domingo, 5 de febrero de 2017

Funes el atemporal: Borges y la irreversibilidad del tiempo en la física


Por Alberto Rojo

Pocas nociones son tan obvias como el paso irrevocable del tiempo. Sabemos (o sentimos) que el pasado es inalterable, que el futuro está abierto y que el tiempo es como un río que corre en una sola dirección. Sin embargo, diría Borges, a la realidad le gustan las simetrías. Para las leyes de la física, el pasado y el futuro son indistinguibles. El origen de su asimetría está en el azar, en nuestra ignorancia de “la infinita operación incesante de millares de causas entreveradas” que ocurren en la intimidad del universo microscópico, donde pasado y futuro son indistinguibles. “El tiempo [dice Carlo Rovelli] es nuestra ignorancia”. Si conociéramos cada estado microscópico del mundo, como el Ireneo Funes del cuento de Borges, no habría flecha del tiempo.

Cuando era niño, mi madre, que era especialista en didáctica de las ciencias, me mostró la irreversibilidad del tiempo con un experimento casero. Tiró una gota de tinta en una botella de agua. La tinta se fue esparciendo hasta que, al cabo de un rato, el agua adoptó un tinte uniforme, levemente azulado. Y así permaneció todo el día. Imaginen que filmo la botella durante el experimento y les paso la película al revés. Verán una mancha de tinta que se forma espontáneamente en la parte superior de la botella. Nunca vimos algo así. Hay una clara asimetría entre el experimento tal como lo hice con mi madre y su versión con el tiempo al revés. Ahora imaginen que hago zoom sobre una parte cualquiera del interior de la botella. El zoom nos lleva hasta el nivel microscópico. Somos testigos del choque entre cada molécula de agua y cada molécula de tinta, como si fueran bolas de billar de distinto tamaño. En ese nivel microscópico, somos incapaces de distinguir entre la película real y la película invertida. Cada choque individual entre esas bolas de billar es reversible: si lo paso al revés, no veo nada raro. Del mismo modo, si les muestro la filmación de un planeta girando alrededor del Sol y luego proyecto la misma filmación de atrás para adelante, el planeta invierte el sentido de giro y, en esa inversión, no habrá nada sorprendente. La trayectoria de un planeta alrededor del Sol y el choque microscópico entre moléculas de agua y moléculas de tinta están de acuerdo con las leyes de Newton, que no distinguen el pasado del futuro. El origen de la asimetría en la mancha que se expande está en nuestra inaccesibilidad a cada estado individual, microscópico, del agua con tinta.

A cada estado macroscópico que observamos le corresponde una infinidad de estados microscópicos a los que no tenemos acceso y que sintetizamos con un número limitado de frases: “mancha de tinta en la parte superior”, “mancha semiesparcida” o “agua uniformemente azulada”. La clave de la asimetría está en la distinta multiplicidad de los estados microscópicos que se corresponden con cada una de esas frases: hay muchos más estados microscópicos compatibles con “agua uniformemente azulada” que con “mancha de tinta en la parte superior”. Es frecuente el uso del término “desorden” para designar mayor multiplicidad, aunque la valoración estética de orden o desorden no sea aplicable a la idea de multiplicidad. La analogía con el mazo de naipes que se mezclan es apropiada. Hay muchísimas configuraciones (estados) del mazo, y sólo les damos nombre a algunas, las más ordenadas: “naipes puestos de mayor a menor” o “naipes acomodadas por palos”. Si empezamos con una de esas configuraciones ordenadas y mezclamos las cartas, lo más probable es que terminemos en una de las tantas configuraciones anónimas que llamamos, genéricamente, desordenadas. La mezcla de cartas es análoga al choque de moléculas que pasan de un estado a otro. A medida que transcurre el tiempo, las moléculas van visitando todas las posibles configuraciones microscópicas, del mismo modo que un planeta, al girar alrededor del Sol, visita todos los puntos de su órbita, y que el mazo de naipes va pasando de una configuración a otra. En esa visita por la infinidad de posibles estados del agua con tinta, cada una de las configuraciones microscópicas, como en el mazo de naipes, tiene la misma probabilidad. Pero desde un punto de vista macroscópico, es mucho (muchísimo) más probable el pasaje entre configuraciones de menor a mayor multiplicidad que al revés: es mucho más probable pasar de “mancha de tinta en la parte superior” a “agua uniformemente azulada” que al revés, y es mucho más probable pasar de “naipes acomodados por palos” a “baraja desordenada” que al revés.

