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jueves, 29 de abril de 2021

Cae el último gran mito: no, el fuego no destruyó la Biblioteca de Alejandría

Un libro sobre la destrucción deliberada del conocimiento a lo largo de la historia arroja nueva luz sobre lo que verdaderamente le ocurrió a la gran biblioteca de la Antigüedad

 

                Recreación de la Biblioteca de Alejandría.

 

Por Daniel Arjona

 

Refería Jorge Luis Borges en uno de sus numerosos —y deliciosos— apuntes bibliófilos un ensayo de Bernard Shaw en el cual, cuando el fuego amenaza la Biblioteca de Alejandría y alguien le advierte al César de que, si no hacen nada, arderá la memoria de la Humanidad, este responde: "Déjala arder, es una memoria de infamia". Y apostilla el escritor argentino: "El César histórico, en mi opinión, aprobaría o condenaría el dictamen que el autor le atribuye, pero no lo juzgaría, como nosotros, una broma sacrílega. La razón es clara: para los antiguos, la palabra escrita no era otra cosa que un sucedáneo de la palabra oral". El fuego que habría devorado el gran archivo del saber antiguo nos conmueve porque para nuestra cultura el libro sigue poseyendo un poder mitológico indestructible, mientras que los hombres del pasado lo consideraban en realidad un pariente pobre de la palabra hablada, la única que permite apreciar en toda su profundidad el verdadero sabor de las historias. Pero ¿y si el mito va más allá? ¿Y si en realidad el fuego no destruyó la Biblioteca de Alejandría?

 

Richard Ovenden (1964) es un bibliotecario británico legendario que, tras haber regido los destinos de algunos de los principales recintos bibliográficos de Reino Unido, ocupa hoy el cargo de alto ejecutivo de las Bibliotecas Bodleianas de la Universidad de Oxford. También es el autor de un libro tan emocionante como desolador que acaba de ser traducido en nuestro país por Silvia Furió: 'Quemar libros. Una historia de la destrucción deliberada del conocimiento' (Crítica). En la línea de otros títulos ya clásicos como 'Historia universal de la destrucción de los libros', de Fernando Báez, o el superventas 'El infinito en un junco', de Irene Vallejo, Ovenden persigue en estas páginas la desagradable afición de aniquilar libros que los seres humanos hemos cultivado con nocturnidad y alevosía casi desde el mismo momento en que comenzamos a escribirlos.

 

Es esta una historia de dramas universales pero también íntimos. De cómo se alzaron y cayeron grandiosas bibliotecas como la de Asurbanipal, la del Congreso de EEUU, la de Lovaina —que ardió dos veces—, las que arrasaron las hordas nazis o, más recientemente, la de Bagdad durante la infausta guerra de Irak, hasta cómo se perdieron por desidia, mala praxis o incluso voluntariamente tesoros documentales de escritores como Lord Byron. ¿Y Alejandría? El lector habrá notado la elusión de la más célebre de las bibliotecas incendiadas en esta enumeración apresurada. Y es que la suya es precisamente la aventura más fascinante —y desmitificadora— de las que se despliegan en las páginas del ensayo de Ovenden. Atiendan.

 

Montañas de papiros

 

Alejandría es la biblioteca arquetípica de la imaginación occidental y, sin embargo, lo que sabemos de ella es, siendo optimistas, fragmentario. Muy pocas fuentes primarias y un sinfín de secundarias que se copian las unas a las otras. Para empezar, no se trataba de una sola biblioteca sino de dos, el Museion o Biblioteca Interior y el Serapeum o Biblioteca Exterior, y ambos eran edificios impresionantes entre cuyas paredes se almacenaban montañas de rollos de papiro, pero donde también se invitaba al estudio a los sabios llegados de todos los rincones de la Antigüedad, amén de cualquier otro visitante. Fundada por el primero de los Ptolomeos en el siglo III a. C., sabemos de la ansiedad bibliófila de los directores de la institución que requisaban todo libro que encontraran en los barcos que recalaban en su transitadísimo puerto para quedárselo y devolver después una copia.

