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miércoles, 23 de febrero de 2022

Rodríguez Zapatero: “Para mí, Borges es el Dios de la literatura”


El ex presidente español presentó su libro “No voy a traicionar a Borges”; dijo habría dado todo por ser un gran escritor y que no había nada que el escritor argentino “rechazara más que el peronismo”

 

18 de febrero de 2022

 

Laura Ventura

 

José Luis Rodríguez Zapatero: "El país que más admiro del mundo es la Argentina, al que más quiero, y es por Borges”. J de Miguel

 

MADRID.– Su mujer, Sonsoles, el Derecho, la Política y Borges. Estas son las cuatro pasiones del ex presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien presentó en el paraninfo de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense el libro donde recoge sus reflexiones sobre su escritor favorito: No voy a traicionar a Borges (Huso). El ex mandatario consideró que el autor de Historia universal de la infamia brindó, a través de su obra literaria, elementos fundamentales a su función política: “la serenidad y la capacidad de ver desde la distancia”.

 

La primera vez que leyó “El Aleph”, cuando era un joven estudiante de Derecho, quedó cautivado, no solo con este relato, sino con el modo en el que este escritor argentino utilizaba los adjetivos. Para Rodríguez Zapatero, este cuento de Jorge Luis Borges es una historia de amor. “No he traicionado nunca a Borges. Es tan importante, como él dice, leer como releer. He releído las obras de Borges de manera incesante. Obsesiva, a veces. Me ha aportado tanta serenidad, lucidez, pasión, felicidad”, dijo parafraseando el título de su libro y enfatizando su fidelidad como lector.

 

“El país que más admiro del mundo es la Argentina, al que más quiero, y es por Borges”, dijo Rodríguez Zapatero en la presentación de su libro ante un auditorio integrado por alumnos de Literatura y Humanidades. El catedrático español José Manuel Lucía Megías, presidente de honor de la Asociación de Cervantistas y, en la Argentina, titular de la Cátedra Cervantes de la Universidad Nacional del Centro y Padrino del Festival Cervantino de Azul, moderó la presentación junto con la profesora Marifé Santiago Bolaños.

 

Rodríguez Zapatero, presidente de España desde 2004 hasta 2011, destacó la enseñanza y la huella de la obra borgeseana en su gestión pública: “Aportó para mi tarea política la serenidad y la capacidad de ver desde la distancia”. El ex mandatario se refirió a la función política, ajetreada y exigente a la hora de tomar decisiones de manera eficiente y veloz: “Sin embargo, pocas veces he conocido el desosiego, aún en la tarea que he tenido, porque haber leído a Borges me aportó esa visión que nos lleva a comprender la trascendencia de la vida en abstracto, como categoría y, a la vez, la enorme humildad y modestia que representamos cada uno de nosotros”, dijo y destacó la célebre conferencia “La ceguera” (1977).

 

Rodríguez Zapatero respondió preguntas de los alumnos y así se animó a trazar un paralelo con aquello que admira y también aquello que lo distancia de Borges. Con respecto a lo primero, manifestó que le hubiese gustado tener el talento del escritor, “esa inteligencia artificial para la palabra, la inteligencia perfecta para el adjetivo”; con respecto a las diferencias, Rodríguez Zapatero, miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) destacó “cierta visión aristocrática de la vida que tenía Borges, seguramente por su profunda sabiduría; era un hombre modesto, no me refiero a la ambición material, sino a la consideración intelectual”.

 

Rodríguez Zapatero analizó, como animal político, a Borges en este aspecto: “Todo lo que oliera a popular o populismo, perteneciendo a esa súper élite intelectual, le producía un alergia profunda. No hay cosa que más rechazara Borges que el peronismo”. Luego volvió a este punto para elogiar la austeridad y la curiosidad del escritor: “Borges se interesó sobre todo por los hombres y no por el gobierno de los hombres. Casi nada tiene relevancia en Borges cuando se aproxima a lo cotidiano. Tuvo una vida modesta. Conviene también mencionar su poca pasión por el dinero. Creo que está siempre en el terreno de los grandes conceptos, de los grandes temas del pensamiento y de la filosofía. No es que no le interesara la política, pero no era su terreno y tenía esa tendencia al asombro, porque abrazó la Revolución Rusa, pero al año deja de defenderla. No creo que fue un hombre de pensamiento político. La vida cotidiana, contemporánea, le interesaba menos que entender el universo, la finitud, el tiempo, el amor, la pasión. Creo que eso es mucho más interesante que saber qué va a pasar después de las elecciones en Castilla y León”, bromeó hacia el final en relación a las recientes elecciones autonómicas.

