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sábado, 31 de julio de 2021

Jorge Luis Borges en 10 comentarios de Gabriel García Márquez

Diez reflexiones del escritor colombiano sobre la vida y obra de Jorge Luis Borges.

Aunque pensaba que el pensamiento político de Jorge Luis Borges era diametralmente opuesto al suyo, Gabriel García Márquez jamás dejó de leer con asombro al escritor argentino. Lo admiraba por encima de sus desacuerdos ideológicos y siempre tenía sus cuentos al alcance de la mano. “Lo tengo en la cabecera de la cama”, decía, “en cualquier momento tú agarras un libro de Borges y te lees una pieza completa”.

García Márquez lo descubrió gracias a sus compañeros universitarios, en la época en la que cursaba la carrera de Derecho en la Universidad Nacional -1947-. En los cafés de estudiantes pedía prestados las historias más recientes de Borges junto con otros libros de D.H Lawrence, Aldous Huxley, Graham Greene, Katherine Mansfield y G.K Chesterton. Tres años después, cuando trabajaba como periodista para el diario El Heraldo, sus amigos de Barranquilla seguirían prestándole libros del narrador argentino, de modo que el universo borgiano constituido por laberintos, paradojas y sueños dentro de sueños se apoderó de la imaginación de Gabo desde muy temprano.

De acuerdo con Harold Bloom, uno de los críticos literarios más prestigiosos del siglo XX, el personaje Melquíades de Cien años de soledad debe mucho a Borges, al punto que “parece más una máscara de él más que del propio autor”. Borges, que se jactaba mucho de los libros que había leído, especialmente de obras clásicas, elogió la saga de los Buendía en una entrevista que concedió al periodista español Soler Serrano en 1980. “Cien años de soledad es uno de los grandes libros, no sólo de nuestro tiempo sino de cualquier tiempo”, dijo entonces.

En el Centro Gabo hemos recopilado diez comentarios de Gabriel García Márquez sobre la vida y obra de Jorge Luis Borges. Los compartimos contigo:

 

1. La más grande excepción a la regla

 Es innegable que los buenos escritores son de izquierda. La excepción más grande es inmensa: Jorge Luis Borges.

 “El regreso a Macondo”. El Espectador, enero de 1971.

 

2. Autor de cabecera

 Borges me intimidaba mucho. Por él siento un gran respeto y un gran asombro, ante todo. Siempre lo leo. Lo tengo en la cabecera de la cama. Porque además tiene una ventaja importante: que en cualquier momento tú agarras un libro de Borges y te lees una pieza completa. Porque son piezas breves.

 “El escritor en su laberinto”. Gente, septiembre de 1996.

 

3. La grandeza de un reaccionario

 Si un escritor es bueno, no es reaccionario. Borges será un reaccionario como hombre, pero como escritor está jodido por la propia grandeza de su obra, que contribuye al progreso de la humanidad.

 “Estoy tan metido en la política que siento nostalgia de la literatura”.

El Viejo Topo, 1979.

 

4. Escritor de realidades mentales

 Con Borges a mí me sucede una cosa: Borges es uno de los autores que yo más leo y que más he leído y tal vez el que menos me gusta. A Borges lo leo por su extraordinaria capacidad de artificio verbal; es un hombre que enseña a escribir, es decir que enseña a afinar el instrumento para decir las cosas. (…) Creo que Borges trabaja sobre realidades mentales, es pura evasión.

 “La novela en América Latina”.

Universidad Nacional de Ingeniería, septiembre de 1967.

 

5. Un hombre honestamente conservador

 Antes que Asturias, el Premio Nobel se lo merecían Neruda y Borges, por este orden. La postura política de Borges es más honrada que la de Asturias, quien se ha vendido para conseguirlo. ¡Pobre viejito! Yo digo que el ser tan honestamente conservador ha privado a Borges del Nobel.

 “GGM habla de política”. Índice, noviembre de 1968.