 

"La Biblioteca de Alejandría", cuenta Richard Ovenden, "creció sin parar desde su fundación según un curioso documento conocido como la Carta de Aristeas, escrita en torno al año 100 a. C. En ella se cuenta que poco después de su fundación, la biblioteca alcanzó los 500.000 rollos y que la incorporación del Serapeum acrecentó su capacidad. El historiador romano Aulo Gelio, en su compendio 'Noches Áticas', dio una cifra de 700.000 volúmenes divididos entre las dos bibliotecas. Juan Tzetzes fue un poco más preciso —los bibliotecarios tienden a estar más contentos con las cuentas exactas de sus colecciones— y afirmó que el Museion contaba con 490.000 volúmenes y el Serapeum con 42.800. Hemos de tratar las antiguas estimaciones del tamaño de la colección con extrema cautela. Dada la extensión de la literatura en el mundo antiguo que ha sobrevivido, las cifras no son realistas. Aunque las estimaciones deben considerarse con escepticismo, sí ponen de manifiesto que la biblioteca era enorme, mucho mayor que cualquier otra colección conocida en aquel momento".

 

Pero el mito de la Biblioteca de Alejandría lo acabó forjando el incendio devastador que la habría calcinado. Fueron en realidad varios mitos y leyendas a menudo contradictorios entre sí, explica el autor de 'Quemar libros', que no se corresponden con la más probable, prosaica y triste realidad. Primero habría llegado el fuego en el fragor de la conquista cesariana de Egipto en el siglo I a. C. Después, la quema del cristiano Teófilo en su furia antipagana en el 391 d. C. Y aún más tarde, en el 642, habría sido el líder árabe Amr el que se habría servido en los 4.000 baños de Alejandría de aquellos tesoros librescos para calentar el agua y exorcizar de paso a los impíos autores grecolatinos que emponzoñaban la ortodoxia fijada por el Profeta. No hay duda de que la Biblioteca dejó de existir, pero el fuego resulta, digamos demasiado espectacular y consolador, para dar cuenta de su fin.

 

Admonición

 

Las bibliotecas de la Antigüedad eran tremendamente frágiles. El junco del papiro crece en la ribera del Nilo en donde se recolectaba, se extraía su corteza a tiras que después se juntaban, se secaban al sol y finalmente se raspaban para dejarlas listas para registrar en ellas las obras inmortales de Aristóteles o Cicerón. Hasta que los sustituyeron primero el pergamino medieval hecho de piel y finalmente el papel llegado de Asia, los papiros sirvieron bien, pero eran no solo muy inflamables, sino que también se malograban con rapidez, comidos por el moho, los insectos y las ratas. La perdurabilidad de enormes depósitos de rollos de papiro exigía un copiado constante para no perder las obras, una atención que no desfalleciera, un trabajo febril de gestión y conservación que la mudable naturaleza humana amenazaba con echar a perder en el primer instante de relajación. No hizo falta el fuego, porque, y esto sí debería ser una enseñanza para la actualidad, la desconsideración por el saber, que el amor a los libros se mude a otros menesteres, puede ser suficiente para destruir "una memoria de infamias".

 

"Al parecer", termina Richard Ovenden, "la causa última de la destrucción de la Biblioteca fue la falta de supervisión, liderazgo e inversión que imperó durante siglos. Más que un símbolo de la naturaleza catastrófica de la ignorancia y la barbarie imponiéndose a la verdad civilizada, Alejandría es un relato admonitorio del peligro que conlleva el creciente deterioro debido a la escasez de fondos, la falta de consideración prioritaria y la indiferencia general hacia las instituciones que conservan y comparten el conocimiento".

 

Fuente: El Confidencial

https://www.elconfidencial.com/cultura/2021-04-29/biblioteca-alejandria-incendio-libros_3054264/

martes, 2 de abril de 2019

La Biblioteca Jones en Amherst cumple 100 años


Esta foto de la colección de la Biblioteca Jones , fechada el 25 de julio de 1927, muestra al presidente John Tyler y a un ayudante no identificado que está abriendo camino a la biblioteca.