La asimetría del tiempo está en la síntesis macroscópica que hacemos de la multiplicidad del mundo microscópico. Pero esa multiplicidad es, al fin y al cabo, una limitación de nuestro lenguaje y de nuestra accesibilidad a cada estado íntimo de la naturaleza. Si pudiéramos darle un nombre distinto a cada orden de la baraja, no habría motivo para preferir un orden sobre otro y no tendría sentido decir que al mezclar desordenamos. La mezcla sería simplemente un pasaje simétrico entre configuraciones. Para un ser con infinita memoria, que no sintetizara la enorme multiplicidad de estados microscópicos de la naturaleza en un número reducido de conceptos, la asimetría entre pasado y futuro no existiría. En Funes el memorioso, Borges habla de un orillero de Fray Bentos que fue maldecido con esa virtud luego de que lo volteara un redomón en la estancia de San Francisco: “Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido”.

El “cronométrico Funes” era incapaz de sintetizar: “No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)”. Su memoria era descomunal: “no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado”, y su descripción de las cosas adolecía de un detalle extremo: “Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero”. Lo más llamativo de Funes en relación con la asimetría del tiempo, es el carácter instantáneo de su percepción: “ Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso”.

Si el tiempo es nuestra ignorancia, la asimetría que observamos, el flujo irrevocable del pasado al futuro se debe a que el universo empezó en un estado de baja multiplicidad, o bajo “desorden”; no empezó con la tinta azulada distribuida uniformemente sobre la botella sino como una “mancha” que fue, y está, expandiéndose hacia estados más “ordenados”. Por qué empezó en ese estado no lo sabemos. Pero sí sabemos que si hubiera empezado en otro estado no estaríamos aquí para hacernos esa pregunta. En su libro La nueva mente del emperador (1989), Roger Penrose dibuja a Dios eligiendo el estado inicial del universo como una aguja en un pajar de estados posibles. Y elije uno con baja multiplicidad. De algún modo, somos fragmentos de una mancha de tinta que va expandiéndose hacia un desorden final y siempre será extraño que podamos mirar indefinidamente hacia atrás, pero no hacia adelante.

Fuente :  Parque Explora – Medellín


sábado, 4 de febrero de 2017

Conversaciones en el laberinto - 4. Borges y la matemática




"Conversaciones en el laberinto" es una coproducción de Canal Acequia con Canal Encuentro. El programa propone conocer y explorar en la literatura de Jorge Luis Borges de la mano de la escritora Claudia Piñeiro mediante entrevistas a reconocidos escritores argentinos como Liliana Bodoc, Jorge Aulicino, Carlos Gamerro, Guillermo Martínez, Gonzalo Aguilar, Vlady Kociancich, Juan Sasturain y Martin Kohan.

El ciclo, de 8 capítulos de media hora va en busca de las huellas de Jorge Luis Borges en la finca Los Álamos, ubicada en San Rafael, Mendoza, donde el escritor pasó varios veranos. En este sitio emblemático vivió Susana Bombal, la escritora que transformó la estancia en un refugio de poetas y artistas en los años ´40.

Fuente : You Tube

Nueva biblioteca de San Petersburgo con aire de Borges




Aleksandra Gúzeva

'La capilla de los libros' es una biblioteca privada que abrió sus puertas en diciembre y cuenta con una colección de libros raros de los siglos XVI al XIX.

La editorial Alfaret San Petersburgo abrió en diciembre de 2016 la biblioteca más cara de Rusia, llamada 'La capilla de los libros'. Decorada en un estilo gótico medieval alberga una colección de más de 5.000  libros raros de los siglos XVI-XIX, todos ellos editados por Alfarte.

La biblioteca tiene distintas salas temáticas: por ejemplo, “Libro de guerra” o “Libro de viajes”. El lema de los creadores es una cita de Jorge Luis Borges: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”.