 

6. El valor literario, siempre más importante que el político

 Es un tremendo error reconocer el inmenso valor de la obra literaria de Borges y no darle el Nobel porque comulga con ideas de derecha, así como tener que caer en escritores oscuros, como Elías Canetti, básicamente porque simpatiza con el socialismo, pero cuya obra literaria no tiene peso… Dentro de un siglo Borges, Canetti o García Márquez no serán recordados por sus ideas políticas, sino por sus obras. Para un verdadero escritor, un creador, la política es siempre un valor agregado.

 “Puedo morir tranquilo, ya soy inmortal”.

Gente, octubre de 1982.

 

7. El violín borgiano

 Le tengo una gran admiración a Borges, lo leo todas las noches. Vengo de Buenos Aires y lo único que compré fueron las Obras completas de Borges. Me las llevo en la maleta, las voy a leer todos los días, y es un escritor que detesto… Pero, en cambio, me encanta el violín que usa para expresar sus cosas. Es decir, lo necesitamos para la exploración del lenguaje, que es otro problema muy serio. Yo creo que la irrealidad en Borges es falsa también; no es la irrealidad de América Latina. Aquí entramos en paradojas: la irrealidad de la América Latina es una cosa tan real y tan cotidiana que está totalmente confundida con lo que se entiende por realidad.

 “La novela en América Latina”.

Universidad Nacional de Ingeniería, septiembre de 1967.

 

8. Narrador irresistible

 Cada vez que escucho las ideas políticas de Borges me digo que nunca más lo voy a leer. Sin embargo, cuando aparece un nuevo libro suyo no lo puedo largar… es una condena.

 “Puedo morir tranquilo, ya soy inmortal”.

Gente, octubre de 1982.

 

9. Los límites compartidos entre Borges y Hemingway

 Toda la obra de Hemingway demuestra que su aliento era genial, pero de corta duración. Y es comprensible. Una tensión interna como la suya, sometida a un dominio técnico tan severo, es insostenible dentro del ámbito vasto y azaroso de una novela. (…) Sus novelas parecen cuentos desmedidos a los que les sobran demasiadas cosas. En cambio, lo mejor que tienen sus cuentos es la impresión que causan de que algo les quedó faltando, y es eso precisamente lo que les confiere su misterio y su belleza. Jorge Luis Borges, que es uno de los grandes escritores de nuestro tiempo, tiene los mismos límites, pero ha tenido la inteligencia de no rebasarlos.

 “Mi Hemingway personal”.

Artículo de Gabriel García Márquez escrito para El País y El Espectador, julio de 1981.

 

10. Las sospechosas citas de Borges

 Luciano de Samosata –según dice Jorge Luis Borges en su prólogo a Crónicas marcianas, de Bradbury– escribió que los selenitas hilaban y tejían a los metales y el vidrio , se quitaban y se ponían los ojos, y bebían extractos del aire. Es una cita como casi todas las de Borges, a la vez deslumbrante y sospechosa, pero ilustra muy bien sobre la imagen que se tenía en el siglo segundo de los seres extraterrestres.

 

 

Fuente: Centro Gabo

https://centrogabo.org/gabo/contemos-gabo/jorge-luis-borges-en-10-comentarios-de-gabriel-garcia-marquez

 

domingo, 20 de abril de 2014

Nuestro Apolo y nuestro Dioniso


Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez. Los dos escritores más influyentes y poderosos de nuestra región y nuestra lengua

  
Jorge Volpi

Una vez que se extingan las ceremonias fúnebres y se adormezca el duelo, que se agoten los homenajes y las exequias, y se desdoren las figuras públicas y se olviden las antipatías abruptas o las declaraciones estertóreas, se volverá una convicción natural lo que algunos han vaticinado desde hace décadas: que los dos colosos surgidos de esa brillantísima Edad de Oro de la narrativa latinoamericana que se prolongó durante la segunda mitad del siglo XX fueron Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez. Los dos escritores más influyentes y poderosos de nuestra región y nuestra lengua. Los dos más admirados e imitados en el orbe. En ese juego de dualidades que tanto nos gusta, nuestro Platón y nuestro Aristóteles. O, mejor, nuestro Apolo y nuestro Dioniso.

