El fundador de la
banda inglesa que se instaló en el mapa mundial de los festivales con “Ready
for the Floor”, habla de su regreso a Buenos Aires y de cómo descubrió la obra
de Jorge Luis Borges
10 de noviembre de 2022
Sebastián Chaves
“Suena serio eso que dije, pero el show va a ser divertido”,
cierra su primera respuesta Alexis Taylor, líder y uno de los fundadores de Hot
Chip, banda que hoy se presenta en el C Complejo Art Media. “Hace mucho no
tocamos en Buenos Aires, y mucho más aún que no lo hacemos por fuera del marco
de un festival. Para bandas como nosotros, que empezamos en lugares muy chicos
en el Reino Unido, tener público en todo el mundo no es algo que demos por
sentado, no es algo común. Y sabemos que las cosas han sido difíciles para
todos en los últimos años, así que estamos muy agradecidos de que gasten dinero
y nos destinen tiempo para venir a vernos”, había comenzado el cantante ante la
pregunta de rigor sobre su show de esta noche.
Y esa idea de sonar serio pero en realidad ser divertidos
puede de algún modo resumir el concepto de Hot Chip, una banda con mucho de
música electrónica y con espíritu de baile con letras que navegan por temas del
subconsciente, los sueños y la relación entre el hombre y las máquinas. Hijo de
madre psicoanalista, Alexis Taylor tiene bien en claro que esa combinación
forma parte del núcleo estético del grupo: “Me ha influenciado mi madre,
seguramente. He explorado la idea del inconsciente en la música y en las letras
y siempre te lleva a Freud, que es lo que leía mi mamá. Nunca me analicé ni leí
tanto a Freud, pero estoy muy al tanto de sus ideas claves. La música es la
forma que tengo de entender mi inconsciente, no sé bien de qué forma pero uso
la música y la escritura para eso, para ver qué hay debajo de la superficie,
qué es lo realmente es significativo para mí.
-¿Los sueños te sirven de inspiración para escribir?
-“Now there’s nothing” es una canción basada en un sueño,
pero la melodía, no la historia. Me sucede que sueño melodías, me despierto y
busco la forma de cómo seguirla, de escribir la letra de ese tema. Trata un
poco sobre dormir y despertarse y cómo algunos recuerdos del pasado tratan de
conectarse en el inconsciente, pero también de cómo conectás con alguien que
perdiste en tu vida y a eso lo relaciono con la relación que tengo con mi
familia y mi hija, seguramente todo eso sea una influencia de mi mamá (risas).
-¿Pensás que Hot Chip es una banda que te hace bailar para
subliminalmente hablar de cosas intensas?
-Estaba pensando en eso recientemente, porque hay una
relación entre la melancolía y el trato del subconsciente en la música dance,
que es uptempo y optimista. Y si bien hay algo de cierto en esa hipótesis,
también creo que la melancolía del sonido que logramos con John (Goddard, su
compañero de banda) es algo natural de ambos. El otro día me mandó algo que era
claramente uptempo y para bailar, pero los sintetizadores tenían una onda melancólica,
antes de que yo escribiera una sola palabra. Es que no hay una regla, no
hacemos siempre lo mismo. A veces se cree que él hace la música con gancho y yo
le pongo letras melancólicas, pero creo que los dos hacemos las dos cosas al
mismo tiempo. Y no somos los únicos en la banda, el resto también trae lo suyo.
No quiero sobrepsicolanalizar la situación pero John perdió a su mamá siendo
muy chico y creo que hay un costado de su música que tiene esa melancolía, y
por supuesto también contiene ese intento de ser feliz y estar contento, porque
es a lo que aspira cualquiera en su vida. Entonces, mucha de nuestra música
puede lidiar con eso, no toda. Es una explosión de algo positivo y tiene que
ver con que puedas hacerte cargo también de la otra parte.
-¿Y en cuanto al contrapunto de sonar melancólicos en un
género que también debe pensarse como futurista?
-Es que no veo a la melancolía como algo que necesariamente
mire hacia atrás, porque capaz mirás hacia adentro ahora mismo o sentís que el
futuro es desafiante para vos y todo eso te pone melancólico. Todos en este
momento estamos más al tanto y preocupados por el futuro, por el planeta y el
cuidado de los animales. No sé si hay oposición entre melancolía en el futuro,
pero de todos modos, cuando empezamos a hacer música nos propusimos ser más
originales que futuristas. Escuchábamos producciones experimentales, como
Timbaland y The Neptunes, que nos sonaban a futuro, pero ahora son el pasado,
así que suena anacrónico mi análisis. Pero sí, sonaban adelantadas a su época,
aunque sea por detalles mínimos, y eso nos gustaba, pero nos gustaban sobre
todo porque eran creativas. No puedo negar que amo los sitnetizadres de los 70,
80 y 90, pero es cómo los usás mucho más que el qué. Nos pasa de estar en el
estudio y que alguien diga “Esto es muy bueno, pero muy retro, ¿cómo lo hacemos
sonar futurista o actual?”. Y hay muchas formas nuevas de pensar la música, que
es algo que nos interesa siempre.
