15 noviembre 2024
El mexicano Jorge Volpi coordinó la redacción del onceno
tomo, con la participación de 20 jóvenes “tlönistas” de Hispanoamérica y
edición facsimilar del sello español Páginas de Espuma.
Gustavo H. Mayares
Hace ocho décadas aparecía ‘Ficciones’, la colección de
cuentos más célebre de Jorge Luis Borges. El volumen contenía la versión
definitiva de uno de los textos emblemáticos del argentino: “Tlön, Uqbar, Orbis
Tertius”, que por primera vez había visto la luz en el número 68 de la revista
Sur, correspondiente a mayo de 1940.
Se trata de un relato en los que la narrativa borgeana
alcanza los mayores logros para la lengua castellana y la literatura universal,
que ha fascinado y fascina tanto a lectores como a críticos e investigadores de
todo el mundo, quienes siguen auscultando en sus entresijos.
Compilado aquel mismo 1940 en la ‘Antología de la literatura
fantástica’, del propio Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, es el
autor de ‘La invención de Morel’ quien en el prólogo a esta colección califica
al cuento como “fantasía metafísica” donde “lo fantástico está, más que en los
hechos, en el razonamiento”.
En concreto, Borges refiere en este relato al onceno tomo de
la ‘Primera Enciclopedia de Tlön’, que a su vez refiere a un “tercer planeta” y
a un país donde termina desplegándose todo el universo borgeano; un mundo de
fluidez inconcebible donde “las cosas se duplican” al tiempo que “propenden
asimismo a borrarse y a perder los detalles cuando los olvida la gente”.
“Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo
visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros,
un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro”, nos anoticia Borges.
Y bien, esa singular rareza apócrifa de un falso país, ese
tomo onceno de la maravillosa ‘Enciclopedia…’ acaba de tomar vida de la mano de
Jorge Volpi, quien decidió rescatar la idea borgeana en una edición falazmente
facsimilar del volumen, que ha llegado a sus manos tras
mucho tiempo de búsqueda y fruto de una casualidad que
transcurre en los límites entre lo real y lo imaginario.
Editado por el sello español Páginas de Espuma, estamos ante
un artilugio que replica forma y fondo de ese ya mitológico onceno tomo, de un
total de cuarenta, que va desde “Hlaer” a “Jangr”, con textos de una nueva
generación de “tlönistas” integrada por 20 jóvenes redactores iberoamericanos
todos menores de 40 años, uno por cada país de lengua hispana, coordinados por
el escritor mexicano.
Entre los autores están Marina Closs (Argentina), Carlos
Fonseca (Puerto Rico), Gabriel Mamani Magne (Bolivia), Lorena Salazar Masso
(Colombia), Daneirys Machado (Cuba), Paulina Flores (Chile), Natalia García
Freire (Ecuador), Fátima Villalta (Nicaragua), Andrea Chapela (México), Miluska
Benavides (Perú) y Gonzalo Baz (Uruguay).
También Alejandra Marín (Costa Rica), Michelle Recinos (El
Salvador), Irene Reyes-Noguerol (España), Rodrigo Fuentes (Guatemala), Luis
Lezama (Honduras), Nicolle Alzamora (Panamá), María Pía Escobar (Paraguay),
Scarlet Sánchez (República Dominicana) y Leonardo Mendoza Rivero (Venezuela).
Todos ellos acometieron exitosamente la titánica tarea que
—según el narrador del cuento— expone Alfonso Reyes: “harto de esas fatigas
subalternas de índole policial, propone que entre todos acometamos la obra de
reconstruir los muchos y macizos tomos que faltan: ‘ex ungue leonem’. Calcula,
entre veras y burlas, que una generación de ‘tlönistas’ puede bastar.”
De qué trata “Tlön,
Uqbar, Orbis Tertius”
Todo comienza con un artículo sobre Uqbar que Bioy Casares
cita del volumen XXVI de ‘The Anglo-American Cyclopaedia’ durante un encuentro
con Borges en una quinta de Ramos Mejía. Ante el espejo que los acechaba desde el
fondo del corredor, “Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar
había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican
el número de los hombres”.
Esa cita, sin embargo, no aparece en otras ediciones de la
mencionada enciclopedia, sino solo en la de 1917, con “cuatro páginas
adicionales (que) comprendían al artículo sobre Uqbar”. El narrador nota que,
según ese artículo, “la literatura de Uqbar era de carácter fantástico y que
sus epopeyas y sus leyendas no se referían jamás a la realidad, sino a las dos
regiones imaginarias de Mlejnas y de Tlön...”
Ya en la Biblioteca Nacional, “en vano fatigamos atlas,
catálogos, anuarios de sociedades geográficas, memorias de viajeros e
historiadores: nadie había estado nunca en Uqbar”. Luego, a través del azar y
de “fatigas subalternas de índole policial”, se llega a ‘A First Encyclopaedia
of Tlön’, en cuya “primera página y en una hoja de papel de seda que cubría una
de las láminas en colores había estampado un óvalo azul con esta inscripción:
Orbis Tertius”.
En ese volumen improbable de 1001 páginas —tantas como las
noches de Scheherezade y el sultán Shahriar (es decir, de infinitas páginas)—
el narrador descubre “la historia total de un planeta desconocido, con sus
arquitecturas y sus barajas, con el pavor de sus mitologías y el rumor de sus
lenguas”.
“Con sus emperadores y sus mares, con sus minerales y sus
pájaros y sus peces, con su álgebra y su fuego, con su controversia teológica y
metafísica. Todo ello articulado, coherente, sin visible propósito doctrinal o
tono paródico”, dice Borges. Se trata de la obra mayor de los hombres,
consistente en la “gigantesca idea” no de crear un país como Uqbar, sino un
“planeta ilusorio”, un vasto “tercer mundo” y su enciclopedia de 40 volúmenes.
“Tlön será un laberinto, pero es un laberinto urdido por
hombres, un laberinto destinado a que lo descifren los hombres”, nos advierte
el narrador hacia el final del relato. Y los hombres todavía tratan de
descifrarlo…
Fuente: Minuto 1
https://www.minutouno.com/sociedad/jorge-luis-borges-recuperan-el-tomo-clave-la-primera-enciclopedia-tlon-n6082651