Sin duda fueron acompañados por una asombrosa cohorte de titanes, con poéticas al gusto de cada uno, de Rulfo a Vargas Llosa, de Donoso a Fuentes, de Sábato a Ibargüengoitia, de Ribeyro a Cortázar, pero las voces más oídas, más singulares, más originales —si entendemos por originalidad una mutación insólita entre las enseñanzas del pasado y la serena rivalidad con sus contemporáneos— fueron las del poeta y cuentista argentino y las del cuentista y novelista colombiano, suma de todos los esfuerzos que los precedieron, de Machado de Assis y Jorge Isaacs a Macedonio Fernández y Alfonso Reyes, y umbrales de todos aquellos que los han seguido, de Roberto Bolaño a quienes hoy publican, a su sombra, sus primeros libros.

Los dos colosos de esa Edad de Oro fueron Borges y García Márquez

A la distancia no podrían parecer más contrarios, más distantes. De un lado, el escritor ciego y puntilloso, tan acerado como melancólico, hierático hasta casi fungir como profeta, dueño de un sutilísimo humor aún malentendido, el hombre cercano —a su pesar— a la derecha, el vate unánimemente venerado que jamás recibiría el Nobel. Del otro, el escritor jacarandoso y bullanguero, tan dotado para desenrollar la sintaxis como para reconducir los mitos, sonriente hasta convertirse en amigo de todas las familias —esas que sin conocerlo hoy sin pudor lo llaman Gabo—, el hombre cercano a la izquierda y a Fidel Castro, el bardo unánimemente adorado que recibió el Nobel más joven que ningún otro en América Latina.

Sí: en lontananza encarnan vías antagónicas. Borges es, evidentemente, el apolíneo. El escultor que pule cada arista y cada ángulo. El prestidigitador que obsesivamente trastoca cada adjetivo y cada adverbio. El criminal que siempre esconde la mano. El modesto anciano que odia los espejos y la cópula y sin embargo multiplica los Borges a puñados. El detective que en su búsqueda esconde que al mismo tiempo es el criminal. El filósofo nominalista y el físico cuántico que se pierde en la Enciclopedia. El autor de las paradojas y bucles más aventajado desde Zenón. García Márquez es, en cambio, el dionisíaco. El torrencial demiurgo de genealogías y prodigios. El audaz dispensador de metáforas y laberintos de palabras. El cartógrafo de la jungla y el cronista de nuestra circular cadena de infortunios. El ídolo sonriente que trasforma la Historia —y en especial la sórdida trama colombiana— en mil historias entrecruzadas, tan tiernas y atroces como inolvidables. El bailarín que, al conducirnos a la pista, nos obliga a seguir su hipnótico ritmo a rajatabla. El sagaz escriba que se burla de los tiranuelos con los que tanto ha convivido. El desmadrado cuentero que finge no seguir regla alguna fuera de su imaginación, excepto que las que él mismo se —y nos— impone.

Él fue el torrencial demiurgo de genealogías y prodigios

Apolo y Dioniso. Y sin embargo estas dos vías, como ya apuntaba Nietzsche, no son excluyentes sino complementarias. Las dos mitades del mundo. De nuestro mundo. Para empezar, García Márquez no hubiese escrito como García Márquez sin aprender de Borges, su predecesor y su maestro. Y Borges no habría encontrado mejor continuador que este discípulo rejego, dispuesto no a copiar sus trucos o su doctrina sino a usarlos en su provecho para huir de la Academia y fundar una nueva, exitosísima escuela, el realismo mágico. Ninguno tiene la culpa, por supuesto, de su ingente legión de copistas: sus invenciones resultaban demasiado deslumbrantes como para que cientos de salteadores de caminos no quisieran agenciárselas.

Los dos han sido justamente elevados a los altares. O, mejor aún, a los altares privados que cada uno erige en su hogar: son nuestros penates. Imposible no adorarlos y no querer, a la vez, descabezarlos. Imposible no aspirar a reiterar —Vargas Llosa dixit— su deicidio.

Jorge Volpi es escritor mexicano.