Por Jim Russell


AMHERST - Más de 100 simpatizantes de la Biblioteca Jones asistieron a la fiesta de cumpleaños de la institución el jueves por la noche para celebrar un siglo del amado centro cultural y de aprendizaje de la comunidad.

Un cliente leal relató sus años de uso de la Biblioteca Jones, y ha escrito una historia de la misma, que pronto estará disponible para la venta. El libro de Bruce Watson se titula "Corazón y alma". Refiriéndose a Jones, dijo a los asistentes que "el hogar, para la madre Amherst, da la bienvenida a sus hijos al hogar".

"Vine aquí todos los días de la semana", dijo Watson durante sus comentarios citando al estimado escritor argentino Jorge Luis Borges:

“Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana - la única - está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta”. escribió Borges en 1941 en un breve ensayo  titulado“ La biblioteca de Babel ”.

La representante estatal Mindy Domb, D-Amherst, leyó una declaración de la Cámara de Representantes. "Toda la membresía expresa sus mejores deseos", dijo.

Domb también dijo que en la Biblioteca Jones, los usuarios pueden ver "un poema escrito por Emily Dickinson escrito con su letra".

El vicepresidente del consejo municipal de Amherst, Mandi Jo Hanneke, habló en nombre de sus colegas del consejo y dijo: "ELa Biblioteca Jones realmente es nuestra sala de estar durante todo el año".

La biblioteca nació el 21 de marzo de 1919 y lleva el nombre de Samuel Minot Jones. Entonces-Gov. Calvin Coolidge, quien se convirtió en el presidente de la nación en la década de 1920,.

La instalación actual tiene una colección de libros que excede los 200,000 volúmenes.

"Me encanta cada centímetro de este lugar. ... Es sólo la joya de la ciudad. ... Me alegra que haya estado aquí durante 100 años ", dijo la ex representante estatal Ellen Story.

Desde 1993, la ciudad de Amherst y su "ciudad hermana", Kanegasaki en Japón, han compartido una relación especial.

Este año también se cumple el 30 aniversario de un acuerdo de intercambio de estudiantes entre escuelas públicas en Amherst y Kanegasaki. La Biblioteca Jones y la Biblioteca Municipal de Kanegasaki formaron una asociación en 2003.

El superintendente de la Junta de Educación de Kanegasaki, Yuetsu Chiba, de 67 años, quien previamente enseñó durante 38 años, asistió a la celebración de la Biblioteca Jones.

A través de un traductor, Daneil DeGrasse, un instructor de inglés en las escuelas públicas de Kanegasaki, Chiba dijo en una entrevista que "esta relación es atesorada por nuestra ciudad en Japón". La ciudad de aproximadamente 16,000 habitantes, dijo, inscribe a aproximadamente 1,200 estudiantes. Chiba dijo que "la relación ha continuado durante 30 años debido a los cálidos corazones de Amherst", y agregó que "la gente de Kanegasaki está muy agradecida. Esperamos que esta relación continúe”.


Nota de Oye Borges:
Amherst es un pueblo ubicado en el condado de Hampshire en el estado estadounidense de Massachusetts.


Fuente: The Republican


sábado, 19 de enero de 2019

Jonathan Basile crea La Biblioteca de Babel en Internet



The Book

By Kashmir

Menos de un siglo después de que un escritor de ficción se imaginó un libro que contiene todo lo que se ha escrito o se escribirá, se convirtió en una realidad por parte de un técnico, escribe Azra Hussain.

El autor argentino Jorge Luis Borges publicó una colección de cuentos titulados El jardín de senderos que se bifurcan en el año 1944. Una de las historias,  narra la historia de hombres que vivían en la Biblioteca de Babel. , una vasta estructura sin límites dividida en hexágonos. Dicha biblioteca era infinita, o como escribió Borges, una esfera cuyo centro exacto es cualquier hexágono y cuya circunferencia es inalcanzable.