El precio medio de un libro oscila entre los 30.000 y los 50.000 rublos (500-840 dólares), pero hay también algunos bastante más caros, dependiendo de la rareza del libro, su formato, materiales, número de ilustraciones, etc.


 La entrada en todas las bibliotecas públicas rusas es gratuita. Pero para tener acceso al misterio de la “Capilla” durante cuatro horas hay que pagar 7.000 rublos (115 dólares), y también se puede comprar una tarjeta regalo por 4.000 rublos (unos 67 dólares) válida para dos horas.

La editorial Alfaret se dedica a reimprimir y reproducir facsímiles de joyas literarias rusas e internacionales y sus representantes reconocen que la “Capilla” está pensada en primer lugar para los clientes de la editorial, coleccionistas e historiadores profesionales.

“Para los verdaderos amantes de los libros se ofrece la compra de distintos paquetes de servicios. Dependiendo del tiempo que se desee pasar en la biblioteca puede costar hasta varios millones de rublos. Además, la biblioteca ofrece una amplia gama de servicios como sesiones de fotos, rodaje cinematográfico en su interior o visitas guiadas por la biblioteca.

“Nuestros clientes potenciales pueden ser empresarios que, en lugar de pasar una velada en un restaurante, por ejemplo, pueden optar por visitar nuestra biblioteca y en la tranquilidad y el silencio de nuestras salas descansar con un buen libro en las manos, así como llevar a cabo negociaciones u otras reuniones importantes con sus socios en un ambiente distendido”, comenta a RBTH Irina Joteshova, directora del proyecto.

Los autores del proyecto cuentan con que entre los visitantes de la “Capilla” se encuentren también políticos y representantes del ámbito cultural, así como todos aquellos a quienes un libro en papel no les deja indiferentes.

Fuente: Russia Beyond The Headlines


domingo, 29 de enero de 2017

Conversaciones en el laberinto - 3. Borges y la política




"Conversaciones en el laberinto" es una coproducción de Canal Acequia con Canal Encuentro. El programa propone conocer y explorar en la literatura de Jorge Luis Borges de la mano de la escritora Claudia Piñeiro mediante entrevistas a reconocidos escritores argentinos como Liliana Bodoc, Jorge Aulicino, Carlos Gamerro, Guillermo Martínez, Gonzalo Aguilar, Vlady Kociancich, Juan Sasturain y Martin Kohan.

El ciclo, de 8 capítulos de media hora va en busca de las huellas de Jorge Luis Borges en la finca Los Álamos, ubicada en San Rafael, Mendoza, donde el escritor pasó varios veranos. En este sitio emblemático vivió Susana Bombal, la escritora que transformó la estancia en un refugio de poetas y artistas en los años ´40.

Fuente : You Tube

Trump, la muralla y el español




 Por Ilan Stavans - 26 de enero de 2017


AMHERST, Massachusetts — En un ensayo emblemático titulado La muralla y los libros, el escritor argentino Jorge Luis Borges escribió acerca de Shih Huang Ti (también conocido como Qin Shi Huang), el emperador chino que de 220-206 a. C. construyó la Muralla China original. Borges señala que el mismo emperador que implementó el proyecto también prohibió que hubiera libros en su imperio. Su intención era clara: el objetivo de la muralla era defender a su pueblo de incursiones enemigas, y quemar toda la literatura significaba que todo recuerdo del pasado debía borrarse. Para Shih Huang Ti, la historia comenzaba con él mismo.

En los últimos días, Donald Trump parece cada vez más un emperador. La decisión de su gobierno de eliminar la sección en español del sitio web de la Casa Blanca es un ataque flagrante en contra de un aspecto fundamental de los Estados Unidos de hoy en día y un acto que no puede ser desligado del muro que ha ordenado levantar a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos.

Después de todo, la cultura estadounidense es multilingüe. En las últimas décadas, el español sin duda ha sido la lengua más significativa dentro de esa pluralidad. Es el segundo idioma más usado en este país, con aproximadamente 38 millones de hablantes, y el quinto en el contexto del mundo hispano (después de México, Colombia, España y Argentina). Es tal su ubicuidad que llamarlo extranjero ya no parece lógico.