Fuente : El País  -  España
18 de Abril de 2014

sábado, 19 de abril de 2014

Entre sollozos, el mundo elogia a ‘Gabo’


Gabriel García Márquez admiraba a Jorge Luis Borges, a quien definió como "el escritor de los adjetivos definitivos"

 
Artistas, escritores, dirigentes políticos y ciudadanos del común de todos los rincones del mundo elogiaron las letras y el espíritu crítico, a veces burlón, del fallecido Nobel Gabriel García Márquez, y anticiparon, en diferentes tonos, que “moría el hombre pero nacía una figura legendaria e inmortal de la literatura universal”.

Desde todos los rincones de América Latina, la misma que reflejó a través del imaginario del realismo mágico en sus novelas, hasta expresiones llegadas de Irán, Europa o Estados Unidos, de manera unánime el mundo literario y político manifestó sus condolencias y su dolor por la muerte del escritor colombiano, a la vez que elogió de manera generosa el legado de sus obras para el mundo.

Más allá del ámbito hispanoamericano, Gabriel García Márquez "tuvo una gran influencia sobre numerosos escritores que confesaron su deslumbramiento al leerlo, y esa impresión se propagó a todo el planeta", declaró Claude Durand, quien lo lanzó en Francia al traducir ‘Cien años de soledad’ para la editorial Seuil en 1968.

‘Hijos de la medianoche’, uno de los primeros libros del británico de origen indio Salman Rushdie, mezcla de mito, fantasía y vida cotidiana y un gran éxito de ventas, no existiría sin ‘Cien años de soledad’, estiman muchos críticos. Su estilo ha sido considerado como una suerte de "realismo mágico", cercano al del colombiano.

Bien lejos de Colombia, el chino Mo Yan, consagrado en 2012 con el Premio Nobel de Literatura, reconoció su deuda con García Márquez. "El leyó y releyó ‘Cien años de soledad’ en su traducción al chino", explicó una de sus traductoras al francés, Chantal Chen Andro.

Metáforas

El escritor haitiano Dany Laferrière, elegido en 2013 miembro de la Academia Francesa, recuerda con emoción cuando descubrió ‘Cien años de soledad’.

"Cuando leí en Haití esa novela, que un amigo me trajo de Canadá, en 1974, para mí fue una verdadera iluminación, me dejó impresionado. La arrolladora retórica de García Márquez, sus esplendorosas metáforas, deslumbraron al joven lector que era yo, marcándome para siempre como escritor", declaró Laferrière.

Lejos del Caribe, algo más curioso: en Teherán, la capital de Irán, otro de los libros de García Márquez, ‘Noticia de un secuestro’, publicado en 1996, se volvió un best-seller de la noche a la mañana.

La razón para ello fue un mensaje atribuido al opositor Mir Hossein Mussavi, quien se encontraba en arresto domiciliario: "Díganles a quienes quieran comprender mi situación que lean 'Noticia de un secuestro' de Gabriel García Márquez".

En Francia, el Nobel colombiano tuvo numerosos admiradores, comenzando por el presidente François Mitterrand, quien citó sus novelas en sus escritos y lo invitó varias veces al Palacio del Elíseo.

"García Márquez me mostró el camino de la libertad narrativa. En Francia estábamos en pleno periodo del Nouveau Roman (la nueva novela), se prohibía el argumento, la narración. Y de repente, del otro lado del mar, surgía este autor que contaba sus historias a la manera de Cervantes, con personajes inolvidables", dijo el escritor francés Erik Orsenna, quien recalcó que era "un admirador absoluto" de la obra del colombiano.

‘Un gran amigo’

El presidente de Cuba, Raúl Castro, expresó sus "más sentidas condolencias" a la familia de Gabriel García Márquez, a quien calificó de "un gran amigo, entrañable y solidario" de los cubanos.

"El mundo, y en particular los pueblos de nuestra América, hemos perdido físicamente a un intelectual y escritor paradigmático. Los cubanos, a un gran amigo, entrañable y solidario", dijo Castro, en un mensaje a Mercedes Barcha, esposa del escritor.

En el breve texto, publicado íntegramente en cubadebate.cu, Castro expresó que "la obra de hombres como él es inmortal".

García Márquez presidió en La Habana la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y fue uno de los impulsores del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que cada año se celebra en La Habana.
El sitio oficialista Cubadebate resaltó la amistad "íntima" de Fidel Castro con el escritor, a quien consideró "un hombre con bondad de niño y talento cósmico".