A lo largo del viaje del hombre, estableció un par de datos sobre la Biblioteca: (a) La Biblioteca existe desde siempre, y que una creación tan elegante solo puede ser obra de una deidad. (b) Todos sus libros están escritos con veinticinco símbolos ortográficos: veintitrés letras del antiguo alfabeto inglés, una coma, un punto y un espacio. La Biblioteca contiene cada combinación comprensible de estos veinticinco caracteres, lo que significa que todo lo que se puede / ha escrito o dicho ya se ha escrito en uno de los libros de la Biblioteca.

El trabajo de Borges explora el concepto de totalidad y originalidad de una manera bastante cínica y autocrítica. Explica que dado que todo lo que se podía decir ya había sido escrito, la gente se dispuso a buscar la iluminación en el universo (la Biblioteca), pero fue en vano. Innumerables personas murieron sabiendo que todo lo que querían aprender de este mundo estaba escrito en un libro en alguna parte, pero no pudieron encontrarlo.

Borges también mencionó un aumento en el número de suicidios que ocurren en la Biblioteca por año. Parecía que la gente no podía hacer frente a la idea de que el conocimiento estaba tan cerca de ellos y, sin embargo, completamente fuera de su alcance. Vencidos por la frustración, algunas de estas personas se convirtieron en desviados, destruyendo cada libro que pusieron en sus manos.

Aunque la mayoría de los críticos sugieren que la naturaleza intrigante de sus narradores e ideas se debe a sus propias tendencias e intereses místicos, algunos pocos discrepan. Uno de esos hombres es Jonathan Basile, el creador de libraryofbabel.info, o, como le gusta llamarse a sí mismo, el bibliotecario de Babel, una de las creaciones más intrigantes filosóficamente del hombre.

libraryofbabel.info es un sitio web inspirado en el cuento de Borges, la Biblioteca de Babel. Este sitio web ofrece todo lo que tiene, o podría ser escrito. Creada para producir o localizar a pedido cualquier combinación de hasta 3200 letras, espacios, puntos y comas en inglés, la creación de Basile es, en verdad, la emulación perfecta del universo de Borges.

Las combinaciones vienen en forma de páginas en libros, colocadas en estantes con forma de hexágono dispuestos en un orden específico e invariable, lo que significa que si encuentra su nombre escrito en una determinada página de un determinado libro en un determinado estante, todavía estar allí después de que haya dejado el sitio.

Como cualquier otro sitio web, libraryofbabel.info utiliza un algoritmo para funcionar correctamente. A cada página de este sitio se le asigna un número de página secuencial en base-10. El texto en cada página está encerrado dentro de su número de página. El algoritmo de Basile convierte estos números de página en números únicos y más grandes que cuando se convierten en base-29 pueden representar cada letra en el idioma inglés y los tres símbolos (incluidos los espacios). Basile se ha asegurado de que el algoritmo genere todos los resultados posibles y que una página en particular muestre exactamente el mismo resultado cada vez que se visite. Uno puede encontrar en esta biblioteca la descripción de su nacimiento, cada descripción posible e imposible de su muerte, su residencia permanente, básicamente cualquier cosa y todo lo que pueda o no pueda existir se puede encontrar en este sitio, lo que significa que cada página que se puede escribir En el futuro se ha escrito, solo hay que buscarlo.

Es una experiencia verdaderamente alucinante y misteriosa. Sin embargo, a esta revelación le sigue una conclusión aún más extraña, casi triste. Todo lo que podamos pensar, decir o escribir no es único ni nuevo. Todo ya ha sido dicho y escrito antes. La Biblioteca de Babel desdibuja la línea entre la invención y el descubrimiento. Sin embargo, ¿es esta afirmación realmente cierta? Realmente no.

Un grupo de personajes generados al azar por un programa de computadora no equivale a algo dicho por un ser humano. Para que las palabras tengan un impacto, debe haber algún tipo de emoción, algún tipo de voluntad en ellas, que es algo que no puede ser generado por un sitio web. Aunque las emociones a veces se glorifican más de lo necesario, son exactamente lo que nos hace humanos. Este es el poder que poseemos. Y depende de nosotros decidir cómo usarlo.