 

“Lo voy a decir claro. Lo voy a decir clarísimo. Yo he sido presidente de gobierno, que es importante. Una persona entre 40 millones, cada cuatro años. Es difícil y te da una gran experiencia. Conozco 92 países, he conocido personas interesantísimas y me considero privilegiado de haber tenido esa posibilidad. Y, además, haber sido Presidente de España, que es el país del español, pero yo lo hubiera cambiado todo por ser un gran escritor. No hay nada que nos pueda atraer tanto como las palabras bien pensadas, bien dichas”, destacó el ex mandatario y en este don del buen decir y de la sabiduría, una vez, mencionó a Borges, a quien, en caso de haberlo conocido, le hubiese “hecho la ola”.

 

Tras años de lectura y de relecturas, Rodríguez Zapatero desembarcó finalmente en la poesía de Borges: “Debo confesar que el Borges poeta es el que más me costó, pero su poesía es lo más aproximado que yo he conocido al éxtasis”.

 

Fuente: La Nación

https://www.lanacion.com.ar/cultura/rodriguez-zapatero-para-mi-borges-es-el-dios-de-la-literatura-nid18022022/

sábado, 16 de octubre de 2021

Presentación del libro «No voy a traicionar a Borges», de José Luis Rodríguez Zapatero

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno Español entre 2004 y 2011, comenzó a leer a Jorge Luis Borges en la década de los setenta, en su casa natal, en León. Pasan los años y adquiere, como tantos otros, la sensación, nada fatigosa, de que se ha convertido en un relector del escritor argentino.

En 2001, se le brinda la oportunidad de prologar una edición de «Ficciones» y conoce personalmente a María Kodama, viuda del autor. A partir de la primavera de 2004, se abre un tiempo en el que apenas puede frecuentarlo, aunque en su despacho siempre le acompaña una foto de Borges junto a Adolfo Bioy Casares ante una biblioteca.

Desde la Nochebuena de 2011, lo recupera para ya no abandonarlo. Y ahora, con estas páginas, comparece ante los lectores de su escritor predilecto, en tal condición y no en ninguna otra, como uno de ellos. Lo hace para mostrar su lealtad borgiana, para no traicionar a Borges.

Fuente: You Tube

https://www.youtube.com/watch?v=EJMFNxGPaRc

jueves, 23 de septiembre de 2021

El expresidente Rodríguez Zapatero publica un ensayo sobre Borges, el inventor de "otra dimensión de lo real"

 Marta Menéndez

  
Carmen Vivas

Reconoció ser un enfermo de Borges, beber de su gusto por la brevedad, la filosofía, el escepticismo, la vanguardia o la belleza. José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, 1960) comenzó a leer al genio argentino en la década de los setenta, y desde entonces, extensamente considerado una figura clave tanto para la literatura en habla hispana como la universal, Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986) ha acompañado al que fuera el quinto presidente del Gobierno de España después de la Transición entre 2004 y 2011, en el que es su «sueño borgiano, entre lecturas y relecturas».

 

Y es que de Borges supo que hay un tiempo en la vida en el que uno busca «los atardeceres, los arrabales y la desdicha» y que más adelante, con látigo biológico «uno se queda con las mañanas, el centro y la serenidad». Y quizás fue aquello, por qué no, lo que ahora le ha llevado a publicar el ensayo con el que componer el espejo, virtualmente infinito, dice, de no «traicionar» a Borges y compartir las impresiones e interpretaciones de sus textos y de las lecturas que más han influido en él para «tratar de pensar con serenidad el mundo y lo que acaso somos y dejaremos de ser»: «Leo y anoto. Y transcribo sin señalar páginas, sin citas al uso, porque no es en absoluto mi intención presentar un trabajo académico. Solo quiero compartir las impresiones, emociones y reflexiones, pues de todo eso hay, que me han deparado las lecturas de los textos de Borges a lo largo de más de cuatro décadas», afirma el expolítico socialista en las primeras páginas del ensayo.