-¿Y cuál enfoque les atrae ahora?
-En cómo poner los elementos a jugar. En el placer de hacer
música y cómo se combinan las capas de sonido, de percusiones, de las palabras
entrando en relación con la música, lo acústico y lo electrónico, la forma en
la que se mezcla todo eso en un groove. Entre el 99 y 2001 hicimos muchísima
música, fue antes de nuestro primer disco. Todo lo que publicamos antes fue en
pequeñas tiradas, material que publicábamos en 20 o 500 copias. De ahí
aprendimos a hacer algo y movernos hacia adelante.
-Hay canciones de Hot Chip que se convirtieron en hit aunque
tengas estructuras muy raras. “Huarache Lights”, por ejemplo, tienen un
estribillo que tarda dos minutos y medio en llegar, eso sería impensado para un
artista que busca un hit deliberadamente.
-No había pensado en eso antes, es una canción que debemos
haber tocado 100 veces y nunca pensamos cuál era el estribillo y si llegaba
tarde, aunque es cierto. Creo que es porque lo pensamos más como un gancho que
tiene la canción, entonces no lo sentíamos como algo que teníamos que poner un
lugar en particular, sino en cómo funcionaba con todas las otras secciones del
tema. Hay otras canciones que no tienen coro y otras que son todo estribillo.
Pero lo cierto es que cuando no pensás en esas cosas, hacés mejor música.
Cuando hicimos cosas de forma convencional o tratamos de tener un hit, que casi
nunca pasa pero a veces sí, generalmente no nos va bien y fallamos. “Huarache
Ligths”, “Over and Over” y “Ready for the Floor” son hits pero son raros, y
tienen letras extrañas, no dicen “Te amo y te extraño”, tienen frases que no
escuchaste antes, no son frases hechas. Tal vez “Over and over” sí, pero las
otras no y nos parece genial que el público las termine adoptando.
El estribillo de “Huarache lights” dice: “Reemplácennos con
cosas que hagan mejor el trabajo”, y pensaba en el crítico Kodwo Eshun, que,
hablando en favor de la tecnología en música, dijo que “las máquinas
intensifican nuestras emociones”. ¿Pensás que hay algún contacto entre ambas
ideas?
-No conozco a Eshun, pero es algo en lo que vengo pensando
hace rato. ¿Ves ese teclado atrás mío? Es un vocode. Y no sé realmente por qué,
pero para mí la emoción se intensifica cuando cantás con un vocoder. Tiene un
impacto muy grande; si escuchás a Laurie Anderson, es la combinación de su
humanidad, de su pronunciación y su voz en combinación con los filtros de la
máquina que la hacen interesante. Se siente emocionalmente rico y me fascina, y
trato de hacer música que tiene ese juego entre algo maquinoso y algo menos
maquinoso. A veces me gusta combinarlo y otras veces irme a los extremos
opuestos. Los instrumentos acústicos como un saxo o un contrabajo o un armonio
también son máquinas en algún punto.
-Alguna
vez contaste que has leído a Borges ¿cómo llegaste a él?
-Lo he
leído en inglés. Mi mamá seguramente fue la que me habló de él por primera vez.
Y lo primero que leí suyo fue Laberinto y Pierre Menard, el autor del Quijote.
Deben ser de sus obras más conocidas, y también son mis favoritas. A partir de
ahí leí mucho sobre él y suelo volver a su escritura. Tengo su colección de
poesía pero no la he leído aún. Fue una combinación de recomendaciones, porque
Neil Hagerty, de la banda Royal Trux, lo recomendó una vez en una entrevista y
eso también me despertó el interés. Cada vez que voy a Buenos Aires me gusta
pensar en los sitios de sus historias y dónde vivió Borges, además de la buena
comida que tienen allí y de los lugares de antigüedades, que también me gustan
mucho.
Fuente: La Nación
https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/hot-chip-la-banda-del-ingles-melancolico-que-lee-a-borges-y-que-supo-poner-a-bailar-al-mundo-entero-nid10112022/