Acerca de

La Biblioteca de Babel es un lugar para que los académicos investiguen, para que los artistas y escritores busquen inspiración, para que cualquier persona con curiosidad o sentido del humor reflexione sobre la rareza de la existencia; en pocas palabras, es como cualquier otra biblioteca. De completarse, contendría todas las combinaciones posibles de 1,312,000 caracteres, incluidas letras minúsculas, espacios, comas y puntos. Por lo tanto, contendría todos los libros que se hayan escrito, y todos los libros que podrían estar, incluyendo cada obra, cada canción, cada artículo científico, cada decisión legal, cada constitución, cada pieza de la escritura, y así sucesivamente. En la actualidad contiene todas las páginas posibles de 3200 caracteres, aproximadamente 104677 libros.

Ya que imagino que la pregunta se presentará en la mente de algunos visitantes (es inevitable cierta desconfianza hacia lo virtual). Voy a evitar cualquier duda: cualquier texto que encuentre en cualquier ubicación de la biblioteca estará en el mismo lugar en perpetuidad. No solo generamos y almacenamos libros como se solicitan, de hecho, las demandas de almacenamiento lo harían imposible. Cada posible permutación de letras es accesible en este mismo momento en uno de los libros de la biblioteca, solo en espera de su descubrimiento. Animamos a aquellos que encuentran extrañas concatenaciones entre las variaciones de las letras para escribir sobre sus descubrimientos en el foro, para que las generaciones futuras puedan beneficiarse de su investigación.


Creadores

libraryofbabel.info es la creación de Jonathan Basile (@ jonotainEB / jonathanbasile.info), junto con la ayuda de amigos y familiares. Me atrajo la idea por un interés en la literatura y la iterabilidad, que supongo que también podría llamarse literatura. Espero que encuentre la biblioteca que le ayuda en sus meditaciones, y hágamelo saber a través del foro o correo electrónico (jonathan [punto] e [punto] basile [at] gmail [punto] com) qué pensamientos trae. Actualmente soy un Ph.D. estudiante en el departamento de Literatura Comparada de Emory, Puede encontrar enlaces a mi trabajo en mi sitio web, incluido un libro basado en este proyecto, Tar for Mortar: "The Library of Babel" y The Dream of Totality.




Fuente: Kashmirlife




The Book

By Kashmir

With less than a century after a fiction-writer imagined about a book that contains everything that has been written or will be written was converting into a reality by a techie, writes Azra Hussain

Argentinean author Jorge Luis Borges published a collection of short stories titled The Garden of Forking Paths in the year 1944. One of the stories, The Library of Babel (La Biblioteca de Babel), narrated the tale of men who lived in the Library of Babel, a vast, boundless structure divided into hexagons. The said library was infinite, or as Borges wrote, a sphere whose exact centre is any hexagon and whose circumference is unattainable.

Throughout the journey of the man, he established a couple of facts about the Library: (a) The Library has existed since forever, and that such an elegant creation can only be the handiwork of a deity. (b) All of its books are written with twenty-five orthographic symbols: twenty-three letters of the old English alphabet, a comma, a period, and space. The Library contains every fathomable combination of these twenty-five characters, which means that everything that can be/has been written or said has already been written in one of the books in the Library.

Borges’ work explores the concept of totality and originality in a rather cynical and self-deprecating manner. He explains that since everything that could be said had already been written down, people set out to seek enlightenment in the universe (the Library), but to no avail. Countless people died knowing that everything they wanted to learn from this world was written down in a book somewhere, but they were unable to find it.

Borges also mentioned an increase in the number of suicides occurring in the Library per year. It seemed like people could not cope with the thought of knowledge being so close to them and yet completely out of reach. Overcome by frustration, some of these people turned into deviants, destroying every book they laid their hands on.