Admiración por Borges

El Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez admiraba a Jorge Luis Borges, a quien definió como "el escritor de los adjetivos definitivos", recordó el político y periodista argentino Rodolfo Terragno.

"Borges es el escritor de los adjetivos definitivos. En su poema 'Ajedrez', dice 'el rey postrero' y 'oblicuo alfil'. Tú no puedes decir más nada sobre el rey, Borges agota la posibilidad de adjetivar", recordó Terragno las palabras de su amigo García Márquez.

‘Escritor universal’

El presidente francés, François Hollande, recordó la figura de Gabriel García Márquez, tanto por su obra literaria "universal", como por su combate "contra el imperialismo" en su labor periodística.

"Con García Márquez desaparece un gigante de la escritura que dio una proyección mundial a las representaciones imaginarias de todo un continente", afirmó Hollande en un comunicado difundido por el Palacio del Elíseo.

El Premio Nobel de Literatura 1982, "maestro del realismo mágico [...] dio a la literatura hispánica uno de sus mayores obras, 'Cien años de soledad'", recordó el Mandatario destacando "el impacto universal" de su creación.

Hollande recordó igualmente la faceta periodística y las luchas políticas de García Márquez. Según el Presidente francés, "los artículos del periodista comprometido y su infatigable combate contra el imperialismo lo habían convertido en uno de los intelectuales sudamericanos más influyentes de su tiempo".

‘Voz de Latinoamérica’

El presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Barroso, expresó su "más sincero pésame" a la familia del fallecido Gabriel García Márquez y aseguró que fue "una voz de Latinoamérica que se convirtió en una voz de nuestro mundo".

"Su imaginación nos hizo más ricos y su fallecimiento nos ha hecho más pobres", dijo Barroso citado en un comunicado.

"Gabriel García Márquez fue una voz de Latinoamérica que se convirtió en una voz de nuestro mundo [...] Su obra perdurará", agregó.

‘Tomó partido por los más humildes’
El presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó ayer "profundo pesar" por el deceso del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, quien -dijo- "tomó siempre partido por los más humildes".
"Expresamos nuestro profundo pesar a la familia, al pueblo colombiano y a los hermanos latinoamericanos por esta irreparable pérdida", dijo el Mandatario boliviano.
Morales evocó que el Premio Nobel de Literatura "tomó siempre partido por los más humildes y pobres mostrándolos en toda su grandeza humana y dignidad".

‘Defensor de las causas más justas’

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, lamentó la muerte de Gabriel García Márquez, a quien elogió como defensor de "las causas más justas" en América Latina y hombre "sin miedos ante el poder".

Las luchas políticas latinoamericanas estuvieron presentes en la obra de García Márquez "y eso lo hizo más grande aún, porque defendió las causas más justas, se identificó con nuestros anhelos democráticos y se mostró como un hombre sin miedos ante el poder", dijo Insulza en un comunicado tras la muerte del escritor colombiano.

"García Márquez transformó en mágico lo real y cautivó, con su prosa magistral y la fuerza de su espíritu, la imaginación de hombres y mujeres de distintos idiomas, razas, credos e ideologías", añadió el secretario general del organismo regional, con sede en Washington.

‘Fundaba mundos todos los días’

El escritor y director de cine chileno Miguel Littín, protagonista de una de las obras de Gabriel García Márquez, manifestó su tristeza por la pérdida de un amigo que "fundaba mundos todos los días".

"Tenía una visión de que desde los rincones se ve mucho más del universo, él fundaba mundos todos los días", dijo Littín.

Para el cineasta, Gabo "se impulsaba a sí mismo desde dentro hasta afuera y veía el mundo con ojos nuevos". "'Cien años de soledad' es prácticamente como los primeros capítulos de la Biblia, cuando el hombre ve por primera vez la Tierra y empieza a inventarla", afirmó.

Littín se hizo mundialmente famoso a través de una de las obras del escritor, que relató el viaje clandestino del cineasta por Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

‘Uno de los escritores más visionarios’

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lamentó la muerte de Gabriel García Márquez, uno de los "escritores más visionarios" del mundo, a quien describió como "maestro" del realismo mágico y "voz" del pueblo americano.