 

Titulado No voy a traicionar a Borges y publicado por Huso Editorial, el trabajo de Rodríguez Zapatero se publica dentro de una colección de ensayo no común a lo que muchas veces se supone cuando se hace referencia a este género, y junto a un total de otras diez obras con nombres como Marifé Santiago Bolaños, Laura Freixas, Mercedes de Vega, Luciana Prodan, Eduardo Blázquez o la artista contemporánea española que utiliza la fotografía como medio para representar nuevas realidades, Soledad Córdoba.

 

La relación de exmandatario socialista con el gran escritor argentino no es nueva: en 2001, a propósito de una colección del diario El mundo, prologó una edición de Ficciones, un libro de cuentos publicado en 1944: «Está a punto de abandonar el mundo seguro y confortable del que está hecha la vida cotidiana para adentrarse en un territorio absolutamente nuevo. Borges descubre en su obra, o quizás inventa, otra dimensión de lo real», decía Zapatero.

 

Por su parte, No voy a traicionar a Borges no es el primer libro escrito por Rodríguez Zapatero. En 2013 publicó en la editorial Planeta El dilema, 600 páginas en las que explicaba su gestión al frente del Gobierno desde el estallido de la grave crisis económica de 2008.

 

Fuente: El Independiente

https://www.elindependiente.com/tendencias/2021/09/14/el-expresidente-rodriguez-zapatero-publica-un-ensayo-sobre-borges-el-inventor-de-otra-dimension-de-lo-real/

 

domingo, 31 de enero de 2021

Expresidente de España publicará libro sobre Jorge Luis Borges


 El expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero mostrará nuevamente su faceta literaria en septiembre con la publicación de un libro de ensayo sobre Jorge Luis Borges, confirmó hoy el sello Huso Editorial, a cargo del proyecto.

Bajo el título No voy a traicionar a Borges, Rodríguez Zapatero retoma su vínculo con el autor de cuentos argentino, tras el prólogo del texto Ficciones (1944), presentado en 2001 como parte de una colección del diario El Mundo, con motivo de su inclusión en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX de ese medio de prensa.

En aquella ocasión, Zapatero reconoció haber 'estado enfermo' del ensayista suramericano cuando era joven. 'Todo está en Borges y él lo sabe'. 'Borges descubre en su obra, o quizás inventa, otra dimensión de lo real', apuntó.

El expresidente del Gobierno de España posee, además, títulos como El Dilema: 600 días de vértigo de la Editorial Planeta, La derrota de la España utópica, con el sello de Fundación María Zambrano, Lo hispano, de Ediciones Endymion, entre otros artículos y ensayos.

La nueva entrega formará parte de una colección de ensayo diferente, -señalaron los portavoces de la editorial-, pues el expresidente 'ofrecerá su personal interpretación del universo borgiano desde la fidelidad a una obra nueva que parece ser nueva, inaugural, en cada lectura'.

El compendio incluye, además, un total de otras 10 obras de autores como Marifé Santiago Bolaños, Laura Freixas, Mercedes de Vega, Luciana Prodan, Eduardo Blázquez y Soledad Córdoba.

Los lanzamientos inician este mes de enero con los volúmenes de dos mujeres, La violencia es una veta miserable que cubrimos con canciones, de Santiago-Bolaños y el libro Sylvia Piath y Ted Hugues: ¿genia y genio, genio y musa, genia y muso?, de frexas.

 

Fuente: Prensa Latina

https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=424224&SEO=expresidente-de-espana-publicara-libro-sobre-jorge-luis-borges

 

martes, 29 de diciembre de 2020

LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE JORGE LUIS BORGES


 por Martín Krause

 Borges y la política han dado mucho que hablar, pero la atención que sus opiniones en tal sentido generaran se han referido generalmente a la anécdota de aquél personaje que poca atención prestaba a las noticias diarias y que basaba buena parte de las mismas en criterios estéticos, y particularmente épicos: desde su admiración por los militares patrios y su lucha por la independencia y libertad argentinas hasta su afiliación al Partido Conservador porque sólo los caballeros se suman a las causas perdidas.

Sin embargo, y pese a que pueden encontrarse en su historia decisiones y opiniones políticas diversas, y hasta contrapuestas, es opinión de quien escribe que existe una clara filosofía política en Borges, la que se mantuvo durante el trascurso de su larga vida sin modificaciones y es intención de este artículo presentarla.