Even though most critics suggest that the intriguing nature of his narrators and ideas is due to his own mystical tendencies and interests, a few beg to differ. One such man is Jonathan Basile, the creator of libraryofbabel.info, or as he likes to call himself, the librarian of Babel, one of the most philosophically intriguing creations of man.

libraryofbabel.info is a website inspired by Borges’ short story Library of Babel. This website offers anything that has, or could be written. Built to produce or locate on demand any combination of up to 3200 English letters, spaces, full stops and commas, Basile’s creation is, truly, the perfect emulation of Borges’ universe.

The combinations come in the form of pages in books, put into hexagon-shaped bookshelves arranged in a specific, unchanging order, which means that if you find your name written on a certain page of a certain book on a certain shelf, it will still be there after you’ve left the site.

Like any other website, libraryofbabel.info uses an algorithm to function properly. Each page in this site is given a sequential page number in base-10. The text on each page is encased inside its page number. Basile’s algorithm converts these page numbers into unique, larger numbers which when converted into base-29 can represent every letter in the English language and the three symbols (including space breaks). Basile has made sure that the algorithm creates every possible result and that a particular page will display the exact same result every time it is visited. One can find in this library the description of his birth, every possible and impossible description of his death, his permanent residence, basically anything and everything that can or cannot exist can be found on this site, which means that every page that can be written in future has been written, it just needs to be looked up.

It is a truly mind-boggling and eerie experience. However, this revelation is followed by an even stranger, almost saddening, conclusion. Anything that we can think of, say, or write is not unique or new. Everything has already been said and written before. The Library of Babel blurs the line between invention and discovery. However, is this statement really true? Not really.

A bunch of characters randomly generated by a computer programme do not equate to something said by a human being. In order for words to have an impact, there needs to be some sort of emotion, some sort of will in them, which is something that cannot be generated by a website. Even though emotions are sometimes glorified more than necessary, they are exactly what makes us human. This is the power that we possess. And it is up to us to decide how to use it.

About

The Library of Babel is a place for scholars to do research, for artists and writers to seek inspiration, for anyone with curiosity or a sense of humor to reflect on the weirdness of existence - in short, it’s just like any other library. If completed, it would contain every possible combination of 1,312,000 characters, including lower case letters, space, comma, and period. Thus, it would contain every book that ever has been written, and every book that ever could be - including every play, every song, every scientific paper, every legal decision, every constitution, every piece of scripture, and so on. At present it contains all possible pages of 3200 characters, about 104677 books.

Since I imagine the question will present itself in some visitors’ minds (a certain amount of distrust of the virtual is inevitable) I’ll head off any doubts: any text you find in any location of the library will be in the same place in perpetuity. We do not simply generate and store books as they are requested - in fact, the storage demands would make that impossible. Every possible permutation of letters is accessible at this very moment in one of the library's books, only awaiting its discovery. We encourage those who find strange concatenations among the variations of letters to write about their discoveries in the forum, so future generations may benefit from their research.

Creators

libraryofbabel.info is the creation of Jonathan Basile (@jonotainEB/jonathanbasile.info), along with the help of my friends and family. I was drawn to the idea by an interest in literature and iterability, which I suppose I might as well call iterature. I hope you find the library aids your meditations, and please let me know via the forum or email (jonathan [dot] e [dot] basile [at] gmail [dot] com) what thoughts it brings. I am currently a Ph.D. student in Emory's Comparative Literature department, and have mostly shifted my focus from programming to writing. You can find links to my work on my website, including a book based on this project, Tar for Mortar: "The Library of Babel" and the Dream of Totality.




Fuente: Kashmirlife








jueves, 27 de diciembre de 2018

Los siete locos- Recorremos la Biblioteca Miguel Cané




Recientemente restaurada, recorremos la biblioteca en la que trabajó Jorge Luis Borges junto con Pablo Gianera, curador de la muestra permanente que le rinde homenaje al escritor argentino.