Trump es nefastamente monolingüe. Barack Obama entretiene con cierta fluidez el indonesio y George W. Bush, el español. Bill Clinton entiende el alemán. Mientras más atrás se vea, más políglotas han sido los líderes de este país: Franklin D. Roosevelt hablaba francés y alemán, igual que su tío Teddy. La lista de presidentes estadounidesnses con conocimientos de griego y latín es sustancial. También está Jefferson, quien tenía fluidez en griego y latín, además del italiano, el francés y el español. Un modelo a seguir. O quizá una especie en peligro de extinción.

Trump no está solo entre los más limitados de su clase. También parece ser alérgico a las lenguas extranjeras, en especial al español. La lista de usos incorrectos de palabras durante la campaña presidencial es infame, e incluye expresiones como “bad hombres”.

Cuando se le cuestionó al respecto, Sean Spicer, el secretario de prensa de Trump, un hombre que tampoco es famoso por su sutileza, anunció que la desaparición de la página en español es temporal y aseveró que ya hay técnicos que trabajan en la actualización del contenido. “Llevará un poco más de tiempo”, añadió.
Aunque se espera que esto sea cierto, la simple decisión de eliminar lo que se desplegaba durante el gobierno de Obama manda una señal clara. No hace falta decir que esta es la misma estratagema utilizada en contra del Obamacare: primero liquidar y luego… ¡ya veremos! En otras palabras, hay que descartar lo que está en uso para empezar de cero, en los propios términos, como si el pasado no tuviera importancia.

Durante el gobierno de Obama, la Casa Blanca también tenía un blog en español. De hecho, el mismo presidente Obama tuiteó en español el 13 de enero: “Gracias por todo. Mi último pedido es el mismo que el primero. Que creas, no en mi capacidad de crear cambio, sino en la tuya”.

Por supuesto, las lenguas pueden progresar aun en circunstancias adversas. El español ya es una fuerza económica dominante en Estados Unidos. Es el idioma más aprendido en los campus universitarios. Asimismo, los latinos son la única minoría en la historia que ha tenido dos cadenas de televisión completamente desarrolladas en su propia lengua inmigrante: Univisión y Telemundo. La radio en español tiene una enorme influencia en términos políticos, con más estaciones en Estados Unidos que en toda América Central. A nivel corporativo, se proyecta que el poder adquisitivo de los latinos en 2017 será de 1,7 billones de dólares.

Trump debería saber todo esto. A fin de cuentas, dice haber reunido al gabinete con el coeficiente intelectual más alto de todos los tiempos. Sin embargo, finge ignorancia: a tal grado desprecia a los latinos. En su equipo no hay un solo latino prominente. Casi nunca habla de América Latina como parte de sus planes geopolíticos, excepto cuando menciona a México, al que considera un nido de delincuentes de los que es preciso protegerse con una muralla.

Tengo la impresión de que el esfuerzo por suprimir al español y amurallar a su país tendrá el efecto contrario: cada vez se considerará más de oposición. Debemos aprender de los movimientos de resistencia que se organizaron durante las dictaduras en América Latina en varios momentos del siglo XX. Fue a través de la canción de protesta, del acto de contar cuentos, de la poesía de tono político que la población mantuvo su cordura en momentos difíciles, es decir, a través del lenguaje. Gracias a Trump, el español en Estados Unidos hoy es parte de la resistencia.

Para decirlo con toda franqueza: frente a Trump, Richard Nixon ya parece un hombre bueno, con todo y su paranoia. A menudo se repite que fue Nixon quien “inventó” a los hispanos, cuando en 1970 se usó por primera vez el término en un formato para el censo. Casi medio siglo después, Trump parece intentar borrarlo.

La Casa Blanca debe reinstalar de inmediato el enlace “En Español” que instauró el gobierno de Obama. Debe también incluir otras lenguas de inmigrantes en la página web del gobierno. Como el resto del mundo sabe, el monolingüismo implica una visión corta.

Acabar con la historia y construir murallas, como argumenta apropiadamente Borges en su ensayo, son tareas comunes a los emperadores.

Ilan Stavans es el editor de Restless Books y es profesor de Cultura Latina y Latinoamericana en el Amherst College. Su traducción al espánglish de "El principito", de Antoine de Saint Exupéry (Edición Tintenfass), acaba de publicarse.

Fuente : New York Times