 

Libre albedrío e individualismo

Sorprendía a muchos el escepticismo de Borges sobre el libre albedrío, pero esto nunca significó que cayera por eso en las redes del determinismo. Su posición podría sintetizarse de la siguiente forma: el ser humano no existe fuera de las relaciones causa-efecto; está determinado pero le resulta imposible saber qué es lo que lo determina entre las innumerables causas existentes. En sus palabras: «Uno siente que el Universo responde a un dibujo. Las cosas no son absolutamente arbitrarias: hay cuatro estaciones, nuestra vida va pasando por etapas: nacimiento, niñez, juventud… Podrían ser indicios de que hay una trama, de que este mundo no es caótico sino laberíntico. Es como el libre albedrío. Posiblemente no exista, pero uno no puede pensar que en este momento no es libre ¿no?» [1]

Y también: «…si me dicen que todo mi pasado ha sido fatal, ha sido obligatorio, no me importa; pero si me dicen que yo, en este momento, no puedo obrar con libertad, me desespero.» [2]

Esta capacidad de accionar libremente lleva a Borges a lo que en las ciencias sociales se denomina individualismo metodológico, el cual descarta de plano la «hipóstasis» de ciertos conceptos, es decir hacer sujetos de existencia real a ideas tales como «la sociedad», «el pueblo», «la nación», «la clase obrera» y otros: «… la muchedumbre es una entidad ficticia, lo que realmente existe es cada individuo.» [4] , «yo creo que sólo existen los individuos: todo lo demás, las nacionalidades y las clases sociales son meras comodidades intelectuales.» [4], «Las masas son una entidad abstracta y posiblemente irreal. Suponer la existencia de la masa es como suponer que todas las personas cuyo nombre empieza con la letra «b» forman una sociedad.» [5]

Inclusive tiene una página literaria específica sobre el tema, «Tú» [6], que comienza «Un solo hombre ha nacido, un solo hombre ha muerto en la tierra. Afirmar lo contrario es mera estadística, es una adición imposible. No menos imposible que sumar el olor de la lluvia y el sueño que anoche soñaste».

Este enfoque se extiende a su idea de «patria», más venerada por Borges por la epopeya histórica que como concepto social. Así en la «Elegía de la Patria» [7] culmina:

 

Patria, País, Estado

Borges tuvo muchas patrias, si bien nunca pensó en desprenderse de ésta, llevando la concepción individualista también a este campo. Le preguntan, «¿cuántas Argentinas hay? ¿Más de una?», y contesta «Muchas, tantas como individuos. Los países son falsos, los individuos quizás no lo sean -si es que el individuo es el mismo al cabo de muchos años.» [8]

Gustaba de «coleccionar» patrias (Argentina, Uruguay, Suiza, Inglaterra, entre otras) y descreía de las fronteras y los países: «Desdichadamente para los hombres, el planeta ha sido parcelado en países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de una mitología particular, de derechos, de agravios, de fronteras, de banderas, de escudos y de mapas. Mientras dure este arbitrario estado de cosas, serán inevitables las guerras.» [9] «Soy un cosmopolita que atraviesa fronteras porque no le gustan» [10]

El libre albedrío y el individualismo le permitían desplegar una preocupación ética, individualista, como no puede ser de otra forma, «…creo que si cada uno de nosotros pensara en ser un hombre ético, y tratara de serlo, ya habríamos hecho mucho; ya que al fin de todo, la suma de las conductas depende de cada individuo.» [11]

Y al pretender buscar lo máximo de individuo y el mínimo de Estado, descreía profundamente de éste:

«El más urgente de los problemas de nuestra época (ya denunciado con profética lucidez por el casi olvidado Spencer) es la gradual intromisión del Estado en los actos del individuo; en la lucha contra ese mal, cuyos nombres son comunismo y nazismo, el individualismo argentino, acaso inútil o perjudicial hasta ahora, encontrará justificación y deberes.» [12]

«…se empieza por la idea de que el Estado debe dirigir todo; que es mejor que haya una corporación que dirija las cosas, y no que todo ‘quede abandonado al caos, o a circunstancias individuales’; y se llega al nazismo o al comunismo, claro. Toda idea empieza siendo una hermosa posibilidad, y luego, bueno, cuando envejece es usada para la tiranía, para la opresión.» [13]

Sin dejar de ser optimista pensando que algún día ya no existirían más. Pregunta el personaje Eudoro Acevedo:

«¿Qué sucedió con los gobiernos? Según la tradición fueron cayendo gradualmente en desuso. Llamaban a elecciones, declaraban guerras, imponían tarifas, confiscaban fortunas, ordenaban arrestos y pretendían imponer la censura y nadie en el planeta los acataba. La prensa dejó de publicar sus colaboraciones y sus efigies. Los políticos tuvieron que buscar oficios honestos; algunos fueron buenos cómicos o buenos curanderos. La realidad sin duda habrá sido más completa que este resumen.» [14]

Y dice Borges «… para mí el Estado es el enemigo común ahora; yo querría — eso lo he dicho muchas veces — un mínimo de Estado y un máximo de individuo. Pero, quizá sea preciso esperar… no sé si algunos decenios o algunos siglos — lo cual históricamente no es nada — , aunque yo, ciertamente no llegaré a ese mundo sin Estados. Para eso se necesitaría una humanidad ética, y además, una humanidad intelectualmente más fuerte de lo que es ahora, de lo que somos nosotros; ya que, sin duda, somos muy inmorales y muy poco inteligentes comparados con esos hombres del porvenir, por eso estoy de acuerdo con la frase: Yo creo dogmáticamente en el progreso». [15]

«Creo que con el tiempo mereceremos que no haya gobiernos.» [16]

 

Política y democracia

El descreimiento del Estado no podía sino estar acompañando por una baja consideración de la política, algo que, tal vez no entonces, comparten muchos de los argentinos de hoy. Le dicen que no tiene una buena opinión de los políticos, contesta:

— «No. En primer lugar no son hombres éticos; son hombres que han contraído el hábito de mentir, el hábito de sobornar, el hábito de sonreír todo el tiempo, el hábito de quedar bien con todo el mundo, el hábito de la popularidad… La profesión de los políticos es mentir. El caso de un rey es distinto; un rey es alguien que recibe ese destino, y luego debe cumplirlo. Un político no; un político debe fingir todo el tiempo, debe sonreír, simular cortesía, debe someterse melancólicamente a los cócteles, a los actos oficiales, a las fechas patrias.» [17]

«Creo que ningún político puede ser una persona totalmente sincera. Un político está buscando siempre electores y dice lo que esperan que diga. En el caso de un discurso político los que opinan son los oyentes, más que el orador. El orador es una especie de espejo o eco de lo que los demás piensan. Si no es así, fracasa.» [18]

«…yo diría que los políticos vendrían a ser los últimos plagiarios, los últimos discípulos de los escritores. Pero, generalmente con un siglo de atraso, o un poco más también, sí. Porque todo lo que se llama actualidad es realmente…. y, es un museo, usualmente arcaico. Ahora estamos todos embelesados con la democracia; bueno, todo eso nos lleva a Paine, a Jefferson, a aquello que pudo ser una pasión cuando Walt Whitman escribió sus Hojas de Hierba. Año de 1855. Todo eso es la actualidad; de modo que los políticos serían lectores atrasados, ¿no?, lectores anticuados, lectores de viejas bibliotecas…» [19]

Su acendrado individualismo lo llevaba hasta dudar de la posibilidad de la representación, y de la misma democracia, pero no por promover las dictaduras o las monarquías siendo que pensaba que lo importante no eran los sistemas políticos sino los individuos y sus valores. Dice en El Libro de Arena

«Twirl, cuya inteligencia era lúcida, observó que el Congreso presuponía un problema de índole filosófica. Planear una asamblea que representara a todos los hombres era como fijar el número exacto de los arquetipos platónicos, enigma que ha atareado durante siglos la perplejidad de los pensadores. Sugirió que, sin ir más lejos, don Alejandro Glencoe podía representar a los hacendados, pero también a los orientales y también a los grandes precursores y también a los hombres de barba roja y a los que están sentados en un sillón. Nora Erfjord era noruega. ¿Representaría a las secretarias, a las noruegas o simplemente a todas las mujeres hermosas? ¿Bastaba un ingeniero para representar a todos los ingenieros, incluso los de Nueva Zelanda?» [20]

Y su opinión sobre la democracia es bien conocida: «Me sé del todo indigno de opinar en materia política, pero tal vez me sea perdonado añadir que descreo de la democracia, ese curioso abuso de la estadística.» [21]