Fuente: You Tube

domingo, 11 de noviembre de 2018

Borges, en Boedo. Los años más grises, los más luminosos



Con 37 años y diez libros publicados, Jorge Luis Borges comenzó a trabajar en la Biblioteca Municipal Miguel Cané como auxiliar primero, en 1937. La ficha del Registro Personal de la Administración, que lleva su firma con letra minúscula, consigna “Sí” en el ítem “Lee y escribe”. También, que el nuevo empleado sabe inglés, francés y alemán. El italiano lo aprendió durante los viajes en un tranvía “atestado” desde la avenida Las Heras hasta Boedo, leyendo una edición bilingüe inglés-italiano de la Divina comedia. En esos nueve años, hasta que renunció en 1946, Borges escribió los cuentos de Ficciones, esos que lo convirtieron en una figura mayor de la literatura del siglo XX.

“En el trabajo, los demás no se interesaban sino por las carreras de caballos, los partidos de fútbol y los chistes obscenos. Irónicamente, por ese entonces, yo era un escritor conocido, excepto en la biblioteca. Recuerdo una oportunidad en que un compañero señaló en una enciclopedia el nombre de un tal Jorge Luis Borges, hecho que lo dejó asombrado al comprobar la coincidencia de nuestros nombres y fechas de nacimiento”, cuenta en su autobiografía.

Borges trabajó en la Biblioteca Cané hasta 1946 cuando renunció porque decidieron “ascenderlo” a “inspector de aves de corral” (cargo del que no quedó registro).

Aunque recordaba ese período con ciertas ambigüedades (en la autobiografía lo definió como de “profunda infelicidad”, pero en una entrevista con el español Joaquín Soler Serrano dijo que tenía una “deuda de gratitud” con la biblioteca), lo cierto es que en esos años nació el verdadero cuentista. El puesto le permitía leer en soledad y pergeñar el maravilloso universo de sus ficciones. En esa época escribió “Pierre Menard, autor del Quijote” y “La biblioteca de Babel”.

Pero el Borges que aparecía en la enciclopedia (y que sus compañeros municipales no conocían) ya había publicado tres libros de poemas (Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente y Cuaderno San Martín), cinco de ensayo (Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza, El idioma de los argentinos, Discusión y el breve “Las Kenningar”), uno de relatos (Historia universal de la infamia), además de la biografía de Evaristo Carriego.

Ahora, la Dirección General del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura del ministerio de Cultura porteño rinde homenaje a Borges con una muestra permanente en la biblioteca de Boedo, que reabre el jueves 8 luego de seis meses de obra. El edificio de dos plantas, ubicado en Carlos Calvo 4319, fue sede central de las bibliotecas municipales. Su acervo bibliográfico está integrado por más de 32 mil volúmenes.

La refacción permitió incorporar una sala de literatura infantil y una audiovisual, un auditorio, 50 puestos de lectura, ocho computadoras de consulta pública y las salas Borges Lector, Borges Autor y El cuarto de Borges. Se conservó, afortunadamente, el mobiliario de madera original (bibliotecas, escritorios, ficheros) y se rescató una guillotina de hierro, con la que se cortaba el papel para las fichas, y un montacargas que conecta con el depósito del subsuelo.

Atraídos por conocer el lugar de trabajo de Borges durante sus años de invención más intensa, la Biblioteca Cané fue visitada por los premios Nobel Mario Vargas Llosa y Orhan Pamuk, además de Julian Barnes, Paul Auster y Fernando Savater. La inauguración del espacio permanente, con curaduría de Pablo Gianera, le dará formalidad a las visitas de vecinos y turistas, ya que a partir de este mes habrá visitas guiadas y charlas. Como adelantó a la nacion Javier Martínez, director de la red de bibliotecas públicas porteñas, el proyecto se basa en tres ejes: la relación académica con instituciones internacionales, un programa de actividades gratuitas para todo público y recorridos para extranjeros.

“Es muy importante rescatar el patrimonio cultural de la vida de Borges, uno de los máximos exponentes de nuestra cultura a nivel mundial. Hacer del homenaje y revisión de su vida un espacio vivo, gestante de futuro y cultura para vecinos y quienes nos visitan, es fundamental para nuestra visión de ciudad”, declaró el ministro de Cultura porteño Enrique Avogadro, quien participará del acto inaugural el jueves, a las 14.30, junto con Martínez y María Kodama.

