verboso (…). Creo que Borges es el
cuentista más grande de América, puede redimirnos del caos” dijo en su momento
Ebel Botero en el Magazín Dominical de El Espectador. Hoy sigue vigente,
especialmente en su ensayística, su mirada literaria aguda y cáustica, su
inteligente humor ácido pero, sobre todo, por su vasto conocimiento que nunca
pierde fuerza. Se le lee como ese que rescató a los gauchos, los payadores y
los cuchilleros, que reivindicó la traducción como enigma y, en fin, como el
gran sabedor de la literatura universal.
Fuente:
Infobae
https://www.infobae.com/leamos/2022/08/25/ser-colombiano-es-un-acto-de-fe-cuando-jorge-luis-borges-estuvo-en-colombia/