Volviendo a creer más en los individuos que en los gobiernos «Tengo la sospecha de que la forma de gobierno es muy poco importante, de que lo importante es el país. Vamos a suponer que hubiera una república en Inglaterra o que hubiera una monarquía en Suiza: no sé si cambiarían mucho las cosas; posiblemente no cambiarían nada. Porque la gente seguiría siendo la misma. De modo que no creo que una forma de gobierno determinada sea una especie de panacea. Quizá les demos demasiada importancia ahora a las formas de gobierno, y quizá sean más importantes los individuos» [22]

Borges libertario

En sus propias palabras, Borges se consideraba un anarquista, si bien pacífico: «actualmente yo me definiría como un inofensivo anarquista; es decir, un hombre que quiere un mínimo de gobierno y un máximo de individuo.» [23]

«Soy anarquista. Siempre ha creído fervorosamente en el anarquismo. Y en esto sigo las ideas de mi padre. Es decir, estoy en contra de los gobiernos, más aún cuando son dictaduras, y de los estados». [24]

Pero esa definición de «anarquista pacífico» era presentada para diferenciarse del anarquismo violento de fines del siglo XIX y principios del XX. En la actualidad su posición sería clasificada como de «libertario», ya que el ideal de su admirado Spencer ha sido recreado en este siglo por Popper, Hayek, Nozick o Mises.

El diccionario define la anarquía como «falta de todo gobierno en un estado», o «desorden, confusión, por ausencia o flaqueza de la autoridad pública». Teniendo en cuenta esto, Borges no sería estrictamente «anarquista» si lo interpretamos como la falta completa de normas y orden, sino un «libertario», palabra que define actualmente a un rango amplio de posiciones que se extienden desde la preferencia por un estado mínimo hasta pequeñas agencias en competencia.

Dicha filosofía política pondría a Borges a contrapelo de la sociedad argentina, la que ante la bancarrota del Estado espera aun salvarse a través del mismo y de los políticos que lo manejan o de otros que puedan llegar. Sin embargo, Borges pensaba que el argentino es esencialmente individualista:

«El argentino hallaría su símbolo en el gaucho y no en el militar, porque el valor cifrado en aquel por las tradiciones orales no esta al servicio de una causa y es puro. El gaucho y el compadre son imaginados como rebeldes; el argentino a diferencia de los americanos del Norte y de casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. Ello puede atribuirse al hecho general de que el Estado es una inconcebible abstracción; lo cierto es que el argentino es un individuo, no un ciudadano.» [25]

Bibliografía

[1] Pilar Bravo & Mario Paoletti. Borges Verbal (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 179.

[2] Pilar Bravo & Mario Paoletti. Borges Verbal (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 152.

[3] Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari. En Diálogo I (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1985, p. 36.

[4] Revista Siete Días. Buenos Aires, 23 de Abril de 1973, año VI, nº 310, págs. 55 a 59; en Mateo, Fernando. El Otro Borges (Buenos Aires: Editorial Equis, 1997).

[5] Pilar Bravo & Mario Paoletti. Borges Verbal (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 126.

[6] El Oro de los Tigres, Obras Completas, Tomo II (Buenos Aires, Emecé Editores), p. 489.

[7] La Moneda de Hierro, Obras Completas, Tomo II (Buenos Aires, Emecé Editores), p. 129.

[8] Revista Ambiente, Buenos Aires, Febrero de 1984. Espacio Editora, págs. 27 a 32; en Mateo, Fernando. El Otro Borges (Buenos Aires: Editorial Equis, 1997)

[9] Pilar Bravo & Mario Paoletti. Borges Verbal (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 147.

[10] La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, México, D.F., nº 8, Agosto de 19856, pág. 92; en Mateo, Fernando. El Otro Borges (Buenos Aires: Editorial Equis, 1997)

[11] Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari. Reencuentro: Diálogos Inéditos (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1999, p. 157.

[12] Jorge Luis Borges. Nuestro pobre individualismo, Obras Completas II (Emecé Editores; Barcelona, 1996), p. 37.

[13] Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari. En Diálogo II (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1998, p. 207.

[14] Jorge Luis Borges. El libro de Arena, Obras Completas, Tomo III, (Barcelona: Emecé Editores, 1996), p. 55.

[15] Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari. En Diálogo I (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1998, p. 220.

[16] Jorge Luis Borges. El Informe de Brodie, Obras Completas II (Barcelona: Emecé Editores, 1996), p. 399.