Madrina del espacio Borges, Kodama aportó fotos del libro Atlas, que se exhiben en la planta baja, y un testimonio con anécdotas de aquellos años, que se proyectará en la sala audiovisual. “Su tarea era hacer fichas de libros. Borges trabajaba seriamente y completaba muchas fichas por día. Un día uno de sus compañeros le dijo que no hiciera tantas. ‘No podés trabajar así porque nos va a hundir a todos. Tenés que hacer menos fichas’. Entonces, cuando terminaba de catalogar, Borges subía a la terraza a escribir. Allí escribió ‘Las ruinas circulares’”, cuenta Kodama en el video. Y recuerda que leyó el cuento a los diez años y que la asombró la frase “Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche”. “No sabía quién era el autor. Era un libro para adultos que yo sacaba de arriba de la biblioteca cuando mi abuela dormía la siesta. Quedé fascinada. Mucho tiempo después, Borges me contó que escribió el cuento en una semana y que nunca más pudo escribir algo con ese nivel de intensidad”.

Gran parte de los magistrales relatos de Borges que cambiaron la literatura del siglo XX fueron escritos en esa época. “Lo más importante es que en esos años nace Borges como escritor de ficción. De esos años provienen, entre otros, ‘Pierre Menard, autor del Quijote’, ‘La biblioteca de Babel’, ‘La muerte y la brújula’, cuentos que integrarán Ficciones”, se lee en la cronología. Ese libro, que reúne los cuentos de “El jardín de senderos que se bifurcan” y “Artificios”, se publicó en 1944; Borges todavía era auxiliar de la biblioteca.

A diferencia de su período en la Biblioteca Nacional, cuando fue retratado por Sara Facio, no quedaron registros fotográficos de su paso por la Cané. Es por eso que las fotos seleccionadas para la exhibición son las que le tomó posteriormente Facio.

En la sala Borges Autor se exhiben ejemplares de la revista Sur: entre ellos, el n°56 (de mayo de 1939), con la primera publicación de “Pierre Menard, autor del Quijote”, y el n°59 (de agosto de 1939) con “La biblioteca total”, ensayo que originó “La biblioteca de Babel”. También, primeras ediciones que pertenecen al fondo de la red de bibliotecas públicas porteñas: Historia universal de la infamia, El jardín de senderos que se bifurcan y Seis problemas para don Isidro Parodi, de H. Bustos Domecq (seudónimo de Borges y Adolfo Bioy Casares).

En la sala Borges Lector se muestran los títulos que mandó a comprar para la biblioteca (Anatomía de la melancolía, de Robert Burton, y The Journal of a Tour to the Hebrides with Samuel Johnson, de James Boswell) y los que leyó allí en sus horas libres, como Historia de la República Argentina, de Vicente Fidel López.

En el cuarto que recrea su lugar de lectura y escritura hay un escritorio y una lámpara; en esa sala se escucha, en loop, el sonido de una estilográfica al escribir sobre el papel. En una vitrina se destaca la ficha municipal con el legajo número 57.323.

En 1946, con el ascenso de Juan Domingo Perón, termina su etapa en la Cané. En “Las memorias de Borges” cuenta: “Se me honró con la noticia de que había sido ‘ascendido’, fuera de la biblioteca, a la inspección de aves y conejos en los mercados públicos. Me presenté a la Municipalidad a fin de averiguar qué había ocurrido. ‘Vea usted –dije– resulta más bien extraño que entre tantos empleados como hay en la biblioteca haya sido precisamente yo el elegido para este puesto’. ‘Bien –respondió el empleado–, usted estaba de parte de los Aliados, ¿qué esperaba?’. Su argumento no admitía réplica alguna; al día siguiente presenté mi renuncia”.

Fuente: La Nación, Natalia Blanc


Fuente: Diario de Cultura