"Con el fallecimiento de Gabriel García Márquez, el mundo ha perdido a uno de sus escritores más visionarios, y uno de mis favoritos desde que era joven", dijo Obama en un comunicado tras la muerte del Nobel de Literatura.

El Mandatario recordó que tuvo el "privilegio" de conocer a "Gabo" en México, donde el escritor estaba radicado hacía más de tres décadas. Obama contó que el novelista y periodista le obsequió una copia autografiada de ‘Cien años de soledad’, que atesora "hasta el día de hoy".

García Márquez fue "un orgulloso colombiano, un representante y voz del pueblo de América, y un maestro del realismo mágico" que "ha inspirado a muchos otros -a veces- incluso para ponerse a escribir", dijo Obama.

"Ofrezco mis pensamientos a su familia y amigos, quienes espero obtengan consuelo en el hecho de que el trabajo de Gabo vivirá para las generaciones futuras", afirmó Obama.

‘Compañero de utopías’

Gabriel García Márquez seguirá vivo como un "compañero de las utopías", reflexionó el presidente uruguayo, José Mujica.

El escritor "va a seguir viviendo de otra manera en la esperanza de la gente y en los jóvenes cuando se asomen al mundo del relato, al mundo de la novela, al mundo de los sueños, va a revivir porque va a estar como un maestro de siempre y para siempre", comentó Mujica.

El Mandatario recordó que el autor de ‘Cien años de soledad’ aparecía en su imaginación cuando no podía leer.

"Lo descubrí casi por casualidad en algunos años en la cárcel y caminé mucho con él y después lo dormí ahí, estuve siete años sin poder consultar un libro y mi imaginación buscaba mariposas como las de García Márquez", agregó.

‘Seguir leyéndolo’
La escritora chilena Isabel Allende aseguró que Gabriel García Márquez mostró a los latinoamericanos su propia imagen a través de su obra y que, para no llorarlo, seguirá leyéndolo "una y otra vez".

"Muy pocas obras literarias sobreviven el implacable paso del tiempo, muy pocos autores son recordados, pero García Márquez está en el panteón de los clásicos, junto a los grandes de la literatura universal", dijo Allende.

El Nobel de Literatura fue "la voz que le contó al mundo quiénes somos y nos mostró a los latinoamericanos nuestra propia imagen en el espejo de sus páginas", agregó Allende. "El único consuelo es que su obra es inmortal", apuntó.

Allende señaló que el escritor "puso la vara muy alta para todos los que vinieron antes y después" y que "su influencia ha sido la marea, va y viene en oleadas".

Rousseff, Lula y Paulo Coelho: un ‘símbolo’ de América Latina
La presidenta de Brasil Dilma Rousseff, su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva y el popular escritor Paulo Coelho lamentaron la muerte del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, sobre quien coincidieron es un "símbolo" de América Latina.

Para Rousseff, el Gabo, "dueño de un texto encantador", "conducía al lector por sus Macondos imaginarios como quien presenta un mundo nuevo a un niño".

"Fue un extraordinario escritor, excelso periodista, gran militante de las causas democráticas populares y un símbolo para todos nosotros en América Latina y del mundo. En sus libros, retrató con gran talento la realidad y la magia del pueblo latinoamericano", expresó por su parte Lula en un comunicado.

Para el autor de ‘El alquimista’, García Márquez "rompió un muro entre lo real y lo fantástico, abriendo el camino a toda una generación de autores sudamericanos".
"Aparentemente se fue, pero permanece más vivo que nunca en su trabajo y así será por mucho tiempo", aseguró Coelho.

Vargas Llosa: ‘Sobrevivirán sus obras’

El Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa lamentó la muerte de Gabriel García Márquez, al que calificó como "un gran escritor a quien le sobrevivirán sus obras".

"Ha muerto un gran escritor cuyas obras dieron gran difusión y prestigio a la literatura de nuestra lengua", dijo el novelista.

"Sus novelas le sobrevivirán y seguirán ganando lectores por doquier; envío mis condolencias a su familia", añadió en un escueto comentario.

Fuente : La Nación  -  Colombia
Sábado, 19 Abril 2014